Marilyn: cien años de una diva inolvidable

La periodista italiana Chiara Pasqualetti Johnson, incluida entre las 100 «Wonder Women» de Forbes Italia y colaboradora habitual de revistas de viaje, arte y estilo de vida, firma, como conmemoración del centenario del nacimiento de Marilyn Monroe que se cumplió este 2026, el libro Marilyn, cuya versión en castellano nos llega en una alucinante edición de la mano de BLUME, editorial muy presente en el Pandemónium.

Óscar Herradón ©

Marilyn Monroe, nombre artístico de Norma Jeane Mortenson, nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, California, muy cerca de la Meca del cine que más tarde la encumbraría al olimpo de las diosas de la pantalla grande, donde los focos ocultaban una vida trágica, una profunda tristeza y soledad que acabaría prematuramente con ella: murió el 4 de agosto de 1962, con tan solo 36 años, según los más conspiracionistas, en extrañas circunstancias (al parecer mantenía una turbia relación con los hermanos Kennedy) y para la mayoría por sobredosis de barbitúricos (Amytal, pentotal sódico, Seconal, fenobarbital, etc.), aunque las extrañas circunstancias del caso, que daría para otra larga entrada en el blog, siguen rodeadas de sombras: el forense adjunto Thomas Noguchi clasificó su muerte como probable suicidio, pero a partir de ahí surgieron todo tipo de teorías conspirativas que llegan hasta hoy.

Un retrato de tres facetas

El propio subtítulo del libro, el original, publicado por White Star / Simon & Schuster, anuncia su estructura de lectura: «diva, diosa y mujer» son las tres caras en las que Pasqualetti Johnson organiza el relato. A decir de la crítica especializada, más allá de la imagen de seductora y de «chica de la puerta de al lado» que Monroe proyectó con su figura de pin-up y su melena rubio platino, el libro se propone reconstruir a Norma Jeane como una mujer compleja, superviviente de una infancia traumática y necesitada de un afecto constante durante toda su vida adulta.

El subtítulo que nos brinda BLUME en su edición en castellano para conmemorar a uno de los grandes sex symbols del siglo pasado ha variado un poco: «Espectacular, compleja, independiente, vulnerable, misteriosa», pero mantiene la esencia del contenido, dedicado a una mujer todoterreno (muy alejada en realidad del prototipo de «rubia tonta» que le adjudicaron los medios) que nos brindó interpretaciones inolvidables en películas que hoy son auténticas joyas del séptimo arte, entre ellas Niágara (Henry Hathaway, 1953); Los caballeros las prefieren rubias (Howard Hawks, 1953); Cómo casarse con un millonario (Jean Negulesco, 1953); La tentación vive arriba (Billy Wilder, 1955), El príncipe y la corista (Laurence Olivier, 1957) o Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959).

Marilyn y DiMaggio

Entre los episodios que destacan en sus páginas figuran las relaciones de Monroe con el jugador de béisbol Joe DiMaggio y con el presidente John F. Kennedy, presentadas no como anécdotas de sociedad sino como piezas para entender la tensión entre el mito público y la persona privada. Una publicación de la propia autora en LinkedIn añade matices sobre el enfoque general del libro: lo describe como el retrato de una mujer «inquieta, independiente, frágil y misteriosa», advirtiendo que las imágenes con las que se suele recordar a Marilyn sugieren una simplicidad que la propia vida de la actriz contradice.

Y Pasqualetti Johnson sabe bien abordar tanto el glamur como la fragilidad del personaje (y del ser humano que había detrás) pues ya ha firmado en el mismo sello Portraits of Great Women (2018), traducido a la friolera de catorce idiomas y Coco Chanel: The Style Revolution (2020), también con siete ediciones internacionales, libro que ha sido publicado igualmente en castellano. en otra alucinante edición, por BLUME, con el título de Coco Chanel. Mujer revolucionaria, junto a otras de sus obras. El primero, Portraits…, es un trabajo colectivo de semblanzas femeninas –que reúne desde a Anne Frank hasta Audrey Hepburn– donde la autora combina personajes claramente «influyentes» a nivel social y político, con otros que son, más bien, iconos culturales, un tono divulgativo y visual con el que Pasqualetti Johnson aborda también a Marilyn Monroe en esta maravillosa edición: una puerta de entrada accesible y poderosamente visual al inmortal personaje que está en la retina de muchas generaciones.

Guns ‘N Roses: 40 aniversario

El monumental volumen firmado por Martin Popoff y publicado en castellano por Libros Cúpula es la crónica ilustrada de los angelinos, cuarenta años de excesos, genio y autodestrucción.

Óscar Herradón ©

A los habituales del Pandemónium no hace falta que les diga lo importantes que han sido los «Guns» en mi vida; al resto, solo decir que hay pocas bandas de rock tan inmensas y a la vez controvertidas, amadas y odiadas casi a partes iguales. Y el mejor homenaje que podrían tener en forma de libro los fans con motivo del 40 aniversario de su fundación (cuatro décadas, ahí es nada) es este libro firmado por el periodista y crítico musical canadiense Martin Popoff y editado en castellano con mimo por Libros Cúpula, que tiene en su catálogo otros títulos del mismo autor: Kiss. 50 aniversario, The Who & Quadrophenia y Pink Floyd.

