La leyenda de Odiseo

Ahora que el visionario director estadounidense Christopher Nolan (Interstellar, Origen, la trilogía del Caballero Oscuro) ha vuelto a poner de máxima actualidad la Odisea, la más antigua y probablemente épica historia de Occidente junto a la Ilíada, se publican varias jugosas novedades que giran en torno a los vestigios histórico-arqueológicos de la epopeya homérica.

Óscar Herradón ©

La leyenda de Odiseo. La Ilíada y la Odisea, el mito ilustrado, es un auténtico clásico de la divulgación histórica que recupera en una alucinante edición Desperta Ferro. Con el título original de The Legend of Oddisseus (publicada ese año en España por Anaya como La Leyenda de Ulises), fue publicado originalmente en 1986 por el arqueólogo, historiador e ilustrador británico Peter Connolly (1935-2012) –formado en la facultad de Arte de la Universidad de Brighton–, dentro de la colección Rebuilding the Past («Reconstruyendo el Pasado») de la Oxford University Press y continúa siendo uno de los ejercicios más logrados de la divulgación arqueológica aplicada a la épica homérica.

El propio año de su aparición le valió el TES Information Book Award, un reconocimiento que ya apuntaba a lo que sería su rasgo distintivo, el hecho de que no se tata de una simple adaptación narrativa de la Ilíada y la Odisea para lectores jóvenes, sino de un relato tejido con evidencia material, reconstrucciones de yacimientos y una iconografía que el autor, historiador y dibujante técnico de formación, domina con un rigor poco habitual en libros pensados para el público escolar.

Heinrich Schliemann

La estructura del volumen alterna el hilo narrativo de las aventuras de Odiseo con bloques informativos sobre la vida cotidiana del mundo micénico: vestimenta, ritos religiosos, construcción naval y manufactura de armamento. Ese contrapunto entre mito y dato arqueológico (contrastado) es lo que la crítica anglosajona señaló en su momento como su mayor logro. Publishers Weekly, en su reseña de la edición original, calificó la obra como un trabajo sólido y sumamente satisfactorio, capaz de interesar tanto a quien nunca ha oído hablar de Homero (difícil, al menos entre el público de cierta edad) como a quien ya conoce versiones más simplificadas de la épica historia. La misma publicación de referencia subrayó el contraste entre las escenas de batalla, de crudeza notable para un libro juvenil, y la elegancia de las reconstrucciones que Connolly ofrece de lugares como el palacio de Néstor en Pilos o la propia Troya, que el multimillonario y arqueólogo prusiano Heinrich Schliemann buscó hasta la obsesión –y con acierto– y descubrió en 1864, demostrando que Homero describía realmente –al menos en parte– fuentes históricas.

Esa combinación de violencia narrativa y precisión documental generó cierta ambivalencia entre los críticos especializados en literatura juvenil. Sally T. Margolis, que reseñó el libro para el ámbito bibliotecario estadounidense, insistió en que Connolly no rebajaba el material original, sino que mantenía la muerte de Héctor a manos de Aquiles y las escenas bélicas más explícitas, apostando por que la riqueza visual y el aparato documental compensasen esa crudeza para lectores a partir de los diez o doce años. A su vez, el diario Philadelphia Inquirer destacó la capacidad de arrastre de la narración misma, señalando que una vez empezada la lectura resultaba difícil abandonarla, algo en lo que en el Pandemónium coincidimos al cien por cien. Es adictiva. Desde el ámbito más estrictamente académico, la revista JACT Review, vinculada a la enseñanza de Lenguas Clásicas en el Reino Unido, valoró en su momento especialmente la calidad material de la edición, que ahora mejora notablemente la propia en castellano de Desperta Ferro, siempre tan atenta con el material que trata y la forma en que la hace llegar al lector.

