10 curiosidades que quizás no sabías de Superman…

El 18 de abril de este 2023 el Hombre de Acero cumplía 85 años, y lejos de padecer artrosis, hipoglucemia o hipertensión, está en plena forma, como demuestran sus numerosas apariciones en la gran pantalla, el nutrido merchandising o la reedición de sus mejores aventuras en la viñeta. Recordamos unas cuantas curiosidades del primer superhéroe y recomendamos en el Pandemónium varias novedades editoriales para abrir boca…

Por Óscar Herradón ©

–La gran mayoría dimos siempre por hecho que la «S» que luce en el pecho Superman (qué buen friki no ha llevado una camiseta con dicho logo en algún momento de su más tierna infancia –o madurez–) alude a la primera inicial de su nombre. Pues bien, no es para nada eso; ni siquiera se trata de una S, algo que los profanos supimos hace tan solo unos años tras la explicación que dio el dibujante estadounidense Geoff Johns (que dibuja al personaje desde 2006): en realidad se trata de un símbolo, el escudo familiar en el planeta Krypton, y a la casa a la que pertenece Kal-El, nombre de origen de Clark Kent, alter ego del hombre de acero aquí, en la Tierra. Un logo cuyo significado es «esperanza» de un mañana mejor. En el cómic de 2003 Superman: Birthright, Mark Waid explica que Clark descubre el símbolo cuando usa la tableta de datos con la que viajó desde su país natal para estudiar la historia del planeta azul, su nuevo hogar, eligiéndolo como logo para su traje rojo y azul.

–Aunque el musculado superhéroe de impoluto pelo negro está en el imaginario de todos, lo cierto es que la primera aparición del personaje tuvo lugar en un cuento titulado The Reign of Superman publicado un ya lejano 1933 en el fanzine Science Fiction, muy alejado de su apariencia posterior: era un villano calvo con poderes telepáticos que buscaba dominar el mundo y cuyo origen se hallaba en un vagabundo que, a cambio de comida y ropa en plena Gran Depresión, decide someterse a un experimento. No sería hasta meses más tarde cuando sus creadores, el guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Schuster, lo redibujarían como un superhéroe. Y vaya superhéroe…

–El alter ego de Superman, el reportero Clark Kent, surgió del nombre de dos estrellas de cine: Clark Gable, el inolvidable Rhett Butler de Lo que el viento se llevó, que todavía no se había estrenado –lo haría en 1939–, y que ya había ganaría el Oscar al Mejor Actor en 1934, casi a la par del nacimiento de Superman, por su interpretación en Sucedió una Noche, de Frank Capra; y de Kurt Taylor, protagonista de numerosas películas de terror y ciencia ficción de serie B en las décadas de los 30 y los 40 del siglo pasado como Sombras del Espacio o El hombre del cerebro sintético.

–Esta nueva versión (la buena) debutaría en 1938 en el número 1 de Action Cómics, publicada en abril de ese año por la National Allied Publications, una de las empresas que más tarde formarían DC Comics; un «tebeo» que hoy vale infinitas veces más su peso en oro. Fue el más valioso de la historia (se pagaron 3,25 millones de dólares por un ejemplar), hasta el 9 de septiembre de 2021, cuando fue destronado por otro de los superhéroes más emblemáticos y queridos (en este caso de Marvel): Spiderman, concretamente el Amazing Fantasy número 15 donde hace su primera aparición el hombre araña, que se vendió por 3,6 millones de dólares. Un pellizquito, vamos…

–Y aunque volar es quizá la característica más destacable de Superman (junto a su fuerza sobrehumana) ¡hasta 1940 no aparecía en los cómics! Desde el principio nuestro protagonista podía levantar coches (algo que ya hace desde bebé), detener trenes en marcha o saltar a gran altura –superando edificios–, pero será a partir de entonces cuando los lectores y fans podamos decir eso de: «¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No, es Superman!».

