Las Tríadas: crimen organizado made in China

El gigante asiático está disputando a EEUU y Rusia el primer puesto en el liderazgo mundial, y el crimen, que aunque menos llamativo que en Occidente, hunde sus raíces en la misma historia –muy larga– del país, crece casi al mismo ritmo que su expansión económica. Aunque la globalización hace que sean numerosos los grupos que integran el crimen organizado en China, el puesto de «honor» en la tradición se lo llevan las Tríadas, las más antiguas de sus bandas delictivas. Ahora Ático de los Libros publica el monumental libro Historia de China, del historiador británico Michael Wood, y como aperitivo recordamos uno de los aspectos más oscuros –y fascinantes– del gigante asiático.

Óscar Herradón ©

Como apunta Alejandro Riera en su libro La Mafia China: las Tríadas, «el silencio es una parte fundamental, una de las armas más importantes de esta organización criminal». Si no existes, no te persiguen. No obstante, por mucho dominio que tengan los miembros a la hora de pasar desapercibidos, sus crímenes, en la actualidad muy numerosos, pueden rastrearse casi hasta su mismo origen, un origen rodeado de brumas, eso sí. Hoy, los grupos criminales que conforman la mafia china se han desplazado por todo el mundo junto a los millones de inmigrantes del país, aunque durante siglos se negó su existencia: las autoridades argumentaban que se trataba de bandas desorganizadas, pero no de un auténtico entramado criminal.

No fue hasta 1986 que fue reconocida abiertamente la existencia de las Tríadas, cuando el Comité de Lucha contra el Crimen inglés afirmó que en Reino Unido había una mafia china integrada por al menos 120.000 miembros, aunque continúa siendo la mafia más hermética del planeta, lo que va mucho con la forma de ser de sus gentes. Según la tradición, su origen se remonta a 1671, cuando nacieron las primeras Tríadas en el monasterio Shaolin de la provincia de Fuqiang.

Una historia que combina folclore, realidad y leyenda, casi como la que rodea a todas las grandes mafias. Cuentan las crónicas que aquel año, los monjes budistas –que practicaban una vida de meditación y aislamiento, y fueron pioneros en el arte marcial del Kung-Fu–, se alzaron en armas contra los invasores bárbaros que se acercaban a la capital, Pekín, amenazando con derrocar a la dinastía Qing –o Ching–. Puesto que los ejércitos imperiales no eran capaces de frenarlos, los monjes se unieron a la lucha y consiguieron reducir a los invasores sin perder un solo hombre.

Los Cinco Ancestros

Kangxi

Poco después, aquellos gloriosos guerreros que habían regresado a su retiro monacal, fueron víctimas de la traición de los consejeros del emperador Kangxi, que le hicieron creer que su dominio del arte de la guerra podía volverse en su contra. Así, Kangxi ordenó que el monasterio fuese reducido a cenizas y los monjes asesinados. Hasta el lugar se dirigió un grupo especial, armado con veneno y pólvora. Durante un banquete, los invitados emborracharon a los monjes con bebidas mezcladas con una extraña sustancia. Todos murieron calcinados en un episodio muy similar a otro de la catódica Juego de Tronos, salvo cinco, más tarde conocidos como los Cinco Ancestros, que lograron escapar y fundaron una sociedad secreta, la llamada Liga Hung, que pretendía restaurar la dinastía Ming –pues los Ching eran de origen manchur y no chino–.

Un grupo que poco a poco fue creciendo, con otros que se les unieron, y que acabó transformándose en auténticas células criminales, eso sí, con un rígido código de honor y unas tradiciones llenas de misticismo y elementos simbólicos y mágicos. No obstante, hay historiadores que creen que esta historia es mera fantasía que sirve para dar una pátina de romanticismo a lo que no dejan de ser organizaciones criminales.