Lo que distingue a Connolly de otros divulgadores de mitología clásica es precisamente esa doble condición de ilustrador e historiador militar que ya había demostrado en sus trabajos previos sobre el ejército romano y griego. Aquí aplica el mismo método: cada reconstrucción de una embarcación, una armadura o un edificio está construida a partir de restos arqueológicos reales, lo que convierte este magnífico libro ilustrado en un puente legítimo entre el relato legendario y el registro material de la Edad del Bronce tardía en el Egeo. El resultado, justo cuando se cumplen cuarenta años de su aparición, sigue funcionando como una de las puertas de entrada más honestas al mundo homérico para un lector que se inicia, y como una referencia visual todavía útil para quien ya conoce el texto de Homero y busca anclarlo en su contexto material.

¿Qué encontraremos en la nueva edición?

La Ilíada y la Odisea han despertado durante múltiples generaciones el interés de lectores de todas las edades que han «imaginado» el mundo de los dioses y los héroes griegos de la mano del «aedo» ciego Homero. El viaje de Odiseo de regreso a casa tras la destrucción de Troya nos lleva a episodios inmortales de la literatura como la lucha con el cíclope, la bajada a los infiernos, el peligroso encuentro con el monstruo Escila y el violento Caribdis, y, por supuesto, la vuelta a Ítaca y el enfrentamiento con los pretendientes que acosan a su esposa Penélope. Pero antes, en este volumen, Connelly cuenta la participación de Odiseo (el Ulises romano) en la Guerra de Troya, junto con las hazañas de Áyax, Diomedes, Patroclo y Aquiles –y el combate de este contra el troyano Héctor–, así como el ingenioso ardid del caballo de madera para romper el cerco troyano.

La leyenda de Odiseo no es solo una recreación del relato homérico, sino una puesta en escena del mismo con fascinantes ilustraciones y una meticulosa investigación de la civilización micénica en el contexto del Bronce Final, de la panoplia de los guerreros que combatieron en Troya y de esta misma ciudad a partir de sus diversas excavaciones; y también de lo que hay de «verdad» en los viajes de Odiseo y de la Ítaca a la que al fin regresó, al margen de la mitología que envuelve el relato. Al concluir sus páginas, el lector no podrá evitar que en su mente resuenen las aventuras de Odiseo, el de fecundos ardides.

Sobre el libro que ahora recupera Desperta Ferro en una edición que corta el aliento, Jacinto Antón, del diario El País, ha dicho: «Miles de vocaciones y de amores por los clásicos han nacido de Connolly, de sus textos, sus dibujos y su capacidad para insuflar vida al pasado». Y no le falta razón, pues el investigador británico y laureado ilustrador, fallecido en 2012, tiene en su prolífica trayectoria una veintena de obras ilustradas sobre el mundo antiguo, a cual más importante: Pompeii, Tre Greek Armies, Colosseum: Rome’s Arena of Death. Su primer trabajo, The Roman Army, fue publicado en 1975, y otro de sus grandes logros, La guerra en Grecia y Roma, fue publicado con enorme éxito en castellano por Desperta Ferro el pasado año 2025.

De Troya a Roma. La historia tras el mito

Y si queremos profundizar en esta apasionante y milenaria historia que, a pesar de estar plagada de monstruos antediluvianos, escenarios mágicos y dioses inmortales, se apoya en gran parte en fuentes históricas reales, también Desperta Ferro tiene una novedad imprescindible para ello: De Troya a Roma. La historia tras el mito, de Néstor F. Marqués y Pablo Aparicio Resco, autores de La Roma de Constantino, publicado anteriormente por la misma editorial.

Troya y Roma, dos ciudades grabadas en el imaginario común. La una, escenario de la guerra y del poema fundacionales de Occidente, del que hablamos líneas más arriba; la otra, que se pretendía descendiente de Eneas –el príncipe troyano fugitivo–, estaba destinada a ser madre de naciones y referente eterno. Pero ¿qué se esconde detrás de la épica narrada por Homero? ¿Por qué Roma eligió Troya como su origen? ¿Qué hay de mito y qué de historia en esta narración que está en el centro de la cultura occidental?

