Verdugos del 36 (Editorial Crítica)

Es el título de un libro recientemente editado por Crítica que aborda el papel de los golpistas en la ciudad de Zaragoza el verano del 36 y que retrata el perfil humano –en ocasiones, sanguinario, a pesar de la corta edad de algunos– de los perpetradores que se sublevaron contra la Segunda República.

Óscar Herradón ©

Pocos historiadores dudan en la actualidad (salvo, si acaso, los que se han dado en llamar en los últimos tiempos «revisionistas») de que antes del 18 de julio que culminó con el golpe de los sublevados y dio inicio a la Guerra Civil Española se había gestado una conspiración de las derechas que fue cociéndose lentamente y se remonta años atrás, a los mismos inicios de la proclamación de la República. Otra cosa es qué papel jugó la misma en que se generara aquel odio entre una gran parte de la población o qué culpa tuvieron o no las políticas de izquierda, que no son la razón de este post.

Pues bien, sobre este punto incide el historiador David Alegre en su libro Los verdugos del 36, que ha publicado recientemente la editorial Crítica y donde insiste en que el alcance y complejidad de la conspiración golpista fue una conspiración capital por todo el territorio estatal, «tentacular». Según revelaba a eldiario.es tras el lanzamiento del ensayo, profusamente documentado (basándose en numerosas fuentes, no solo documentos, sino también entrevistas) y de un contenido sin duda revelador, lo que resultó más difícil de comprender para las autoridades republicanas –y sin duda influiría en el éxito de los sublevados, eso sí, tres años más tarde, tras una guerra larga, feroz y sanguinaria en la que ambos bandos sacaron lo peor del género humano–, fue «la capacidad tentacular casi celular que los golpistas tienen de organizar una tela de araña: cargos medios, bajos de la Guardia Civil repartidos por todo el territorio estatal, la capacidad de infiltrar la policía, las estructuras del Estado».

Esta red, formada por esos «verdugos del 36», no solo incluía, según el autor, «a oficiales de alto rango, decisivos en el diseño de las políticas de eliminación», sino también a mandos intermedios, capitanes, inspectores y guardias de diferentes campos, hasta llegar a los «asesinos materiales», según confesaba al citado diario, «guardias civiles de los mandos más bajos y voluntarios civiles con orígenes muy humildes, algunos incluso menores de edad, que descubrían un talento para matar».

Hemingway

Algunos de ellos apenas tenían 16 años y llevaban a cabo asesinatos y detenciones; crímenes que, una vez fracasado el golpe e iniciada la larga guerra, llevaría a cabo ambos bandos sin piedad (tristemente célebres fueron los «paseíllos» realizados por los republicanos de izquierdas y los anarquistas en numerosos pueblos y ciudades que describe con detalle casi escalofriante Ernst Hemingway, corresponsal en España durante el conflicto y poco sospechoso de simpatizar con franquistas o la Falange, en Por quién doblan las campanas). 

Pero en un nivel muy superior, el 18 de julio, las horas y días previos en que fue tomando forma la conspiración, y los días sucesivos, serían los golpistas, organizados en numerosos lugares del territorio español desde hacía tiempo (y apoyados por los quintacolumnistas), quienes llevarían a cabo la mayoría de crímenes y represión. Según revela Alegre tras llegar él mismo a sorprenderse durante la minuciosa investigación de las fuentes históricas sobre hasta qué punto llegó el alcance y organigrama de la conspiración, «los que diseñaban las políticas de eliminación eran oficiales del Estado Mayor, técnicos del Ejército con formación avanzada».

Zaragoza: clave de la contienda

David Alegre escoge Zaragoza para su investigación (el título completo del libro es precisamente Verdugos del 36. La maquinaria del terror en la Zaragoza golpista), evidentemente porque si no excedería las limitaciones de un libro que aunque con una fuerte base historiográfica sale al circuito comercial y no se circunscribe únicamente al campo académico (si no, probablemente debería ser una serie de varios volúmenes), aunque el escenario se puede extrapolar a casi cualquier provincia y territorio –con sus diferencias, claro–, principalmente a aquellos en los que triunfó rápidamente la sublevación, y también por su importancia capital en varios sentidos.

