Elon Musk: Soberbia Máxima

Es uno de los grandes personajes del siglo XXI. Magnate tecnológico y emprendedor «visionario», al frente de Tesla, SpaceX y StarLink, además de la red social X, Elon Musk es también un hombre controvertido que ha tenido problemas con sus trabajadores, antiguos socios y ha generado aceradas críticas de un rincón a otro del planeta tras su alianza con Donald Trump en la campaña de las presidenciales a 2024. Ahora, La Esfera de los Libros y Planeta Cómic nos traen dos novedades editoriales que revelan esa doble faceta del «genio que mira a las estrellas».

Óscar Herradón ©

Elon Reeve Musk nació el 28 de junio de 1971 en Pretoria, Sudáfrica, que entonces era un régimen nacionalista blanco que practicaba el Apartheid o «separación» en afrikáans, un sistema legislativo que sostenía políticas segregacionistas contra los ciudadanos no blancos y estratificaba la sociedad según la raza, garantizando el estatus superior a los ciudadanos blancos, seguidos por los indios y los negros. Los africanos negros estaban en el escalafón inferior y no podían votar, los obligaban a vivir en zonas separadas de los blancos y también a emplear instalaciones públicas diferentes; además, la resistencia al Apartheid se reprimía de forma brutal por las autoridades, y Musk creció en un ambiente expuesto a propaganda gubernamental antinegros.

Joshua Norman Handelan

Su abuelo materno, Joshua Norman Handelman, era un peculiar estadounidense que se dedicó a la quiropráctica y con unas ideas políticas nada ortodoxas. De 1931 a 1941 fue miembro del Partido Tecnocrático y lideró su rama canadiense, un movimiento popular en los EE.UU. y Canadá durante un breve periodo de los años 30 y 40 del siglo XX, que proponía una forma de gobierno tecnocrático: planeaban que el Tecnato norteamericano transformara el subcontinente en un gran sociedad tecnocrática que incluiría Canadá, México, Centroamérica y parte de Sudamérica. Haldeman era profundamente anticomunista, algo que heredaría su nieto. Después, se mudaría a Sudáfrica, donde nacería Elon, quien tendría una infancia acomodada pero difícil, con un padre autoritario y violento.

De pequeño, Musk era un apasionado de los libros y los ordenadores, y ya en su adolescencia, también de los explosivos químicos a partir de productos caseros, del motocross y del juego de rol Dungeon & Dragons. Luego, estudió en diversas universidades distintas disciplinas (muchas de las cuales nunca terminó) y siempre destacó por su emprendimiento, aunque en la escuela sus compañeros lo consideraban un friki, y le hacían bullying, algo bastante habitual en los jóvenes con un alto coeficiente intelectual e inquietudes distintas al fútbol o al béisbol, como era su caso. Además, según reveló el propio Musk en mayo de 2021 en el programa Saturday Night Live, padece Asperger, lo que parece que complicó sus relaciones con el resto de chavales.

De Zip2 a SpaceX

Con Obama en 2010.

Su extraordinaria capacidad para el aprendizaje y su habilidad informática le convirtieron pronto en un próspero empresario de Silicon Valley, tras vender su primera empresa, Zip2 (compañía que proporcionaba software de guías locales para internet, fundada en 1995 por Elon y su hermano Kimbal y por Greg Kouri), por 300 millones de dólares, y la segunda, PayPal (sí, la de los pagos seguros que casi todos usamos), por 1.500 millones. Luego pasó a hacer realidad sus sueños más ambiciosos: construir coches eléctricos y venderlos a precios asequibles, para lo que fundó Tesla, y hacer baterías de litio en las que almacenar energía y con las que funcionar al margen de las compañías eléctricas, a través de la empresa SolarCity, e incluso diseñar cohetes capaces de ir al espacio y volver a la Tierra para reutilizarlos (algo inaudito hasta entonces en el sector aeroespacial), con SpaceX, que ha firmado incluso contratos conjuntos con la NASA; enviar una inmensa red de satélites al espacio (Starlink) para que haya conexión a internet y red telefónica disponible en más de 150 países e incluso diseñar un tubo que permitiría a vehículos circular a 1.200 kilómetros por hora bajo tierra, llamado Hyperloop y que fue un rotundo fracaso (donde se instaló, los coches no pueden ir a más de 50 km/h).