Greek soldiers in armor emerging from a large wooden Trojan Horse at night in a burning ancient city courtyard
Imagen generado por la IA de WordPress.

De Troya a Roma responde a estas preguntas diseccionando y reconstruyendo el mito de una manera espectacular apoyada por una plétora de impresionantes ilustraciones y reconstrucciones virtuales en 3D, tan impactantes como las del citado libro de Peter Connolly. En sus páginas nos embarcamos en una expedición rigurosa, a la vez que cautivadora, que nos transporta a la Troya real, revelada por la arqueología –la misma que obsesionó a Schliemann– y que rastrea el camino de su legado hasta la cuna de Roma. Asistiremos a la caída de la ciudad de Príamo y al viaje de Eneas, padre del linaje base de la identidad romana (hasta el punto de que en el siglo I a.C. el poeta romano Virgilio confeccionó la Eneida tomando como punto de partida la guerra y destrucción de Troya y presentó la fundación de Roma a la manera de los mitos griegos), y exploraremos cómo Rómulo y Remo fundaron la ciudad de las Siete Colinas, cómo vivían los primeros romanos y cómo se organizó una sociedad destinada a conquistar el mundo.

De Troya a Roma. La historia tras el mito nos lleva, así, desde el incendio de Troya en la Edad de Bronce y la fundación de Roma en la primera Edad de Hierro al esplendor del mundo clásico y de la Ciudad Eterna de los emperadores. Mito e historia, leyendas y arqueología recreados con un caudal de espectaculares imágenes que siguen proclamando la eternidad de las dos ciudades que forjaron nuestro mundo.

La Ilíada y la Odisea. Nuevas traducciones (Edaf)

Y si lo que queremos, siguiendo la «moda» impuesta por Nolan –que no es tal, pues es un mito eterno que nos acompaña desde hace milenios y al que recurrimos una y otra vez, así como el cine, las artes y la literatura; podemos hablar, pues, de una «reactivación» del mismo–, es sumergirnos en las páginas de los poemas originales, la Ilíada y la Odisea, en una nueva edición y traducción fiel al original griego publicada por la editorial Edaf.

La Ilíada tiene prólogo y notas de Juan Piquero, y la Odisea prólogo y notas de Óscar Martínez García, ambas ediciones en formato rústica con portadas muy elegantes. La mejor manera de acercarnos a estos clásicos inmortales fundacionales de Occidente con más de tres mil años de antigüedad pero la misma frescura que cuando fueron compuestos por un bardo que, a pesar de la leyenda posterior, parece que no era ciego; por el contrario, sí fue un visionario. Y recuerda: «¡Son ellos mismos quienes, por su insensatez, se procuran dolores que no les estaban destinados».

Incursiones de Tolkien fuera de la Tierra Media

Minotauro reedita algunas de las obras más emblemáticas del genio tras el ingente universo de la Tierra Media, algunos títulos menos conocidos y que versan sobre poemas y sagas antiguas que servirían de fuerte inspiración de su prolífico imaginario.

Óscar Herradón ©

A raíz de la resaca por la no poco controvertida emisión de la serie El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder, una de las grandes apuestas de Amazon para 2022, Tolkien vuelve (si es que no lo ha estado siempre) a la más completa actualidad, y Minotauro, su editorial de referencia en España desde hace décadas, nos trae dos impresionante volúmenes de sus obras menos conocidas para deleite de adictos a la Tierra Media.

Se trata, por un lado, de una nueva edición de La Caída de Sigurd y Gudrún, la versión del maestro de la ficción literaria de la gran leyenda nórdica. Una edición en tapa dura con sobrecubierta de los dos poemas relacionados entre sí a los que dio los títulos de La nueva balada de los völsungos y La nueva balada de Gudrún, que J R R Tolkien dejó inéditos y que su hijo Christopher Tolkien se encargó de recuperar para generaciones futuras, fruto del exhaustivo estudio del escritor británico de la poesía noruega e islandesa recogida en la Edda poética (o Edda Mayor), fuente de la obra posterior (en prosa) del escritor islandés Snorri Sturluson en el siglo XIII.