La historia oficial nos dice que las Tríadas surgieron en la región de Fuqiang en el siglo XVIII, una época convulsa en muchos aspectos, también económicos. En aquella zona los caminos eran muy peligrosos, estaban llenos de bandidos y ladrones. Era una suerte de «salvaje oeste» chino: estafas, robos, asesinatos, extorsión… Los jóvenes de la zona, que ocupaban el escalafón más bajo de la sociedad, se juntaban en hermandades unidas por juramentos de lealtad para proporcionarse ayuda mutua. Pronto estas sociedades adoptivas comenzaron también a delinquir.

Puyi

No sería hasta el siglo XIX que los británicos bautizasen a estos grupos como Tríadas, debido a que su sello identificativo estaba formado por un triángulo equilátero; cada uno de sus lados representa los tres elementos de la armonía china: el Cielo, la Tierra y el Hombre, lo que hizo que también fuesen conocidos con el romántico nombre de Hermandad del Cielo y la Tierra. Llegaron a tener tal poder en el siglo XX, que en 1911 colaboraron en el derrocamiento del emperador Puyi –que abdicó el 12 de febrero del año siguiente– y ayudaron al advenimiento de la República, y, cuando los japoneses invadieron Hong Kong en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, tenían que negociar con sus matones para mantener el orden.

Hoy nadie sabe cuánta gente forma parte de esta hermética –aunque gigantesca– sociedad secreta con fines criminales. Su huella se ha dejado sentir desde Nueva York a Toronto, de Sidney a París o Barcelona y Madrid, aunque su base principal está en Hong Kong, Taiwán y la China continental. Se dedican a la falsificación de tarjetas de crédito, al tráfico de personas, la fabricación, venta y distribución ilegal de numerosos productos, el tráfico de heroína, la trata de blancas, clínicas ilegales e incluso muertes por encargo.

La iniciación

Solo puede formar parte de ella un varón chino cuyos progenitores, ambos, sean de esa nacionalidad, puesto que consideran que «la sangre buena no sabe traicionar», algo similar a lo que sucede en otras organizaciones como la Cosa Nostra italiana o la Yakuza nipona. Siguen una estructura similar a la familiar, y deben prestar auxilia a sus «hermanos» siempre. El incumplimiento de esta regla es causa de muerte. Se articulan en grupos de tres personas, que se relacionan jerárquicamente con otros grupos a través de uno solo de sus integrantes, lo que implica el desconocimiento de las actividades –y los altos cargos– por parte del resto de miembros de la organización.

El SILENCIO es, como apunté antes, lo fundamental para que su entramado delictivo siga funcionando a la perfección. Para comunicarse entre ellos, los miembros de la Tríada son instruidos en un lenguaje compuesto de saludos secretos y señales sutiles, por ejemplo, la manera en que sostienen o dejan los palillos para comer, el número de dedos con los que sujetan un vaso… un universo de tradiciones donde se reverencia la patria y la sangre.

El solemne ritual de iniciación en la Sociedad solía comenzar cuando los iniciados pasaban por debajo de varias espadas alzadas, que simbolizaban la entrada a una nueva familia. El rito iniciático de las Tríadas fue conocido gracias a William Stanton, autor de The triad Society of Heaven and Earth Association, quien, en 1900, fue testigo de una de esas ceremonias; un testigo privilegiado, ya que ningún otro occidental, que sepamos, ha vuelto a presenciar una de ellas.

Según su testimonio, la ceremonia se iniciaba con la repetición de una serie de frases por parte de los aspirantes: «Que este primer incienso se eleve hasta los cielos, mientras juramos nuestra oposición a los Quing. Nosotros vengaremos el fuego malvado de Shaolin, derrotaremos a los mongoles y restauraremos a los Ming (…)». Después, los iniciados reciben un rollo de papel de color amarillo, por lo general decorado con dos dragones y dos aves fénix que pelean por una perla, donde se encuentran los 36 juramentos que son leídos en voz alta. Todo ello se realiza ante un altar con el Buda de la justicia.

Acto seguido, en un acto similar al de otros grupos criminales secretos, los presentes se pinchan con una aguja un dedo concreto de la mano izquierda, dejan caer su sangre en un cuenco que puede contener o bien sangre o bien vino, mezclados con la sangre de un gallo. Después, se quema el rollo y, tras juntar las cenizas del cuenco, todos beben de él y hacen un juramento de fraternidad. Entonces, los neófitos pagan un dólar como «cuota de entrada» y son declarados hermanos, tras lo cual reciben cuatro sellos envueltos en papel rojo, de los que responderán con su vida.