«Make America Great Again»

A pesar de la indudable brillantez de Musk en la innovación empresarial y tecnológica (posee una memoria fotográfica, es autodidacta en ciencias e ingenierías y se trata, sin duda, en ciertos aspectos, de todo un visionario), ha sido, sin embargo, duramente criticado por su actitud en sus empresas e incluso denunciado por viejos socios por prácticas abusivas, malos tratos a sus empleados y un largo etcétera. Y en los últimos años se ha sumado lo que probablemente le ha granjeado un gran rechazo en un amplio espectro de la opinión pública: su inmersión en política apoyando la candidatura de Donald Trump a las elecciones presidenciales de 2024 que el magnate neoyorquino finalmente ganó, agitando nuestro mundo como no se recuerda desde hace décadas.

Trump convirtió a Musk en su hombre de confianza para llevar a cabo los recortes en la Administración USA (fondos públicos para sostener universidades, funcionarios, investigaciones en biomedicina, y un largo etcétera) al frente del llamado eufemísticamente Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) lo que granjeó al CEO de Tesla y SpaceX una gran impopularidad: Musk imitó a su admirado Javier Milei, presidente argentino que se declara anarcocapitalista y quien se ha mostrado orgulloso con una motosierra en actos públicos (aludiendo precisamente a los recortes del llamado «escudo social»), y el propio Elon ha aparecido incluso realizando lo que para muchos no es sino el saludo fascista en público, y ha apoyado, como tiempo antes otros mentores ideológicos de Trump –pensemos por ejemplo en Steve Bannon–, partidos políticos y de gobierno vinculados a la extrema derecha (célebres son sus rifirrafes en redes con el presidente español, Pedro Sánchez, en relación con las políticas de regularización masiva de migrantes del gobierno, embarcado ahora en una cruzada contra la política imperialista estadounidense del «matón» de Trump al recuperar el viejo eslogan anti-PP de «No a la Guerra» y prohibiendo a los yankees el uso de las bases militares de Morón y Rota –lo que no le ha impedido enviar la joya de la corona de la Armada, la fragata Cristóbal Colón, al Mediterráneo para proteger a Chipre de la amenaza iraní–). Los tiempos, sin duda, están agitados. Mucho.

Tas unos meses de confianza mutua y elogios en los que el propio Elon Musk aparecía junto a su hijo llamado X (tiene al menos 12 hijos reconocidos), en los mítines de Trump e incluso en el mismísimo Despacho Oval, la relación entre ellos se fue enfriando e incluso se echaron en caso turbios asuntos: Musk llegó a acusar a Trump de estar en los papeles de Epstein –cosa que es cierta, a pesar de la censura informativa de su propia administración, pero hoy sabemos que a Musk también se le menciona, entre infinidad de grandes personalidades de las altas esferas y del mundo del espectáculo–, cosa que después retiró, y Trump, ni corto ni perezoso acusó a Musk de haberse vuelto loco y pedirle que se marchara –todo comenzó con la crítica del magnate de Tesla precisamente a las políticas fiscales de la Casa Blanca–.

Hoy parece que las cosas se han suavizado, mientras Musk sigue empeñado en seguir sorprendiendo al mundo no con sus declaraciones de índole ideológica (más bien desafortunadas, por ser suaves) sino con sus prodigios tecnológicos, campo en el que sin duda se maneja mejor que en la jungla política, y ahora pretender impulsar la llegada del hombre a Marte y la creación de una colonia en el Planeta Rojo, él que, aunque negacionista del cambio climático (como lo fuera del Covid y la eficacia de las vacunas, al igual que la mayoría de miembros del movimiento MAGA que en su día tanto jaleó) afirma que es la única posibilidad de que la humanidad siga existiendo.  ¡Señoras y señores, con todos ustedes: Elon Musk!

*Todas las imágenes de este reportaje han sido extraídas de Wikimedia Commons y son de libre uso.

