Motörhead In & Out

Libros Cúpula publica en castellano la autobiografía de Lucas Fox, primer batería del grupo londinense, con el subtítulo de «Historias de una vida alucinante», traducción de la edición francesa que Hors Collection publicó en 2025 con motivo del cincuentenario de la banda.

Óscar Herradón ©

Fox, 2026.

Este volumen no se trata, por tanto, la biografía de Motorhëad escrita por un periodista o crítico musical, sino el testimonio del hombre que, seis meses antes de que existiera el trío que todo el mundo recuerda, fue a buscar a Lemmy Kilmister al aeropuerto de Londres tras su despido de Hawkwind y montó con él, junto al guitarrista Larry Wallis, el germen de lo que primero se llamó Bastards y que el mánager Doug Smith rebautizaría como Motörhead.

El libro arranca precisamente ahí, en el Londres psicodélico de los setenta, y el editor francés insiste en que su verdadero tema no es Motörhead sino ese Swinging London de la contracultura, la moda y las drogas del que la banda fue solo una consecuencia. Fox y Lemmy, siete años mayor, se conocieron una noche de borrachera en un club de Margaret Street y descubrieron que compartían la pasión por la Segunda Guerra Mundial y el humor de Tommy Cooper, una combinación tan extraña como reveladora del personaje que luego construiría Lemmy.

Mid-1980s Motörhead concert comic with “Ace of Spades,” “Yeeaaah!,” “Crash!,” “Rrrooaar!,” and “Thud!”
Imagen generada por la IA de WordPress.

La curiosidad central del relato, la que da título al libro, es precisamente el «in and out»: Fox tocó la batería en el debut de la banda ante Greenslade en el Roundhouse el 20 de julio de 1975 y siguió al frente seis meses, hasta que durante las sesiones del primer álbum en los estudios Rockfield, en Gales, fue sustituido por Phil «Philthy Animal» Taylor. Queda un rastro concreto de su paso: en el disco On Parole su batería sobrevivió en el tema «Lost Johnny», el único tema no regrabado posteriormente por Taylor. Diez años después volvería a subirse al escenario con sus antiguos compañeros para el vídeo del décimo aniversario de la banda, The Birthday Party, tocando el tema homónimo en el Hammersmith Odeon.

Un particular verso suelto

Mötorhead en Port Talbot en 1982.

Lo que el libro promete y que pocos lectores de Motörhead conocen es la vida posterior de Fox, tan disparatada como su breve paso por la banda. Tras el batacazo, fundó en 1977 el grupo punk Warsaw Pakt en Ladbroke Grove, cuyo nombre obligó, por pura coincidencia de siglas, a que un grupo de Manchester llamado entonces Warsaw cambiara su nombre por el que haría historia: Joy Division. Después tocó con The Sisterhood, el proyecto paralelo de Andrew Eldritch (Sisters of Mercy), y a finales de los ochenta se mudó a Francia para convertirse en director técnico del festival Midem de Cannes, programando a nombres como James Brown, Al Jarreau o Kim Wilde, y liderando después, por encargo del Ministerio de Cultura francés de Jack Lang, campañas de promoción internacional de la música francesa en Nueva York y Los Ángeles que ayudaron a lanzar a los Gipsy Kings o Mano Negra fuera de Francia. En 2018, ya con setenta años cumplidos, todavía se subió a tocar de nuevo con los Pink Fairies junto al histórico Paul Rudolph.

Todo eso es lo que promete este volumen de más de quinientas páginas en su edición española: no el enésimo libro sobre Lemmy, sino la crónica de un superviviente lateral de la historia del rock británico, que vivió el nacimiento del grupo más ruidoso del mundo desde dentro y luego construyó, lejos de los focos, una carrera entera en la industria musical europea.