Publicado originalmente por Motorbooks dentro de la serie que ya ha dedicado volúmenes a Alice Cooper, Ozzy, Van Halen, AC/DC o Rush, este tomo de tapa dura de 191 páginas ajusta cuatro décadas de la banda de Axl Rose y Slash a cuarenta capítulos, uno por cada hito que marcó su trayectoria, acompañados de fotografía de escenario y de backstage, memorabilia y un póster desplegable con una cronología completa de la banda. Popoff, autor canadiense afincado en Toronto con más de cien libros publicados sobre rock duro y heavy metal –entre ellos volúmenes sobre Rush, The Clash, Led Zeppelin, Bowie y AC/DC, además de los citados publicados en gran formato por Cúpula–, y por tanto más que versado en la materia, firma aquí una obra que no pretende ser la biografía definitiva de Guns N’ Roses, sino un álbum de familia narrado con oficio.

Del garito al estadio

El planteamiento es sencillo y funciona precisamente por su sencillez: cuarenta capítulos para cuarenta momentos clave, desde los orígenes de la banda en el Sunset Strip angelino hasta su condición actual de maquinaria de festivales. Metal-Rules.com describe la obra como un retrato entretenido y bien resuelto de la banda, que recorre su transformación desde el grupo callejero y agresivo de los años ochenta hasta el gigante que hoy llena estadios en sus giras esporádicas. El mismo texto apunta, eso sí, una carencia relativa de testimonios directos de los propios músicos, compensada con entrevistas puntuales y un extenso repaso a su álbum debut, el inmortal e influyente Appetite for Destruction, con su primer hit, «Welcome to the Jungle», al que los catapultó: «Sweet Child o’ mine», y otros temas convertidos en himnos desde hace décadas como «Paradise City», que desde siempre ha sido el broche final de sus largos y vibrantes directos. 

Uno de los mayores atractivos del libro son precisamente entrevistas en primera persona con dos bajistas que vivieron la banda desde ángulos muy distintos, Duff McKagan y Tommy Stinson, quien ocupó ese puesto durante buena parte de la etapa post-clásica. El libro reconstruye la formación y los primeros años del grupo, sus actuaciones más determinantes, los discos que cambiaron las reglas del juego, colaboraciones destacadas, la cara más oscura de los conflictos empresariales y personales, y las tensiones internas que fueron minando y rehaciendo la alineación a lo largo de los años.

Entre el mito y el archivo

El sitio That Eric Alper subraya el tono narrativo del volumen, alejado de la mera acumulación cronológica de datos y fechas: plantea que el libro no se limita a enumerar discografía e hitos, sino que construye un relato desatado y sin concesiones de la trayectoria del grupo. El volumen incluye semblanzas de los cinco miembros originales –Axl Rose, Slash, Duff McKagan, Izzy Stradlin y Steven Adler–, detalles de las sesiones de estudio y de los incidentes más sonados, además de un repaso a los cambios de formación y a las reuniones que los fans llevaban años esperando. 

La banda nació en 1985 de la fusión de dos formaciones del circuito del Sunset Strip, Hollywood Rose y L.A. Guns, y adoptó el nombre combinando ambas denominaciones. Los cinco integrantes originales –Bill Bailey, Saul Hudson, Michael McKagan, Jeffrey Isbell y Steven Adler– se rebautizaron como W. Axl Rose, Slash, Duff McKagan e Izzy Stradlin; solo Adler conservó su nombre real.

La revista Louder recogió en su momento el testimonio del propio Adler sobre la génesis de Appetite for Destruction, grabado en Rumbo Recorders en agosto de 1986 bajo la producción de Mike Clink: el batería describió a la formación clásica como una hermandad que vivía, comía y compartía todo, y defendió que reunir a cinco músicos capaces de generar ese tipo de magia colectiva es extraordinariamente raro. Según su relato, el material del disco surgió directamente de las experiencias compartidas por el grupo, incluida su vida en la calle antes de firmar con Geffen Records, sello que terminó ganando la puja por ficharlos en 1986 al ofrecerles la libertad artística que buscaban.

La portada original del álbum, pintada por Robert Williams y titulada igual que el disco –con un robot que acaba de cometer una violación–, resultó tan polémica que las principales cadenas de tiendas se negaron a exhibirla, lo que obligó a Geffen a sustituirla por la imagen de la calavera con las cruces, hoy tan icónica como la original. Publicado el 21 de julio de 1987, Appetite for Destruction se convirtió con el tiempo en el álbum debut más vendido de la historia en los Estados Unidos, con más de treinta millones de copias en todo el mundo, y su vídeo de «Welcome to the Jungle» marcó un antes y un después al entrar en la rotación de MTV en 1989, el espaldarazo televisivo que terminó de lanzar a la banda al estrellato masivo.

