Otto Skorzeny: un nazi en la corte de Franco (segunda parte)

17 04 2021

Llegó a ser considerado el hombre más peligroso de Europa. El laureado militar nazi Otto Skorzeny buscó refugio en la España franquista, un régimen que lo acogió con los brazos abiertos y donde el austriaco intentaría revitalizar un ejército de soldados de la esvástica contra el avance del comunismo. Un plan secreto que salió a la luz hace apenas unos años y que muestra los estrechos vínculos de la dictadura franquista con los nazis fugados tras la derrota del Tercer Reich.

Óscar Herradón ©

Tras su intervención –más bien discreta– en la neutralización de la Operación Valkiria, vendría la llamada Operación Greif, que consistía en una orden del propio Hitler de llevar a cabo el asalto al Cuartel General de Eisenhower y su asesinato, misión que se frustró y momento en el que los norteamericanos definieron a Skorzeny como «el hombre más peligroso de Europa».

Yeo Thomas

Tras ello no tardó en legar la inevitable derrota del Tercer Reich y el momento en el que el protagonista de estas líneas, como otros miembros del Partido Nazi, fue internado en distintos campos de concentración… Hasta ser juzgado en Núremberg, donde fue declarado inocente en relación con la llamada Matanza de Malmedy, en la Batalla de las Árdenas, por un apoyo in extremis: el testimonio en su favor del espía inglés F. F. E. Yeo-Thomas (alias «Tommy»). Ello no impidió que fuese internado en un campo de «desnazificación». No obstante, Skorzeny nunca renegó de su ideología y finalmente logró huir de las garras aliadas. Uno de los lugares en los que buscaría refugio sería la España franquista, un país en el que el antiguo miembro de las SS (que solía mostrar con orgullo a la gente de confianza el tatuaje de su grupo sanguíneo como llevaban todos los miembros de las Waffen-SS por si sufrían una herida en el frente) pretendía revitalizar el nazismo y dar forma a un Cuarto Reich…

Skorzeny pudo viajar a la Península ibérica gracias a miembros de la citada red ODESSA, entonces en la clandestinidad, el 27 de julio de 1948. Según documentos desclasificados, el antigua nazi se instaló en Madrid bajo identidad falsa –durante un tiempo residió en la calle Montera, en los números 25-27– y retomó su trabajo de ingeniero, representando a prósperas compañías alemanas del acero, gozando de gran popularidad entre los franquistas y gracias a sus hazañas en la Segunda Guerra Mundial, de las que siempre se jactó y que muy posiblemente exageró notablemente. Era un héroe para esos españoles nostálgicos y uno de los últimos acólitos de Hitler que seguía con vida, al igual que el belga Léon Degrelle, que moriría en Málaga el 31 de marzo de 1994.

Nuevas revelaciones del archivo personal

El 8 de diciembre de 2011 la casa de subastas Alexander Autographs Inc. de Stanford (Connecticut, EEUU), sacaba a subasta el impresionante archivo que Otto Skorzeny legó a su muerte a su mujer, Ilse Lüthje, con la que se casó en 1954. Ésta dilapidó pronto la fortuna familiar y solo una familia española la ayudó a costearse un asilo en Madrid, donde fallecía, sola y arruinada, el 20 de diciembre de 2002. Como agradecimiento, Ilse legó el archivo de su esposo al dueño de esos importantes documentos, cuyo hijo, Luis M. Pando, decidió sumergirse en las miles de páginas de la historia que el nazi no quiso escribir –a pesar de haber publicado unas resonadas memorias en dos volúmenes, Vive peligrosamente y Luchamos y perdimos–, antes de ponerles precio.

Los documentos contienen de todo, desde planes de guerra y negocios, hasta secretos que revelaban parte del rol desempeñado por Skorzeny después de la contienda. Gracias a tan importante archivo, han salido a la luz numerosos puntos oscuros sobre un cuarto de siglo de actividad del guardia negro en nuestro país, del final de la Segunda Guerra Mundial hasta su muerte, en 1975.