PARA SABER ALGO (MUCHO) MÁS:

Si lo que queremos es saber más –mucho y de forma muy amena– sobre el gigante asiático, nada mejor que sumergirnos en las páginas del citado libro que publicó recientemente Ático de los Libros, una editorial muy presente, por su amor a la historia, en los post del Pandemónium. 

China es una de las civilizaciones más antiguas de la Tierra, pero sus cuatro milenios de historia son muy poco conocidos en Occidente. Michael Wood, que ha viajado a lo largo y ancho del país asiático, entreteje en Historia de China una nueva visión del Reino del Centro a la luz de nuevos y apasionantes descubrimientos arqueológicos y nuevas fuentes, que nos permitirán tanto leer cartas de humildes soldados como conocer las reflexiones de un emperador.

Wood (Manchester, 1948) se formó en la Manchester Grammar School y el Oriel College de Oxford. Ha trabajado como periodista, presentador y productor de más de cincuenta documentales de televisión; además, es profesor de Historia Pública en la Universidad de Mánchester. Ha publicado varios libros, algunos de los cuales son auténticos best sellers, como In the Footsteps of Alexander the Great, Conquistadors o In Search of Shakespeare. Su serie documental La historia de China, emitida en la BBC y apreciada en el país oriental tanto como en Occidente, lo ha consolidado como uno de los historiadores más prestigiosos especializados en el gigante asiático.

En Historia de China, veremos la prehistoria del país, sus primeras dinastías y las raíces de su cultura en la época de Confucio. Conoceremos el extraordinario renacimiento de los Song, con sus brillantes descubrimientos científicos, o el vibrante Imperio Qing, quizá el momento en que la rica y diversa cultura china alcanzó su apogeo. La obra explora también el encuentro con Occidente, las guerras del Opio y los extraordinarios debates a finales del siglo XIX que pusieron a China rumbo a la modernidad. Wood, además, ofrece una visión actualizada del periodo posterior a 1949 que incluye revelaciones sobre la crisis de 1989 en Tiananmén y su análisis del nuevo orden del presidente Xi Jinping.

Historia de China es, en suma, una obra imprescindible para comprender el pasado y el presente de un país llamado a ser una de las grandes potencias del siglo XXI. Un texto monumental que el también británico Tom Holland, que tiene en su haber obras de referencia como Rubicón, Milenio, Dominio, Dinastía o Fuego Persa (todas ellas publicadas por Ático de los Libros) ha definido con estas palabras: «Una historia erudita, juiciosa, maravillosamente escrita y compuesta en un solo volumen sobre una civilización de la que sabía que debía conocer más». Y el historiador igualmente británico Peter Frankopan, catedrático en Historia Global por la Universidad de Oxford, para la que dirige el Centre for Byzantine Research, ha dicho: «Magistral y absorbente, con un buen ritmo y tremendamente ameno; llega en el momento oportuno. Una lectura obligada para quienes quieran –y necesiten– conocer la China de ayer, hoy y mañana».

He aquí el enlace para adquirir este más que recomendable ensayo:

El ansiado regreso de Blacksad

Por fin se lanza, de la mano de Norma Editorial, la segunda parte de Todo Cae, el séptimo volumen de la saga protagonizada por John Blacksad, firmado por Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, una de las series más brillantes y exitosas del cómic patrio. El regreso por todo lo alto del gato detective de la Norteamérica de posguerra curtido en mil batallas.

Óscar Herradón ©

Blacksad, la que es hoy una de las series noir gráficas más célebres no solo en España sino a nivel internacional, nació con el nuevo milenio, que parece que fue ayer, pero hace ya la friolera de 23 años. Cuando el guionista de historietas Juan Díaz Canales y el dibujante también patrio Juanjo Garnido se conocen, pergeñan el personaje de Blacksad, un detective antropomorfo (con forma de gato) de vuelta de todo y dispuesto a poner orden allá donde le es posible, en ocasiones, cual némesis del mejor detective del cine negro del Hollywood clásico, saltándose (solo un poquito) la ley.