PARA SABER MÁS:

Soberbia Máxima (La Esfera de los Libros)

Recientemente, La Esfera de los Libros, una de nuestras editoriales predilectas del Pandemónium, publicaba en castellano Soberbia Máxima: irrupción, ascenso y caída de Elon Musk, de Faiz Siddiqui, periodista especializado en tecnología establecido en San Francisco y que colabora con The Washington Post, en cuyas páginas ha cubierto la información de empresas como Tesla, Uber y Twitter (ahora X) para la sección de economía del legendario rotativo estadounidense, un trabajo reconocido por la Society Advancing Business Editing and Writing, y galardones de Periodismo Hearst.

Siddiqui

Con una prosa afilada y sencilla Siddiqui nos ofrece la crónica definitiva de la irrupción, ascenso y caída del último césar de Silicon Valley, y nos cuenta la historia americana por excelencia, la de forjarse a uno mismo, como hemos narrado en el post, desde la juventud de un joven extranjero y retraído, aunque sumamente inteligente, hasta el ascenso de este a la cima de la economía y la política, mostrando una ambición sin límites.

Con el pulso narrativo del mejor periodismo de investigación –la traducción, sin duda, es magistral–, y la mirada crítica de quien ha seguido muy de cerca la trayectoria de Musk, Siddiqui desmonta muchos de los mitos del magnate tecnológico y su identificación con el movimiento MAGA («Make America Great Again») liderado por el controvertido Donald Trump, y, a través de episodios clave de su biografía que llevan hasta la guerra cultural en RRSS de todo el mundo, el autor revela cómo la arrogancia y la confianza desmedida del «ultimo césar de Silicon Valley» han sido «tanto su fuerza como el germen de su declive». Y lo hace a través de testimonios de primera mano y de documentos inéditos, como debe hacerse para realizar la autopsia (sin fantasías) de un personaje clave de nuestro tiempo, nos guste o no.

Elon Musk. Retrato de un oligarca (Planeta Cómic)

Por su parte, Planeta Cómic nos trae la novela gráfica que desgrana de forma mordaz al personaje: Elon Musk. Retrato de un oligarca, de Darryl Cunningham, alias «Yudori», autora de cómic de Corea del Sur y residente en Cambridge que presenta una investigación muy documentada –y no exenta de ironía, e incluso sarcasmo– del que es una de las personalidades más fascinantes de la actualidad: de su infancia en Sudáfrica al desarrollo de PayPal, Tesla, SpaceX o la compra de Twitter, la primera biografía en forma de novela gráfica sobre Musk revela aspectos poco conocido del oligarca, y en ocasiones impactantes, tanto de su vida privada como de la carrera impresionante –pero polémica– que lo ha convertido en el hombre más rico del mundo, por encima de Jeff Bezos (Amazon) y más inasible.

Blake y Mortimer. Integrales

Norma Editorial publica las ediciones integrales de una de las cumbres de la historieta, Blake y Mortimer, fruto de la fértil imaginación del historietista británico Edgar P. Jacobs (1904-1987).

Óscar Herradón ©

Edgar P. Jacobs

Edgar P. Jacobs, como si hubiese nacido de sus propias viñetas, fue un personaje multifacético. Apasionado de la ópera, recibió formación como cantante lírico e hizo sus pinitos en su juventud en dichas lides encima de un escenario. Nacido casi con el siglo, en 1904, fue amigo (y en ocasiones antagonista) de Hergé, el inmortal creador de Tintín, quien no veía con muy buenos ojos el mundo de la farándula en el que se movía Jacobs; de hecho, una anécdota (quizá apócrifa) cuenta que el protagonista de este post inspiró a Hergé el personaje de Bianca Castafiore, diva de divas y estereotipo operístico por antonomasia. Quién sabe. Sí es seguro, no obstante, según recoge el guionista Antonio Altarriba en el magnífico prólogo al primer tomo de la edición integral de Blake y Mortimer que enseguida analizaremos, que el personaje de Jacobini, el cantante de ópera que aparece en El asunto Tornasol dentro de Las Aventuras de Tintín «es homenaje y también guiño de Hergé al que fuera su gran amigo, más allá de sus estrechas pero puntuales colaboraciones».

Portada de la revista Tintín en 1949.