Metallica: la banda que lo cambió todo

Son varias las novedades editoriales que tienen a la formación de metal comandada por James Hetfield y Lars Ulrich, con nada menos que 43 años de solera en el negocio, como protagonistas. De Metallica. La historia detrás de sus 180 canciones, publicado por BLUME, a Nos veremos en el infierno (Alianza), pasando por la novela gráfica que homenajea al grupo angelino de Redbook Ediciones, todas ellas nos ofrecen diferentes pero igualmente apasionantes puntos de vista sobre los autores de himnos como «Master of Puppets», «Enter Sandman», «The Unforgiven» o «Nothing Else Matters».

Óscar Herradón ©

El veterano periodista musical galo Benoît Clerc, cuyos trabajos ya hemos reseñado en el Pandemónium, firma el monumental volumen dedicado a Metallica dentro de la colección «All the songs», que repasa canción por canción de la longeva trayectoria de los «cuatro jinetes del Apocalipsis» del metal, ¡que lanzaron su primer disco en 1983, hace 43 años!; desde la génesis, aquel Kill Em’ All que era toda una declaración de intenciones (y con himnos como «The Four Horsemen» y «Seek and Destroy») hasta el penúltimo álbum del grupo, y un añadido con 72 Seasons que en la edición original se había quedado fuera porque el libro fue compuesto antes de su lanzamiento, con abundante y jugoso material fotográfico y una ficha técnica (estudio, productor, créditos de composición, anécdotas) para cada tema.

Nada menos que 180 canciones que forman parte del imaginario del heavy metal y el trash de las últimas cuatro décadas y la historia detrás de cada una de ellas. Es BLUME, una editorial predilecta de este blog, la que se encarga de brindarnos la apabullante edición en castellano de esta joya literario-rockera.

Más de 163 millones de discos vendidos

Metallica ha conseguido numerosos premios musicales, entre ellos nueve Grammys, dos premios otorgados por la MTV, dos galardones American Music Awards y dos de Billboard; desde el año 2009 la banda pertenece al Salón de la Fama del Rock y tiene una estrella en el paseo de la fama de Kerrang! (legendaria publicación inglesa de rock y heavy metal lanzada por primera vez el 6 de junio de 1981, ahí es nada, apenas dos años antes de la formación de Metallica, por lo que su historia ha corrido prácticamente paralela). Y ha vendido, según las últimas estimaciones, unos 163,3 millones de discos. Para cortar el aliento.

De «Hit the Lights» a «Inamorata», este portentoso libro desvela los secretos que envuelven la génesis y la realización de las 180 canciones que componen la obra de este grupo brillante, feroz y único en el planeta. Clerc, quien se presenta como músico profesional desde hace más de quince años y fundador en 2018 de su propia productora, Tivoli Songs (sabe de primera mano, pues, de lo que habla), asume en estas páginas una tarea de opereta: cubrir la trayectoria de la banda oriunda de California (aunque Lars Ulrich es danés, y nació en la localidad de Gentofte en 1963), desde la demo germinal No Life ‘til Leather que daría origen al Kill Em’ All hasta el décimo álbum de estudio, Hardwire… to Self-Destruction, en un volumen que roza las 500 páginas (y no precisamente en pequeño formato) de papel satinado.

Metallica (1983). Imagen extraída de Wikipedia.

Aunque la crítica especializada le ha achacado ciertos errores en relación con la información de algunas composiciones (datos menores, pero que para el fan acérrimo pueden constituir un pecado –difícil de descubrir si no eres una enciclopedia metálica andante–), y también cierta superficialidad a la hora de contarlo «todo absolutamente» de cada tema como propone el título (le achacan datos de producción genéricos, válidos para todo el álbum, en lugar de las anécdotas específicas que un gran aficionado querría conocer –insisto, solo en algunos temas menores–), la verdad es que el volumen da lo que promete: un «tocho» impresionante repleto de material de una banda legendaria que sigue en activo y a la que he tenido la suerte de ver dos veces (pocas son) en directo. Allá por 2008, en el Getafe Electric Festival (donde también pude disfrutar del brutal directo de Machine Head) y un año después, en 2009, durante la gira World Magnetic Tour (en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid), cuando ya tenían algo más que solera (Cliff Burton llevaba muerto 22 años y Jason Newsted, el bajista que lo sustituyó y cuyo bajo fue minimizado durante la grabación del álbum …And Justice for All, en lo que se trató de una supuesta broma –para él, de mal gusto– del resto de la banda y un homenaje a Cliff, había abandonado la formación hacía siete largos años, siendo sustituido por el actual, Robert Trujillo).

