Nuestro hombre en Washington

La Esfera de los Libros publica Nuestro hombre en Washington. Donald Trump y su larga relación con Rusia, donde el autor, el periodista francés Régis Genté, ofrece una hipótesis sorprendente –e inquietante– sobre las relaciones entre el combativo presidente USA y el Kremlin…

Óscar Herradón ©

Nuestro hombre en Washington es un libro polémico, y a la vez revelador. Habrá quien no apoye la propuesta del autor, pero sin duda no dejará a ningún lector indiferente. En unos tiempos en los que Donald Trump, cerca del ecuador de su segundo mandato no consecutivo, incendiario –y a veces, delirante–, con la geopolítica desnortada y una incertidumbre que avecina crisis en los mercados financieros, no está de más conocer algunos de los aspectos más oscuros –y no son pocos– del inquilino actual de la Casa Blanca.

Donald Trump delivering a speech at a podium with Russian flags and crowd holding signs in Russian
Imagen generada por la IA de WordPress.

El ensayo es una investigación periodística que ambiciona desvelar las claves ocultas de la larga y ambigua relación entre Trump y Rusia, desde sus primeros contactos con figuras ligadas al KGB en los años setenta (no olvidemos que el propio Putin formó parte de la agencia de inteligencia justo antes de la desintegración de la Unión Soviética) hasta los contactos entre Washington y Moscú en estos agitados tiempos del magnate neoyorquino nuevamente en el Ala Oeste. No es una tarea sencilla, desde luego, teniendo en cuenta que, aunque han trascendido no pocas filtraciones tras el escándalo del llamado «Russiagate», la mayor parte de las informaciones y documentos sobre este turbio asunto llevan el marchamo de alto secreto, de las agencias estadounidenses, pero también de las rusas.

¿Garganta profunda?

Su autor es Régis Genté (que en La Esfera tiene también el libro Volodimir Zelenski. En la mente de un héroe, escrito con el también periodista y corresponsal Stéphane Siohan), especialista en Rusia y el espacio postsoviético. Corresponsal de RFI, France 24 y Le Figaro, y residente en Georgia desde hace más de 20 años, dota al relato de un gran conocimiento de la geopolítica, clave en tales asuntos de relaciones (y ocultamientos) internacionales. Para Genté, Trump sería, desde hace décadas, nada menos que una suerte de «contacto confidencial» de los servicios secretos rusos (de ser cierto, sería alta traición, más si tenemos en cuenta que se trata del comandante en jefe de los Estados Unidos de América, principal adversario geopolítico de Moscú), algo que habría resultado enormemente útil a los objetivos de la política exterior del Kremlin.

Régis Genté (La Esfera)

Según la tesis del autor, que defiende de manera rotunda, lejos de ser un accidente de la historia, la cercanía de Trump con Moscú respondería a una espesa red de intereses económicos, políticos y personales que lo han convertido en un inesperado y peligroso aliado del Kremlin. Un relato vertiginoso –habría que saber hasta qué punto verosímil, el tiempo lo dirá– en el que se dan la mano espías, mafiosos exiliados, oligarcas y diplomáticos que habría favorecido el ascenso del magnate neoyorquino hasta el primer sillón de la nación hasta el momento más poderosa del mundo.

Bannon.

Nadie olvida lo que sucedió en 2016 con la filtración masiva de emails de la candidata demócrata Hillary Clinton, práctica favorecida desde Moscú y realizada entre otros por Wikileaks, así como la todo lo llevado a cabo en Cambridge Analytica (cuyo vicepresidente fue precisamente uno de los antiguos mentores ideológicos de Trump, Steve Bannon, y artífice del éxito del Brexit y del triunfo presidencial de Trump en su primer mandato). Ya entonces se hablaba de una turbia –y soterrada– relación entre el magnate y los hombres fuertes de Putin (con el que mantiene una ambigua relación, aunque mucho más «amigable» que su antecesor en el cargo, el demócrata Joe Biden).

