Dubravka Ugresic: la diosa croata de las letras

Es una de las más importantes escritoras europeas contemporáneas, y aún así su nombre no es común entre el gran público. Gracias a la editorial Impedimenta, podemos disfrutar en castellano (más bien deleitarnos, sobrecogernos) con gran parte de la obra de esta croata nacida en 1949 en Kutina y cuya biografía está salpicada de sobresaltos y tragedias, entre ellas la terrible desintegración de la antigua Yugoslavia. Su trayectoria vital, no obstante, la fortalece, y su obra claramente trasciende lo literario para convertirse en ARTE con mayúsculas.

Por Óscar Herradón ©

Impedimenta ©

Decir que Impedimenta es una de las pequeñas/grandes editoriales de literatura de nuestro país es quedarse corto. Con un catálogo de infarto que cubre las expectativas de todo apasionado de la literatura contemporánea y moderna (de géneros que abarcan desde el drama rural al noir, del thriller a la fantasía gótica, del terror de nuevo cuño a la novela costumbrista), llevo años devorando sus libros y reseñando algunos de los más notables en las páginas tanto de la desaparecida revista Enigmas como de su prima hermana Año/Cero, donde, aun echando de menos seguir formando parte del staff (la dichosa crisis del kiosco) continúo mes a mes dando forma a la sección de novedades literarias, una extensión en papel de las inquietudes que configuran «Dentro del Pandemónium».

Bien, para aquellos que no han tenido ocasión, por la razón que sea, de leer dichas recomendaciones en las revistas o que quizá no conozcan la editorial, pues son muchas y numerosos los libros que salen cada año, y trayendo a colación el viejo refrán de «nunca es tarde si la dicha es buena», propongo la lectura de los trabajos de una de las últimas apuestas de Impedimenta, apuestas en ocasiones no poco arriesgadas en relación a lo que un grueso del público suele demandar. La apuesta en cuestión es la autora croata Dubravka Ugresic (escribo así su nombre por carecer de la tipografía del Alfabeto de Gaj), una de las voces más originales (e inclasificables) de la narrativa europea actual.

Dubravka Ugresic (Wikipedia)

En 2013, con la publicación de su libro Europe in Sepia (Europa en Sepia), Ugresic describía así su intensa y nada amable vida: «Una mezcla caótica en la que se juntan una infancia socialista, la desintegración de Yugoslavia, una guerra civil, nuevos pasaportes e identidades fracturadas, traiciones, exilio y una nueva vida en un país de Europa occidental». Es probablemente la más grande escritora croata contemporánea y aún así se ha visto obligada a vivir en el exilio (actualmente reside en los Países Bajos). Éstas son sus últimas obras publicadas por la editorial y que recomendamos con devoción casi febril en este blog.

Zorro: cómo se crean los cuentos

En 2019 Impedimenta publicó Zorro, un juego de espejos en el que Ugresic cautiva al lector jugando con la ficción y la no ficción, llegando a confundir a éste sobre qué es qué. En la sinopsis del libro podemos leer: «La gran obra de Ugresic es una incomparable aventura autoficcional que sumerge al lector en un laberinto literario para reivindicar el poder de los relatos. Todo un artefacto complejo y oscuro que conjuga pasión, humor y erudición, de la mano de una de las voces más importantes del panorama europeo actual».

Una mirada directa a eso que nos da tanto miedo en Occidente: la muerte. Algo omnipresente y cotidiano que, sin embargo, intentamos omitir de nuestro discurso. Una obra poliédrica e imposible de clasificar en un género (pues trasciende la novela, y es en parte relato periodístico, fábula, libro de viajes, ensayo…) en la que a partir de su propia y tormentosa biografía, la autora desarrolla un reflexión intensa y profunda sobre los lazos que unen la vida y la muerte, y éstos con la propia literatura, tan relevante en su existencia. Para ello, toma prestada una idea del escritor ruso Boris Pilniak, en cuya obra Un cuento sobre cómo se crean los cuentos, aparece la figura del zorro como «el dios de la astucia y la traición (…) El zorro es el dios de los escritores». Un zorro silente y astuto que sirve de sutil hilo entre las seis partes que conforman la narración, partes aparentemente independientes de una matrioska de papel que hay que ir desmontando no sin dificultad.

