Tres lecturas imprescindibles

1 12 2020

Este 2020 de encierro forzoso Gatopardo Ediciones nos ha deleitado con varias novedades muy potentes, algunos noir que a golpe de suspense, crimen, secretos inconfesables y giros inesperados, nos han hecho olvidar por unas horas el dichoso azote del Covid. En este post os recomiendo tres de sus últimos libros editados, para gourmets de la narrativa, y lectores/as habituales en general.

Óscar Herradón ©

El primero es Los Perdonados, de Lawrence Osborne, escritor británico afincado en Bangkok. Hombre inquieto por naturaleza, Osborne no tardó en llevar una vida nómada tras estudiar Lenguas Modernas en Cambridge. Entonces comenzó a viajar y vivió en Nueva York, México, Estambul y luego se mudó a su actual y exótica residencia. Antes de salir de su país natal publicó su primera novela, Ania Malina (1986) y como buen trotamundos, el libro de viaje Paris Dreambook (1990). Colaborador habitual de The New York Times Magazine y de Newsweek, obtuvo reconocimiento internacional con la publicación de esta novela que ahora edita en castellano Gatopardo, de título original The Forgiven y publicada por vez primera en 2012. Entonces, fue considerado uno de los mejores libros del año por The Guardian, The Library Journal y The Economist. En esta misma editorial han visto la luz previamente otras tres de sus magníficas obras: El turista desnudo (2017), Bangkok (2018) y Cazadores en la noche (2019).

Miserias del forastero en tierra extraña

Para avivar su monótona relación en crisis, el matrimonio británico formado por David y Jo Henniger acepta la invitación de un viejo amigo para asistir a una fastuosa fiesta en una villa en medio del desierto marroquí. Lo que estaba llamado, según les dijeron, a ser un fin de semana de ensueño y desahogo en el que, por qué no, podrían reavivar su deseo dormido, se convertirá irremisiblemente en un auténtico enredo de ecos casi kafkianos  en el que nada saldrá como estaba previsto: David, que conduce ebrio en la oscuridad, atropellará a un joven marroquí que se cruza inesperadamente en el camino del matrimonio, momento que desatará terribles consecuencias provocando un cambio radical en la vida de los personajes. A partir de ese momento, los asistentes a la fiesta, entre ellos David y Jo, que intentan ocultar su terrible secreto, serán vigilados de cerca por el servicio doméstico marroquí que satisface, a regañadientes, las peticiones que rozan el exceso y la frivolidad de los invitados occidentales del anfitrión.

En un thriller costumbrista digno deudor de su anterior obra El turista desnudo, Osborne afila su bisturí para diseccionar con  maestría los dilemas morales del hombre occidental en sus evasiones al extranjero, a mundos muy diferentes a su acomodada existencia solo con el objetivo de vivir «experiencias únicas», pero donde deberán enfrentarse no solo al abismo moral que existe entre las distintas civilizaciones y pueblos sino también, y principalmente, a sus propias contradicciones y los numerosos prejuicios y mentiras que rigen su propia –nuestra propia– vida. Una obra maestra de un autor único que ha sido definido por The Sunday Times como «El Graham Greene de nuestros tiempos». Afirmación quizá un tanto excesiva, pero sin duda Lawrence Osborne es un autor que debemos tener muy en cuenta.

Persecución

La segunda recomendación es una novela vertiginosa de una auténtica leyenda, muy prolífica y multifacética, de la literatura estadounidense: la neoyorkina Joyce Carol Oates. En este título, Persecución, Oates pone en evidencia una vez más la razón de por qué es considerada una de las reinas incontestables del suspense psicológico: Abby está a punto de casarse con Willem. La víspera de la boda, unos demonios interiores de su pasado que creía olvidados vuelven a despertarse, y una pesadilla recurrente que la atormentaba de niña aflora de nuevo: en ella Abby deambulaba sin rumbo por una pradera cubiertas de cráneos y otros huesos humanos. Desconcertante cuanto menos, pero quizá mucho peor. Menos de veinticuatro horas después del enlace, Abby es atropellada por un autobús y su reciente esposo, que hasta entonces desconocía los secretos de su pasado, deberá descubrir la razón de aquel «accidente», si ha sido la víctima involuntaria de un descuido o ella misma intentó quitarse la vida.

Tú también puedes tener un cuerpo como el mío

Y como última píldora literaria del presente post, recomiendo con entusiasmo la ópera prima de la joven escritora californiana Alexandra Kleeman (1986): Tú también puedes tener un cuerpo como el mío, novela que se hico con el Premio Bard de ficción en 2016 y que se publica por vez primera en castellano en una pulcra traducción de Inés Clavero e Irene Oliva Luque. Conocida por sus relatos, publicados en prestigiosas revistas como The New Yorker, Zoetrope o The Paris Review, en su primera novela Kleeman nos sumerge en una trama absorbente y en ocasiones agobiante que para algunos críticos es nada menos que un cruce entre La subasta del lote 49, del inclasificable Thomas Pynchon, y Ruido Blanco, de Don DeLillo. En la misma, Kleeman desmenuza la sociedad de consumo y el efecto de los ideales inalcanzables explotados por la publicidad y los reality shows sobre nuestra propia vida, nuestra concepción del amor, la amistad, el sexo o la visión –distorsionada, claro– de nuestro propio cuerpo, en una fábula inquietante sobre los aspectos más sórdidos y opacos de una sociedad sometida a los dictados del consumismo. Asunto de rabiosa actualidad: mientras escribo esto, estamos en plena resaca del Black Friday y ayer mismo fue el Cyber Monday.

Puesto que Gatopardo recoge de forma inmejorable –e inquietante– la trama de esta ópera prima, nada mejor que citarla tal cual aparece en su press kit: A es una joven que vive en una anónima ciudad norteamericana con su compañera de piso, B, y su novio, C. A se alimenta casi exclusivamente de helado y naranjas, se pasa la vida hipnotizada ante el televisor y hace lo posible por amoldar su cuerpo a un canon de belleza que solo existe en los anuncios. B se esfuerza desesperadamente por parecerse lo más posible a A, copiando sus hábitos y apropiándose de sus cosas, mientras que A, insatisfecha a su vez, busca un sentido a su vida más allá de su dependencia sentimental de C y se distrae espiando a la familia que vive al otro lado de la calle hasta que estos desaparecen en circunstancias misteriosas.

Una advertencia: adquirir este libro no forma parte de ser un consumista sin criterio. Todo lo contrario. Hay que leerlo.