Redimir y adoctrinar: el Patronato de Protección a la Mujer

La Editorial Crítica publica un revelador ensayo que aborda los orígenes, el modo de actuar (a través de la represión y el control moral) y finalmente el ocaso de una institución que durante el franquismo tuvo las vidas de muchas mujeres bajo su larga sombra.

Óscar Herradón ©

Trata de Blancas, por Joaquín Sorolla (1894).

Si uno de primeras nunca ha oído hablar de dicha institución, y de cuál era su verdadero objetivo, podría incluso pensar que se trata de un organismo feminista de nuestros tiempos frente a las amenazas del patriarcado, creado, quizá, por el Ministerio de Igualdad, pero no, todo lo contrario: fue de todo menos eso. El Patronato de Protección a la Mujer, que se conoció originalmente como «Patronato Real para la Represión de la Trata de Blancas», se trató en realidad de una institución española pública activa entre 1902 y 1985 que dependía del Ministerio de Justicia.

María Cristina de Habsburgo-Lorena.

Originalmente fue un organismo bajo la protección de la Corona española, presidido por la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena (segunda esposa de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII) que como bien rezaba su nombre original tenía un cometido filantrópico, organizar la lucha contra la trata de personas, principalmente mujeres, que se distorsionaría notablemente más adelante, y principalmente bajo la dictadura franquista. Se trataba en un principio de una institución abolicionista de la prostitución (y por tanto, muy adelantada a su época), que entró en vigor con un decreto de 11 de julio de 1902. Sin embargo, a pesar de su elogiable intencionalidad inicial, pronto funcionó como una institución de control social y adiestramiento moral.

En 1931, con el triunfo de la Segunda República, se reorganizó bajo el nombre de «Patronato de Protección a la Mujer» y era de carácter laico, y en su junta, entre otras, figuraba la abogada, escritora, diputada y defensora de los derechos de la mujer Clara Campoamor. Sin embargo, la falta de medios económicos provocó su disolución en 1935,  pasando sus funciones al Centro Social de Protección de Menores.

Carmen Polo y Franco.

Con la victoria franquista en la Guerra Civil y la instauración de la dictadura, el 6 de noviembre de 1941 se volvió a crear el Patronato de Protección a la Mujer por Decreto, siendo su presidenta de honor una de las mujeres claves del llamado Movimiento, Carmen Polo, esposa de Franco. A través de dicho decreto se creó también la Obra de Redención de las Mujeres Caídas, cuyo objetivo era «reformar y regenerar a las prostitutas clandestinas reincidentes». Según el artículo, la finalidad del Patronato era «la dignificación moral de las mujeres», especialmente de las jóvenes, «para impedir su explotación, apartarlas del vicio y educarlas con arreglo a las enseñanzas de las realidad católica», un lenguaje muy acorde al régimen nacionalcatolicista.

La autora del ensayo.

Sin embargo, dicha educación apenas era efectiva –ni visible– y las funciones del Patronato se dirigían principalmente al intervencionismo estatal en la intimidad y, en palabras de Carmen Guillén Lorente, en el artículo «El Patronato de Protección a la Mujer: adoctrinamiento moral durante el franquismo», publicado en inglés en The Conversation con fecha 14 de abril de 2024, «la persecución y reclusión de la mujer desviada». Precisamente esta especialista, Carmen Guillén Lorente,  doctora en Historia Contemporánea y profesora en el área de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Albacete (UCLM), es la autora de un revelador –y necesario– ensayo publicado recientemente por la editorial Crítica: Redimir y adoctrinar: el Patronato de Protección a la Mujer (1941-1985), que aborda minuciosamente, con gran rigor documental e ingentes fuentes, en gran parte inéditas, el papel represivo y de control moral de esta institución extrañamente poco conocida hoy.

¿Qué encontraremos en las páginas de Redimir y adoctrinar?

Tras décadas de silencio, Carmen Guillén arroja luz al organismo franquista encargado del adoctrinamiento moral de las mujeres caídas.

Women and children sitting closely together in a worn shelter with distressed expressions
Imagen creada con IA.

De entre todos los fragmentos que componen la compleja historia del siglo XX español, pocos capítulos resultan tan oscuros y reveladores como los vinculados a las instituciones represivas del franquismo. La más longeva y, sin embargo, la menos conocida, es el Patronato de Protección a la Mujer. Desde 1941 hasta bien entrada la democracia, esta institución apuntaló su labor sobre cuatro pilares: trabajo y oración para redimir; disciplina y castigo para adoctrinar. En el cruce de intereses entre Iglesia y Estado, la doctrina católica sirvió para legitimar este control femenino.

Two Guardia Civil officers in uniform escorting a woman detainee beside a police van
Imagen generado con IA.

Miles de mujeres de todas las edades, procedencias y contextos socioeconómicos fueron entonces condenadas sin delito y encerradas sin juicio en nombre de esa moral. Bajo un disfraz de caridad se ocultó una realidad llena de abusos, trabajos forzados, robo de bebés y violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Este libro analiza el Patronato como una pieza clave en la arquitectura moral y política del franquismo y examina la huella que dejó en quienes lo padecieron y en una memoria colectiva que aún intenta asumir ese pasado.

Dororo (Planeta Cómic)

Es una de las obras imprescindibles (otra más en su larga trayectoria) del dios del manga nipón Osamu Tezuka (1928-1989), y ahora Planeta Cómic la publica en castellano, en una magnífica edición integral en tapa dura.