Emilio Mola.

Todo se inició con una investigación del autor sobre la Batalla de Teruel; tras la recogida de una sucesión de testimonios de personas que eran niños o adolescentes cuando estalló el conflicto «empezaron a aparecer nombres, inicialmente solo alias o motes, asociados a detenciones ilegales, torturas y asesinatos», según lo recogido en eldiario.es. Según el autor, la ciudad de Zaragoza se convirtió en un escenario clave por dos razones, su densidad de población, que había aumentaba considerablemente en los últimos 30 años (220.000 habitantes) y que se trataba de un lugar de gran importancia estratégica: sus conexiones ferroviarias y red de carreteras conectaban Francia con Valencia y Barcelona con Madrid, por lo que «mantener el control sobre Zaragoza era crucial para frenar cualquier avance republicano» y proteger las bases del general Emilio Mola en Navarra, verdadero artífice del levantamiento hasta que fue sustituido en la cadena de mando –absoluta– por el también general y más tarde dictador Francisco Franco Bahamonde tras su muerte el 3 de junio de 1937, tras estrellarse en la colina burgalense de Alcocero el avión en que viajaba, un Airspeed Envoy, accidente que la versión conspirativa considera que no fue casual (Mola era considerado el «Director» de la conspiración), al igual que la anterior muerte el 20 de julio de 1936, apenas dos días después al alzamiento, del otro general al frente de la sublevación, José Sanjurjo, igualmente en accidente de aviación en Cascaes, Portugal, en este caso cuando su avión, un De Havilland DH.80 Puss Moth, despegaba rumbo a España. Versión, la de un complot de Franco contra los otros altos mandos de la conjura –unidos a los fracasos de los también generales Manuel Goded y Joaquín Fanjul, encarcelados y más tarde fusilados– que prácticamente ha sido descartada por los historiadores.

Para David Alegre «la radicalización de las políticas de eliminación se entendía como una manera de mantener la ciudad [Zaragoza] bajo control y evitar insurgencias internas que pudieran conectar con las milicias republicanas del este de Aragón». Por lo tanto, fue una ciudad y un territorio claves en lo que sucedió tras el alzamiento y el relativo éxito de los sublevados que finalmente acabarían ganando la guerra.

¿Qué encontraremos en sus páginas?

David Alegre aborda en Verdugos del 36 la lógica y el funcionamiento de la campaña sistemática de asesinatos desplegada por el bando golpista en la ciudad entre el verano y el otoño de 1936, que acabó con la vida de unos 3.500 civiles de toda la provincia, la mayor parte de ellos ejecutados en la capital aragonesa. En base a un exhaustivo proceso de investigación analiza con todo detalle quiénes fueron los principales perpetradores a cargo de las ejecuciones, desde las reuniones al más alto nivel hasta el pie de fosa. Aunque cambiaron para siempre la historia de España, la mayoría de ellos han pasado desapercibidos hasta hoy. Así pues, el público lector tiene ante sí la oportunidad de adentrarse en las vidas y motivaciones de dos generaciones de hombres nacidos entre 1885 y 1915, todos ellos atravesados por los acontecimientos clave de su tiempo, desde la pérdida de Cuba hasta los miedos del periodo de la Segunda República.

Neandertales, la estirpe perdida

Pinolia publica el libro Neandertales. La historia de una estirpe perdida, un cautivador viaje por los últimos hallazgos sobre nuestros ancestros homínidos en la península ibérica que han contribuido a cambiar por completo nuestra percepción sobre ellos: estaban mucho más evolucionados de lo que se creía hasta ahora.

Óscar Herradón ©

Desde hace años, con el vertiginoso avance de la genética y las nuevas tecnologías, que han permitido estudios hace unas décadas impensables, ha cobrado fuerza el debate sobre la posibilidad de devolver a la vida a un neandertal (Homo neandertalis), la otra especie humana inteligente que fue desbancada por nuestros ancestros inmediatos en el proceso evolutivo, los Homo sapiens.