Guns N’ Roses: 40 aniversario no aspira a sustituir a las biografías exhaustivas del grupo, esas que dedican cientos de páginas a diseccionar cada disco y cada escándalo. Su ambición es otra: ofrecer una vista panorámica, vistosa y bien documentada, pensada tanto para quien vivió la era de Appetite en directo como para quien descubrió «November Rain» en una plataforma de streaming treinta años después. Y deleitar a la vez con ello al fan incondicional –y lo hace, os lo aseguro–. Como retrato ilustrado y accesible de cuarenta años de una de las bandas más influyentes y erráticas del rock, es un diamante en bruto: lo mejor para que «no llores esta noche, nena».

Y por otro lado, ahora que los Guns están nuevamente de moda (siempre lo han estado a lo largo de cuatro décadas, incluso en las largas ausencias del inconstante pero genial Rose) y de gira, Alianza Editorial publica un nuevo título del periodista musical Jesús Casañas dedicado a los angelinos que enseguida reseñaremos en el Pandemónium. Sayonara, Baby!

El arte de disentir (Cátedra)

La nueva obra de Emilio Mitre, publicada por Ediciones Cátedra, repasa ocho siglos de disidencia intelectual medieval para preguntarse si el pensamiento libre europeo nació, paradójicamente, en el seno de la Iglesia que lo perseguía. El arte de disentir. Intelectuales y herejes en la Edad Media: cuando la ortodoxia se convierte en argumento y la herejía en método.

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Quema de herejes panteístas amalricenses en 1210.

El sugerente ensayo reúne trabajos menores, conferencias y prólogos que Emilio Mitre Fernández, catedrático emérito de Historia Medieval en la Universidad Complutense, publicó de forma dispersa a lo largo de su carrera. El resultado no es un tratado cerrado sino una miscelánea articulada en torno a una tesis clara: que las herejías bajomedievales, lejos de ser meros episodios de fanatismo religioso, constituyeron las primeras formas de disidencia intelectual organizada en Occidente, y que su represión –la construcción de la ortodoxia como aparato de poder– es tan reveladora del periodo como las propias doctrinas heterodoxas.

Pedro Aberlardo.

Mitre lleva casi medio siglo trabajando la historia de la herejía y la marginación religiosa medieval, y aquí despliega ese bagaje con un elenco de personajes que va de los cátaros a Pedro Valdo, de Pedro Abelardo a Ramón Llull, pasando por Siger de Brabante, el averroísmo latino y el Maestro Eckhart. El hilo conductor no es doctrinal sino historiográfico, ya que el autor está menos interesado en si Eckhart era o no panteísta que en el mecanismo institucional –concilios, inquisición, censura universitaria– que decide qué proposiciones son tolerables y cuáles merecen la hoguera.

Leproso medieval.

En ese sentido dialoga, aunque sin citarlos de forma sistemática en cada capítulo, con la tradición abierta por el historiador alemán Herbert Grundmann sobre los movimientos religiosos populares y con el concepto de «sociedad perseguidora» que el historiador británico R. I. Moore acuñó para explicar cómo la Europa de los siglos XI a XIII desarrolló mecanismos sistemáticos de exclusión del disidente, ya fuera hereje, judío o leproso. También resuena, de fondo, la lectura que el historiador también inglés Malcolm Lambert hizo de las herejías medievales como fenómeno social y no solo teológico.

La «herejía» como artefacto de poder

Una curiosidad que atraviesa el libro es la insistencia de Mitre en que el término «herejía» es en sí mismo un artefacto de poder: deriva del griego hairesis, que originalmente significaba simplemente «elección» o «escuela de pensamiento», sin ninguna connotación negativa. Fueron los padres de la Iglesia quienes lo resemantizaron como desviación culpable, de modo que el propio vocabulario con el que la historiografía describe a estos personajes ya lleva incorporado el veredicto de sus perseguidores.

Llull.

Otro dato que Mitre recupera con gusto es el papel del sabio mallorquín Ramón Llull (1232-1316) como caso límite: un converso que dedicó su vida a diseñar un sistema lógico-combinatorio, el Ars Magna (obra lógica en la que el filósofo expone su «arte combinatoria» o arte de poder expresar todas las verdades fundamentales de la fe) pensado para convertir racionalmente a musulmanes y judíos, y que sin embargo terminó él mismo bajo sospecha inquisitorial tras su muerte, con varias de sus obras incluidas en listas de proposiciones condenadas en el siglo XIV. El libro también se detiene en el filósofo escolástico belga Siger de Brabante (1240-1284) y el averroísmo parisino, cuya defensa de una doble verdad –filosófica y teológica– fue satirizada por Dante, que sin embargo lo coloca, sorprendentemente, entre los sabios del Paraíso, en el círculo de Santo Tomás de Aquino, su némesis intelectual.

A pesar de estar formado por piezas académicas y no concebido como una monografía, como introducción a la genealogía intelectual de la disidencia europea, y como muestra del oficio de uno de los grandes medievalistas españoles, El arte de la disidencia cumple sobradamente y es, sobre todo, un libro que invita a pensar cuánto de nuestra idea moderna de libertad de conciencia se fraguó, sin quererlo, en los tribunales que intentaban aplastarla.