Iron Maiden, 50 años de la Doncella

En conmemoración del medio siglo de existencia de una de las bandas de rock y heavy metal más legendarias de la historia, Libros Cúpula publica en castellano el mejor homenaje en forma de libro que podía hacerse a la «Dama de Hierro»: Iron Maiden. Infinite Dreams.

Óscar Herradón ©

Vi a los Iron Maiden por primera vez un lejano junio de 1999 en un sitio que recibiría numerosas críticas por su acústica pero que estaba a apenas 10 minutos andando de la casa de mis padres, mi hogar entonces: La Cubierta de Leganés, en el marco de la gira The Ed Hunter Tour. Fueron teloneados por otros grandes, en este caso del trash, Megadeth, que no estaban en su mejor momento. Y aunque a los que ahora son veinteañeros aquello pueda parecerles el Pleistoceno –y lo era, ni siquiera habían nacido, y un servidor apenas tenía 19 añitos– la banda británica ya tenía una larga solera. Los vi cuando ya habían pasado sus años dorados, de Killers a Fear of the Dark, pero seguían teniendo una garra, una energía, una determinación y una complicidad con el público que envidiarían Bad Bunnies y Quevedos (y no hablo del insigne autor de nuestro Siglo de Oro). Y con 19 años uno vive las cosas con mayor intensidad. Es lógico.

Entonces faltaban unos meses para que lanzaran su disco más progresivo hasta el momento, Brave New World, tras un largo impasse en el que la banda había vivido la salida de Bruce Dickinson, su cantante más emblemático y frontman actual, tras dos discos en los que se encargó del micro Blaze Bailey: The X Factor (1995) y Virtual XI (1998), y su esperado –y acertado– regreso. Una etapa rara –no mala, ojo–, pero rara, casi insólita. Curiosamente, para profanos, los Maiden no comenzaron con Dickinson al micro, sino con el controvertido y también genial Paul Di’Anno, que estuvo en los dos primeros discos de estudio de la banda, el homónimo Iron Maiden, de 1980, y Killers, de 1981, y que falleció en 2024 tras una vida llena de excesos.

Y tras aquel impasse de mediados de los 90 volvieron los Maiden clásicos, y aquel chaval de entonces 19 años, loco de un amor no correspondido que le traería de cabeza durante demasiado tiempo (cosas de la inexperiencia y de la idealización juvenil), quedó eclipsado ante su magnanimidad. Han pasado 27 años de aquello, ¡27!, y los Iron Maiden siguen, como unos Rolling del metal, girando alrededor del mundo y publicando discos de estudio (el último, Senjutsu, de 2021), algo que muy pocas bandas del rock han conseguido, salvo los Rolling –que llevan más de 60, ahí es nada, y han publicado su último disco de estudio, Foreign Tongues, el 10 de julio de este mismo 2026–, AC/DC y algún otro, seguidos de cerca por otros monstruos del heavy metal británico, Judas Priest y su líder, Rob Halford, 50 años en el podio de los acordes eléctricos.

Sueños infinitos

Ahora, en conmemoración de los 50 años de fundación de la banda que lo cambiaría todo en el llamado NWOBHM (New Wave of British Heavy Metal, un movimiento surgido precisamente en Inglaterra a finales de los 70 y en los que brillaron junto a otros grupos como Judas Priest o Saxon), y mucho más allá, Libros Cúpula publica en castellano el libro de los libros de la Doncella: Iron Maiden. Infinite Dreams, que cuenta ahora también con una edición limitada no apta para todos los bolsillos.

El volumen, publicado originalmente por Thames & Hudson para conmemorar el cincuentenario de la banda, es un libro de gran formato –25 x 33 centímetros, 352 páginas de papel satinado cosidas en lugar de encoladas y en tapa dura, con una profusa parte gráfica, y un peso considerable– concebido desde el principio tanto como artefacto para fans como documento memorístico. El resultado es uno de los libro de rock más completos y mejor ejecutados de los últimos años que ningún fan que se precie de la «Doncella» puede perderse.