El libertador de Mussolini mantenía un estrecho vínculo con el gobierno español, sus generales, algunos de los que sirvieron a Hitler, dictadores sudamericanos y negociaciones con importantes empresas alemanas como Krupp, Thyssen o la exportadora de armas Merex, según el periodista Rafael Poch, «una tapadera de los servicios secretos alemanes en la que trabajaban, o colaboraban, criminales de guerra teóricamente buscados por la justicia». En el archivo se encuentran también felicitaciones del antiguo nazi a Manuel Fraga del año 1964, cuando éste era ministro de Información y Turismo, así como dos recomendaciones de visados con la rúbrica del periodista de Falange Víctor de la Serna, quien estuviera a sueldo de la embajada de Hitler en Madrid, dirigidas a diplomáticos españoles en Alemania. Sería precisamente uno de ellos, Jorge Spottorno, quien siendo cónsul en Fráncfort emitiría un visado con nombre falso para el prófugo.

Entre los «secretos» (ya no tanto) se encuentran las pruebas de la transformación de Skorzeny en un hombre de negocios sin escrúpulos, reconvertido en traficante de armas –a través de Merex– o vendedor de petróleo y representante de las empresas alemanas supervivientes a los juicios de posguerra, muchas manchadas con sangre del Holocausto. Tangencialmente, dichos archivos apuntan a una supuesta relación del antiguo SS con el fundador del club Bilderberg, Józef Retinger –algo extraño si tenemos en cuenta que éste era uno de los mayores representantes del sionismo europeo–, entre muchos otros personajes de gran poder que supuestamente marcaban las directrices de la política internacional por aquel entonces.

Józef Retinger

Un agente secreto tras el hombre de negocios

Nasser

Otto era accionista de un ingente número de sociedades, poseía un patrimonio estimado en unos mil millones de pesetas, casas y terrenos en Madrid, Andalucía, Alemania, Austria, Irlanda… Evidentemente, todos ellos bajo identidades falsas, salvoconductos y pasaportes emitidos con el visto bueno de las más altas autoridades franquistas, como Juan Vigón, Antonio Garrigues Walker o Ramón Serrano Suñer, de abiertas simpatías filonazis en los años cuarenta. Entre otras, adoptó las identidades de Rolf Steinbauer, Hanna Eff Khoury, Frey Hans Rudolf o Hans R. Frey, y quizá incluso otras, siendo su papel el de negociar acuerdos comerciales de la España franquista con empresas alemanas y egipcias. Fue precisamente Skorzeny el responsable de las negociaciones del tratado hispano-anglo-egipcio del petróleo, a instancias del entonces presidente de Egipto, Abdel Nasser, amigo íntimo de «Caracortada».

Visado español a nombre de «Rof Steinbauer»

El archivo es un Sanctasanctórum de las relaciones internacionales de posguerra. Tanto los archivos desempolvados por Luis M. Pardo como los desclasificados por el BND alemán, arrojan una información más que relevante sobre las operaciones que se llevaron a cabo en distintos países occidentales en las décadas de 1950 y 1960, operaciones turbias que, evidentemente, se hacían a espaldas de la opinión pública.

Skorzeny mantuvo una nutrida correspondencia con importantes –y oscuros– personajes como el empresario alemán Alfried Krupp von Bohlen, que fuera condenado en los Juicios de Núremberg por «suministar armas al Tercer Reich y por trato inhumano a los prisioneros de guerra que trabajaron en su compañía», según recogía el diario El Mundo. Al parecer, tras la guerra Skorzeny se convirtió en su delegado comercial y sus operaciones se extendían desde Argentina hasta Egipto.

Krupp en Núremberg

Cuando en 1963 le fue diagnosticado el cáncer que acabaría finalmente con su vida, se recluyó en su casa mallorquina de Alcudia y fue su mujer Ilse quien tuvo que viajar a Estados Unidos, Irlanda o Alemania para continuar engrosando el patrimonio familiar a través de las relaciones comerciales.

Curiosamente, en su archivo se encuentra el guion para una película sobre su propia vida, escrito en 1959, lo que denota su enorme vanidad, una cinta que llevaría por título Special Mission, y donde, evidentemente, se hacía un elogio del encargo personal del Führer para encontrar y liberar a Mussolini. En 1963 recibía la misiva del hijo de su mayor enemigo, Eisenhower, a quien Skorzeny tenía la misión de matar por sorpresa –recordemos la Operación Greif–, violando los códigos de guerra.