–En relación con su gran debilidad, el mineral radiactivo Kryptonita, tampoco apareció hasta 1943, siendo una creación del programa de radio The Adventures of Superman (y es que el personaje fue tan célebre que estaba en todos los medios de difusión orientados al gran público, salvo la tele, que aún no existía) y saldría por vez primera en viñetas en 1949. Se trata de restos del extinto planeta de origen del superhéroe, y aunque su color más característico es el verde, en realidad existen una docena de variedades, cada una de ellas con sus propio efecto sobre nuestro salvador: roja, azul, negra, dorada, blanca… La roja hacía que Superman cambiase de aspecto e incluso mudara sus convicciones morales; la negra lo hacía malvado; la plateada que perdiera facultades y sintiera un gran apetito y la kryptonita rosa… hacía que se volviera homosexual (sí, en serio), algo que hoy sería más que políticamente incorrecto. Pero es que el superhéroe tiene la friolera de casi 100 años: el pasado 18 de abril se cumplieron exactamente 85 años de su nacimiento.

–Como muchos otros personajes de cómics, el primer superhéroe ha estado presente también en distintos crossovers. Tuvo encuentros con el universo Marvel (recordemos que Superman forma parte de la casa rival, DC), pero también ha aparecido en los Thundercats, con He-Man y los Masters del Universo (no sabemos si usurpando el papel del alter ego del príncipe Adam diría eso de «Yo tengo el poder»), se ha enfrentado a Alien y Predator y ha combatido con Muhammad Ali. E, incluso, hay una aventura en la que comparte protagonismo (secundario) con el conejo Quik, el de Nestlé, allá por 1948.

–El actor que inmortalizó al personaje en la gran pantalla fue el malogrado Christopher Reeve (en la «caja tonta» lo había hecho décadas antes el también malogrado Georges Reeves), pero hubo otros candidatos por delante de este para protagonizar la película de Richard Donner de 1978: los guaperas Warren Beatty y Robert Redford rechazaron el papel y se consideró la posibilidad de darle este a Nick Nolte, John Voight, James Caan (inolvidable Sonny Corleone en esa misma década), Burt Reynolds e incluso Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone… e incluso el dentista del productor, Ilya Saking, realizó pruebas para interpretar al superhéroe. El intento fallido más fascinante… el gran Nicolas Cage como el Hombre de Acero con uno de sus estrambóticos peinados en una cinta nunca terminada de Tim Burton.

–Si como ya señalamos Superman en un comienzo no volaba y en su primera aparición era un villano calvo, su némesis, el villano por antonomasia del hombre de acero, Lex Luthor, no era calvo al principio. El supervillano que inmortalizaría en la gran pantalla Gene Hackman en 1978 tenía cabello de color pelirrojo; en cierto momento, el dibujante Leo Nowack confundió a Luthor con otro villano calvo y lo dibujó con un aspecto muy parecido, quedando desde entonces con dicha apariencia. Lo que puede dar de sí en relación con el éxito un despiste…

–Superman es el héroe más adaptado a otros formatos y medios distintos a la viñeta: su primera aparición live-action tuvo lugar en 1948, en una película serial dividida en 15 partes de Columbia Pictures. En 1951 tuvo lugar el primer largometraje en 1951 con la cinta de serie B Superman y los hombres topo, donde el personaje lo interpretaba el actor George Reeves, que sería el rostro más visible del hombre de acero en la serie de televisión Las aventuras de Superman, que se estrenó el año siguiente, en 1952, y estuvo en antena hasta 1958. Desde mediados de la década de los 60 hasta 1970 se emitió la primera serie animada, Las nuevas aventuras de Superman. Luego vendría la saga que inmortalizó Christopher Reeve, con cuatro largometrajes, nuevas películas (en las que el superhéroe sería interpretado por Brandon Routh en una entrega fallida y por Henry Cavill, el también célebre rostro de Geralt de Rivia en la serie The Witcher) y entre medias series televisivas tan populares como Lois y Clark. Las nuevas aventuras de Superman, Smallville o Supergirl.

PARA SABER MUCHO MÁS:

Junto a los infinitos cómics, películas, series, programas radiofónicos que tienen a Superman como protagonista, hay infinidad de libros que desmenuzan su historia, sus adaptaciones, crossovers, etc. Destaca, por ejemplo, Los archivos de Superman en Action Comics, publicados por Planeta DeAgostini en cinco volúmenes. ¿Lo más reciente? Precisamente hace poco ECC Ediciones (que publica las ediciones en castellano del amplio catálogo de DC), publicó un tomo de lujo con una de las historias fundamentales del universo. Su título, Superman: Por el mañana, obra del guionista Brian Azzarello y el dibujante Jim Lee, un relato que combina la característica acción del segundo con una reflexión sobre el significado del personaje y su importancia para la estabilidad de la humanidad que lo acogió hace ya muchos años.