Tras contactar con varias editoriales, y llevarse alguna que otra negativa (más de un editor estará hoy tirándose de los pelos) la francesa Dargaud da el visto bueno al proyecto y en noviembre de 2000 (hace justo ahora 23 años) se publica el primer volumen: Quel part entre les ombres (Algún lugar entre las sombras). A partir de ahí, su éxito será imparable y hoy la serie goza de numerosos reconocimientos internacionales, y lo más importante, el cariño de un nutrido público.

Diseccionando la América de posguerra

En sus aventuras Blacksad está acompañado –al menos desde la segunda parte, Arctic Nation, publicada en 2003, hace ahora dos décadas– del reportero Weekly (con forma de garduña), un periodista de raza (y sinvergüenza de espíritu) que lo acompañará en diversas aventuras –o desventuras más bien–. Juntos intentarán desmontar una oscura conspiración orquestada por las élites blancas en un escenario de marcada segregación racial, que no es sino la traslación a la viñeta del fuerte movimiento de extrema derecha y racista que cosechó éxito en tierras estadounidenses por aquel tiempo y que mantiene hoy, con fuertes vínculos con el Ku Klux Klan, una extensa ramificación en el país de las barras y estrellas (otro acierto más, a mi parecer, de la serie: el darle una impecable verosimilitud histórica a cada trama).

También se asoman a la caza de brujas promovida por el senador Joseph McCarthy en una fiebre anticomunista que azotó principalmente a los creadores de Hollywood y que sembró un estigma generacional que todavía pudo comprobarse en la reacción del público en 1999 cuando la Academia le concedió el Oscar honorífico a Elia Kazan y media platea no se levantó porque el realizador había sido uno de los delatores. Al margen de la política, fue uno de los grandes directores de todos los tiempos. Tanto daño hizo aquella persecución…

Canales y Guarnido nos sumergen igualmente en el sórdido mundo de la noche (en este caso en la mítica Nueva Orleans) donde se dan la mano clubes de jazz, tipos peligrosos –una vez más– y la heroína, ese «polvo mágico» que hoy vuelve a estar tristemente de moda entre los sectores más bajos de las sociedad estadounidense junto al fentanilo; crímenes de todo tipo, guiños a la generación beat… todo un fresco de la América de finales de los cuarenta y la década de los cincuenta. Noir «de raza» (en este caso gatuna) en su más pura esencia.

Todo Cae, segunda parte

Ahora, Norma Editorial nos brinda la oportunidad de acercarnos a la nueva aventura del gato con gabardina y mucho arrojo: lanza la segunda parte de Todo Cae. En la primera entrega, nuestro (anti)héroe gatuno recibe el encargo de proteger a un líder sindical de trabajadores del metro que está bajo amenaza de la mafia de las comadrejas (otro claro guiño a la parte más turbia de la historia estadounidense, la de los sindicatos, en este caso de camioneros, controlados por Jimmy Hoffa, con importantes vínculos con el crimen organizado). Su investigación se topará entonces con una enrevesada trama que involucra a las altas esferas de la sociedad. ¿Hay algo más actual que la corrupción y el poder político en cualquier rincón del planeta?

Misma elegancia en cada página, igual mimo en el tratamiento del dibujo (¡qué maravilla de color!) y los personajes y el guion dignos del mejor creador de thrillers del siglo XX, incluso un Marlowe o un Hammett (a los que sin duda homenajean sus creadores en cada página). ¿Qué más se puede pedir? Para aquellos que no se hayan sumergido todavía en el rico y adictivo universo de esta serie de la viñeta (pocos, seguro, entre los amantes del noveno arte), Norma Editorial también dispone de un maravilloso volumen integral de Blacksad que integra los cinco primeros títulos previos a Todo Cae. Una joya gráfica que sin duda merece la pena.