La primera balada relata la historia del héroe Sigurd, el cazador del más célebre de los dragones, de nombre Fáfnir, de cuyo tesoro se apoderó (la similitud con Smaug y el tesoro de El Hobbit, base fundacional del universo tolkiano, no es, pues, una casualidad, sino que la Tierra Media bebe fuertemente de estas sagas); también narra el despertar de la valquiria Brynhild, que dormía rodeada de un muro de fuego, y de sus esponsales. También de la llegada a la corte de los grandes príncipes conocidos como los niflungos (o nibelungos) que décadas antes inspiraron las obras de Richard Wagner. Amor, odio, celos, venganza… una historia milenaria de honor y desesperación que está en la base de muchas de las historias tolkianas.

Y en la balada de Gudrún se relata el destino de esta tras la muerte de Sigurd, su matrimonio en contra de su voluntad con el poderoso Atli, soberano de los hunos (nada menos que el Atila histórico), y otras historias épicas de gran poder. Esta nueva edición incluye además una conferencia de Tolkien sobre la poesía nórdica en la que se basó para su propio poema titulada «Introducción a la Edda Mayor».

La Caída de Arturo

Y para complementar esta fantástica lectura con el inconfundible sello de Tolkien, nada mejor que acercarnos a las páginas de La caída de Arturo, que Minotauro ha publicado también en una nueva y cuidada edición de la única incursión del británico en las leyenda artúricas de Bretaña, también a cargo de su hijo Christopher Tolkien.

En la obra comunica la sensación de inevitabilidad y gravedad de los acontecimientos centrados en las sagas artúricas, como la expedición del rey a las lejanas tierras paganas, la huida de Ginebra de Camelot o la gran batalla naval al regreso de Arturo a Bretaña. Para los expertos en literatura, este es considerado su mayor logro en el uso del metro aliterado en inglés antiguo. Sin embargo, este fue uno de los extensos poemas narrativos que Tolkien abandonó durante 1937, año de la publicación de El Hobbit y de los primeros bocetos de la monumental saga El Señor de los Anillos.

Junto al texto del poema de La caída de Arturo, se hallaron muchas páginas manuscritas, gran cantidad de borradores y diversos experimentos en verso junto con sinopsis en prosa, así como notas de gran interés literario. En las mismas, se pueden discernir claramente las asociaciones de la conclusión de Arturo con El Silmarillion (texto igualmente inédito hasta su muerte y que se encargaría de publicar su hijo Christopher), y el amargo final del amor de Lancelot y Ginebra, que nunca llegaría a escribir.

Nunca sabremos a dónde habría conducido esta línea bretona de haber profundizado Tolkien en ella, pero sin duda no disfrutaríamos de su inmenso legado de la Tierra Media. No se puede tener todo.

Beowulf

Y si queremos continuar sumergiéndonos en los mágicos universos del autor fuera de la Tierra Media (aunque toda influencia fue capital en su trazo), Minotauro también reedita uno de sus trabajos más tempranos, nada menos que su traducción y comentario del antiguo poema épico anglosajón anónimo Beowulf (traducido al castellano como Beovulfo), en edición también de Christopher Tolkien, acabado en 1926.

Esta edición incluye un extenso comentario de este sobre las notas de las conferencias que dio su padre sobre el poema y Sellic Spell, un «cuento maravilloso» escrito por el brillante profesor de Oxford en el que se sugiere cómo podría haber sido un cuento popular sobre Beowulf sin conexión con las «leyendas históricas» de los reinos del norte. No apto para profanos en la materia, pero delicioso.