Sinopsis: la Tierra ha sufrido una catástrofe sin precedentes (algo muy presente en tiempos de apocalipticismo como los que vivimos) que ha dejado tocada a toda la humanidad. Y aquellos que no se han visto afectados directamente quieren saber qué está pasando. Entre ellos, se encuentra Superman. Pero ¿qué puede angustiar a un hombre que es capaz de mover montañas? Muchas más cosas de las que creemos los simples mortales. La búsqueda de respuestas no será fácil y conducirá al Hombre de Acero a enfrentarse a uno de los enemigos más peligrosos de su extensa carrera.

He aquí el enlace para adquirir esta lujosa edición apta para fanáticos y neófitos:

https://www.eccediciones.com/comic/superman-por-el-manana-edicion-deluxe

Annemarie Schwarzenbach, atormentada alma libre

Es un personaje completamente desconocido en España por el gran público e injustamente olvidado a nivel europeo por la historiografía centrada en el periodismo y la cultura del pasado siglo XX, eclipsado por colegas de profesión (en su mayoría hombres).  Hablamos de la periodista y escritora suiza Annemarie Schwarzenbach, cuya labor y memoria recupera una valiente y rompedora novela gráfica editada por Norma Editorial y firmada por las españolas María Castrejón y Susanna Martín. 

Óscar Herradón ©

Mujer multifacética en un tiempo dominado por los hombres, Annemarie Schwarzenbach (1908-1942) fue reportera, novelista, doctora en filosofía, fotógrafa y arqueóloga. Hija de una familia de alto nivel social y económico de suiza, su madre, Renée Wille, con quien tendría numerosos enfrentamientos debido a lo que su progenitora consideraba una disoluta forma de vida, estaba emparentada nada menos que con el canciller Von Bismarck. Y su padre, Emil Schwarzenbach, era el heredero de Ro.Schawarzenbach & CO; una multinacional de fabricación e importación de telas de seda. Su adolescencia coincidiría con el ascenso del nazismo, que vivió como algo terrible, revelándose contra su familia, que era simpatizantes de Hitler.

Desde pequeña mostró una extraña conducta (si hemos de entender por «extraña» el no someterse a las convenciones sociales), por lo que fue llevada en reiteradas ocasiones al médico hasta que uno de ellos le diagnosticó una esquizofrenia, aunque no está clara la veracidad de tal diagnóstico. Mujer impetuosa, atormentada, independiente y feminista, el propio nobel Thomas Mann, de cuyos hijos era amiga, y que la adoraba, la bautizó como «El Ángel Devastado» y es que pasó su corta vida marcada por los excesos y un comportamiento temerario y conflictivo. Fue adicta a la morfina y al alcohol y pasó por varios ingresos psiquiátricos y varias clínicas de desintoxicación.

Erika Mann

Fue, como digo, amiga de Klaus y Erika Mann, y casi con seguridad amante de esta última. Lesbiana en tiempos de fuerte patriarcado e intolerancia social, vivió su amor por las mujeres de forma abierta y explícita, algo que plasmó en sus libros –y que sería el tormento de su conservadora familia, que acabaría por darle de lado–. En Ver a una mujer, habla del primer amor homosexual de una chica joven. Lucía un aspecto andrógino (con pelo corto y pantalones) y llevó una vida de constante y agotadora búsqueda y resistencia frente a los límites establecidos de su tiempo.

Clarac

Cuentan que también mantuvo una fugaz relación con la hija del embajador de Turquía en Teherán, y una de sus más célebres amantes y amigas fue la también atormentada y genial escritora estadounidense Carson McCullers, con quien Annemarie pasaría tiempo de su vida en Nueva York durante 1940. No obstante, y debido a las convenciones sociales, Annemarie contrajo matrimonio en 1935 con el diplomático francés Achille-Claude Clarac en Irán (que según sus biógrafos era gay), un matrimonio de conveniencia.

