La cultura del abismo. Lecturas del Holocausto

En enero de 2020 se cumplían 75 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, un lugar ignominioso e infame que representa lo peor de la historia de la (in)humanidad. Recordar el Holocausto, continuar realizando investigaciones y sacando a la luz las atrocidades del fanatismo y la sinrazón son algo obligado para desmontar a negacionistas y nostálgicos, para combatirlos con la verdad y la cultura. La bibliografía sobre aquel periodo es intensa, ingente, podría decirse que monumental e inabarcable, pero por supuesto NECESARIA.

Óscar Herradón ©

Primer transporte a Auschwitz en Tárnow en 1940

Acercarse a los libros que mejor han contada la Shoah es tarea obligada para todo historiador, estudioso o simplemente inquieto con la historia contemporánea, con una historia que todavía sigue agarrada como nervios a un músculo tantas –o no tantas, según se mire– décadas después. Hoy que no pocos descerebrados, de uno a otro rincón del planeta, continúan reivindicando extremismos, incluso se muestran nostálgicos de un glorioso «Tercer Reich» o de regímenes afines como el primer franquismo, o completamente opuestos pero igual de dañinos como el estalinismo, también fuertemente antisemita –no debemos olvidar, a pesar del papel capital jugado contra Hitler en la Segunda Guerra Mundial, el previo pacto germano-soviético para el reparto de Polonia, muestra iluminadora del entendimiento entre tiranos–, nada mejor que leer, para recordar y, aunque suene manido, no repetir los mismos errores, y eso que solo hace falta echar un vistazo a la actualidad para comprobar que en muchos rincones el hombre (completamente DESHUMANIZADO) continúa siendo el peor enemigo del hombre. No obstante, y por suerte, a pesar de terribles contiendas y genocidios mucho menos lejanos que los de aquella salvaje guerra, nunca se ha vuelto a instrumentalizar la muerte como bajo el régimen de la esvástica. Por ello es necesario saber, no mirar para otro lado e informarse: leer, contrastar, chillar si es necesario.

El Holocausto como advertencia y síntoma

Un buen ejemplo de libro con dicha finalidad es la monumental y rigurosa monografía La Cultura del Abismo. Lecturas del Holocausto, coordinada por Javier Fernández Aparicio y Javier Quevedo Arcos y publicada por la Editorial Certeza. Estos dos bibliotecarios llevan varios años trabajando en el recuerdo y la interpretación de la memoria del Holocausto a través de los libros y en las colecciones de bibliotecas públicas. Un ingente trabajo al que sumaron en 2012 la creación y coordinación de un Club de Lectura sobre el delicado asunto, convertido en espacio de lectura, diálogo y opinión. De esta experiencia surgieron decenas de participantes y los textos que conforman este impresionante volumen.

En relación a ciertas efemérides se realizaron también monografías de diversos aspectos de la Shoah que se recogen en el presente libro, incluyendo un completo diccionario con citas de diferentes autores, supervivientes, víctimas e incluso verdugos de aquella planificación calculada y fría de exterminio de parte de la población a instancias de un estado moderno y avanzado, poniendo también sobre la mesa las cuestiones no menos relevantes del perdón y la justicia en unos tiempos en que el antisemitismo ha aumentado considerablemente a escala global, en Estados Unidos por parte de la llamada Alt-Right y en otros rincones, como Alemania o la propia España. Aquí, hace unas semanas, asistíamos atónitos a un discurso nazi en el que miembros de la Falange afirmaban, más de 75 años después de la liberación de Auschwitz, que «el judío es el culpable» en un acto en el madrileño cementerio de La Almudena. Y ello en boca de apenas una adolescente. Estremecedor. El azote del coronavirus y la debacle económica que lo acompaña no han hecho sino aumentar estas peligrosas tendencias, como siempre pasa en tiempos de crisis, que aprovechan los grupos totalitarios para cosechar seguidores.

En definitiva, el Holocausto como advertencia y síntoma. Aquí os dejo el enlace para adquirir este importante y urgentemente necesario trabajo:

https://certeza.com/producto/la-cultura-del-abismo-25e/

Católicos contra Hitler

En lo que respecta a la persecución del catolicismo por el Tercer Reich son muchos menos los estudios exhaustivos publicados en español y en cualquier idioma que en relación a la Shoa, en gran parte también por las cifras, pues los represaliados fueron muchos menores, pero los hubo, por mucho que Hitler no quisiera incluir en un principio a los seguidores de Jesús (ni católicos ni protestantes) entre sus objetivos. También destacaron algunos intelectuales católicos que se opusieron con fuerza al régimen nacionalsocialista desde sus mismos –y peligrosos- comienzos. Uno de los más combativos, incluso cuando desde la propia Roma se guardaba silencio (probablemente para no impulsar pogromos contra los católicos alemanes), fue el filósofo y teólogo alemán Dietrich von Hildebrand (1889, 1977), que formaba parte de una distinguida familia burguesa: era hijo del escultor Adolf von Hildebrand y nieto del profesor de económicas Bruno Hildebrand.