Ugresic plasma el mundo de los adultos (por contraposición al de los niños, el mundo de los cuentos), hostil y cruel, erosionante de la libertad creativa e ideológica, y lo hace sutilmente uniendo la intolerancia del totalitarismo de principios del siglo XX (el comunismo que tanto daño haría a su Croacia natal, pero también el fascismo y el nazismo), el nacionalismo llevado a su máxima expresión que desembocaría en Los Balcanes en la terrible guerra de la década de los noventa (episodio que marcaría la vida de la autora y por extensión su obra, pues no puede ni quiere desligarla de ella); y el neofascismo que como un fantasma del pasado revitalizado recorre el Viejo Continente, amenazando con desestabilizar las instituciones democráticas en una suerte de eco siniestro de viejos odios que reverberan.

Nabokov

La narradora intentará dar respuesta a la única pregunta del texto: ¿cómo se crean los cuentos? Y para ello irá de EEUU a Japón, pasando por Rusia, Italia y Croacia (siempre Croacia) y sus páginas están salpicadas de una amalgama de escritores con autobiografías secretas, de artistas laureados gracias a sus viudas, de romances marcados por la irrupción de la guerra y de niñas que convocan con unas pocas palabras todo el poder de la literatura. Nabokov, Pilniak, Tanizaki… el colectivo futurista soviético Oberin (donde la autora hace patente el tópico de «no es oro todo lo que reluce»)… Conferencias, clases y entrevistas. Y juego, sobre todo, en un brillante rompecabezas a través del que da pistas (o despistes) al lector, con la imaginería del zorro como sutil nexo de unión y que conjuga vivencias, reflexiones y mucha creación (invención) literaria, invitándonos a explorar la engañosa y difusa frontera que existe entre la realidad y la ficción. Como la vida misma.

La bruja como reivindicación de la feminidad

En Baba Yagá puso un huevo (publicada originalmente en 2009 y editada en castellano por Impedimenta en 2020 con una portada alucinante), Ugresic se centra, a través de los ojos de una antropóloga, en la figura de la bruja que da nombre a la novela y que conocerán bien los seguidores de Mike Mignola y el Universo Hellboy. Baba Yagá es una figura de gran popularidad en la mitología eslava y sirve a la autora para evidenciar el papel sometido de la mujer en la sociedad, a la vez que para reivindicar el arrojo y el tesón de lo femenino en una sociedad claramente patriarcal, con muchos lazos con la actual Croacia, donde los valores tradicionales –en el peor sentido– han relegado a la autora prácticamente al ostracismo en su patria. Una suerte de empoderamiento a través de la magia y la fantasía que sustentan parte de la identidad de las antiguas sociedades matriarcales.

Ugresic, con evidentes trazos autobiográficos, escribe acerca del personaje para situar –y denunciar– el papel de la mujer en la escena cultural: «Las artistas son Baba Yagás, aisladas, estigmatizadas, separadas de su entorno social (viven en los bosques o en su linde) y solo pueden basarse en sus propias facultades. Su papel, como el de Baba Yagá en los cuentos, es marginal y constreñido». Sin embargo, la expresión metafórica de que «Baba Yagá puso un huevo» tiene un trasfondo esperanzador: alude a la creatividad de la mujer, que finalmente aflora.

En el relato se evidencia una constante en su obra: el desarraigo a causa del desplazamiento territorial (primero por culpa de la guerra y la desintegración de la antigua Yugoslavia, luego por la censura y la incomprensión), lo que no impide a la autora seguir escribiendo. Su pasión. No en vano, en Pose para Prosa (1978) comenzaba con una frase de su admirado Gabriel García Márquez: «Escribo para ser amado».

Según la tradición eslava, Baba Yagá es una anciana huesuda y de piel arrugada, con la nariz azul y dientes de acero. Posee una pierna normal y otra de hueso, por lo que se la conoce también como «Baba Yagá Pata de Hueso», extremidades que representan una al mundo de los vivos y la otra al de los muertos, por los que deambula solitaria y ávida de destrucción (aunque no es un ser completamente demoníaco). Se alimenta de carne humana, generalmente de niños, y vuela sobre un almirez (o una olla, depende de la versión) y rema el aire con una escoba plateada.