Carson McCullers

Curiosa impenitente y viajera incansable

En 1927 ingresó en la Universidad de Múnich para estudiar Historia y Literatura y comenzó su producción literaria. Destacó principalmente por sus libros de viajes y realizó expediciones a lugares recónditos en los que a veces nunca habían visto a una mujer occidental. En 1933 viajó a España junto a la fotógrafa berlinesa Marianne Breslauer, cuyo mentor había sido Man Ray. Le conmocionó el estallido de la guerra en nuestro país, prolegómeno del infierno que se avecinaba en toda Europa y el inicio de la Segunda Guerra Mundial supuso para ella, como para tantos de sus contemporáneos, un gran golpe.

Realizó importantes viajes a Asia y África, también a Estados Unidos. En 1939 su amiga la fotógrafa y escritora suiza Ella Maillart se sumó a sus aventuras y ambas viajaron juntas durante seis meses en un Ford por los Balcanes, Turquía, Irán y Afganistán, epopeya de la que surgió el libro Todos los caminos están abiertos (mientras que Maillart confeccionó La ruta cruel), libro que en castellano ha publicado en una preciosa edición la editorial Minúscula, responsable también de la edición de otros títulos de Annemarie como Muerte en Persia, el citado Ver a una mujer o Con esta lluvia.

A los 34 años, en 1942, Annemarie sufrió un accidente de bicicleta, se golpeó la cabeza contra una piedra y permaneció inconsciente durante días. Cuando despertó fue incapaz de reconocer a su madre y había perdido la capacidad de habla, observación y movilidad, muriendo el 15 de noviembre de ese año, cuando aún quedaban tres para el final de la Segunda Guerra Mundial que vivió con tanta ansiedad. No conoció, eso sí, el devastador resultado del conflicto y las atrocidades cometidas por aquel Tercer Reich del que despotricó en sus escritos (y que a punto estuvo de llevarla a la cárcel). Una mujer sorprendente y provocadora que escribió su propia historia de empoderamiento.

PARA SABER MUCHO MÁS:

La novela gráfica citada que lanza Norma Editorial. En Annemarie, María Castrejón y Susanna Martín recuperan la figura de la periodista y escritora suiza en este imprescindible ejercicio de recuperación de la herstory. Un relato completo y sincero –y en ocasiones implacable– de una periodista que solo ha sido recordada por el morbo de su vida personal (tormentosa, a lo que contribuyó el desarrollarse en el convulso y acelerado periodo de Entreguerras) y no por la relevancia de su importante trabajo, ni por su empoderamiento como viajera «sola», ni tampoco por hacerse con un hueco como periodista en un tiempo donde dicho oficio era dominado por los hombres. Gracias a esta joya ilustrada Annemarie recupera el lugar que le corresponde en la historia del siglo pasado. Una obra que ha sido descrita por la periodista Berta Jiménez Luesma como «Pura dinamita dibujada. Su publicación es un acto revolucionario en sí mismo».

10 cosas que quizá no sabías de Tutankamón

El pasado 4 de noviembre de 2022 se cumplieron 100 años del descubrimiento de la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, en El Cairo, probablemente el hallazgo arqueológico más célebre de la historia. He aquí algunas de las curiosidades sobre el faraón y los responsables de sacar a la luz su momia tras miles de años bajo la arena del desierto.

Óscar Herradón ©

No ha lugar aquí para narrar una historia tantas veces contada, pero que se reinventa una y otra vez al salir a la luz nuevas revelaciones que año tras año descubren algo nuevo de aquel faraón-niño que vivió hace milenios. Pero teniendo en cuenta tal efeméride, fueron numerosas las novedades centradas en el personaje de las que ahora, cinco meses después, nos hacemos eco en el Pandemónium (algunas, claro, y solo en castellano) tras destacar 10 curiosidades sobre el insigne egipcio y su tumba para abrir boca.