A pesar de poseer diferencias anatómicas y genéticas importantes, hoy sabemos que ambas especies se relacionaron y llegaron a mantener relaciones sentimentales e intercambios sexuales que pudieron producirse, a decir de los expertos, cuando el Sapiens llevó la tecnología del Paleolítico Superior en su migración fuera de África. El cruce entre ambos favoreció la evolución del Sapiens, haciéndolo más fuerte y, probablemente, introduciendo nuevas variantes en su sistema inmunológico (los genes HLA), esenciales para que el cuerpo pueda reconocer y destruir los patógenos, por ejemplo, superar un simple catarro que, sin su intervención, podría ser letal, algo que pudo haberle pasado a los neandertales; los antígenos se extendieron entre los descendientes de las poblaciones mestizas en Europa y Asia y ganaron la batalla de la evolución, donde los neandertales, más fuertes y robustos, finalmente se extinguieron.

  • Hoy, se trata de nuestro pariente más cercano, que vivió en Eurasia hace más de doscientos mil años, aunque todavía se discute si se trataba de una especie distinta (el Homo genus) o es una subespecie del Homo sapiens. Ahora, la editorial Pinolia, muy presente en el Pandemónium por su cuidado de la divulgación científica e histórica, publica Neandertales. La historia de una estirpe perdida, y con este fabuloso libro divulgativo como referencia, contamos 10 curiosidades fascinantes sobre nuestros ancestros homínidos:
  • Su apariencia era muy similar a la nuestra (aunque su cerebro era más grande y de crecimiento más lento que el del Sapiens) y poseían una inteligencia rudimentaria que les permitía usar herramientas y controlar el fuego.
  • Han pasado al imaginario colectivo como «los hombres de las cavernas», nombre que se debe a que precisamente los primeros fósiles encontrados en Eurasia se hallaron en cuevas profundas. Se cree que vivían allí, en plena Edad de Hielo, para protegerse del frío, la nieve y las ventiscas.
Cráneo Engis 2 del primer neandertal encontrado.
  • Pero, ¿hubo o no mestizaje entre el Sapiens y el Neandertal? Mestizaje como tal no, pero sí intercambios y relaciones sexuales. Un estudio del ADN del africano promedio mostró que no hubo mestizaje, pero el ADN de los no africanos muestra una coincidencia, lo que indica que los cruces pudieron haberse producido en un momento de coexistencia  de ambas especies, después de que, efectivamente, migraran al continente eurasiático. No obstante, continúa habiendo controversia sobre este punto –y muchos otros– entre los académicos.
  • A día de hoy no se sabe a ciencia cierta la causa de su extinción. Los científicos barajan tres posibilidades: el impacto del cambio climático sobre sus organismos, un problema de alimentación o bien precisamente a causa de la mezcla de especies, que finalmente habría conducido a la unificación, la desaparición del neandertal y al ser humano como es (somos) hoy en día.
  • Los neandertales parece que llevaban una vida social muy similar a la nuestra (a la de nuestros ancestros homínidos, se entiende, pues evidentemente han pasado decenas de miles de años y no iban ni de discoteca ni al cine ni tenían Smartphones): se reunían en clanes familiares y hay constancia de que cuidaban de personas enfermas y débiles, como los ancianos, del clan. Además, según los últimos hallazgos arqueológicos, daban entierro funerario a sus muertos.
  • No sabemos si tenían un lenguaje propio, aunque a juzgar por el tamaño de su cerebro se baraja que probablemente se comunicaban a través de un sistema de signos y señas.
Enterramiento neandertal Kebara 2 (Wikimedia Commos)
  • Por los restos encontrados, parece que fueron de pequeña estatura, pero de complexión robusta y una adaptación importante al entorno para retener el calor en un clima de temperaturas extremadamente bajas. Tenían  narices prominentes (probablemente para calentar el aire gélido al respirar) y se cree que eran de piel muy clara, pelirrojos y probablemente salpicados de pecas. Su cerebro era, salvo algunas diferencias (más grande, como hemos dicho), similar al nuestro.
  • Los encuentros sexuales entre las dos especies homínidas inteligentes explican que todos los hombres del mundo, con excepción de los africanos, poseamos en nuestro ADN la huella de los neandertales. Fue Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, Alemania, con la colaboración de decenas de investigadores de todo el planeta, quien culminó en 2010 la secuenciación del genoma del hombre de neandertal, y se determinó que entre el 2% y el 4% de nuestro genoma es herencia de esta «especie».
  • Investigadores del citado Instituto Max Planck creen que los neandertales aprendieron a hacer joyas y herramientas sofisticadas de los primeros  homínidos modernos (Sapiens) con los que convivieron, que se sepa, en España y Francia hace 40.000 años.
Svante Pääbo
  • Eran presumidos, pues se adornaban con vistosas plumas de aves (de córvidos y rapaces), y además se colgaban collares hechos de conchas e incluso se maquillaban, lo que parece evidenciar que poseían pensamiento simbólico, acercándolos más al Homo sapiens de lo que se creía hasta ahora. Además, cocinaban y consumían regularmente una variedad de vegetales, según reveló un estudio del Museo Smithsonian de Historia Natural de Fairfax (Estados Unidos): examinaron los dientes fosilizados de algunos neandertales hallados en cuevas de Irak y Bélgica, de lo que se dedujo que habían tratado granos de almidón, raíces y tubérculos antes de ingerirlos, lo que sugiere que conocían el fuego de forma muy similar a como lo hacían los humanos. Además, en Cueva Bajondillo, en Torremolinos (Málaga), un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas español (CSIC) reveló que los neandertales ya comían marisco en la península ibérica hace 150.000 años.

