Katanga Integral (Norma Editorial)

El guionista Fabien Nury y el dibujante Sylvain Vallée unieron sus fuerzas en una historia coral cuyos personajes están unidos por la ambición, la crueldad y la falta de escrúpulos; un violento retrato de la corrupción y la ambición desmedida en la África poscolonial de 1960 que ahora Norma Editorial reúne en un volumen integral espectacular y cargado de extras.

Óscar Herradón ©

Hay trilogías que envejecen con honores y se merecen una edición integral, como en el caso de la novela gráfica Katanga, del guionista Fabien Nury y el dibujante Sylvain Vallée que lanza Norma Editorial en castellano, autores responsables también de otra soberbia serie previa: Érase una vez en Francia, que también publicó en nuestro país Norma en formato integral. La edición recopilatoria publicada por Dargaud en noviembre de 2023 en Francia (200 páginas en cartoné, con material adicional, que Norma publica íntegramente), permite leer de un tirón esta serie que fue lanzada por partes entre 2018 y 2019.

Nos encontramos ante un thriller político que utiliza el Congo poscolonial como telón de fondo y escenario para diseccionar, con una mirada implacable, casi estremecedora (hay pasajes sin duda no recomendables para todos los públicos, ni siquiera para menores de 18 años; lo peor de todo es que se inspira en hechos reales) la codicia, la hipocresía y la violencia sistémica que acompañan a todo proceso de «liberación».

El Congo tras la dominación belga

El punto de partida es tan explosivo como, efectivamente, real, tristemente real: en 1960, tras ochenta años de dominación colonial belga, el Congo (hoy República Democrática del Congo) proclama su independencia de la metrópoli. Menos de dos semanas después, la rica provincia minera del Katanga declara su secesión. El Congo y el Katanga entran en guerra y en el centro del conflicto se halla la posesión de los ricos y muy rentables territorios mineros. A ello siguen masacres y éxodos masivos de civiles, tan comunes en la historia contemporánea y poscolonial africana, y la ONU impone su mediación enviando cascos azules sobre el terreno.

Sobre este telón histórico, una horda de mercenarios (inspirada en auténticos señores de la guerra –y los llamados niños de la guerra– cuyos testimonios son estremecedores) es reclutada para liberar las explotaciones mineras ocupadas; al mismo tiempo, un criado congoleño llamado Charle dará un vuelco a su destino al hacerse con un tesoro incalculable: treinta millones de dólares en diamantes, lo que lo convierte en el hombre negro más buscado del Katanga. Y ya no contamos más, hay que leerlo.

Una historia vertiginosa, cruel, directa y que muestra el lado más sombrío del ser humano en la que Fury se niega con una honestidad brutal a magnificar la guerra. A diferencia de la mayor parte de la BD bélica, que tiende a glorificar el campo de batalla en aras de la buena conciencia colectiva, el guionista elige una óptica diferente y en cierta manera urticante; se trata de un conflicto guiado exclusivamente por consideraciones materiales: no hay héroes, hay intereses, algo bastante similar a lo que ya hiciera con la Segunda Guerra Mundial.