El serbio Gradimir Smudja abandona por una vez a los pintores que han ocupado casi toda su carrera en la novela gráfica para contar la vida del atleta que ganó cuatro oros en Berlín ante Hitler. Lo hace como una fábula en un álbum de gran formato que ganó el Prix Bulles de Sport en Francia y que acaba de llegar a las librerías españolas de la mano de Norma Editorial.
Óscar Herradón ©

Nacido en Novi Sad en 1956, Smudja es un historietista y pintor serbio que trabaja entre Italia y Francia y vive en Lucca. Su nombre quedó unido a Vincent et Van Gogh, la historia del pintor holandés y de su gato, y a Le Cabaret des Muses, la saga sobre Toulouse-Lautrec. En aquellos álbumes Smudja demostró un gran talento para imitar el estilo de Van Gogh, y esa capacidad de mimetizar a un maestro de la pintura define también este trabajo. La edición original, Jesse Owens. Des miles et des miles, salió en Futuropolis en junio de 2024 coincidiendo con los Juegos de París. La versión en castellano, Jesse Owens. Millas y millas, ha sido lanzada recientemente por Norma, con el mismo número de páginas y un formato de 32 por 23 centímetros.
La decisión que define el libro es su narrador. Smudja inventa a Essej Snewo, un gato negro que toca el banjo y funciona como un trovador de blues, y que da a la historia un tono fantasioso y poético. El nombre es el del atleta leído al revés, y el felino continúa la tradición del gato de Van Gogh. La broma llega a los créditos franceses, donde el libro aparece traducido del lenguaje gato al francés por Hélène Dauniol-Remaud. Con esa voz, la biografía se convierte en cuento. Según el texto de presentación del editor, el niño que corre sin parar huye de plagas de saltamontes, de un oso, de la policía, del Ku Klux Klan y por último de otros atletas, y Smudja apuesta por la fantasía, el humor y el gran espectáculo.
La sombra de Norman Rockwell
La crítica francesa repite casi siempre la misma comparación. Le Claireur, el magacín de la Fnac, encuadró el álbum en la ola de cómics deportivos de París 2024 y destacó que Smudja cuenta el destino de Owens con brío y magia, con un dibujo que recuerda a los cuadros de Norman Rockwell. La referencia funciona en dos sentidos. Rockwell fue el ilustrador de la América amable de las portadas del Saturday Evening Post, y también, ya al final de su vida, el pintor que retrató la integración escolar en el Sur. Smudja aprovecha esa doble herencia. Hay calidez casi publicitaria en sus figuras, y a la vez una mirada sin concesiones a la miseria de los campos de algodón, donde el pequeño Owens creció entre niños obligados a recoger 70 kilos de algodón al día.
La fábula permite a Smudja condensar el racismo estructural en imágenes muy potentes, pero también le lleva a desfigurar los hechos. Y es que, ateniéndonos a las biografías más famosas sobre Owens, el álbum añade episodios espectaculares que no parecen haber ocurrido de verdad, como una mordedura de serpiente en la infancia o una huida en tren. El caso más delicado es el de Lutz Long. El álbum dedica mucho espacio a la amistad con el saltador alemán, que quedó segundo tras Owens en la final de longitud de Berlín. Le Claireur recordaba que Long no ayudó realmente a Owens en el concurso, algo que el propio campeón admitiría después, aunque los dos atletas sí se saludaron bajo la bandera nazi y entablaron una amistad con peso político. Smudja elige la leyenda. Lo hace a conciencia, porque prolonga la versión que el propio Owens contaba en sus charlas, pero no se trata de una biografía rigurosa del atleta –ni el autor lo pretende en esta fantástica novela gráfica–.
El volumen no se queda en el mito cómodo del héroe que humilló a Hitler. Retoma una frase que Owens repetía a menudo: según él, quien lo despreció de verdad fue el presidente Roosevelt, que ni siquiera le mandó un telegrama. El álbum sigue después al atleta en los años de oscuridad, cuando el campeón olímpico tuvo que ganarse la vida con trabajos humildes. El relato llega hasta su muerte, el 31 de marzo de 1980, por un cáncer de pulmón, y no fue hasta la llegada de Gerald Ford a la Casa Blanca cuando Owens recibió el reconocimiento oficial de su país.
El jurado del Prix Bulles de Sport 2025, formado por nueve aficionados de distintos perfiles, eligió este álbum como mejor cómic deportivo del año. El newsletter francés 5 Bonnes Histoires recomendó leerlo despacio, porque sus ilustraciones y su mezcla de fantasía e historia ofrecen una visión conmovedora del mito Owens. La palabra clave es mito. Jesse Owens. Millas y millas es, ante todo, un libro de pintor: cada página doble pide detenerse y la fantasía visual está al servicio de una emoción muy concreta, la de un niño enfermizo que convirtió la carrera en su forma de libertad. Ahora, de la mano de nuestra admirada Norma Editorial, nos llega en castellano la conmovedora historia gráfica del atleta negro que plantó cara a los nazis y avergonzó al mismísimo Hitler en el Estado Olímpico berlinés el 4 de agosto de 1936, echando por tierra sus teorías sobre la superioridad de la –inexistente– raza aria.