Howard Carter

–Tras siete años realizando excavaciones en el Valle de los Reyes, Lord Carnarvon, el mecenas del arqueólogo más famoso de todos los tiempos (con permiso de Indiana Jones), Howard Carter, estaba a punto de perder la paciencia –y retirarle los fondos– por lo que consideraba ya una empresa fallida cuando, el 4 de noviembre de 1922, el británico descubrió la tumba primeramente llamada KV62, donde se hallaban los restos sin profanar (casi) de Tutankamón, el mausoleo faraónico mejor conservado jamás encontrado en el país del Nilo.

–La tumba albergaba un ajuar funerario formado por nada menos que 5.398 objetos (catalogarlos sin sufrir algún que otro «extravío» fue una auténtica odisea), entre ellos los utensilios más personales del faraón-niño, incluidos ¡sus calzoncillos! Se trataba de la primera prenda interior documentada de la historia (lo que no quiere decir que fuera la primera usada, claro). Un lejano antepasado de los «slips», una suerte de pañal de lino en forma de triángulo invertido.

–También se encontraron más de 40 pares de sandalias –ni la mejor influencer tiene tantas en su vestidor–, algunas fabricadas en papiro y decoradas con imágenes de sus enemigos tradicionales de Nubia y Asia Central, y calzado adaptado para una malformación congénita que afectaba al faraón… ¡los primeros zaparos ortopédicos de la humanidad!

–El trono real, esde una factura técnica muy compleja y hecho de madera decorada con pan de oro, plata, pasta de vidrio y piedras semipreciosas como el lapislázuli, la cornalina y la turquesa, de una complejidad extraordinaria en su elaboración. Mide 100 centímetros de altura por 54 centímetros de ancho y 60 de longitud. Está construido en oro laminado con imágenes en sobrerrelieve que encierran un fascinante universo alegórico: en la escena se observa a la pareja real, Tutankamón y su Gran Esposa Real, la «Dadora de Herederos», la reina Anjesenamón, una de las numerosas hijas (tuvieron 90) del rey hereje Akenatón y de Nefertiti.

–Los egiptólogos e historiadores suelen dividir el célebre Libro de los Muertos en cuatro grandes secciones. La primera abarca de los capítulos 1 al 16, y señala los pasos por los que el difunto entra en su tumba y accede al inframundo egipcio (la Duat) para después recuperar el habla y el entendimiento tras el trance de la muerte. La segunda sección abarca de los capítulos 17 al 63 y recoge el origen mítico de varios dioses, señalando la necesitad de que el muerto vuelva a la vida y pueda renacer como «el Sol matinal». Los capítulos 64 al 129 abarcan la tercera parte, donde se narra el viaje del fallecido a través del más allá a bordo de la Barca Solar y su descenso a la Duat para encontrarse con Osiris (la deidad principal del panteón egipcio) al caer la noche. El cuarto y último bloque recoge los capítulos 130 a 189, donde se cuenta cómo el espíritu del difunto asume el poder del Cosmos después de que su figura sea reclamada por los dioses y supere el juicio de Osiris tras el peso de su alma en la balanza manejada por Anubis, el dios chacal.

–De las 62 tumbas ocultas en el Valle de los Reyes, tan solo 24 pertenecen a faraones.  Curiosamente, la tumba de Tutankamón era de las más pequeñas de su dinastía, lo que para los expertos confirma el hecho de que el faraón-niño fue enterrado de forma improvisada a causa de su repentino fallecimiento, por causas naturales o… ¿asesinato?

Hatshepsut

–En sus comienzos, trabajando bajo la dirección de arqueólogos de renombre como Édouard Naville, William Matthew Flinders Petrie y el financiero estadounidense Theodore M. Davis, Howard Carter realizó varios descubrimientos arqueológicos importantes, como las tumbas de Tutmosis IV y la de Hatshepsut en 1903, esta última dentro de la cámara KV60 del Vale de los Reyes. El inglés era un explorador metódico que plasmaba en sus diarios una documentación extraordinaria, de enorme utilidad para generaciones posteriores de arqueólogos (incluso a día de hoy). Aunque cambió la historia de Egipto, según reveló Nora Shawki a National Geographic en el país del Nilo no se le considera un héroe sino más bien «un colonialista que descubrió una tumba y desató la egiptomanía en el extranjero».