Imagen de la Baba Yagá en la película Hellboy (2019)

Vive en una choza que se levanta sobre dos enormes patas de gallina que le sirven para desplazarse por toda Rusia, poderosa imagen que recuperó Mignola en sus cómics sobre el demonio rojo, plagados de referencias ocultistas, folclore exótico y supersticiones ancestrales. Es un personaje tan rico en matices y tan fascinante para quienes amamos la antropología y los mitos que no tardará en volver a aparecer «Dentro del Pandemónium».

En la sinopsis podemos leer: «Ancianas, esposas, madres, hijas, amantes, confluyen en Baba Yagá. A caballo entre la autobiografía, el ensayo y el relato sobrenatural, su historia se convierte en un tríptico apasionante sobre cómo aparecen y desaparecen las mujeres de la memoria colectiva». Un discurso que de plena –y necesaria– actualidad.

La Edad de la Piel

Y recientemente Impedimenta publicaba la última obra de Ugresic, una colección de punzantes ensayos: La Edad de la Piel, una nueva delicia para la vista y el tacto. En este nuevo libro, donde se dan la mano referencias culturales contemporáneas, la música deportiva, los tatuajes y la mortificación de la carne, la croata aborda los sueños, las esperanzas y nuevamente los miedos a los que ha de enfrentarse el individuo de nuestro tiempo (todos nosotros, y por supuesto la narradora, que no puede desligar su trayectoria vital del relato). Reflexiona acerca del nacionalismo (el colapso que experimentó Yugoslavia) el crimen y la política, y desde luego, teniendo en cuenta su agitada biografía, es una voz más que autorizada para ello.

La editorial define así este nuevo y fascinante trabajo de pura literatura: «Una tan extraña como inteligente combinación de ironía, mordacidad, compasión y agudeza recorre estos hermosos ensayos que son a la vez profundamente relevantes. Dubravka Ugresic nos lleva con suma elegancia hacia las claves que nos permiten interpretar el presente: desde La La Land al cadáver de Lenin».

A los elementos antes citados podríamos añadir una gran cantidad de referencias culturales, entre ella El Planeta de los simios… y en todas sus páginas está presente el humor y la experiencia vital. Y penetra de lleno en las zonas pantanosas, por las que, como señala The Independent, Ugresic «avanza por ellas desde la seguridad y la libertad», zonas oscuras por las que otros escritores no osarían adentrarse. Una mirada valiente y atrevida con la que adquiere una perspectiva humanista y retrata «a aquellos personajes icónicos del antiguo bloque del Este», y que, para bien o para mal, cambiaron la historia del siglo XX y el mundo en el que vivimos hoy. Un canto atrevido a la libertad de la creación y del creador como demiurgo, alejado de los clichés y los lugares comunes, de la hipocresía que envuelve al establishment y que es la misma que la ha convertido en una exiliada en pleno siglo XXI, en el corazón de Europa. Simplemente deliciosa.

Podéis adquirir la obra a través del siguiente enlace:

Rodolfo II de Habsburgo: el emperador de las sombras

Introvertido y extravagante, Rodolfo II convirtió la ciudad de Praga en un hervidero de cultura donde se dieron cita científicos, artistas y matemáticos pero también magos, nigromantes, charlatanes y vividores que hicieron de la vieja Bohemia un lugar tan fascinante como lúgubre.

Óscar Herradón ©

Según los astrólogos del momento, Rodolfo vino al mundo bajo una nefasta conjunción de los astros, los mismos que tanto le fascinarían siendo adulto. Sus primeros meses de vida no fueron lo placenteros que cabría esperar. Su hermano Fernando, heredero del Imperio, falleció tres semanas antes de nacer él. Abatida por la pérdida, su madre, María de Austria y Portugal, jamás se mostró cariñosa con él, algo que influiría en su carácter introvertido.