Y es que las aventuras de estos inolvidables personajes tendrían su primera aparición precisamente en la revista Tintín, el 5 de septiembre de 1946. Pero vayamos un poco más atrás: en 1940 Jacobs hubo de dejar de lado su pasión vocal debido a que los alemanes ocuparon Bélgica. Sin embargo, como reza la máxima, no hay mal que por bien no venga, y en el caso de nuestro autor aquella ocupación nazi provocó que se cortara el flujo comercial con los Estados Unidos, enemigos de la Alemania nazi (que, sin embargo, no entrarían oficialmente en guerra hasta el 8 de diciembre de 1941, tras el bombardeo japonés de Pearl Harbor) y las series de cómics proveniente de América, como señala Altarriba, dejaron de llegar a las publicaciones europeas, afectándolas seriamente, como la revista belga Bravo!, cuyas historietas tuvieron que ser o bien interrumpidas o bien asumidas por autores europeos.

Fue el caso del Flash Gordon de Alex Raymond, el célebre space opera que permitiría a Jacobs, de entonces treinta y seis años, demostrar sus dotes como dibujante, creando también para Bravo!, en 1943, El Rayo «U», una serie claramente influenciada por el personaje de Raymond (surgido para competir con las historietas de Buck Rogers, al que pronto superó en éxito y durabilidad), y al que también podemos acercarnos en castellano gracias a Norma Editorial. Será un año después, en 1944, tras la liberación de Bélgica de las tropas nazis, cuando Jacobs conocerá al también belga George Prosper Remi, mundialmente conocido por su pseudónimo, Hergé (al que se ha acusado de ser germanófilo e incluso colaboracionista en plena Segunda Guerra Mundial, asunto delicado que ocupará otro post del Pandemónium).

Hergé contrató a Jacobs como colorista para remodelar y colorear los primeros álbumes de Tintín, y el segundo colaboró también en el dibujo de decorados de las nuevas aventuras del perspicaz periodista de flequillo rubio que empezarán a aparecer en la revista homónima Tintín a partir de su primer número, en septiembre de 1946, precisamente coincidiendo con el nacimiento de sus legendarios Blake y Mortimer. Según Altarriba, Jacobs combinará con maestría el realismo matizado de Raymond y la depuración lineal de Hergé, construyendo un estilo propio, «indiscutiblemente marca Jacobs». Precisamente en el número 1 de la citada revista comenzará la primera de las historias de la serie, El Secreto del Espadón, que el primero volumen integral de las aventuras de Blake y Mortimer recoge al completo junto con El misterio de la Gran Pirámide.

Una dupla inmortal

Blake.

La vibrante serie, una de las cimas del cómic francobelga, sigue las aventuras de dos jóvenes solteros que, al igual que los personajes de Sherlock Holmes y Watson, creados por sir Arthur Conan Doyle, comparten residencia; dos orgullosos británicos que sirven al gobierno de Su Majestad. El capitán Francis Percy Blake es galés y oficial de Su Majestad. Antiguo piloto de la Royal Air Force (RAF), la fuerza aérea que tendría un papel fundamental en la aún reciente Batalla de Inglaterra, llegaría a ser director del servicio secreto británico, el MI5, con un papel capital también en la Segunda Guerra Mundial cuyas devastadoras consecuencias aún se apreciaban en la sociedad en las que se creó la serie. Arquetipo de la compostura británica, el rubio Blake parece frío y distante pero es también combativo y persistente, aunque reflexivo y cauto. Como buen espía, es igualmente ducho en el arte del disfraz para pasar desapercibido.

Mortimer.

Por su parte, el profesor Philip Angus Mortimer, de origen escocés y formado en la India (en tiempos aún del colonialismo), es físico nuclear y uno de los científicos más prominentes del Reino Unido, además de arqueólogo aficionado, como podemos comprobar en El Secreto de la Gran Pirámide, respondiendo al arquetipo de intelectual británico. Es jovial, inquieto, imaginativo y bromista; y es también impulsivo, lo que le hace a veces temerario, metiéndose en los problemas más pintorescos de la serie.

Olrik, el villano.