Este post tendrá una próxima y última entrega sobre el «hombre más peligroso de Europa».

PARA SABER ALGO (MUCHO) MÁS:

Para profundizar en la escurridiza figura de Skorzeny, principalmente en sus años en España realizando numerosas intrigas, entramados mercantiles, todo tipo de conspiraciones –incluso la creación de la llamada «Legión Carlos V»–, así como sus numerosos alias, sus documentos secretos y sus contubernios con la CIA y el Mossad israelí –sí, aunque parezca contradictorio, expedientes desclasificados muestran que es así–, nada mejor que sumergirse en las páginas de una de las últimas novedades de la Editorial Almuzara: Otto Skorzeny. El nazi más peligroso en la España de Franco.

Un trabajo que denota dedicación y un amplio manejo de fuentes documentales. Obra del periodista Francisco José Rodríguez de Gaspar, redactor jefe del periódico La Tribuna de Toledo, aclara en ella los muchos matices que rodearon a esta figura capital del sombrío pasado reciente de España.

Uno también puede leer los libros firmados por el propio Skorzeny sobre sus «gestas» (Vive peligrosamente, Luchamos y perdimos, Misiones Secretas y La Guerra Desconocida), otra cosa es creer en su fidelidad a los hechos narrados por quien ha sido considerado por algunos un mentiroso patológico y por los más un calculador y eficiente espía. O visualizar el estupendo documental estrenado en 2020 El hombre más peligroso de Europa, Otto Skorzeny en España, obra de Quindrop Producciones Audiovisuales, con coproducción de RTVE y la televisión balear IB3, codirigido por Pedro de Echave y Pablo Azorín.





La cultura del abismo. Lecturas del Holocausto

16 04 2021

En enero de 2020 se cumplían 75 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, un lugar ignominioso e infame que representa lo peor de la historia de la (in)humanidad. Recordar el Holocausto, continuar realizando investigaciones y sacando a la luz las atrocidades del fanatismo y la sinrazón son algo obligado para desmontar a negacionistas y nostálgicos, para combatirlos con la verdad y la cultura. La bibliografía sobre aquel periodo es intensa, ingente, podría decirse que monumental e inabarcable, pero por supuesto NECESARIA.

Óscar Herradón ©

Primer transporte a Auschwitz en Tárnow en 1940

Acercarse a los libros que mejor han contada la Shoah es tarea obligada para todo historiador, estudioso o simplemente inquieto con la historia contemporánea, con una historia que todavía sigue agarrada como nervios a un músculo tantas –o no tantas, según se mire– décadas después. Hoy que no pocos descerebrados, de uno a otro rincón del planeta, continúan reivindicando extremismos, incluso se muestran nostálgicos de un glorioso «Tercer Reich» o de regímenes afines como el primer franquismo, o completamente opuestos pero igual de dañinos como el estalinismo, también fuertemente antisemita –no debemos olvidar, a pesar del papel capital jugado contra Hitler en la Segunda Guerra Mundial, el previo pacto germano-soviético para el reparto de Polonia, muestra iluminadora del entendimiento entre tiranos–, nada mejor que leer, para recordar y, aunque suene manido, no repetir los mismos errores, y eso que solo hace falta echar un vistazo a la actualidad para comprobar que en muchos rincones el hombre (completamente DESHUMANIZADO) continúa siendo el peor enemigo del hombre. No obstante, y por suerte, a pesar de terribles contiendas y genocidios mucho menos lejanos que los de aquella salvaje guerra, nunca se ha vuelto a instrumentalizar la muerte como bajo el régimen de la esvástica. Por ello es necesario saber, no mirar para otro lado e informarse: leer, contrastar, chillar si es necesario.