He aquí el enlace para adquirir el segundo tomo de Todo Cae, y eso… dejarse caer a plomo en sus maravillosas páginas:

https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-europeo/blacksad/blacksad/blacksad-7-todo-cae-segunda-parte

Un enemigo del pueblo. La adaptación gráfica

Planeta Cómic publica la adaptación al cómic de una de las obras más emblemáticas del dramaturgo Henrik Ibsen. Un discurso pleno de actualidad en tiempos de convulsión política donde se evidencian los problemas que ponen en jaque a la democracia: la corrupción, la doble moral o la falta de credibilidad de los medios de comunicación.

Por Óscar Herradón ©

En 1882 el dramaturgo y poeta noruego Henrik Ibsen (1828-1906) publicaba Un enemigo del pueblo (En Folkefiende), una obra que, con más de un siglo a sus espaldas, goza de completa vigencia en la actualidad: la historia del malogrado doctor Thomas Stockmann y de la ciudad en la que vive, donde su balneario, «La Ballena Feliz», es el principal atractivo turístico y fuente de ingresos de la comunidad. Idea concebida por el protagonista, será precisamente su hermano, el corrupto y fanfarrón alcalde Peter Stockmann (personaje que de haber sido creado hoy bien podría ser un trumpista) quien se la apropie y la exprima en su propio beneficio.

Un día, debido a varias infecciones dermatológicas entre los turistas que visitan el balneario, Thomas decidirá mandar sus aguas a analizar y descubrirá que contienen un agente contaminante a causa de la imprudencia del consistorio y la empresa constructora a la hora de realizar el trazado del edificio. A partir de entonces, el médico iniciará una lucha por sacar a la luz la verdad a través de una serie de artículos de prensa.

Pero pronto se verá neutralizado e indefenso ante la corrupción de todo el sistema: los poderosos, los propietarios y también los periodistas, quienes en un principio lo bautizaron por sus hallazgos como «el amigo del pueblo» pero que debido a los intereses creados (y a un cheque extendido por el alcalde para apaciguar los ánimos) no tendrán problema en rebautizarlo ante una opinión pública maleable y acrítica como «el enemigo del pueblo». Y eso que el rotativo La voz del pueblo afirmaba ser azote de aquellos que ostentan el poder…

Un discurso de plena vigencia que habla de políticos expertos en manipular el lenguaje (y por tanto los hechos que se esconden tras sus palabras), y del cuarto poder como vehículo de promoción de los que mandan, unos medios que enarbolan a los cuatro vientos la bandera de una independencia que no cumplen; también se denuncian los intereses particulares enmascarados bajo la noción del «bien común», donde las ambiciones del capital se anteponen a la protección de la vida y del medio ambiente –un medio ambiente mucho más dañado 120 años después de la publicación de la obra teatral–. Ibsen tampoco se olvida de denunciar la manipulación de la opinión pública y la maleabilidad del pueblo a la hora de juzgar los hechos de un hombre bueno reconvertido en paria.

Una magistral adaptación al cómic

Ahora, más de un siglo después de su primera representación teatral, Javi Rey revisita la obra de Ibsen en una historia cautivadora envuelta en una sorprendente reflexión sobre el concepto de democracia en tiempos en que esta está en peligro por el auge de los extremismos (de ultraderecha, claro, pero también de la izquierda radical que no admite disidencias) y políticas populistas.

Rey presentó en 2016 la adaptación al cómic de la novela Intemperie (publicada por Seix Barral en 2013), del escritor Jesús Carrasco, también editada por Planeta Comic y que le valió el Premio a Mejor Autor Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona 2017. Con un trazo realista y de colores vivos (aunque utiliza con maestría los tonos opacos, los grises y los colores oscuros cuando la trama lo requiere), en Un enemigo del pueblo se adivinan influencias de Hergé, André Juillard o en palabras del propio artista, de Miguelanxo Prado; una novela gráfica que es un disparo a la conciencia, una historia cuyas problemáticas siguen de plena actualidad en 2023.  He aquí el enlace para adquirirla:

https://www.planetadelibros.com/libro-un-enemigo-del-pueblo/361555