Metallica 1989 (Wikipedia).

Entre algunas de las muchas anécdotas jugosas que se citan se incluye cómo Cliff Burton ayudó a Kirk Hammett a resolver el solo de «Ride the Lightning» (del álbum homónimo de 1984) y cómo Kirk Hammett, sin saberlo, correspondió el favor ayudando a Burton con el solo de bajo de «Orion» (tema instrumental incluido en el Master of Puppets de 1986). Un libro monumental en producción y ambición editorial que gracias a BLUME podemos disfrutar en castellano. Aunque el precio, como es lógico, no es pequeño, el producto lo merece. Ahí lo dejo.

Metallica. Nos veremos en el infierno

Metallica 2008 (Wikipedia).

Cuando la gira de presentación de 72 Seasons, el último álbum de estudio hasta el momento de la banda, aún estaba activa, Alianza Editorial lanzaba este volumen confeccionado por el experto periodista musical Jesús Casañas (que colabora en MondoSonoro), autor en la misma colección de otra biografía «no oficial» sobre Héroes del Silencio. Hace cuatro décadas, la que probablemente sea la banda de metal más grande del planeta reinventó la historia de la música hace más de cuatro décadas y desde entonces siguen en la brecha demostrando que su directo no tiene parangón. Doy fe.

La historia de Metallica está repleta de altibajos humanos y musicales; el fatal fallecimiento del genial Cliff Burton, uno de los mejores bajistas de la época, en 1986, en un accidente en la carretera mientras estaban de gira por Estocolmo, Suecia (que dejaría muy tocado al grupo), marcó un antes y un después en la evolución de los angelinos (en su memoria, editaron en 1987 el VHS Cliff Em’All, con algunas de sus actuaciones más prodigiosas), que pasó de liderar el thrash metal para adentrarse en nuevos territorios musicales en una continua búsqueda de su identidad que, en ocasiones, le granjeó el desencuentro con sus seguidores hasta ese momento, aunque produjo el que probablemente sea al álbum más alucinante (mi favorito) de la banda: el Black Álbum lanzado en 1991, hace 35 primaveras -ahí es nada- con éxitos inmortales como «Enter Sandman», «Nothing Else Matters», «The Unforgiven», «Sad But True» o «Wherever I MayRoam».

Metallica. Nos veremos en el infierno, relata toda esta aventura en detalle, tanto las épocas más gloriosas, cuando James, Kirk, Cliff y Lars sabían que estaban transformando la historia de la música con su talento único para dominar el ruido, como las jornadas más tristes, cuando sentían que estaban perdiendo el contacto con sus seguidores. Combinando de manera magistral la historia oral con el relato periodístico y el análisis musical, álbum a álbum, canción tras canción, y analizando aspectos como la composición, la grabación, la producción y la recepción por parte del público de tal o cual material, Jesús Casañas ofrece una biografía actualizada y completa de la banda, un verdadero manual de uso para seguidores de toda la vida y para aquellos recién llegados a las filas del metal. Ampliamente ilustrada, con muchas imágenes inéditas, esta adictiva biografía cuenta con una selección de vídeos comentados y una playlist de Spotify (hoy la forma principal en la que escuchamos música, en streaming) también comentada.

Metallica. Nothing Else Matters. La novela gráfica

Esta salió hace algo más de tiempo, pero dejará al fan de Metallica realmente alucinado –a un servidor le pasó–. Dentro de la colección «la novela gráfica del rock» del sello Ma Non Troppo (Redbook Ediciones), Nothing Else Matters («Nada más importa») que toma el título de la inolvidable balada incluida en el legendario Black Album del que ya nos hicimos eco en el Pandemónium, cuenta con la maestría de los expertos Brian Williamson (en la ilustración) y Jim McCarthy (en el guion), quienes capturan toda la esencia y todos los sinsabores de la banda de trash metal (que fue evolucionando hacia el heavy, el hard rock e incluso en ocasiones el rock alternativo, pues tienen múltiples registros en sus once álbumes de estudio) más exitosa y legendaria de todos los tiempos (sin ánimo de desmerecer a Anthrax, Slayer o los Megadeth creados por el exMetallica –muy a su pesar– Dave Mustaine).