El Holocausto como advertencia y síntoma

Un buen ejemplo de libro con dicha finalidad es la monumental y rigurosa monografía La Cultura del Abismo. Lecturas del Holocausto, coordinada por Javier Fernández Aparicio y Javier Quevedo Arcos y publicada por la Editorial Certeza. Estos dos bibliotecarios llevan varios años trabajando en el recuerdo y la interpretación de la memoria del Holocausto a través de los libros y en las colecciones de bibliotecas públicas. Un ingente trabajo al que sumaron en 2012 la creación y coordinación de un Club de Lectura sobre el delicado asunto, convertido en espacio de lectura, diálogo y opinión. De esta experiencia surgieron decenas de participantes y los textos que conforman este impresionante volumen.

En relación a ciertas efemérides se realizaron también monografías de diversos aspectos de la Shoah que se recogen en el presente libro, incluyendo un completo diccionario con citas de diferentes autores, supervivientes, víctimas e incluso verdugos de aquella planificación calculada y fría de exterminio de parte de la población a instancias de un estado moderno y avanzado, poniendo también sobre la mesa las cuestiones no menos relevantes del perdón y la justicia en unos tiempos en que el antisemitismo ha aumentado considerablemente a escala global, en Estados Unidos por parte de la llamada Alt-Right y en otros rincones, como Alemania o la propia España. Aquí, hace unas semanas, asistíamos atónitos a un discurso nazi en el que miembros de la Falange afirmaban, más de 75 años después de la liberación de Auschwitz, que «el judío es el culpable» en un acto en el madrileño cementerio de La Almudena. Y ello en boca de apenas una adolescente. Estremecedor. El azote del coronavirus y la debacle económica que lo acompaña no han hecho sino aumentar estas peligrosas tendencias, como siempre pasa en tiempos de crisis, que aprovechan los grupos totalitarios para cosechar seguidores.

En definitiva, el Holocausto como advertencia y síntoma. Aquí os dejo el enlace para adquirir este importante y urgentemente necesario trabajo:

https://certeza.com/producto/la-cultura-del-abismo-25e/

Seguimos.





La expedición de la Ahnenerbe nazi a los confines del Islam

14 04 2021

Dos de los personajes más fascinantes del entramado místico que conformaba la Ahnenerbe de Himmler fueron los investigadores –espías y amantes– Franz Altheim y Erika Trautmann. Éstos serían los responsables de acercarse al mundo islámico para reclutar en sus filas combatientes contra los enemigos del nazismo, en lugares donde el antisemitismo era muy fuerte y el Mein Kampf ya todo un bestseller.

Óscar Herradón ©

El Gran Muftí de Jerusalén pasando revista a tropas nazis

Precisamente el doctor Altheim y su compañera Trauttmann eran los personajes más cualificados para realizar labores de espionaje en una expedición del instituto que les llevaría a los confines del antiguo imperio romano en Oriente Próximo, llegando hasta Beirut, Bagdad y Damasco, lugares de gran importancia geoestratégica por sus reservas petrolíferas.

Wüst

Tras leer el artículo sobre las investigaciones realizadas por éstos en Val Camonica, en los Alpes, Hermann Göering decidió presentar a la pareja de aventureros a Himmler. Fascinado con su teoría sobre el origen ario de los pueblos de la antigua Roma, el Reichsführer decidió financiar otro viaje a la pareja a Italia y la costa adriática de Dalmacia, en la actual Croacia, que partiría en busca de nuevas evidencias de la presencia de antiguos nórdicos en esas tierras. Desde allí enviarían nuevas informaciones que agradaron considerablemente a Himmler y al entonces director del instituto de investigación de las SS, Walter Wüst, y a su regreso el líder de la Orden Negra dio instrucciones específicas al retorcido Wolfram von Sievers, uno de los dirigentes de la organización de estudios ancestrales, para que incorporase a la pareja a las filas de la Ahnenerbe, algo que aceptaron sin reservas.

Altheim había pasado de mirar con recelo al nuevo gobierno y de no interesarse por la política a ser un ardiente ultranacionalista fascinado por el eterno tema de la raza; si aquello servía además para dotarle de un mayor prestigio académico, mejor que mejor. Su ambición era viajar a las antiguas fronteras de la Roma imperial, en Europa Oriental y Oriente Próximo –a dónde por fin se encaminaba–, con la intención de mostrar las complejas relaciones de los pueblos sometidos a su dominio en Asia y África durante siglos.