Para alejarle de las influencias luteranas, su tío Felipe II reclamó que fuera llevado a España para continuar con su educación. Y así, con doce años, Rodolfo fue enviado junto a su hermano Ernesto a la austera corte madrileña. Preocupado por su educación, el Rey Prudente los recibía en su despacho a diario y comprobaba sus progresos. No quería que se sintieran atraídos por el protestantismo como su padre. Felipe II obligó al chico a presenciar un auto de fe en Toledo. El terrible ajusticiamiento, al que asistía el pueblo como si se tratara de una obra teatral, atemorizó al joven. Ante las súplicas de los reos, el olor a carne quemada, la imponente presencia de los inquisidores y los vítores de la gente, Rodolfo sintió asco y terror. Pero bajo la tutela de su regio familiar, el futuro emperador no solo conoció desgracias. Gracias a los gustos secretos del monarca español, el joven se adentró en la alquimia y las ciencias ocultas, pasión que le atraparía de por vida.

Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

A su regreso a Viena, el futuro emperador ya no se identificaba con la corte que le vio nacer. Tras siete años en España, no volvió a sentirse cómodo en su país natal. Su padre, Maximiliano II de Habsburgo, preocupado porque la corona imperial siguiese en manos de la familia, presionó a la Liga para que su hijo fuera nombrado rey de Hungría y de Bohemia.

Tras la muerte de su progenitor en 1576, Rodolfo fue elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Apremiado por los problemas que acechaban al territorio y desconfiado de una posible traición, se hizo consagrar precipitadamente el día 1 de noviembre, mes de los muertos, sin tener en cuenta el mal augurio que muchos achacaban a la inapropiada fecha. Rodolfo ya era emperador, sueño de muchos monarcas y, sin embargo, según sus cronistas no estaba contento. Gobernar le espantaba. Prefería reunir reliquias y objetos misteriosos, cosa que hizo en su célebre Gabinete de las Maravillas.

Wunderkammer: Cuartos de las Maravillas

Ainkhurn

Aunque heredó todos los territorios de su padre, Rodolfo lamentaría toda la vida no conseguir el famoso ainkhurn y la copa de ágata de la familia, que pasaron a su tío Fernando, y a los que atribuía un poder sobrenatural. El ainkhurn era un supuesto cuerno de unicornio, criatura que fue considerada real por muchos soberanos. Pero la copa de ágata era para él aún más valiosa. Fernando del Tirol, gran coleccionista antes que Rodolfo, privaba a éste del privilegio de poseer un objeto que la tradición consideraba como el Santo Grial. Años después, tras morir su tío, lograría añadir el cuerno y el «santo vaso» a su colección, desbordada de objetos raros y desconocidos. Este afán coleccionista del monarca se materializó en el conocido como Wunderkammer, «Gabinete de las Artes y de las Maravillas».

Voynich

En unas salas creadas específicamente para tal efecto, Rodolfo reunió cientos de armarios a rebosar. Nunca sabremos la cantidad de objetos raros que el emperador llegó a reunir. Tras su muerte muchos fueron desperdigados o subastados a un precio ridículo. La lista era interminable: medallas, amuletos, cruces de todo tipo, péndulos, armas, piedras preciosas, amatistas y otras piezas a las que Rodolfo atribuía un poder sobrenatural; manuscritos extraños como el Voynich, la Biblia del Diablo, la vara de Moisés; un poco de lodo del valle de Hebrón, donde dice la Biblia que Dios modeló a Adán, cálices fabricados con cuernos de rinoceronte para contener veneno, figuras egipcias… amén de su pasión por las reliquias, que compartía con su tío Felipe II. El gusto por lo horrendo y lo extravagante era otra de sus pasiones: poseía monstruos bicéfalos y raíces de mandrágora.

El periodista argentino Marcelo Dos Santos señala en su libro El Manuscrito Voynich: el libro más enigmático de todos los tiempos, que también se dedicó a «coleccionar» enanos, y ordenó a sus oficiales que reuniesen gigantes suficientes para formar un regimiento. Todo es posible. Reacio a contraer matrimonio a raíz de un anuncio profético, según el cual uno de sus legítimos descendientes lo asesinaría, Rodolfo tomó como concubina a la hermosa Catarina da Strada, hija de su proveedor de antigüedades. Con ella tuvo cinco hijos, al parecer deformes y de comportamientos desviados, el mayor de los cuales, don Giulio, causó numerosos problemas al soberano.