¿Qué encontraremos en las páginas de Neandertales. La historia de una estirpe perdida?

Durante décadas, los neandertales fueron considerados una especie primitiva y tosca, incapaces de rivalizar con los Homo sapiens. Sin embargo, los últimos descubrimientos científicos revelan una realidad fascinante que ha transformado por completo nuestra comprensión de nuestros parientes. Gracias a las investigaciones de expertos multidisciplinares que combinan paleontología, geología, arqueología o la tecnología 3D, hoy conocemos en profundidad su biología, su alimentación, su cultura material y su evolución cognitiva.

El cerebro de nuestro antecesores neandertales, lejos de ser rudimentario, albergaba capacidades que les permitieron dominar el fuego, desarrollar innovaciones tecnológicas revolucionarias para su tiempo y crear manifestaciones artísticas y simbólicas. Esta obra coral, coordinada por Ignacio Martín Lerma pero con la firma de numerosos expertos (periodistas, divulgadores científicos, antropólogos, etc.) nos adentra en los numerosos yacimientos de la península ibérica –desde Gibraltar hasta los Pirineos– donde una serie de hallazgos excepcionales han cambiado nuestra percepción de estos antiguos habitantes de nuestro territorio y nos han revelado su relación con otras especies humanas, su convivencia con una fauna muy variada y las condiciones ambientales que moldearon su existencia.

Entre estos hallazgos, destaca la reconstrucción científica de una mujer neandertal, cuyos rasgos y herencia genética nos desvelan una verdad profunda: los neandertales no desaparecieron del todo. Siguen vivos en nosotros, en nuestra biología y en la memoria colectiva de lo que significa ser humano. Su historia no es un eco del pasado, sino una parte esencial de la nuestra.

*Todas las imágenes del reportaje son de licencia libre de Wikimedia Commons, salvo la portada del libro, facilitada por Pinolia.

El Color en la Naturaleza (BLUME)

De la mano de la editorial BLUME nos llega en castellano una hermosa edición ilustrada con cientos de espectaculares fotografías, El Color en la Naturaleza, compuesto por un equipo multidisciplinar de científicos, seis autores de Inglaterra, Nueva Zelanda y los Estados Unidos, expertos en evolución, ciencias ópticas, neurociencia, ciencias marinas y el uso creativo del color.

Óscar Herradón

Portada El Color en la Naturaleza
Justin Marshall.

Entre ellos destaca el neurocientífico-ecologista británico-australiano Justin Marshall, especializado en investigaciones centradas en decodificar cómo los animales usan el color para comunicarse. La investigación de Marshall, que se plasma en gran parte de este ambicioso libro, se centra en la neumoeotología, o cómo los animales perciben su entorno y cómo sus cerebros y sistemas sensoriales en el mundo real han sido moldeados por su entorno y necesidades, en particular sus sistemas visuales, tema principal del ensayo que el experto coescribe con otros cinco investigadores.