Su juventud la pasó a caballo entre Italia y Alemania y se convirtió con devoción al catolicismo en 1914, hecho que marcaría el resto de su vida. Estudió en la Universidad de Múnich y más tarde en Gotinga, donde sería alumno destacado del filósofo y matemático germano Edmund Husserl y del también filósofo Adolf Reinach, doctorándose en Filosofía en 1914. En la Universidad de Múnich enseñaría de 1918, año del final de la Gran Guerra y del comienzo del desastre para Alemania debido a las abultadas reparaciones de guerra impuestas por los vencedores en el Tratado de Versalles, hasta 1933, cuando los convulsos acontecimientos políticos que asolaban el país cambiaron también el escenario cultural y académico.

Al día siguiente del incendido del Reichstag, del que los nazis acusaron al joven comunista Marinus van der Lubbe (tan solo un chivo expiatorio), una operación de bandera falsa orquestada por los propios seguidores de Hitler y que les sirvió para convencer a un decrépito canciller Hindenburg para que firmase un estado de emergencia que les permitió perseguir a todos los enemigos políticos, Hildebrand abandonó Alemania. Marchó a Viena, curiosamente la ciudad que forjaría el carácter radical de un joven Adolf Hitler y allí, con gran determinación y no poca temeridad teniendo en cuenta el desarrolló de los acontecimientos, fundó la revista antinazi Der Christliche Ständestaat (algo así como «El Estado corporativo cristiano»), a la vez que enseñó filosofía en la universidad. Por ello, no tardó en engrosar la lista de objetivos a liquidar por las fuerzas de Hitler.

Cuando los nazis entraron en la capital austriaca tras el Anchluss, en marzo de 1938, con vientos de guerra soplando ya sobre el Viejo Continente, el pensador huyó a Suiza y más tarde a Francia, donde enseñaría en la Universidad Católica de Toulousse de 1939 a 1940. Con la invasión del país galo por la Wehrmacht, a través de la devastadora Blitzkrieg (Guerra Relámpago), Hildebrand hubo de huir de nuevo y llegó a Estados Unidos en un arriesgado viaje vía la España de Franco, Portugal y Brasil, siendo después catedrático en la Universidad de Fordham, en Nueva York, desde 1941 hasta 1960.

Para conocer la determinación y el pulso constante que Von Hildebrand hechó al régimen de Hitler, podemos acercarnos a través de su propio testimonio en el libro autobiográfico Mi Lucha contra Hitler, que publicó recientemente Ediciones Rialp, en una traducción impecable y una preciosa edición. Además de su oposición al nazismo y sus textos de carácter filosófico, el autor escribió numerosas obras sobre la fe y la moral del catolicismo, obras maestras como Pureza y virginidad, El matrimonio, Liturgia y personalidad y La transformación en Cristo, textos que contribuirían a la conversión a su fe de numerosas personas, influyendo incluso en varios hombres destacados del Concilio Vaticano II, como el entonces cardenal Karol Wojtyla, futuro pontífice Juan Pablo II. Hildebrand moría el 26 de enero de 1977 en New Rochelle, sin abandonar los EEUU que le dieron cobijo durante la Segunda Guerra Mundial.

Podéis adquirir este más que recomendable libro en el siguiente enlace:

https://www.rialp.com/libro/mi-lucha-contra-hitler_92987/

Tres lecturas imprescindibles

Este 2020 de encierro forzoso Gatopardo Ediciones nos ha deleitado con varias novedades muy potentes, algunos noir que a golpe de suspense, crimen, secretos inconfesables y giros inesperados, nos han hecho olvidar por unas horas el dichoso azote del Covid. En este post os recomiendo tres de sus últimos libros editados, para gourmets de la narrativa, y lectores/as habituales en general.

Óscar Herradón ©

El primero es Los Perdonados, de Lawrence Osborne, escritor británico afincado en Bangkok. Hombre inquieto por naturaleza, Osborne no tardó en llevar una vida nómada tras estudiar Lenguas Modernas en Cambridge. Entonces comenzó a viajar y vivió en Nueva York, México, Estambul y luego se mudó a su actual y exótica residencia. Antes de salir de su país natal publicó su primera novela, Ania Malina (1986) y como buen trotamundos, el libro de viaje Paris Dreambook (1990). Colaborador habitual de The New York Times Magazine y de Newsweek, obtuvo reconocimiento internacional con la publicación de esta novela que ahora edita en castellano Gatopardo, de título original The Forgiven y publicada por vez primera en 2012. Entonces, fue considerado uno de los mejores libros del año por The Guardian, The Library Journal y The Economist. En esta misma editorial han visto la luz previamente otras tres de sus magníficas obras: El turista desnudo (2017), Bangkok (2018) y Cazadores en la noche (2019).