Su principal antagonista es el coronel Olrik, que aparece por primera vez en el título que inaugura la serie, El Secreto del Espadón, como jefe de inteligencia del dictador oriental Basam Damdu, emperador del Tíbet, tras el estallido de la Tercera Guerra Mundial, argumento nada extraño si tenemos en cuenta que Jacobs ideó la historia cuando aún no había finalizado la Segunda Guerra Mundial y la estrenó poco después de su fin, al comienzo de la Guerra Fría, un tiempo de incertidumbre ante la amenaza invasora de la URSS en el que el propio Churchill barajó la posibilidad de emprender una «tercera» guerra mundial contra Moscú en el marco de la ultrasecreta Operación Impensable ideada por los servicios secretos británicos. Salvándose in extremis de Blake y Mortimer en la primera aventura, Olrik aparecerá en otras historias de la serie, como El Misterio de la Gran Pirámide o La Marca Amarilla, que inicia el segundo tomo integral publicado por Norma, probablemente la historia más famosa y significativa de la dupla protagonista.

Un noir de aventuras… y ciencia

Como señala Álvaro Pons, codirector de la Cátedra de Estudios del Cómic de la Fundación SM y la Universidad de Valencia, en la documentada y sumamente interesante introducción a este segundo tomo (que se complementa con otro suculento texto del guionista y crítico de historieta Jorge García), en el relato «Jacobs unía con elegancia las claras reminiscencias del policíaco británico de Agatha Christie con los mecanismos bien conocidos del vodevil folletinesco de los franceses Allain y Souvestre, consiguiendo que lo que hasta la geografía había decidido dividir permanentemente por el Canal de la Mancha quedase perfectamente maridado en las páginas de la historieta. La estructura del relato usaba con eficacia el andamiaje de la bien conocida novela Y no quedó ninguno [también conocida como Diez Negritos, una de las obras más emblemáticas de Agatha Christie, publicada el 6 de noviembre de 1939, ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, que estalló a comienzos de septiembre tras la invasión alemana de Polonia], pero sobre esos cimientos la historia nos recordaba las andanzas de la figura misteriosa del villano Fantômas».

Y la ciencia, también la ciencia: «Por si fuera poco, la narración se desarrolla introduciendo la ciencia con la pasión alegre y predictiva de Julio Verne, pero con la suspicacia y recelo de H. G. Wells, avanzando lo que sería una constante en la serie». Siguiendo al citado autor, Jacobs era perfeccionista hasta lo indecible (sus larguísimas explicaciones en bocadillos interminables que a veces ralentizan el ritmo del diálogo, pero que son marca indisoluble de la casa, lo evidencian): la rigurosidad de sus escenarios, de la geografía que muestra en sus obras… «pero también la ciencia que muestra constantemente en los lances de sus personajes: si algo caracteriza a las entregas que Jacobs firmó de la serie es su pasión por los descubrimientos científicos, que intenta justificar desde el conocimiento al que se accedía en la época».

Un caso paradigmático de todo esto es el relato S.O.S.: Meteoros, que aparece también en este segundo volumen integral junto a la citada La Marca Amarilla y El enigma de la Atlántida (los mitos y la magia también están muy presentes en sus relatos a pesar de la primacía de los avances científico-técnicos); en palabras de Pons, «en sus primeras páginas aparecen una serie de espeluznantes titulares que hablan de horribles acontecimientos climáticos. Olas de calor extremo, inundaciones o violentas tormentas sacuden el planeta, según reza la prensa, en un panorama inquietante similar al que vivimos hoy por la mano humana como el terrible peligro que más acecha a la humanidad».

Algo que cobra gran significancia mientras escribo estas líneas, cuando está sumida España en una ola de calor que ha durado casi dos semanas, sacudida por una ola de centenares de incendios devastadores (de Ourense a Zamora, de Extremadura a Ávila), la mayoría provocados por el hombre, ese ser pérfido de dos patas y en muchas ocasiones poco cerebro, pero que se extienden como la pólvora, imparables, debido a las nuevas condiciones climáticas que han remodelado el paisaje, unido al calor extremo, la incompetencia o inoperancia de las autoridades (locales, autonómicas y centrales) y el abandono de los montes y campos que antes servían de sustento a muchas localidades sobre nuestra piel de toro que poco a poco han sido víctimas del abandono rural y la llamada «España vaciada».