Sea como fuere, Nuestro hombre en Washington es un libro que cualquiera que tenga un mínimo de interés en lo que se cuece entre bambalinas, cómo funciona el poder y cuáles son las claves de esta nueva reconfiguración del mundo a la que estamos asistiendo en directo –como a las declaraciones, muchas veces contradictorias, del propio Trump, en plena guerra en Oriente Medio y con la de Ucrania aún activa–, debe leer con atención. ¿Será acaso esta la forma secreta en que Trump está haciendo América Grande de Nuevo, según el eslogan que adoptó de una vieja campaña de su admirado Ronald Reagan? En estos tiempos delirantes, todo es posible.

Las estaciones ocultas (Ático de los Libros)

Ático de los Libros publica uno de los libros más singulares, y me atrevería a añadir que extraños –y a la vez cautivadores– de la temporada: Las estaciones ocultas, del británico Tristan Gooley, un paseo por la naturaleza, y sus múltiples y sutiles señales, nunca antes recorrido de esta forma.

Óscar Herradón ©

Circular zodiac wheel with seasonal scenes and mythological figures
Imagen generada por IA.

Hay libros, la gran mayoría, que sirven para leer (te aporten más o te aporten menos) y otros que se experimentan, se viven, como es el caso de La estaciones ocultas. Un calendario de las señales de la naturaleza, que acaba de publicar en castellano una editorial habitual en el Pandemónium, Ático de los Libros. Su autor es Tristan Gooley –navegante, explorador, naturalista y lo que él mismo llama «natural navigator»– que lleva más de dos décadas perfeccionando un arte que podríamos describir como la lectura de aquello que podemos ver en el mundo: ha escrito sobre el agua, sobre el clima, y en esta ocasión, va más allá y se atreve a leer el mismo tiempo, no el tiempo meteorológico de los telediarios y el que nos empapa, nos derrite o nos congela, sino el tiempo en una concepción mucho más trascendente, el tiempo cíclico, el ritmo profundo del año natural.

Butterflies flying over wheat field with wildflowers at sunset
Imagen IA de WordPress.

Cuando sabemos qué buscar en la naturaleza, las estaciones que antes permanecían ocultas brillan con intensidad. Todos conocemos las cuatro estaciones del año, pero la naturaleza cambia mucho más a menudo de lo que creemos: el agua siempre es más clara en junio, una estrella concreta marca el sur a medianoche en una fecha exacta y la sombra de las mariposas nos permite orientarnos en los campos florecientes. El mundo natural está lleno de pistas, aunque rara vez sabemos leerlas.

Tristan Gooley (Wikimedia Commons).

En Las estaciones ocultas, Tristan Gooley nos enseña a descifrar las señales que nos ofrecen el sol, la luna, las estrellas, las plantas, los hongos, los animales, el agua y el clima. Gracias a su guía experta, el otoño nos hablará a través de las hojas, aromas y hongos; la primavera, con flores silvestres, nubes y fascinantes comportamientos animales; el verano, desde las playas y campos, y el invierno, gracias a la nieve y los gélidos cielos nocturnos. El año se convertirá así en una sucesión de microestaciones en constante transformación, repletas de maravillas. En Las estaciones ocultas descubriremos una forma nueva de observar el mundo, y no volveremos a ver, ni oír, ni oler las estaciones de la misma manera.

Man walking on a forest path in autumn with a walking stick

La singular estructura del libro muestra una suerte de año desplegado: el ensayo se organiza siguiendo el ritmo del año natural, pero no de manera cronológica o académica. Gooley no empieza en enero ni en la primavera astronómica, sino donde empieza la atención: en el primer signo extraño, en la primera anomalía que te hace detenerte en tu camino y preguntarte el porqué. Esa estructura orgánica, que imita el ritmo de un paseo más que de un manuscrito o tratado, es una de las virtudes formales más elegantes e innovadoras del texto. Y el autor/viajero/naturalista lo hace con un tono también original, casi inaudito: escribe como el que piensa en voz alta durante un paseo, mezclando la observación precisa con la digresión afectuosa, el dato científico con la anécdota personal.