Praga, capital de un imperio mágico

El castillo de Praga, donde residió Rodolfo II

Antes de emprender su labor como mecenas de artistas y magos, Rodolfo trasladó la capital del Imperio a Praga, donde se sentía más cómodo. Allí encontró la tranquilidad que necesitaba para entregarse a sus quehaceres mágicos y a sus experimentos alquímicos… Es muy probable que esta pasión le viniera de sus años en España, pues su tío mostró un enorme interés por la Gran Obra, como atestiguan los numerosos manuales dedicados al asunto que alberga la imponente biblioteca escurialense.

Rodolfo buscó en esta disciplina una fuente de riquezas y, al mismo tiempo, un elixir para calmar sus achaques. Quiso aprender por sí mismo el arte de transmutar los metales y por ello se rodeó de auténticos alquimistas, pero también de caraduras y charlatanes que querían enriquecerse a su costa. El doctor Tadeás Hájek, matemático, astrónomo y esoterista, gozaba de la confianza del monarca y fue el encargado de recibir a quienes decían ser alquimistas y desenmascarar a los impostores. En muchas ocasiones descubrió a los estafadores, pero otras veces lograban ocupar un puesto en las destilerías reales.

Este post tendra una inminente continuación en «Dentro del Pandemónium».

PARA SABER (MUCHO) MÁS:

Y para una visión global de la estirpe regia a la que pertenecía Rodolfo II, la misma que dinastía que trajo a España monarcas del calado de Carlos V o su hijo Felipe II, entre otros, nada mejor que sumergirse en las páginas del voluminoso ensayo Los Habsburgo. Soberanos del Mundo, publicado recientemente por Taurus, la primera historia global de la dinastía que dominó el mundo.

De orígenes modestos, los Habsburgo ganaron el control del Imperio romano en el siglo XV y, en tan solo unas décadas, se expandieron rápidamente hasta abarcar gran parte de Europa, desde Hungría hasta España, y crear un imperio en el que nunca se ponía el sol, de Perú a Filipinas, bajo el cetro de Carlos V y después de su hijo Felipe II. Precisamente el autor, Martyn Rady, catedrático de Historia de Europa Central en la Escuela de Estudios Eslavos y de Europa del Este (SSEES), concede una importancia especial en el relato a la rama española de los Austrias, la más poderosa y la más decisiva de la historia moderna. En un relato de pulso envidiable, narra con magistral claridad la construcción y la pérdida de su mundo, un mundo que duró novecientos años, tiempo durante el cual los Habsburgo dominaron Europa Central hasta la Primera Guerra Mundial.

Precisamente, uno de los detonantes de la Gran Guerra fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro. Un magnicidio de cariz política que ya se había cebado con otro miembro de la dinastía, la emperatriz Sisí (Isabel de Baviera), asesinada por un anarquista el 10 de septiembre de 1898. Pero el libro recoge infinidad de nombres (en función de su importancia historiográfica, por supuesto).

Asesinato del duque Francisco Fernando en Sarajevo

Entre los numerosos personajes que conforman la historia de los Habsburgo, nada menos que 900 años, hubo de todo: personajes extravagantes y variados, desde guerreros a contemplativos, unos de viva inteligencia, otros con poca perspicacia, unos valientes, otros tendentes a la traición, pero a todos les impulsó el mismo sentido de misión familiar, como le sucedía al protagonista de este post, Rodolfo II.

Con su masa aparentemente desorganizada de territorios, su maraña de leyes y su mezcolanza de idiomas, el Sacro Imperio Romano-Germánico suele parecer caótico e incompleto, pero gracias a la labor de Rady, con una ingente cantidad de información y un trabajo de documentación y análisis de las fuentes (muchas de ellas inéditas) ciclópeo, descubrimos el secreto de la perseverancia de este largo linaje: sus miembros estaban convencidos de su predestinación para gobernar el mundo como defensores de la Iglesia católica (aunque algunos, como el propio Rodolfo II, fuesen excomulgados, y otros, como Carlos V, enviase sus tropas contra la Santa Sede, el célebre Sacco di Roma), garantes de la paz (pese a las numerosas guerras que libraron) y mecenas de la ciencia y la cultura, algo en lo que coincidieron todos, contribuyendo, en tiempos de Felipe II, al esplendor del Renacimiento, y siglos después, a la expansión de otras corrientes de pensamiento aun a pesar de ser una institución del Ancien Régime