La elección del título no es arbitraria, Infinite Dreams, pues alude a la permanencia de un proyecto creativo que, a diferencia de la mayor parte de sus contemporáneos del heavy metal de los ochenta (salvo Judas Priest, insisto), no se ha limitado a sobrevivir sino que ha seguido produciendo obra relevante. Es asimismo el título de una de las canciones de uno de sus discos de estudio más laureados (y uno de los favoritos de quien esto suscribe), lleno de referencias mágico-diabólicas y contenido esotérico: Seventh son of a Seventh Son, lanzado en 1988, ¡hace casi 40 años!

Como señala el periodista musical Nick Ruskell en la revista referente británica Kerrang!, el hecho de que la etapa post-retorno de Bruce Dickinson –iniciada, como digo, en 1999– represente ya más de la mitad de la historia total de la banda habla por sí solo de la singularidad del fenómeno Iron Maiden dentro del rock de estadios (de una banda que comenzó en pequeñas salas y con pocos seguidores allá por finales de los 70 en una Inglaterra contestataria y en pleno cambio que curiosamente no tardaría en ser gobernada por la conservadora Margaret Thatcher, apodada «la Dama de Hierro», ¿casualidad?).

El número total de ilustraciones de este colosal volumen al nivel de la producción de la banda que lleva cinco décadas girando por todo el mundo es de nada menos que 1.024, realmente una «Historia Visual Oficial» en su máxima expresión. Además, a diferencia de la mayoría de bibliografía sobre los Maiden, que carece de la cooperación y aprobación del grupo británico, esta obra accede a la colección personal de fotografías y artefactos de los propios miembros, mucho de ello material inédito, y en lugar de recurrir únicamente a citas publicadas con anterioridad, recoge nuevos testimonios e interpretaciones de su ambicioso proyecto eléctrico.

Por ejemplo, el prólogo es de Steve Harris, su emblemático bajista y miembro fundador, el único integrante de la banda que ha estado presente en todos y cada uno de sus discos. El epílogo es del cantante, Bruce Dickinson (un tipo multifacético de una inteligencia proverbial y habilidad especial en distintas áreas: es piloto, esgrimista, empresario, literato, historiador, y mucho más, y por supuesto uno de los grandes frontmans del heavy metal de todos los tiempos), quien lo llama burlonamente un «prólogo al revés».

Infinite Dreams se organiza en cuatro grandes secciones cronológicas que coinciden con las etapas definidas por los cambios de formación, un criterio narrativo sin duda eficaz que permite navegar el libro («I see the ghost of navigator», los fans me entenderán) desde su propia relación con la banda. La primera sección, Burning Ambition 1975-1982, cubre los años fundacionales y la era Paul Di’Anno. Entre los objetos más impactantes figura la cazadora de cuero del vocalista con la primera camiseta oficial del grupo dentro, así como una carta manuscrita del cantante a Steve Harris en la que le sugiere buscar un nuevo vocalista, todo un incunable. El propio bajista recuerda: «Paul era un tipo difícil, pero tenía talento. Con él fue una montaña rusa».

Masked metal performer raising a flaming axe before a cheering concert crowd
Imagen creada con la IA de WordPress.

La segunda sección, Where Eagles Dare, 1982-1988 (que toma su título de la canción que abre otro de sus grandes discos de estudio, Piece of Mind), es la más extensa y abarca el período de mayor esplendor comercial y artístico de la banda. Especialmente fascinantes son las páginas dedicadas a la portada Somewhere in Time: hay un primer plano del Eddie cyborg de la cubierta delantera, y en la página siguiente aparece un dibujo preliminar en blanco y negro junto a una versión terminada temprana en color. Y es que las portadas de Iron Maiden son tan legendarias como sus propias composiciones. El artista Derek Riggs (creador de la inmortal mascota del grupo, Eddie) recuerda sobre el proceso de creación de Somewhere in Time que «la pintura tardó dos meses y medio, pero tuve que parar una semana en medio… Me quedaba sentado mirando el cuadro, soñando adónde iban sus personajes y qué hacían. Puedes volverte loco».