Apenas unos años antes las revistas científicas habían comenzado a lanzar los primeros avisos de los peligros de modificación del clima por la acción humana, por la quema incontrolada de combustibles fósiles y el aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera ante la imposibilidad de los océanos por absorber estos gases, lo que daría lugar a un aumento de la temperatura del planeta por el llamado efecto invernadero. 80 años después, estos efectos, como podemos comprobar cada día, son mucho más devastadores, y aumentando.

Antenas H.A.A.R.P.

Pero quizá lo más sorprendente es que, aunque en los años 50 del pasado siglo ya existían proyectos de control y manipulación del clima desde los estamentos militares que alimentaban las teorías de la conspiración (como el proyecto británico Cumulus, también en la década de los cincuenta), «generalmente se basaban en técnicas bien conocidas de siembra de nubes». En palabras de Álvaro Pons, «la propuesta que [en el relato] descubre Mortimer de un sistema de control climático basado en una red de estaciones que usan campos electromagnéticos para poder controlar el clima es una predicción casi perfecta de las elucubraciones conspiranoicas que han envuelto el proyecto H.A.A.R.P. (siglas de High Frequency Active Auroral Research Program), un programa militar de estudio y análisis de la ionosfera que ha sido señalado habitualmente como un complot secreto para controlar el clima y que estaría detrás de las catástrofes climáticas que estamos viviendo», al menos en los delirios y la imaginación calenturienta de los negacionistas, hoy tan activos y armados de «pseudoargumentos» que lanzan sin miramientos en las RRSS. Un discurso, como vemos, completamente actual a pesar de transcurso de tantas décadas.  

Estamos, por tanto, ante una de las obras maestras de la bande dessinée del pasado siglo XX, que ahora podemos disfrutar en su totalidad en formato integral (Norma ya ha lanzado tres tomos, y también todas las historietas de forma individual). No tardaremos en volver sobre algunos de los secretos que envuelven a Blake y Mortimer en el Pandemónium, pero hasta entonces recomendamos los volúmenes editados por Norma hasta el momento:

https://www.normaeditorial.com/buscador/blake%20y%20mortimer

La Espada Salvaje de Conan. Las hijas de Rhan (Panini)

Recomendamos en el Pandemónium el volumen 20 de la imprescindible colección «Biblioteca Conan» que edita Panini. Una joya ilustrada para amantes del género de «espada y brujería».

Óscar Herradón ©

El legendario personaje creado por el escritor estadounidense Robert E. Howard, Conan el cimmerio, cúspide del género de espada y brujería, fue introducido en  el mundo de la viñeta en la década de 1970 con el título Conan el Bárbaro (el mismo de la película protagonizada por Arnold Schwarzenegger en 1982 y dirigida por John Milius), escrito por Roy Thomas, primero en suceder a Stan Lee como redactor jefe de Marvel Comics, a través de una cronología establecida por el propio Howard e ilustrado por Barry Smith, uno de los mayores éxitos de la factoría otrora llamada Timely Publications.

Con el tiempo, Smith sería sustituido por John Buscema, mientras Thomas seguía a cargo de los elaborados guiones. Las historias del cimmerio, que también escribieron Stan Lee, Wally Wood o Jim Owsley y que dibujó, además de Buscema, Alfredo Alcalá o Gil Kane, fueron igualmente adaptadas como tiras de prensa

En los últimos años, en España, son varias las editoriales que han publicado estas apasionantes historias ambientadas en Cimmeria, pero es Panini la que actualmente tiene la explotación de los derechos y está sacando ediciones alucinantes de las mismas en tapa dura. Una de las últimas es, dentro de la colección «Biblioteca Conan», el título La Espada Salvaje de Conan 20. Las hijas de Rhan, que homenajea a la legendaria revista protagonizada por el bárbaro en la que los citados Roy Thomas y John Buscema, entre otros, dejaron algunas de las mejores historias del personaje. Este volumen incluye: «¡El templo del tigre!», «¡Foso de sangre!» y «Las hijas de Rhan», entre otros contenidos.

He aquí en enlace para adquirir el volumen en la web de la editorial, una de las puntas de lanza de la novela gráfica patria:

https://www.panini.es/shp_esp_es/biblioteca-conan-la-espada-salvaje-de-conan-20-sblco020-es01.html