La historia en viñetas de Metallica desde sus inicios underground hasta sus éxitos más comerciales, pasando por sus Grammys (nueve) y sus más de 100 millones de álbumes vendidos en todo el mundo. Esta cautivadora y adictiva novela gráfica se convierte en un emocionante viaje en forma de montaña rusa que abarca dos décadas de altibajos (aunque sabemos que su trayectoria duplica esta cifra) tanto en la carretera como en el estudio.

Y de la mano de la misma editorial, muy querida del Pandemónium, podemos disfrutar también de Metallica. Furia, sonido y velocidad, compuesta a cuatro manos por Daniel Gaguine y Matías Recis que analizaremos más en profundidad en otro post, una obra definitiva sobre la historia de la banda –al menos hasta ahora, pues los cuatro «hombres de negro» siguen en activo y sin previsión de separarse–, una banda que simboliza como ninguna otra la pasión por el sonido y la locura del metal.

Un recorrido cronológico por su trayectoria biográfica, sus discos, videoclips, anécdotas y curiosidades. Sus letras son analizadas también por estos dos especialistas musicales que además completan el volumen con un singular apéndice en el que se detallan los instrumentos, efectos y amplificadores utilizados en cada período y disco de este poderoso e imbatible grupo.

Bowie: el prohombre de las estrellas

David Bowie moría el 10 de enero de 2016 en Nueva York, hace ahora siete años, muy lejos de su Brixton natal, apenas unos días después de lanzar al mercado su último disco de estudio, Blackstar, cuyo segundo single, «Lazarus», era presentado al mundo en un videoclip premonitorio con versos de aparente despedida: «mira aquí arriba, estoy en el cielo»; «no tengo nada más que perder» o «seré libre». Trabajando e innovando hasta el último aliento, dejó conmocionados a millones de fans, y al mundo de la Cultura con mayúscula (no solo musical). Ahora, numerosos libros en castellano recuerdan su inconmensurable legado.

Por Óscar Herradón ©

Pocos personajes de la segunda parte del siglo XX tuvieron su innata capacidad de innovación y reinvención. Icono de la moda, andrógino, provocador nato y músico genial e inclasificable, fue pionero (y podríamos decir que creador) de no pocos géneros, como el glam-rock, y a lo largo de sus casi 50 años de carrera –que se dice pronto– se metamorfoseó convirtiéndose en leyenda del pop y del rock a través de sus alter ego Ziggy Stardust, Aladdin Zane, Major Tom, Halloween Jack o el Delgado Duque Blanco; o simplemente siendo él mismo (o todos ellos juntos) como Bowie, David Bowie.

El comienzo nunca es sencillo

Llegar hasta allí no le fue ni mucho menos fácil. El talento es fundamental, pero también rodearse de los mejores (en producción, marketing –del que él mismo sería un genio durante décadas–, músicos de sesión, discográficas…) y una pizca de buena suerte. Cargado de inquietud creativa, David (Robert) Jones, que era su verdadero nombre, pasó por multitud de grupos en los años 60: The Konrads, The King Bees, The Manish Boys, The Lower Third o The Bluze, fue aprendiz de mimo con Lindsay Kemp y realizó incursiones en el teatro de vanguardia y en la Commedia dell Arte… Lo hizo en una década de grandes bandas tanto en Reino Unido como en Estados Unidos que Bowie escuchaba sin cesar, la misma década en la que sacaría su primer álbum ¡el mismo año que se lanzaba nada menos que el Sgt. Peppers and the Lonely Hearts Club Band de los Beatles!: 1967.

