Publicado originalmente en 2011, Desperta Ferro publica en castellano un absorbente ensayo de Julia Lovell, profesora de historia y literatura china moderna en Birkbech, Universidad de Londres: La guerra del opio: drogas, codicia y la forja de la China moderna, un libro que se propone algo más ambicioso que narrar la contienda de 1839-1842, y es explicar cómo ese conflicto, relativamente menor en términos militares, se convirtió en el mito fundacional del nacionalismo chino contemporáneo.
Por Óscar Herradón ©
Ese doble movimiento –la guerra como hecho histórico y la guerra como construcción memorística retroactiva– es lo que distingue este título de una historia militar convencional y lo que ha generado, a la vez, sus mayores elogios y sus críticas más serias. Lovell escribe desde una posición poco común, al trabajar directamente con fuentes chinas y británicas del periodo, algo al alcance de muy pocas autoras occidentales. Buena parte de la originalidad del libro reside precisamente en el detalle con que Lovell reconstruye cómo el régimen nacionalista de Chiang Kai-shek, ya en el siglo XX, instrumentalizó el recuerdo de la guerra para forjar sentimiento patriótico, mucho antes de que el Partido Comunista heredara ese relato.
¿Qué encontraremos en el libro?
La Guerra del Opio es uno de los episodios más infames de la historia de Gran Bretaña, arrastrada por los intereses de empresarios de dudosa reputación, corporaciones privadas, lobistas sin escrúpulos y halcones del imperialismo más depredador a un conflicto inmoral por un negocio que generaba formidables fortunas a costa de diezmar a la población y destruir la economía del Imperio Qing: el derecho a vender opio y, en última instancia, el sometimiento de China a la supremacía occidental.
El libro de la historiadora y sinóloga Julia Lovell, que, insisto, lleva décadas estudiando las fuentes chinas, va mucho más allá de la perspectiva occidental tradicional al otorgar protagonismo y voz propia al Imperio Qing, explorando sus intensas interacciones con el mundo más allá de sus fronteras –desterrando el mito de un país cerrado e impermeable–, su idiosincrasia interna, así como la incomprensión mutua que empujó a ambas partes hacia la guerra; un conflicto tan brutal como asimétrico condicionado por la abrumadora superioridad tecnológica occidental y la falta de realismo militar de China, no exento de episodios tragicómicos, hipocresía victoriana, tropiezos burocráticos, errores militares y oportunismo político.
A lo largo de los últimos dos siglos, esta guerra desatada por la droga y la codicia –motivos que resuenan en conflictos actuales– se ha convertido en el episodio fundacional del nacionalismo chino, una humillación que ha moldeado las interacciones de Pekín con el resto del mundo, y una memoria y unos prejuicios que han enturbiado su relación con Occidente hasta el día de hoy.
Leído en conjunto, La guerra del opio funciona mejor como historia de la memoria que como historia militar propiamente dicha: su aportación más sólida no es el relato del conflicto en sí, sino el análisis de cómo un episodio bélico relativamente contenido fue transformado, generación tras generación, en la piedra angular del relato de humillación nacional que sostiene buena parte del nacionalismo chino actual. Un ensayo que ha merecido, y no es para menos, el Jan Michalski Prize for Literature y ha sido finalista del Guggenheim-Lehrman Military History Prize, y ha sido elogiado por figuras como el prestigioso historiador escocés William Dalrymple: «El gran libro sobre la Primera Guerra del Opio […] Julia Lovell ha pasado décadas de su vida estudiando las fuentes chinas, ningún otro trabajo alcanza el extraordinario nivel de comprensión de la China de esta época. Lo he disfrutado a lo grande y lo recomiendo encarecidamente». Pues eso.