Lord Carnarvon

–Entre las miles de páginas que se escribirían tras el hallazgo se filtró también el rumor sobre una terrible maldición que caería sobre aquel que se atreviera a profanar la tumba. Dos meses después del descubrimiento, Lord Carnarvon, presente en su apertura, fallecía en El Cairo de forma inesperada a los 56 años, oficialmente por «una neumonía sobrevenida de erisipelas», pero pronto comenzó a forjarse la leyenda de una «venganza sobrenatural» a la que contribuyeron otras muertes extrañas: la de Arthur Mace, quien descubrió la tumba junto a Carter y fallecía antes de finalizar la titánica tarea de clasificar y sacar todos los objetos; la del hermano de Lord Carnarvon, Aubrey, el mismo año que este; la de sir Archibald Douglas Reid, artífice de radiografiar la momia del «faraón-niño»; la del magnate estadounidense de los ferrocarriles Georges Ray Gould, que murió de neumonía tras visitar la tumba, y la de Richard Bethell, secretario de Howard Carter, que murió de forma extraña, eso sí, bastantes años después, en 1929. Muchas muertes que despertaron la imaginación de las gentes gracias a los artículos de la prensa (y no solo la sensacionalista).

–La historia de la maldición de la momia fue impulsada por los rotativos contemporáneos, también por la prensa «respetable», probablemente por el Times londinense, que se hizo con la exclusiva del hallazgo arqueológico. También por las opiniones de personajes de calado, como el escritor Arthur Conan Doyle, creador del inolvidable detective Sherlock Holmes y ferviente seguidor del espiritismo,  quien según publicó la prensa de entonces achacó la muerte de Lord Carnarvon a un «mal elemental» que cobijaba la tumba desde hacía milenios y que se vengó de sus profanadores. También echó leña al fuego de la maldición la popular novelista también británica Marie Corelli, que escribió una carta al periódico estadounidense New York World donde afirmaba conocer textos antiguos árabes que mencionaban una maldición que rezaba: «La muerte extenderá sus alas sobre todo aquel que se atreva a entrar en la tumba sellada de un faraón», y que hablaba de venenos letales depositados en las tumbas egipcias para ahuyentar a profanadores y ladrones. ¿Una estrategia de marketing?

–Por parte de médicos y egiptólogos cobró fuerza la hipótesis de gérmenes que habrían causado una infección fatal al abrir  la tumba y que permanecían en estado latente durante muchos siglos. Tampoco Howard Carter creía en la maldición, y decía: «Todo espíritu de comprensión inteligente se halla ausente de esas estúpidas ideas». De hecho, siendo el principal responsable del gran hallazgo arqueológico (y, por tanto, el profanador con más papeletas para sufrir la ira del desierto) murió 17 años después, con 64 años (una edad avanzada entonces), por la enfermedad de Hodgkin.

PARA SABER ALGO (MUCHÍSIMO) MÁS:

Tal efeméride, por supuesto, ha traído consigo todo tipo de actividades museísticas y numerosas novedades editoriales, algunas de las más interesantes recogidas en las siguientes líneas:

Tutankamón. Farón. Icono. Enigma (Ático de los Libros)

Recientemente, una de las editoriales que más miman la divulgación histórica en nuestro país, Ático de los Libros, publicaba el documentado ensayo Tutankamón. Farón. Icono. Enigma. Perdido durante tres mil años, incomprendido durante un siglo.

El hallazgo de la tumba de Tutankamón por Howard Carter hace cien años desató una tormenta en los medios de comunicación de todo el mundo, así como la fiebre por la egiptología, también en la España de aquel entonces (de hecho, dos años después del descubrimiento Carter visitaría nuestro país invitado por el duque de Alba, reconocido aficionado a la egiptología). Junto a aquellos ríos de tinta sobre el pasado del Valle de los Reyes, se filtraron innumerables leyendas que hicieron que la verdadera historia tanto del rey como de su tumba su sumieran en el olvido, salvo entre los estudiosos.