Tuvo un problema con su nombre artístico. Y es que cuando comenzó su andadura musical, aparecieron en la escena The Monkees, cuyo cantante se llamaba precisamente Davy Jones, y estaban gozando de notable éxito. Para no confundirlos, nuestro protagonista cambió su nombre a Tom Jones, que mantuvo durante un par de semanas hasta que el Tom Jones que todos conocemos publicó «It’s not unusual» alcanzando gran fama en Gran Bretaña y nuestro protagonista hubo de cambiarlo de nuevo. ¡menos mal! Pasó por David Cassidy (que coincidía con un actor de Hollywood, ídolo juvenil en los 70 muerto en 2017, apenas un año después que Bowie) y otro más hasta que dio con su verdadero nombre y así se lo comunicó a su entonces manager, Leslie Conn (al parecer, adoptó el mismo en honor a Jim Bowie, creador del cuchillo homónimo y héroe de El Álamo). ¿Os imagináis que Rolling Stone anuncia: «Acaba de lanzarse al mercado el álbum The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, de Tom Jones»… Uff!

Del escenario a la gran pantalla

Una de sus apoteosis musicales (pues tuvo varias en su dilatada carrera) fue como su álter ego Ziggy Stardust en el cierre de gira del concierto del Hammersmith Odeon londinense el 3 de julio de 1973. Era el día en que el camaleón musical ponía fin bruscamente –y sin previo aviso, como gustaba– a su guitarrista venido del espacio. Bowie nunca tuvo miedo al cambio, a la transformación, a la pura metamorfosis; fue un multifacético artista que hizo de mimo, fue cantante, compositor, instrumentista, pintor, escultor y actor con notables apariciones en la gran pantalla: de El hombre que cayó a la Tierra a Dentro del Laberinto, pasando por El Ansia, Feliz Navidad Mr. Lawrence, La última tentación de Cristo o Twin Peaks: Fuego camina conmigo. Un visionario que «predijo» hasta su propia muerte y de ello hizo una suerte de fatal performance en su último videoclip, como señalé al comienzo del post.

Realizó colaboraciones antológicas: escribió Fame junto a su admirado John Lennon, su primer número 1 en Estados Unidos; el guitarrista de The Who, Pete Towshend, tocó en varios temas de Bowie; con Queen el británico compuso Under Pressure; hace casi 40 años grabó con Mick Jagger una versión de Dancing in the Street ¡y bailaron juntos en la calle con fines benéficos!; Produjo el disco Transformer, de su gran amigo Lou Reed; participó en los álbumes The Idiot y Lust for Life de su otro colega Iggy Pop, otrora líder de The Stooges… y mucho más.

Amistades… y enemistades

Sabía que era un genio, y tenía su ego, marcado en ocasiones y no exento de polémica, pero supo ayudar a otros músicos en su camino al estrellato. Sobre otros, en cambio, no ocultó su desafecto o directamente su animadversión: criticó a Elton John, al que llegó a llamar en un entrevista concedida a la revista Rolling Stone a mediados de 1976 «la reina simbólica del rock», y a Paul McCartney (¿quizá por su amistad con Lennon?) al que tildó de buena persona pero puntualizando que no le gustaba lo que hacía en solitario; con mi idolatrado Axl Rose, sex symbol incontestable del rock venido a menos (cosas de la edad y los excesos) casi llega a las manos, al parecer porque el frontman de los Guns pensaba que Bowie (toda una leyenda en lo que se refiere al cortejo) estaba «tonteando» con su entonces novia, Erin Everly, mientras rodaban el videoclip de Sweet Child O’Mine.

Según revela el legendario guitarrista de la banda, Slash, en su autobiografía, tiempo después, mientras los Guns estaban preparándose para telonear a los Rolling Stones en California, Bowie asistió al show junto a su madre y cuando Axl se dio cuenta de su presencia, comenzó a insultarlo por el micrófono y llegó a acercarse a él para golpearlo, teniendo que intervenir trabajadores del show. Tras el concierto, el incidente fue tan sonado que acudieron nada menos que Mick Jagger y Eric Clapton a hablar con Axl.