Para adquirir este completo ensayo, puedes visitar la página de Taurus (Penguin Random House):

https://www.penguinlibros.com/es/historia/38916-los-habsburgo-9788430623334











Aerosmith: el Ave Fénix del Hard Rock (III)

Fueron –son– unas de las grandes bandas de AOR (Adult Oriented Rock), o simplemente de Hard Rock, de los 70, y aunque más de una, dos y tres veces parecía que, a causa de sus excesos y egos, desaparecerían, volvieron a remontar el vuelo, reconvirtiéndose en los 90 en megaestrellas cuyas canciones (léase «Crying», «Crazy», «Eat the rich» o « I don’t want to miss a thing») tarareó toda una generación (la mía) y la siguiente.

Óscar Herradón ©

Aerosmith in Concert (Arnhem, Netherlands)

Steven echaba de menos a su otrora alma gemela, Joe, y cuando supo que éste intentaba entrar en la banda de Alice Cooper, le ofreció regresar a las filas de Aerosmith. Aceptó, también regreso Brad y todos grabaron Done with Mirrors, empezando una gira que una vez más hubo de ser anulada por los graves problemas de Steven con la heroína.

Así, todos decidieron desintoxicarse a la vez en una clínica de Pensilvania y regresaron como los nuevos (y más sanos, con gimnasio incorporado) Aerosmith para grabar algunos de sus mejores discos: Permanent Vacation (1987), Pump (1989) y el multiventas Get a Grip (1993). Luego vinieron discos menos exitosos y la colaboración en la banda sonora de la exitosa película Armagedón (protagonizada por la hija de Steven, Liv), con la canción I don’t want to miss a thing (y What King of love are you on) que no pararon de sonar durante años.

Su último disco de estudio hasta el momento ha sido Music from another Dimension!, de 2012, A pesar de algunas recaídas, Steven Tyler ha permanecido sobrio la mayor parte de los 25 últimos años, continuando al frente de la banda que ha sabido resucitar varias veces a pesar de sí misma. En 2008 volvieron las adicciones y los problemas de unos compañeros que ya no eran idílicos. Steven se retiró en plena gira por Sudamérica y muchos barajaron la posibilidad de que abandonase Aerosmith definitivamente, hasta el punto de que el mes de noviembre Joe Perry declaró que estaban «buscando un nuevo cantante con el que trabajar». Sonó el nombre de Lenny Kravitz, punto que el cantante negó rotundamente.

Es difícil imaginar a la banda de Boston con otra voz; un guitarrista, por brillante que sea, se puede reemplazar con otro genio de las seis cuerdas, pero la particular voz de Steven 40 años después de la fundación de la banda, no. A pesar de los rumores, el 10 de noviembre de 2009, durante un concierto de The Joe Perry Project en el Fillmore New York en Irwine Plaza, Steven Tyler reapareció, poderoso, sobre el escenario, y aseguró a la aundiencia que él no estaba dejando Aerosmith, ante la ovación de los presentes.

Rumores de separación y recaídas

El rumor de una sustitución retomó fuerza en 2010, cuando de nuevo Perry, que de ego iba tanto o más sobrado que el cantante, anunció que a Steven le era imposible seguir con las giras por sus dolencias y que tendrían que sustituirlo por otro cantante. El 22 de diciembre, la revista People informó de que Steven Tyler había entrado –por enésima vez– en una clínica de rehabilitación para superar su adicción a los calmantes. Había pasado la mayor parte de los últimos 25 años sobrio, como prometió al resto, pero las numerosas lesiones que sufrió en sus muchos años de inquieta actuación en rodillas, piernas y pies le arrastraron a la dependencia de los barbitúricos. Una vida de excesos (muuuuchos excesos) y el inexorable paso del tiempo, habían hecho mella en su hasta entonces incombustible cuerpo.

Renacimiento y caída, una historia que para Aerosmith era como un mantra, una suerte de rueda de la fortuna. Finalmente, nadie sustituyó a Steve al micro, pero meses después volvieron a surgir tensiones entre los «Toxic Brothers» cuando éste decidió convertirse en juez de talentos en el programa American Idol sin decírselo a sus compañeros, que se enteraron, como el resto del planeta, por la prensa.

