Norma Editorial publica el segundo tomo de esta fabulosa serie que relata las múltiples vicisitudes del director de cine George Lucas a la hora de llevar a la pantalla grande Star Wars. Le toca el turno al Episodio II, El Imperio Contraataca, que acabaría dirigiendo Irvin Keshner bajo la atenta supervisión de Lucas.
Óscar Herradón ©
Las Guerras de Lucas es una serie de novela gráfica, prevista como trilogía, escrita por Laurent Hopman e ilustrada por Renaud Roche. Hace algo más de un año Norma Editorial publicó el primer volumen, donde los autores literalmente diseccionan la odisea de George Lucas para dar forma a la primera parte (la cuarta en realidad, siguiendo el orden cronológico que entonces solo estaba en su mente), Star Wars. Una nueva esperanza (conocida en España como La Guerra de las Galaxias); desde los primeros bocetos basados en Flash Gordon, que apasionaba a Lucas de niño, hasta dar forma a una de las cintas sci-fi fundamentales de la historia contemporánea, pura cultura pop y obra de referencia ya de varias generaciones –y las que estén por llegar–. Una novela gráfica necesaria para fans, pero apta –y recomendable– para cualquier amante del séptimo y «noveno» arte.
En España aquel primer tomo fue publicado por Norma y ahora esta editorial que adoramos en el Pandemónium nos trae el segundo volumen, el Episodio II centrado (como la trilogía original) en el proceso de creación de El Imperio Contraataca.
Nueva cinta… renovados problemas
En esta ocasión, Hopman y Roche, maestro del BD, desmenuzan, creando una tensión increíble que ya pudimos sentir los lectores con el primer volumen, el épico rodaje del que acabaría siendo el Episodio V. Tras el arrollador éxito de La Guerra de las Galaxias, Lucas decidió, en esta ocasión, anteponer su vida familiar a la realización de su continuación (en la anterior, cuando hizo todo lo contrario, llegó a darle un infarto, pasaje que se narra en el Episodio I). Para ello planeó desligarse totalmente de la filmación y adoptar un mero papel consultivo, pero finalmente las cosas no serían así –a Lucas le importaba demasiado su space opera– y el rodaje, tras frustrarse los planes originales, acabaría por tornarse en una auténtica pesadilla para el realizador oriundo de Modesto, California (entre otras cosas, el grave accidente de tráfico que sufrió Mark Hamill, que interpretaba a Luke Skywalker, y que le desfiguró el rostro). El resultado es una novela gráfica exultante (y en la que se arrojan increíbles informaciones off the record, algunas de ellas inéditas hasta ahora, sobre la mítica saga) que no da un respiro.


