Un año después, en una entrevista concedida a la revista Kerrang!, el frontman pelirrojo contó que le hablaron de Bowie y le dijeron que cuando este se emborrachaba «se convertía en el demonio de Browley». Axl no es que fuera precisamente una perita en dulce en ese sentido, y sus encuentros con las autoridades en los 80 y 90 fueron más que sonados, llegando a ser detenido. Después, él y Bowie hablaron y se reconciliaron, hecho que atestiguan unas fotografías de ambos tomadas en 1989 donde hacen alarde de una gran complicidad. Cosas de las rock-stars.

Sex, drugs and rock and roll

Con Lou o Iggy, Bowie compartió el gusto por la vida al límite, y experimentó de forma permanente hasta que alcanzó el éxito masivo en la década de los ochenta, la misma en la que interpretó al inolvidable personaje de Jareth, el rey de los duendes, en la citada película Dentro del Laberinto (Labyrinth) de Jim Henson, curiosamente una cinta que no tuvo el éxito esperado y hoy reconvertida en película de culto e icono pop que cuenta con millones de fans en todo el mundo y es carne de inagotable merchandising (he de reconocer que yo cuento con bastante, desde figuras de NECA a pequeñas esculturas Mini Epics de Weta Collectibles).

Y sus excesos, claro, con el sexo y las drogas. Cuentan que «se volvió loco por las drogas» y que sus falsos amigos «se aprovecharon de su dinero». Lo dijo el que fuera uno de sus guitarristas legendarios en los 70, Earl Slick, quien señaló que Bowie le recordaba a Elvis cuando estaba bajo el efecto de los estupefacientes. En relación al proceso de grabación del disco Station to Station, confesó al diario The Guardian que «David había llegado a acercarse a la locura». 

El artista, que ya había adoptado su alter ego más cruel y misterioso, el Delgado Duque Blanco, sumergido en las drogas y que al parecer coqueteaba con el ocultismo e incluso parecía fascinado con la cultura nazi (sin duda para provocar, pues su abierta bisexualidad y modo de vida no parecían muy acordes con el ideario del fascismo o el nacionalsocialismo), a finales de 1976 se trasladó a Berlín, todavía dividido por la Guerra Fría, supuestamente para tratarse de su adicción al polvo blanco y trabajar en su carrera musical de la mano de su gran amigo y compañero de piso, Iggy Pop, otro genial artista que llevó hasta el límite los excesos. Años después, el propio Bowie se refería al año en el que vivió como un falso duque ario y aristocrático, casi sin empatía, de esta forma: «En esa época estaba desquiciado, totalmente enloquecido. Funcionaba solo a base de mitología». Tras ello llegaría la maravillosa «trilogía de Berlín» y el otrora Davey  se convertía en un mito.

Y aunque el tema en cuestión está bastante trillado ya, acabo el post con una aclaración sobre la longeva leyenda acerca de sus ojos de distinto color: ¡no! Son del mismo. Lo que pasa es que uno de ellos tiene la pupila dilatada; así, según incidiera en él la luz podía dar la sensación de que era de diferente color al otro. ¿La razón? Bowie sufría de anisocoria, una asimetría en las pupilas fruto de un golpe que recibió en su adolescencia y que le propinó su colega Georges Underwood, con quien tocaba en la banda George and the Dragons. El grupo se rompió tras una efímera existencia, pero volverían a colaborar juntos en The King Bees, antes de que Underwood decidiera convertirse en un diseñador (muy exitoso) de portadas de discos. Ya se sabe, entre amigos todo se perdona.

Y ahora os dejo con los libros que os enseñarán de verdad quién fue este escurridizo tipo (o al menos os acercarán más a él que mis humildes trazos ortográficos):

PARA SABER (MUCHÍSIMO) MÁS:

Starman. Los años de David Bowie como Ziggy Stardust (ECC Cómics)

En abril del recién despedido 2022 la editorial ECC (que publica en España las licencias de DC y una amplia variedad de potentes títulos del mundo del cómic) lanzaba la novela gráfica Starman. Los años de David Bowie como Ziggy Stardust, un recorrido por aquel alter ego, una suerte de mesías del RnR que jugueteaba de forma provocativa con la identidad sexual y los roles de género. Corría el año 1972 y lo que hoy es algo de lo más común era un auténtico desafío a la «moralidad» británica.