Tyldesley

La eminente egiptóloga y académica británica Joyce Tyldesley, reúne por primera vez diez semblanzas únicas a través de las cuales conoceremos al faraón adolescente y a su familia, a los antiguos embalsamadores y a los ladrones de tumbas, a los famosos exploradores y a los arqueólogos egipcios injustamente olvidados. En este fabuloso libro, el lector emprenderá un viaje que abarca desde la antigua Tebas en 1136 a.C., cuando un joven rey con la misión de restaurar su tierra encontró un final inesperado y violento, hasta la moderna Luxor en 1922 d.C., cuando el descubrimiento de su tumba dio lugar a una lugar a una lucha por su propiedad que continúa hasta la actualidad.

Es, por encima de todo, la historia de Tutankamón, probablemente tal y como él habría querido ser recordado. Dicho ensayo, que reúne tres mil años de pruebas y desvela la leyenda que rodea al faraón más famoso de Egipto, ofrece una nueva y reveladora historia de su vida, su muerte y su legado, del que el rotativo británico The Mail on Sunday ha dicho: «Muy ameno. […] La importancia de descubrir la verdad –en lugar de los mitos, rumores y escándalos del siglo pasado– pasa a primer plano», y The New York Times: «Una narración fresca y muy bien documentada de la vida y tiempos del joven rey».

Año 1325 a. C. El Año que murió Tutankhamón (Laberinto)

En su catálogo, Ediciones del Laberinto cuenta con este sugerente título que reeditaron con motivo del 100 aniversario del descubrimiento y que recrea los sucesos que acontecieron en los momentos finales del «farón-niño» de la mano de la profesora de Historia y escritora Ana María Vázquez Hoys.

Nefertiti

Un día, quizá de primavera, del año 1325 a. C., la joven reina Ankhesenamón deposita unas flores en la tumba de su esposo recién fallecido, el joven Tutankhamón. Una muerte inesperada, o puede que no tanto, una pieza más dentro del enorme tablero de juego político y religioso en el que se ha convertido Egipto desde el reinado de Akhenatón, el faraón hereje. Una lucha despiadada en la que se entremezclan las concepciones religiosas con las ambiciones políticas y la más primaria ansia de poder.

He aquí el enlace para adquirirlo en la web de la editorial:

El Libro de los Muertos y otros grandes misterios de Egipto (Pinolia)

Y si lo que queremos es una visión general, amena y preñada de curiosidades sobre el país de los faraones, recomiendo las páginas de El Libro de los Muertos y otros grandes misterios de Egipto, que publicó recientemente Pinolia, editorial del Grupo Almuzara con la que tengo el placer de haber publicado algunos capítulos en varios libros centrados en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española –de los que nos ocuparemos en breve en el Pandemónium–. La obra, escrita por prestigiosos arqueólogos y egiptólogos, está coordinada por Vicente Barba Colmenero, doctor en Patrimonio y Arqueología por la Universidad de Jaén y el Instituto Francés de Arqueología Oriental en El Cairo, por lo que ese acercamiento a los enigmas de la civilización del Nilo no es ni superficial ni fantasioso, sino que está repleto de erudición y datos comprobables.

El Libro de los Muertos, gran conocido para aquellos que como un servidor pasó tantos años en la redacción de la revista Enigmas, era una suerte de manual funerario que se inscribía en los muros de las tumbas y los féretros, el modo de asegurar, mediante invocaciones mágicas, que el difunto alcanzara el «más allá» sin contrariedades. Un texto que ha sido reeditado numerosas veces y al que podemos acercarnos en las ediciones publicadas por la Editorial Edaf.

A través de aquellas paredes repletas de sortilegios y enigmas que permanecieron enterrados bajo la arena del desierto durante siglos, los autores se adentran con los ojos del hombre actual, libre (o no tanto) de supercherías, en los rituales y misterios que rodean su vasta cultura. Y será un viaje excitante y revelador, no en vano, muchos de ellos trabajan in situ en localizaciones tan emblemáticas como el Valle de los Reyes, así como necrópolis, poblados y templos de todo Egipto.

En sus páginas seremos guiados por asuntos tan seductores como el de los amuletos y la magia en el antiguo Egipto, los pecados y castigos que se practicaban entonces, las misteriosas lámparas de Dendera, el poder del ojo de Horus, el ¿asesinato? del protagonista de este post, el malogrado Tutankamón, los textos de las pirámides y los ataúdes o la construcción de Karnak, el mayor centro de culto del mundo antiguo, y mucho más.

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