Altheim y Trauttmann, arqueólogos, amantes y espías nazis
Val Camonica

Según el propio Altheim, en el siglo III una gran lucha había enfrentado a «los pueblos indogermánicos del norte» contra «los semitas de Oriente» por el control del imperio, y en su viaje él pretendía demostrar que, evidentemente, había triunfado la raza nórdica en la lucha por el poder sobre el antiguo imperio romano. Walter Wüst –informador a su vez del servicio de inteligencia de la SS comandado por Heydrich, el SD–, creyó ver en la pareja a los sujetos ideales para recabar valiosa información en Oriente Próximo: poseían fácil acceso a los círculos académicos, lo que les brindaba también acceso a los gobernantes y podían fácilmente localizar a simpatizantes de la causa nazi en lugares remotos que después podrían pasar a formar parte del servicio de inteligencia nacionalsocialista.

Los alemanes estaban especialmente interesados en las reservas petrolíferas del Golfo Pérsico, pues dependían en gran medida de los campos petrolíferos de Ploesti, en Rumanía, donde había un movimiento de oposición cada vez mayor al nazismo. El Golfo Pérsico concretamente era el principal lugar de abastecimiento de los británicos, que ya antes del estallido de la guerra aparecían como enemigo del Reich.

Los investigadores en Val Camonica

Por la mente de los alemanes planeaba la idea de un sabotaje o la toma de control de la zona; esa era la gran misión Altheim y Trautmann, ahora reconvertidos en espías del Tercer Reich. La pareja de exploradores alemanes podría contactar con líderes beduinos en los desiertos de Siria e Irak que apoyasen la causa nazi y cuya valiosa información podrían hacer llegar hasta Alemania.

Hacia los confines del Imperio romano

Desde Berlín, Altheim y Trautmann pusieron rumbo a Transilvania, donde estudiaron fascinados las ruinas de los antiguos reyes dacios, que Altheim consideraba, cómo no, un pueblo nórdico, tan belicoso como los propios nazis. En toda Rumanía experimentaron la tensión que se vivía debido a los disturbios causados por la llamada Guardia de Hierro –Garda de Fier en rumano–, una organización paramilitar y ultranacionalista que había sido fundada por el feroz antisemita rumano Corneliu Zelea Codreanu en 1927, en el seno de la organización ultraortodoxa «Legión del Arcángel Miguel», que mantenía una lucha sin cuartel contra el despótico rey Carol II, que había instaurado en el país una monarquía de corte fascista junto a su favorita, Madame Lupescu.

Codreanu en su boda (atención a la corona)

El movimiento de Codreanu aunaba misticismo y ultranacionalismo con un odio a los judíos tan visceral o más que el de los propios nazis. Corneliu era hijo del profesor nacionalista Ion Zelenski y de su esposa, de origen alemán, Elisabeth Brunner, En 1902 el progenitor cambió su apellido por el de Zelea, para que sonase más rumano, y añadiendo un segundo apellido, Codreanu, que remitía a sus orígenes forestales –precisamente codru significa «bosque» en rumano–. Obsesión ésta, la del regreso a la naturaleza y la exaltación del campesinado, que también caracterizaría a los ultranacionalistas alemanes.

A los 11 años Corneliu ingresó en el Liceo Militar Manastirea Dealului, donde estuvo hasta 1916, momento en el que Rumanía entró en la Primera Guerra Mundial. El joven nacionalista intentó alistarse pero como no tenía la edad reglamentaria, su solicitud fue desestimada, algo parecido a lo que le sucedería al propio Himmler. Aún así, Codreanu se uniría al 25 Regimiento de Infantería de Vaslui, donde su padre era capitán. Finalizada la contienda continuó su formación en el Liceo y en otoño de 1919 ingresó en la Universidad de Iasi para estudiar Derecho, momento en el que comenzó a formar parte de la Guardia de la Conciencia Nacional, una organización antirrevolucionaria que se enfrentaba a los grupos izquierdistas, reventaba huelgas y manifestaciones y repartía propaganda ultranacionalista, actividades que cada vez se volvían más agresivas y que recuerdan a los primeros tiempos del nazismo, movimiento prácticamente contemporáneo a éste. Codreanu, además, contaba con una ventaja: gozaba de la protección del rector de la Universidad, el antisemita Alexandru C. Cuza, su mentor.

