Lluvia (Planeta Cómic)

De la mano de Planeta Cómic nos llega en castellano la esperada novela gráfica que adapta la novela corta Lluvia, de Joe Hill, una historia postapocalíptica aterradora con una doble lectura que advierte de los riesgos de no creer en las advertencias de los expertos sobre la amenaza del cambio climático.

Óscar Herradón ©

Todo comienza un asfixiante día estival en Boulder, Colorado, Estados Unidos, cuando unos oscuros nubarrones se ciernen sobre el cielo de la población y desatan una terrible lluvia de «clavos»: astillas de metal brillante que atraviesan la piel de cualquiera que esté a la intemperie. Precisamente la macabra y letal lluvia sorprende a la protagonista de la historia, Honeysuckle Speck, que se encuentra en Boulder para encontrarse con su novia Yolanda y comenzar una nueva vida a su lado. La lluvia acabará con la vida de Yolanda y de su madre, sumiendo a Speck en un shock seguido de una profunda tristeza, aunque conseguirá salvar al pequeño Temp, que a partir de ese momento le acompañará en un escenario catastrófico que recuerda en parte a la sobrecogedora novela distópica La Carretera, de Cormac McCarthy.

Los aviones caen del cielo, se colapsan las comunicaciones y la tormenta se irá extendiendo por todo el país de las barras y estrellas y después por todo el planeta, sembrando la desolación y acabando prácticamente con la civilización (algo que bien puede suceder a escala real con los desastres climatológicos que, aunque no descarguen en forma de clavos, son cada vez más frecuentes y tienen consecuencias devastadoras para las poblaciones en las que se producen, una traslación a nuestro mundo real que es palpable a lo largo del relato).

A partir de ese momento asistimos a una historia que en cierta forma ya hemos visto en novelas gráficas como la serie The Walking Dead (y su exitosa adaptación televisiva) o en el videojuego The Last of Us (y su también lograda versión catódica), o en la saga cinematográfica 28 días después y sus secuelas (ahora, recientemente, 28 años después: el Templo de los Huesos, con un camaleónico Ralph Fiennes bailando en una perfomance a ritmo del The Number of The Beast de los Iron Maiden), escenarios apocalípticos dominados por zombies en los que aquellos que representan un mayor peligro no son los infectados sino los propios humanos, lobos con piel de cordero que desvelan su verdadera faceta ante la adversidad y la lucha por la supervivencia, volviéndose depredadores: los gobiernos comienzan a culparse unos a otros del colapso que ha traído la lluvia de clavos y los ciudadanos hacen lo que sea para salvarse, aunque ello implique robar, atacar e incluso asesinar a sus vecinos,  amigos y a cualquier otro ser humano.

En esta tesitura, Honeysuckle deberá emprender un viaje (en cierto modo iniciático), que pondrá a prueba sus capacidades y su resistencia, donde, junto a otros compañeros de viaje –no, no todos los humanos son despreciables–, se topará con lo mejor y lo peor de nuestra especie. La novela gráfica adapta la premiada novela corta de Joe Hill, de la mano del guionista David M. Booher (multigalardonado con el Eisner y otros premios). Con un dibujo preciso y muy dinámico, con personajes muy expresivos aún sin ser completamente realistas, obra de la artista británica Zoe Thorogood (nominada también a los Premios Eisner a Mejor Artista Multimedia y Mejor Portadista) y que según asegura el propio Joe Hill en el prólogo «encuentra lo humano en cada imagen de película de terror, los últimos vestigios de calidez en un mundo asolado por tormentas frías y letales»; y con colores vivos en general, que contrastan en ciertos pasajes con fríos y ocres que evocan un estado de ánimo bajo y una situación calamitosa, cosecha de Chris Ryall, Lluvia consigue transmitir todo un cúmulo de sensaciones dolorosas y paralizadoras en las que, sin embargo, no todo está perdido y no falta una llamada a la esperanza y a la capacidad de resiliencia de cada uno de nosotros, protagonistas o lectores.