La tercera sección, The Edge of Darkness, 1988-1999, aborda la salida de Dickinson y el período con Blaze Bayley al micro. La marcha de Bruce se reconoce y se cubre brevemente, pero no se explora ni se explica en profundidad; el propio cantante reconoce: «Mi decisión de irme: podrías señalar muchas pequeñas cosas, ninguna de las cuales fue realmente decisiva». El caso es que volvió, que es lo importante, y no porque su sustituto fuera un mal cantante. El batería, el emblemático Nicko McBrain analiza sin contemplaciones aquella etapa: «La era Blaze de Maiden tuvo grandes momentos, pero también muchos que no lo fueron… Blaze tuvo dificultades», y las ventas durante aquella era fueron bajas. No siempre se puede estar en el Olimpo del rock, pero regresarían… 

La sección final, A Brave New World 2000-, sin cierre definitivo (esperemos que por mucho tiempo), documenta el retorno de Dickinson y el guitarrista Adrian Smith y los cuatro discos de estudio más recientes, hasta culminar con la retirada de Nicko McBrain y la gira del cincuentenario. Toma el nombre del disco que lanzaron a comienzos del nuevo milenio (hace ya 26 años) que iniciaba una nueva era y tomaba a su vez el título de la novela distópica de Aldous Huxley, traducida al castellano sin mucho acierto como Un Mundo Feliz.

La legendaria publicación británica Kerrang! sitúa el libro en la misma lógica de la grandiosidad calculada que las propias giras de la banda: al igual que sus históricos directos, el monumental volumen es la mejor versión posible de lo que semejante objeto puede ser, «repleto de suficiente material para entusiasmar incluso a los más curtidos». Larga vida a la Doncella.

Metallica: la banda que lo cambió todo

Son varias las novedades editoriales que tienen a la formación de metal comandada por James Hetfield y Lars Ulrich, con nada menos que 43 años de solera en el negocio, como protagonistas. De Metallica. La historia detrás de sus 180 canciones, publicado por BLUME, a Nos veremos en el infierno (Alianza), pasando por la novela gráfica que homenajea al grupo angelino de Redbook Ediciones, todas ellas nos ofrecen diferentes pero igualmente apasionantes puntos de vista sobre los autores de himnos como «Master of Puppets», «Enter Sandman», «The Unforgiven» o «Nothing Else Matters».

Óscar Herradón ©

El veterano periodista musical galo Benoît Clerc, cuyos trabajos ya hemos reseñado en el Pandemónium, firma el monumental volumen dedicado a Metallica dentro de la colección «All the songs», que repasa canción por canción de la longeva trayectoria de los «cuatro jinetes del Apocalipsis» del metal, ¡que lanzaron su primer disco en 1983, hace 43 años!; desde la génesis, aquel Kill Em’ All que era toda una declaración de intenciones (y con himnos como «The Four Horsemen» y «Seek and Destroy») hasta el penúltimo álbum del grupo, y un añadido con 72 Seasons que en la edición original se había quedado fuera porque el libro fue compuesto antes de su lanzamiento, con abundante y jugoso material fotográfico y una ficha técnica (estudio, productor, créditos de composición, anécdotas) para cada tema.

Nada menos que 180 canciones que forman parte del imaginario del heavy metal y el trash de las últimas cuatro décadas y la historia detrás de cada una de ellas. Es BLUME, una editorial predilecta de este blog, la que se encarga de brindarnos la apabullante edición en castellano de esta joya literario-rockera.

Más de 163 millones de discos vendidos

Metallica ha conseguido numerosos premios musicales, entre ellos nueve Grammys, dos premios otorgados por la MTV, dos galardones American Music Awards y dos de Billboard; desde el año 2009 la banda pertenece al Salón de la Fama del Rock y tiene una estrella en el paseo de la fama de Kerrang! (legendaria publicación inglesa de rock y heavy metal lanzada por primera vez el 6 de junio de 1981, ahí es nada, apenas dos años antes de la formación de Metallica, por lo que su historia ha corrido prácticamente paralela). Y ha vendido, según las últimas estimaciones, unos 163,3 millones de discos. Para cortar el aliento.

De «Hit the Lights» a «Inamorata», este portentoso libro desvela los secretos que envuelven la génesis y la realización de las 180 canciones que componen la obra de este grupo brillante, feroz y único en el planeta. Clerc, quien se presenta como músico profesional desde hace más de quince años y fundador en 2018 de su propia productora, Tivoli Songs (sabe de primera mano, pues, de lo que habla), asume en estas páginas una tarea de opereta: cubrir la trayectoria de la banda oriunda de California (aunque Lars Ulrich es danés, y nació en la localidad de Gentofte en 1963), desde la demo germinal No Life ‘til Leather que daría origen al Kill Em’ All hasta el décimo álbum de estudio, Hardwire… to Self-Destruction, en un volumen que roza las 500 páginas (y no precisamente en pequeño formato) de papel satinado.