El autor, el alemán Reinhard Kleist, entreteje de manera fascinante a través de potentes viñetas bañadas de psicodelia y delirios pop, el auge y declive de este extravagante personaje artístico que, como contamos en el post, Bowie borró de un plumazo algo más de un año después, en el concierto de cierre de la gira, con la intención, una vez más (lo haría innumerables veces) de no encorsetarse y reinventarse. A pesar de las quejas de los millones de fans, volvería a conseguirlo, alcanzando en la década siguiente el éxito global, incluido EEUU.

El colorista Thomas Gilke ofrece con su arte un complemento perfecto al guión y dibujo de Kleist, completando a la perfección las certeras y elegantes ilustraciones del segundo. He aquí el enlace para adquirir esta joya bibliófila:

https://www.ecccomics.com/comic/starman-los-anos-de-david-bowie-como-ziggy-12972.aspx

Bowie: amando al extraterrestre (Cult Books)

La editorial Cult Books reeditó hace escasos meses una completa y concisa biografía sobre el Delgado Duque Blanco que hará las delicias de los fans (y servirá de excelente introducción a neófitos): Bowie: amando al extraterrestre, del también legendario y controvertido periodista y biógrafo inglés Christopher Stanford, que ha firmado el retrato de Kurt Cobain, los Rolling Stones, la controvertida relación entre el mago Harry Houdini y el escritor y apasionado espiritista Arthur Conan Doyle o Polanski (obra publicada por T&B Editores en 2009).

A diferencia de otras biografías al uso, Sandford muestra una evidente admiración hacia el músico británico, pero no oculta también cierta animadversión –y podría decirse que en algunos pasajes, hasta repugnancia– sobre el multifacético artista, algo así como una carta de amor y odio que deleita al lector con una prosa incisiva e irónica, digna de un profesional del cuarto poder, y mil y una anécdotas sobre el hombre que ideó (corrijo, más bien se transformó) a Ziggy Stardust o Aladdin Sane, entre muchos otros iconos pop. Una narración detallada y sentida desde los orígenes de aquel extraño y solitario niño-adolescente llamado David Jones a la reconversión en David Bowie, el artista inclasificable siempre a la vanguardia. Un ser esquivo al que incluso sus personas más cercanas definen como distante y hermético (no todos, por ejemplo, su fotógrafo oficial en tres giras oficiales entre 1983 y 1990 y amigo Denis O’Regan, señaló que fuera del escenario Bowie era un tipo muy normal, con ganas de ser uno más de los que lo acompañaban en las interminables giras. ¿Quién miente?).

El libro muestra su personalidad controvertida y cambiante: desde sus coqueteos con el nazismo a su vuelco para con las causas benéficas; a veces errática y otras genial, su multifacética carrera de la que la música es solo una de sus facetas (sin duda la más importante, al menos a nivel global, aunque para él era la pintura su verdadera pasión, nunca reconocida), y sus excesos, claro, que no fueron pocos. Sandford muestra a un artista incapaz de sentir empatía por nada ni por nadie, vacío de contenido moral (en esto no coincide con otros biógrafos) que, sin embargo, fue manejado –dice– a su antojo por compañías de management. En definitiva, un hombre que se confundía con sus personajes y que dejó una huella imborrable en la cultura popular de los últimos 50 años.