He aquí el enlace para adquirir esta novela gráfica que fue nominada en 2023 a tres premios Eisner:

https://www.planetadelibros.com/libro-lluvia/364634

La Espada Salvaje de Conan. Las hijas de Rhan (Panini)

Recomendamos en el Pandemónium el volumen 20 de la imprescindible colección «Biblioteca Conan» que edita Panini. Una joya ilustrada para amantes del género de «espada y brujería».

Óscar Herradón ©

El legendario personaje creado por el escritor estadounidense Robert E. Howard, Conan el cimmerio, cúspide del género de espada y brujería, fue introducido en  el mundo de la viñeta en la década de 1970 con el título Conan el Bárbaro (el mismo de la película protagonizada por Arnold Schwarzenegger en 1982 y dirigida por John Milius), escrito por Roy Thomas, primero en suceder a Stan Lee como redactor jefe de Marvel Comics, a través de una cronología establecida por el propio Howard e ilustrado por Barry Smith, uno de los mayores éxitos de la factoría otrora llamada Timely Publications.

Con el tiempo, Smith sería sustituido por John Buscema, mientras Thomas seguía a cargo de los elaborados guiones. Las historias del cimmerio, que también escribieron Stan Lee, Wally Wood o Jim Owsley y que dibujó, además de Buscema, Alfredo Alcalá o Gil Kane, fueron igualmente adaptadas como tiras de prensa

En los últimos años, en España, son varias las editoriales que han publicado estas apasionantes historias ambientadas en Cimmeria, pero es Panini la que actualmente tiene la explotación de los derechos y está sacando ediciones alucinantes de las mismas en tapa dura. Una de las últimas es, dentro de la colección «Biblioteca Conan», el título La Espada Salvaje de Conan 20. Las hijas de Rhan, que homenajea a la legendaria revista protagonizada por el bárbaro en la que los citados Roy Thomas y John Buscema, entre otros, dejaron algunas de las mejores historias del personaje. Este volumen incluye: «¡El templo del tigre!», «¡Foso de sangre!» y «Las hijas de Rhan», entre otros contenidos.

He aquí en enlace para adquirir el volumen en la web de la editorial, una de las puntas de lanza de la novela gráfica patria:

https://www.panini.es/shp_esp_es/biblioteca-conan-la-espada-salvaje-de-conan-20-sblco020-es01.html

El castillo de los animales (Integral 1)

Norma editorial lanza en formato integral (en un primer volumen) el que es considerado por la crítica especializada uno de los mejores cómics europeos de las últimas décadas.

Óscar Herradón ©

Como los propios autores reconocen en la introducción, El castillo de los animales no existiría sin la excelsa obra literaria Rebelión en la Granja, del inglés George Orwell (artífice de la igualmente distópica y sensacional 1984), en la que está basada. Sin embargo, la novela gráfica, aprovechando la materia prima, sin duda oro puro, tiene una importante carga de originalidad teniendo en cuenta el desafío (algo así como convertir el metal dorado en joya en un proceso alquímico a través del lápiz y el papel), y lo que es más importante, transmite con mayor eficacia lo que en la novela se pretende contar, gracias a la potencia de las imágenes, pues no escatima ni en crueldad ni en violencia ni en desolación, tanto, que algunas viñetas te encogen el corazón. Y aún así hay espacio en sus páginas para la ternura y la bondad (cosas de la ambivalencia humano/animal).

Como apunta uno de sus autores, el guionista parisiense Xavier Dorison, en el conciso preámbulo, Rebelión en la Granja puede que sea la novela que mejor describe «a través de una fábula con animales –género por excelencia del relato universal y atemporal– la gran tragedia de su tiempo: el proceso de confiscación de los ideales democráticos por dictadores sangrientos»

Y es que George Orwell estuvo en España en la Guerra Civil, prolegómeno de la Segunda Guerra Mundial (donde luchó en el POUM, origen de su obra Homenaje a Cataluña), viviría el ascenso del nazismo y después sería un «traidor» al comunismo en un episodio un tanto oscuro de su biografía. Vivió entre fascismos y totalitarismos, como queramos llamarlos (de izquierdas y de derechas) y eso dejó una profunda huella en su obra –y en su atormentada alma–.