Camarón mantis.

Uno de los animales que ha estudiado es el camarón mantis (Gonodactilus Smithii), que reveló poseer el sistema visual más complejo del mundo, con 12 canales de color, o que los pulpos y otros cefalópodos son daltónicos. Demostró también que el camarón mantis y la sepia pueden reflejar y detectar luz polarizada circular, estrechamente ligada con la comunicación encubierta, una investigación que actualmente se está usando para diseñar cámaras de polarización de nueva generación y otros dispositivos ópticos.

Marshall también ha realizado descubrimientos sobre la visión del color en varios otros grupos de animales, como aves, lagartos y cangrejos. De hecho, en 2017 su laboratorio descubrió un nuevo tipo de célula ocular en peces de aguar profundas, un cono con forma de bastón especializado en entornos con poca luz. Curiosamente, su alumno Wen-Sung Chung fue la primera persona del planeta en ver un calamar gigante (Architeuthis rex) en su hábitat natural en julio de 2012, gracias a una cámara de vídeo instalada por la cadena japonesa NHK.

El color en todas las facetas de la vida

En relación con otros de los autores del libro, Jane Boddy, por ejemplo, es la directora creativa del Pantone Color Institute, por lo que sabe bien cómo se comporta el color en el entorno y la naturaleza y cómo hacen uso de él las especies animales o cómo nos afecta a nosotros, a los seres humanos. El instituto está reconocido mundialmente como la principal fuente de información sobre el color, y ofrece conocimientos y soluciones a empresas en este sentido.

Por su parte, el biólogo Thomas W. Cronin, profesor de ciencias biológicas y coautor del trabajo, cubre el mundo del color desde los principios de la física a su uso en el arte y el diseño. Según afirmó tras el lanzamiento del libro en inglés –ahora publicado en castellano por BLUME– en noviembre de 2024: «El libro ofrece una visión integral del papel del color en la biología de plantas y animales, así como en la sociedad humana y el arte».

Los autores consideran el papel del color en el apareamiento, la caza, la lucha, el engaño y el escondite, y recurren a disciplinas como la física, la genética, la química, la fisiología y la psicología. Las imágenes del libro refuerzan los conceptos del texto, pero «también buscan ser bellas y mostrar la diversidad de colores y patrones del mundo natural», en palabras del citado Cronin.

A través de preciosas imágenes, El color en la naturaleza revela el sentido del color en nuestro entorno, y cómo lo perciben los distintos seres vivos, y aclara hasta qué punto el color contribuye en el comportamiento animal, ya sea en la reproducción y comunicación e incluso en acciones de ataque y defensa. Asimismo, contextualiza la percepción del color, junto con los usos que le damos a aquellos que nos rodean, en la naturaleza y en nuestra vida privada, para nuestro uso y disfrute. El ensayo, profusamente ilustrado, presenta un análisis extenso y ameno sobre un tema cautivador que nos afecta a todos en nuestro día a día.

Durante los últimos años, se han producido avances extraordinarios en el estudio de la visión, la ecología visual y nuestra percepción multidimensional y compleja del color en la vida y el planeta. Estos avances han sido posibles gracias a hallazgos insólitos en neurociencia y biología evolutiva, así como en psicología y diseño. El color en la naturaleza incluye un gran número de asombrosas ilustraciones en color; explica qué es el color y cómo se origina; aborda la física, genética, química, fisiología y psicología de la percepción animal del color; analiza los colores que los humanos no ven o apenas utilizan, como los ultravioleta, los infrarrojos y los bioluminiscentes; revela la evolución de los colores en el apareamiento, la caza, la supervivencia, las artimañas y el camuflaje, y proporciona información sobre el daltonismo, los colores bioinspirados y nuestra apreciación del color en el arte y el diseño

En palabras de The Wall Street Journal, «El color en la naturaleza ofrece una entrada científica accesible a los colores de nuestro mundo, con imágenes llamativas y brillantes y diagramas detallados».