El club de lectura de David Bowie (Blackie Books)

Una de las editoriales más atrevidas y entregadas del panorama nacional, Blackie Books, publicaba a finales de 2019 un libro tan extraño como cautivador y de obligada lectura –y posesión– para fans: El club de lectura de David Bowie, del escritor estadounidense John O’Connell, «una invitación a la lectura a través de los 100 libros que cambiaron la vida del mito», ilustrado por Luis Paadín. Bowie desveló tres años antes de su muerte la centena de libros que habían forjado su carrera y cambiado su forma de ver el mundo; este libro es, por lo tanto, una inmersión en su legado y una invitación irresistible a sumergirte de verdad en esos objetos de papel y en su poder para transformarnos. Muchos libros de los 60, algunos de la generación beat (por ejemplo, su manifiesto, En el Camino, de Jack Kerouac), distopías como 1984 de George Orwell o La Naranja Mecánica, de Anthony Burgess, numerosas obras de cultura oriental, sobre Alemania y algunos cómics, que le encantaban, de los superhéroes a El Víbora.

Una obra que la autora y periodista británica Caitlin Moran ha definido como «Un libro absolutamente brillante». No es para menos.

He aquí la web de la editorial para adquirirlo forma de adquirirlo:

Bowie de la A a la Z (Redbook Ediciones)

Otra editorial habitual en el Pandemónium, Redbook Ediciones, a través de su sello Ma Non Troppo, lanzaba a finales de 2021 una preciosa edición a todo color que hará las delicias de sus seguidores: Bowie de la A a la Z. La vida de un icono de Aladdin Sane a Ziggy Stardust, un espléndido (a pesar de su pequeño tamaño) tomo ilustrado que como su título indica recorre de forma concisa la trayectoria y los hechos más destacables de su carrera a modo de ingenioso diccionario. Es obra del escritor y DJ Steve Wide, durante muchos años al frente de un célebre programa musical en la radio británica, autor también del libro The Beatles de la A a la Z igualmente publicado en castellano por Redbook Ediciones. Firma las ilustraciones la artista Libby Vanderploeg, autora de un gran número de proyectos de animación, diseño e ilustración.

Enlace:

Bowie por Bowie (Libros Cúpula)

En 2020, Libros Cúpula (sello del Grupo Planeta con un fabuloso catálogo musical y con el que tuve el placer de publicar un ya lejano 2014 Los Magos de la Guerra. Ocultismo y espionaje en el Tercer Reich), lanzó en castellano el libro Bowie por Bowie. Entrevistas y encuentros con David Bowie, editado por el periodista Sean Egan. Responsable de trabajos de contenido y estructura similar, sobre Keith Richards o Fleetwood Mac, entre otros, y autor de exitosas biografías como Jimi Hendrix and the Making of Are You Experienced o David Bowie: Ever Changing Hero, cuenta en estas más de 500 páginas que recogen 32 entrevistas y encuentros con el músico centenares de anécdotas sobre el camaleón del rock. Más de una treintena de reportajes en los que Bowie se explaya en profundidad, lo más cercano a una autobiografía relatada en tiempo real de una leyenda de la música.

Años antes, en 2013, Libros Cúpula lanzaba al mercado una joya para fans titulada Los tesoros de David Bowie –una vez más su historia, pero narrada a través de espectaculares fotografías, facsímiles únicos y textos reveladores y que no es precisamente fácil de encontrar–. He aquí el enlace para conseguir el de 2020:

https://www.planetadelibros.com/libro-los-tesoros-de-david-bowie/93414

Bowie. Una biografía (Lumen)

Y otro sello habitual en el blog, Lumen (Gráfica), de Penguin Books, editaba también otra joyita para bowiemaníacos: Bowie. Una biografía. Homenajeando aquello que dijo su biógrafo David Buckley de que «cambió más vidas que ninguna otra figura pública», el profesor Fran Ruiz (a cargo de los textos) y la ilustradora y autora española María Hesse (autora del fenómeno Frida Kahlo: Una Biografía, publicado también por Lumen), acometen el desafío de adentrarse en los múltiples aspectos de la vida de Bowie, en sus enigmas y anécdotas a través de un libro ilustrado que la revista Esquire considera una de las 35 mejores novelas gráficas; ahí es nada. He aquí el enlace para adquirirlo:

https://www.penguinlibros.com/es/tematicas/30588-libro-bowie-una-biografia-9788426404657#