Nuevo disco de grandes éxitos en 2011 (Tough Love: Best of Ballads), nueva cancelación de gira, y en 2012 el decimoquinto disco de estudio de la banda que nadie creía ya que llegaría, Music for Another Dimension, con una apoteósica gira de gran éxito. En 2016 Tyler anunciaba que el grupo se separaba y con ello una gira de despedida para 2017, pero una vez más, en su habitual maremágnum de confusión, Perry negó dichas declaraciones con un comunicado a la otrora maldita Rolling Stone.

En agosto de 2018 volvieron al ruedo y anunciaron un espectáculo fijo en el nuevo Park MGM de Las Vegas, en el antiguo hotel y casino Montecarlo, programando 18 conciertos para 2019, con la intención de completar el tour en junio de 2020. Para entonces ya estaba aquí el maldito coronavirus y se vieron obligados a parar, esta vez por algo muy distinto, mucho mayor y más destructivo que sus demonios particulares. El 7 de diciembre de 2020, a través de su web oficial, la banda anunció la reprogramación de su interrumpida gira europea para 2021.

Overdose

Una puntualización con respecto a los AERO y las drogas, no es una historia explotada y «semi» inventada por la prensa sensacionalista, a la que tanto le gusta la figura del rockero atormentado, sino la pura verdad. Hace apenas unos años el propio Steven Tyler declaró, durante una entrevista a la revista Haute Living, que en los 80 «las drogas nos derrumbaron»; también se sinceró sobre sus muchos intentos de rehabilitación, afirmando que en aquel tiempo «no había clínicas como las actuales, sino que se trataba de instituciones mentales». Un camino nada dulce, vamos: «Yo fui en 1984 y 1986 y no mejoré».

El peor momento fue en 1988, cuando su representante y el resto del grupo le prepararon una «intervención»: «Pensaron que nuestros problemas iban a acabar si conseguían que el cantante se mantuviese sobrio (…) Así que me mantuve sobrio, pero me llevó bastantes años superar el enojo que me provocó que me mandaran a rehabilitación mientras ellos se iban de vacaciones», dijo con ironía, aunque puntualizó que se siente muy agradecido por cómo le ayudaron a desintoxicarse. El frontman apodado «boca grande» (big mouth) se sinceró completamente: «Tuve muchos momentos que no pude soportar, ya fuera un matrimonio o mi adicción».

Los «chicos malos de Boston» han vendido más de 200 millones de discos en todo el mundo, 66,5 millones solo en territorio estadounidense. En 2001 fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock y en 2005 clasificados en el puesto 57 de entre los 100 mejores artistas de todos los tiempos según la revista Rolling Stone, cuyo staff, diferente al de los años 70, ya había fumado la pipa de la paz con los AERO y reconocido su más que evidente talento.

Long live rock and roll!

PARA SABER ALGO (MUCHO) MÁS:

AEROSMITH (REDBOOK EDICIONES)

Red Book Ediciones, a través de Ma Non Troppo, uno de los sellos editoriales más volcados en la edición de libros de música (principalmente de mi amado rock) publicó recientemente uno de los libros más completo hasta la fecha en castellano (y actualizado) sobre la banda comandada por Steven Tyler y Joe Perry hace la friolera de medio siglo.

En Aerosmith, con una potente imagen de portada que precisamente retrata a los «Toxic Brothers» en pleno y potente directo, el periodista musical Eduardo Izquierdo, autor de importantes volúmenes sobre rock como Jim Morrison y The Doors (también editada por Ma Non Troppo), excelente crónica de los californianos, es su autor. Y sabe bien de lo que habla, no en vano lleva una larga trayectoria como colaborador de revistas como Ruta 66, Mondosonoro, Efe Eme o Rock On: realiza un exhaustivo y muy ameno recorrido por la turbulenta historia de los chicos malos de Boston. Sin obviar sus excesos y escándalos, el libro hace un minucioso recorrido por lo más importante, su música, sus inicios, influencias, sus letras y discos más memorables (sin olvidar los fallidos), y es que, como dice el autor, los fantasmas de Aerosmith no dejan de perseguirles, pero sus canciones están más vivas que nunca. Toda su historia en el siguiente enlace:

https://redbookediciones.com/producto/musica/aerosmith/