Óscar Herradón ©

No es la primera vez que nos hacemos eco de la abultada y soberbia obra del mangaka Osamu Tezuka (creador de Astroboy, Kimba o la fabulosa serie antibelicista Adolf, entre otras joyas) en el Pandemónium, y ahora Planeta Cómic, responsable del lanzamiento de sus novelas gráficas en castellano, publica otro de sus títulos emblemáticos: Dororo, sin duda otra obra maestra del dios del manga fallecido en 1989, hace casi cuarenta años, lo que no impide que su obra siga teniendo la misma frescura que si la hubiese concebido hoy en día.

Daigo Kagemitsu, un señor local con el anhelo de gobernar el mundo, promete entregar el cuerpo de su hijo a cuarenta y ocho demonios si se cumplen sus deseos más ambiciosos. En consecuencia, el bebé nace sin cuarenta y ocho partes y es arrojado al río para que muera. Sin embargo, el pequeño logra sobrevivir gracias a la bondad y cuidados de un sabio que lo adopta, proporcionándole además las habilidades y elementos en su cuerpo para poder protegerse.

Años después, Hyakkimaru, convertido ya en un diestro samurái, emprende un viaje de revelación y venganza para ahuyentar a los demonios e ir recuperando su cuerpo perdido. A lo largo de 19 capítulos y más de 800 páginas, el personaje recorrerá gran parte del Japón rural en busca de esos seres malignos y recuperar, con la reconstrucción de su cuerpo, su humanidad perdida, sin olvidar su venganza contra Daigo. En su viaje, Hyakkimaru rescata a Dororo, un joven ladronzuelo de pasado tormentoso y que guarda algunos secretos, al que convertirá en su inseparable amigo y compañero de armas. Juntos, continuarán un viaje lleno de peligros, demonios y fantasmas.

Juntos se enfrentarán a situaciones de las más variopintas en un mundo hostil que sistemáticamente les va a dar la espalda, no importa cuánto se esfuercen ni cuánto ayuden a las distintas comunidades con las que se van a ir encontrando, mostrando un retrato muy pesimista de la sociedad japonesa. En su soledad, y pese a sus continuas broncas y discusiones, aprenderán a confiar el uno en el otro y forjarán una bonita relación que, desgraciadamente, se verá truncada por el abrupto final de la serie, que se publicó entre agosto de 1967 y octubre de 1969 en las revistas Shônen Sunday y Bôken-Ô (la forma habitual entonces de publicación de lo que hoy son las novelas gráficas), aunque la idea inicial de Tezuka era prolongarla mucho más. Sin embargo, el hecho de que el relato se fuera haciendo cada vez más oscuro y violento llevó a los editores a pedir al mangaka su cierre anticipado.

Aquella circunstancia provocó que Dororo tuviera una conclusión precipitada. Una pena teniendo en cuenta la calidad del resto del relato. No obstante, es una obra imprescindible para cualquier amante del género y la edición de Planeta Cómic está sin duda a la altura (tapa dura y considerables dimensiones).

He aquí el enlace para adquirirla:

https://www.planetadelibros.com/libro-dororo/421067

Cadáveres exquisitos (Norma Editorial)

Norma Editorial publica el primer volumen en castellano de esta serie estadounidense sangrienta y macabra que hará las delicias de los amantes del noir más violento y los relatos del crimen organizado.

Óscar Herradón ©

De la mano de Norma Editorial, editorial habitual en el Pandemónium, nos llega el primer volumen en castellano de Cadáveres Exquisitos, un macabro thriller slasher con Battle Royale de asesinos organizado por una siniestra sociedad secreta de familias superricas americanas y que viene firmado por una serie de autores de gran calado en la actual escena del cómic estadounidense: James Tynion IV (responsable de Hay algo matando niños y El departamento de la verdad, esta última serie publicada en España también por Norma) y Michael Walsh (The Silver Coin, Monstruos de Universal: Frankenstein), quienes lideran un equipo creativo que está formado también por Pornsak Pichetshote (Infiel, The Good Asian), Marianna Ignazzi (Catwoman), Valentine De Landro (Bitch Planet), Jorde Bellaire (W0rldtr33, que podemos disfrutar igualmente de la mano de Norma) y Becca Caerey (Absolute Wonder Woman), para decidir quién gana y quién muere en esta macabra competición.

Cada cinco años, en Halloween, las familias más ricas de los EE.UU. compiten en un juego. Las doce personas más letales del mundo son enviadas a un pequeño pueblo con el siguiente objetivo para ganar: ser el único superviviente. Para los habitantes de Oak Valley (Maine), el desafortunado terreno de juego de este año, el objetivo es aún más sencillo: sobrevivir la noche de Halloween.

Un relato vertiginoso plagado de numerosos personajes (a cual más retorcido) y diferentes intereses cruzados; también de asesinos grotescos, hiperviolentos y sádicos que, muy bien delineados en el relato, se irán desarrollando a medida que avanza; las víctimas,por el contrario, son personas corrientes (estudiantes, una pareja de paramédicos, una madre soltera con su hijo…) que deberán enfrentarse a una situación que les supera al completo, en la que el único objetivo es sobrevivir a este grupo de perturbados.

He aquí el enlace para adquirir este título en la página de la editorial:

https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-americano/cadaveres-exquisitos/cadaveres-exquisitos/cadaveres-exquisitos