Otro fascista con vocación mesiánica

Poco después pasó a estudiar a Jena, en Alemania, economía política y en 1922 estableció los primeros contactos con el NSDAP. De nuevo en Rumanía, Codreanu comenzó una política activista y planeaba cometer varios atentados contra personalidades de su país. Descubiertos él y sus camaradas por un chivatazo, fueron arrestados, aunque utilizaron su juicio en marzo de 1924 como un acto de propaganda, algo similar a lo que hizo Hitler tras el Putsch de Munich. Los virulentos jóvenes fueron finalmente absueltos.

A. C. Cuza

Mientras permanecían en prisión tuvo lugar el acontecimiento que llevaría al antisemita a crear su organización. Codreanu afirmaba que había tenido una visión en la capilla de la cárcel en la que nada menos que el arcángel Miguel le animaba a dedicar su vida a Dios. Pero no a través del amor ni la misericordia, no, sino a través de la lucha –el mesianismo rumano y el nacionalsocialista coincidían también en este aspecto–, creando la organización «Hermandad de la Cruz», cuyo objetivo era el renacimiento nacional. Poco tiempo después la policía detuvo a sus miembros y los torturó, lo que provocó que Codreanu asesinase al prefecto responsable de aquellas acciones.

El 24 de junio de 1927 fundó la «Legión de San Miguel Arcángel», en honor a su supuesta visión; cual iluminado, Corneliu se vistió de la cabeza a los pies con un traje blanco y montado sobre un caballo del mismo color recorría el país dando discursos a medio camino entre la predicación y la arenga política a los campesinos rumanos, a los que inculcaría ideas de corte místico, un fuerte nacionalismo y claro, antisemitismo.

Distinto sitio, mismo lugar

Como sucedía en Alemania, culpaba a los judíos de todos los males de su país y de la pérdida de valores cristianos. Instaba a las gentes a que recogieran puñados de tierra de los campos de batalla de Rumanía, en los que los héroes nacionales habían luchado y derramado su sangre, y a llevarlos colgados alrededor del cuello en unas bolsitas del tela. A tal punto llegaron su prédicas entre los humildes campesinos, tan convincente era en su oratoria y en su entrega a una causa fanática e irracional, que muchos creían ver en él efectivamente a un emisario del arcángel San Miguel.

Las palabras que dejó escritas en el Manual del Jefe, en el apartado «Deberes del Legionario», están impregnadas de un misticismo y fanatismo en cierta manera comparables a los que Hitler recogería en su Mein Kampf: «Un legionario mira directamente a los ojos. Los ojos no mienten. Su rostro está lleno de esperanza. Cuando habla y cuando escribe, debe ser breve, claro y preciso. (…). Hoy, nosotros estamos prestos a reunirnos alrededor de los altares como en los tiempos de los grandes peligros, para recibir de rodillas, la bendición de Dios. Las guerras las vencen aquellos que han sabido atraer de los cielos las fuerzas misteriosas del mundo invisible y asegurarse el concurso de ellas. Estas fuerzas misteriosas son los espíritus de nuestros antepasados, los que han estado también, en otro tiempo, y ligados a nuestra tierra y han muerto en su defensa, permaneciendo todavía hoy ligados a ella en el recuerdo de su vida terrena y por intercesión nuestra, sus hijos, nietos y biznietos (…). El que entra en esta lucha, debe saber desde el principio que habrá que sufrir. Después del sufrimiento, viene siempre la victoria (…)».

Codreanu y su Legión de San Miguel Arcángel

No obstante, el mismo año del viaje de Altheim y Trautmann a Rumanía sería el mismo del final de Codreanu. En abril, junto con sus comandantes legionarios, fue detenido y trasladado a prisión. Poco después, enfermo de tuberculosis, sus visiones místicas se acentuarían, llegando a afirmar que podía ver a Jesucristo y a sus compañeros legionarios caídos en combate en el interior de su celda. Codreanu se había convertido en un personaje muy incómodo para el rey Carol y el día 30 de ese mes el líder de la secta y otros 13 legionarios de su Guardia Negra eran estrangulados y tiroteados en medio de una fuga simulada organizada por sus captores.