Miserias del forastero en tierra extraña

Para avivar su monótona relación en crisis, el matrimonio británico formado por David y Jo Henniger acepta la invitación de un viejo amigo para asistir a una fastuosa fiesta en una villa en medio del desierto marroquí. Lo que estaba llamado, según les dijeron, a ser un fin de semana de ensueño y desahogo en el que, por qué no, podrían reavivar su deseo dormido, se convertirá irremisiblemente en un auténtico enredo de ecos casi kafkianos  en el que nada saldrá como estaba previsto: David, que conduce ebrio en la oscuridad, atropellará a un joven marroquí que se cruza inesperadamente en el camino del matrimonio, momento que desatará terribles consecuencias provocando un cambio radical en la vida de los personajes. A partir de ese momento, los asistentes a la fiesta, entre ellos David y Jo, que intentan ocultar su terrible secreto, serán vigilados de cerca por el servicio doméstico marroquí que satisface, a regañadientes, las peticiones que rozan el exceso y la frivolidad de los invitados occidentales del anfitrión.

En un thriller costumbrista digno deudor de su anterior obra El turista desnudo, Osborne afila su bisturí para diseccionar con  maestría los dilemas morales del hombre occidental en sus evasiones al extranjero, a mundos muy diferentes a su acomodada existencia solo con el objetivo de vivir «experiencias únicas», pero donde deberán enfrentarse no solo al abismo moral que existe entre las distintas civilizaciones y pueblos sino también, y principalmente, a sus propias contradicciones y los numerosos prejuicios y mentiras que rigen su propia –nuestra propia– vida. Una obra maestra de un autor único que ha sido definido por The Sunday Times como «El Graham Greene de nuestros tiempos». Afirmación quizá un tanto excesiva, pero sin duda Lawrence Osborne es un autor que debemos tener muy en cuenta.

Persecución

La segunda recomendación es una novela vertiginosa de una auténtica leyenda, muy prolífica y multifacética, de la literatura estadounidense: la neoyorkina Joyce Carol Oates. En este título, Persecución, Oates pone en evidencia una vez más la razón de por qué es considerada una de las reinas incontestables del suspense psicológico: Abby está a punto de casarse con Willem. La víspera de la boda, unos demonios interiores de su pasado que creía olvidados vuelven a despertarse, y una pesadilla recurrente que la atormentaba de niña aflora de nuevo: en ella Abby deambulaba sin rumbo por una pradera cubiertas de cráneos y otros huesos humanos. Desconcertante cuanto menos, pero quizá mucho peor. Menos de veinticuatro horas después del enlace, Abby es atropellada por un autobús y su reciente esposo, que hasta entonces desconocía los secretos de su pasado, deberá descubrir la razón de aquel «accidente», si ha sido la víctima involuntaria de un descuido o ella misma intentó quitarse la vida.

Tú también puedes tener un cuerpo como el mío

Y como última píldora literaria del presente post, recomiendo con entusiasmo la ópera prima de la joven escritora californiana Alexandra Kleeman (1986): Tú también puedes tener un cuerpo como el mío, novela que se hico con el Premio Bard de ficción en 2016 y que se publica por vez primera en castellano en una pulcra traducción de Inés Clavero e Irene Oliva Luque. Conocida por sus relatos, publicados en prestigiosas revistas como The New Yorker, Zoetrope o The Paris Review, en su primera novela Kleeman nos sumerge en una trama absorbente y en ocasiones agobiante que para algunos críticos es nada menos que un cruce entre La subasta del lote 49, del inclasificable Thomas Pynchon, y Ruido Blanco, de Don DeLillo. En la misma, Kleeman desmenuza la sociedad de consumo y el efecto de los ideales inalcanzables explotados por la publicidad y los reality shows sobre nuestra propia vida, nuestra concepción del amor, la amistad, el sexo o la visión –distorsionada, claro– de nuestro propio cuerpo, en una fábula inquietante sobre los aspectos más sórdidos y opacos de una sociedad sometida a los dictados del consumismo. Asunto de rabiosa actualidad: mientras escribo esto, estamos en plena resaca del Black Friday y ayer mismo fue el Cyber Monday.

Puesto que Gatopardo recoge de forma inmejorable –e inquietante– la trama de esta ópera prima, nada mejor que citarla tal cual aparece en su press kit: A es una joven que vive en una anónima ciudad norteamericana con su compañera de piso, B, y su novio, C. A se alimenta casi exclusivamente de helado y naranjas, se pasa la vida hipnotizada ante el televisor y hace lo posible por amoldar su cuerpo a un canon de belleza que solo existe en los anuncios. B se esfuerza desesperadamente por parecerse lo más posible a A, copiando sus hábitos y apropiándose de sus cosas, mientras que A, insatisfecha a su vez, busca un sentido a su vida más allá de su dependencia sentimental de C y se distrae espiando a la familia que vive al otro lado de la calle hasta que estos desaparecen en circunstancias misteriosas.

Una advertencia: adquirir este libro no forma parte de ser un consumista sin criterio. Todo lo contrario. Hay que leerlo.