Large flock of starlings creating swirling patterns in the sky at sunset over a rural landscape

El autor, oriundo de Londres, Inglaterra, donde nació en 1973, es considerado, y no gratuitamente, una suerte de «Sherlock Holmes» de la naturaleza –según lo ha definido The Wall Street Journal–: genera, efectivamente cual detective, suspense a partir de lo aparentemente irrelevante (la dirección en que se inclina un musgo, el comportamiento de una bandada de estorninos, la temperatura del agua en un tramo del río), para construir una cadena de inferencias que termina revelando algo sorprendente sobre el estado del mundo, y que habremos de descubrir sumergiéndonos en sus vívidas, nunca mejor dicho, páginas.

Illustration of a Lapwing bird in an old British bird guidebook open on a wooden surface

Un libro que ha supuesto para el autor un éxito internacional, cosechando elogios de crítica y público y que The New York Times ha definido de esta manera: «Uno de los guías más hábiles del planeta […] Tristan Gooley ayuda a millones de lectores a descifrar las pistas de la naturaleza para encontrar el camino de vuelta a casa».

De silenciadas a protagonistas (RBA)

RBA Libros publica el ensayo De Silenciadas a protagonistas. Las mujeres y la política en España (1975-1983), el esperado cierre de la exitosa y necesaria trilogía escrita por la filóloga y escritora feminista española Carmen Domingo.

Óscar Herradón ©

Women protesting with banners demanding freedom, amnesty, and rights.
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En el anterior post hablamos del Patronato de Protección a la Mujer con motivo de un revelador ensayo que acaba de publicar la Editorial Crítica. Pues bien, si lo que queremos, además de profundizar en la labor represiva de este y otros organismos, es conocer la lucha por los derechos de las mujeres en los años 70, nada mejor que hacerlo de la mano del nuevo libro de la escritora feminista Carmen Domingo, De silenciadas a protagonistas. Las mujeres y la política en España, que acaba de publicar RBA y que comienza precisamente abordando el papel del Patronato de Protección a la Mujer tras hacerlo de los colectivos en clandestinidad.

Pilar Primo de Rivera.

Un ensayo que aborda minuciosamente, con información muy relevante, el periodo comprendido entre 1975 y 1983, cuando ya se hizo efectiva la ansiada democracia, diversas instituciones, como el citado Patronato de Protección a la Mujer, y su justa desaparición, así como otras instituciones falsamente «feministas» de la dictadura, como la Sección Femenina, la rama femenina de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, comandada por Pilar Primo de Rivera, para adentrarse en las sombras de las cárceles (que acabarían por convertirse en espacio de lucha), y encaminarse hacia la luz con las asociaciones vecinales, el Partido Feminista de España o el Movimiento Democrático de Mujeres (MDM), entre otras instituciones que, ahora sí, luchaban por la libertad y emancipación de la mujer.

Reparto de comida de mujeres de la Sección Femenina en Guipúzcoa, 1937.

Con la instauración de la democracia en nuestro país, comenzaron a cristalizar muchos de los cambios reclamados por la sociedad mediante constantes protestas públicas que habían sido duramente reprimidas por el régimen franquista. En estas reivindicaciones, la participación de la mujer es fundamental para entender lo que sucedió en ese periodo que hemos dado en llamar Transición. No solo en cuanto a nombres propios –más de los que aparecen en la mayoría de los libros de historia–; sino también en lo que respecta a las exigencias sociales, estrechamente vinculadas a los roles que las mujeres desempeñaban.

De silenciadas a protagonistas culmina la necesaria trilogía que Carmen Domingo ha dedicado a la implicación de la mujer en la política española del siglo XX (cuyos títulos precedentes fueron Con voz y voto. Las mujeres y la política en España (1931-1939) y Coser y Cantar. Las mujeres y la política en España (1939-1975), ambos publicados en RBA y disponibles en los puntos de venta), un ensayo que es una vívida crónica de una época en que las mujeres volvieron al primer plano de la esfera pública, tras décadas y décadas de oscurantismo en el que fueron mal llamadas –y consideradas– el «sexo débil». Sus intervenciones y su protagonismo en las diversas organizaciones, sindicatos, iniciativas ciudadanas, vocalías vecinales y partidos políticos fueron determinantes para el establecimiento de la democracia en España.