Este post tendrá una inminente segunda parte, donde veremos la penetración de los espías de la Ahnenerbe en el mundo islámico.

PARA SABER (MUCHO) MÁS:

Sobre la Ahnenerbe, existen varios libros interesante, el más reciente editado por Espasa y escrito por el periodista Eric Frattini: Los científicos de Hitler. Historia de la Ahnenerbe. Edificado por Himmler, fue un departamento de las SS creado por Himmler bajo este nombre que en alemán significa «Sociedad de estudios para la historia antigua del espíritu». Tenía tres objetivos: investigar el alcance territorial y el espíritu de la raza ario-germánica; rescatar y restituir las tradiciones alemanas –que para el Reichsführer habían sido aniquiladas por el cristianismo, y por soberanos como Carlomagno, a quien odiaba profundamente–, y difundir la cultura tradicional alemana (mucha creada ex profeso por los investigadores afectos al régimen) entre la población en general.

Los trabajos más importantes sobre la institución y el papel de Himmler en el entramado místico del Tercer Reich son El Plan Maestro: arqueología fantástica al servicio del régimen nazi, de Heather Pringle (publicado en castellano por Debate en 2007) y Das «Ahnenerbe» der SS (1935-1945), del historiador alemán Michael H. Kater, publicado hasta el momento únicamente en lengua germana.

En mi trabajo La Orden Negra. El Ejército Pagano del Tercer Reich (Edaf, 2011) también dediqué un amplio espacio a la Sociedad Herencia Ancestral y a los delirios místicos del líder de las SS. En relación con la magia y el ocultismo, y cómo el Reichsführer-SS reclutó al astrólogo Wilhelm Wulff para que trazase horóscopos de los enemigos del Reich cuando éste comenzaba a claudicar en en la contienda, podéis consultar mi libro Los Magos de la Guerra. Ocultismo y espionaje en el Tercer Reich, editado por Libros Cúpula (Grupo Planeta) en 2014.

Por su parte, para estudiar en profundidad la relación del nazismo con el islam y la participación del mundo musulmán en la contienda del lado del Eje, os recomiendo Los musulmanes en la guerra de la Alemania nazi, del profesor de Historia en la London School of Ecomomics and Political Science (LES por sus siglas en inglés), un minucioso y documentado ensayo que acaba de publicar Alianza Editorial.

El libro narra parte de lo que contamos en el post: cómo en la fase más decisiva de la contienda, tras sufrir los reveses militares en la URSS, la Alemania de Hitler optó por el pragmatismo y, dejando de lado sus prejuicios racistas –algo impensable años atrás– a favor del avance geoestratégico, intentó instrumentalizar el Islam en su beneficio. Para ello, se distribuyó propaganda nazi entre los musulmanes de territorios tan dispares como el norte de África, los Balcanes o el Cáucaso (lugares todos ellos visitados por Altheim y Trauttmann y otros miembros de la Ahnenerbe precisamente con esa finalidad). Himmler, como venimos señalando, era uno de los más entusiastas partidarios de este proyecto que impulsaba la creencia de que los musulmanes eran una poderosa fuerza que tenía los mismos enemigos que Alemania: el Imperio Británico, la Unión Soviética y los judíos. A pesar de considerarlos «inferiores» en su escala racial, no olvidemos que el Reichsführer fue un entusiasta lector del Corán, y envió diversas expediciones en busca de vínculos pasados entre los arios y dicho pueblo ­–una auténtica majadería–.

Éste es el primer estudio exhaustivo de los ambiciosos intentos de la Cancillería berlinesa de forjar una alianza con el mundo islámico con el objetivo de reclutar, por un lado, el máximo de hombres para el esfuerzo bélico –los alemanes tenían cada vez más bajas y pérdida de armamento en el frente del Este–, y por otro, minar los imperios británico y soviético a los que combatían en la mayor sangría de la historia contemporánea. Podéis adquirirlo en el siguiente enlace:

https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-ensayo/los-musulmanes-en-la-guerra-de-la-alemania-nazi-david-motadel-9788413621913/