De hecho, el cerdo Napoleón «no es solo un retrato de Stalin; lo es también de los artífices del Terror de la Revolución Francesa y, premonitoriamente, el de las derivas de movimientos independentistas en Cuba, Libia o Irán». Como apunta Dorison, a pesar de sus sombre, Orwell conocía las dictaduras: «las vio, las combatió y las entendió. El retrato que hizo de ellas fue y es asombrosamente real».

El poder de la determinación

En El Castillo en los Animales el rol del cerdo Napoleón lo representa el toro Silvio, y los perros serán, igual que en la novela original, la «guardia pretoriana» del dictador astado. Esos canes sumisos a su líder y sanguinarios para con el resto eran para Orwell una representación de la NKVD, la policía secreta de la URSS, del «Hombre de Hierro» Stalin, pero bien podrían haber sido reflejo de la Gestapo nazi o cualquier otra policía del Estado totalitaria del pasado siglo XX, abundante en ellas.

Por supuesto, habrá una rebelión, pero no la rebelión que habrían llevado a cabo (y en ocasiones hicieron realmente) personajes que como Stalin acabarían por convertirse en dictadores (la inspiración de los autores va más en la línea de un Gandhi), una lucha no a través de las armas ni de llamadas al odio, a la rabia o a la venganza, sino hecha por héroes anónimos dispuestos a morir por la causa, no a matar.

Como apunta Dorison al final de su elocuente introducción: «Esta fábula espera rendir un modesto homenaje a todos aquellos que mostraron que existía un camino –estrecho, peligroso, incierto, pero muy real– hacia un mundo mejor». La sinopsis de la novela gráfica no puede ser más reveladora: «Érase una vez un castillo en mitad del bosque. Al principio fue una fortaleza, luego fue una granja hasta que los hombres que la explotaban la abandonaron dejando allí, olvidados, unos pocos animales que fundaron una república. Por desgracia, el egoísmo y el paso del tiempo han erosionado esa utopía animal. Hoy es gobernada por una casta privilegiada mientras que el resto se resigna, se indigna o se rebela. Pero ¿cuál es la forma más efectiva de cambiar las cosas?

Toneladas de talento

No había nadie mejor que Xavier Dorison para llevar adelante este proyecto: es uno de los guionistas más célebres de la Bande dessinée francobelga y ha firmado joyas gráficas como Undertaker, publicado también en Norma, que hace no mucho sacó un monumental Integral de la serie en blanco y negro, Aristophania o Long John Silver, esta última editada también en España por Norma, con Integral de lujo incluido. Félix Delep, mucho más joven, se graduó en la escuela de Arte Émile-Cohs, quien publicó algunas páginas de cómics de animales en Spirou. Su talento, y quizá la suerte, hicieron que Xavier Dorison lo descubriera, y le pidiera que dibujara El Castillo de los Animales, que lo ha catapultado a la fama internacional gracias a su trazo limpio, una excelente combinación de los colores que genera un impacto visual que tarda en borrarse de la retina y una fluidez que agiliza la trama; los movimientos de los animales, las expresiones tan humanas (en el buen y en el mal sentido) de sus rostros y detalles como su pelaje o su plumaje hacen de este un trabajo minimalista y casi excelso.

Puesto que la historia no concluye con este primer integral, estamos impacientes en «Dentro del Pandemónium» por el lanzamiento del segundo y saber cómo se desenvuelven estos animales personificados cuya epopeya pretende transmitir una revisión de los poderosos mensajes de George Orwell a este también muy incierto y belicoso siglo XXI. ¿No hemos aprendido nada? Teniendo en cuenta la situación en Ucrania, la franja de Gaza, Siria y tantos otros rincones, parece que no.

He aquí el enlace para adquirir esta magnífica novela gráfica que nos hará pensar:

https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-europeo/el-castillo-de-los-animales/el-castillo-de-los-animales-integral-1