Metallica (1983). Imagen extraída de Wikipedia.

Aunque la crítica especializada le ha achacado ciertos errores en relación con la información de algunas composiciones (datos menores, pero que para el fan acérrimo pueden constituir un pecado –difícil de descubrir si no eres una enciclopedia metálica andante–), y también cierta superficialidad a la hora de contarlo «todo absolutamente» de cada tema como propone el título (le achacan datos de producción genéricos, válidos para todo el álbum, en lugar de las anécdotas específicas que un gran aficionado querría conocer –insisto, solo en algunos temas menores–), la verdad es que el volumen da lo que promete: un «tocho» impresionante repleto de material de una banda legendaria que sigue en activo y a la que he tenido la suerte de ver dos veces (pocas son) en directo. Allá por 2008, en el Getafe Electric Festival (donde también pude disfrutar del brutal directo de Machine Head) y un año después, en 2009, durante la gira World Magnetic Tour (en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid), cuando ya tenían algo más que solera (Cliff Burton llevaba muerto 22 años y Jason Newsted, el bajista que lo sustituyó y cuyo bajo fue minimizado durante la grabación del álbum …And Justice for All, en lo que se trató de una supuesta broma –para él, de mal gusto– del resto de la banda y un homenaje a Cliff, había abandonado la formación hacía siete largos años, siendo sustituido por el actual, Robert Trujillo).

Metallica 1989 (Wikipedia).

Entre algunas de las muchas anécdotas jugosas que se citan se incluye cómo Cliff Burton ayudó a Kirk Hammett a resolver el solo de «Ride the Lightning» (del álbum homónimo de 1984) y cómo Kirk Hammett, sin saberlo, correspondió el favor ayudando a Burton con el solo de bajo de «Orion» (tema instrumental incluido en el Master of Puppets de 1986). Un libro monumental en producción y ambición editorial que gracias a BLUME podemos disfrutar en castellano. Aunque el precio, como es lógico, no es pequeño, el producto lo merece. Ahí lo dejo.

Metallica. Nos veremos en el infierno

Metallica 2008 (Wikipedia).

Cuando la gira de presentación de 72 Seasons, el último álbum de estudio hasta el momento de la banda, aún estaba activa, Alianza Editorial lanzaba este volumen confeccionado por el experto periodista musical Jesús Casañas (que colabora en MondoSonoro), autor en la misma colección de otra biografía «no oficial» sobre Héroes del Silencio. Hace cuatro décadas, la que probablemente sea la banda de metal más grande del planeta reinventó la historia de la música hace más de cuatro décadas y desde entonces siguen en la brecha demostrando que su directo no tiene parangón. Doy fe.

La historia de Metallica está repleta de altibajos humanos y musicales; el fatal fallecimiento del genial Cliff Burton, uno de los mejores bajistas de la época, en 1986, en un accidente en la carretera mientras estaban de gira por Estocolmo, Suecia (que dejaría muy tocado al grupo), marcó un antes y un después en la evolución de los angelinos (en su memoria, editaron en 1987 el VHS Cliff Em’All, con algunas de sus actuaciones más prodigiosas), que pasó de liderar el thrash metal para adentrarse en nuevos territorios musicales en una continua búsqueda de su identidad que, en ocasiones, le granjeó el desencuentro con sus seguidores hasta ese momento, aunque produjo el que probablemente sea al álbum más alucinante (mi favorito) de la banda: el Black Álbum lanzado en 1991, hace 35 primaveras -ahí es nada- con éxitos inmortales como «Enter Sandman», «Nothing Else Matters», «The Unforgiven», «Sad But True» o «Wherever I MayRoam».

Metallica. Nos veremos en el infierno, relata toda esta aventura en detalle, tanto las épocas más gloriosas, cuando James, Kirk, Cliff y Lars sabían que estaban transformando la historia de la música con su talento único para dominar el ruido, como las jornadas más tristes, cuando sentían que estaban perdiendo el contacto con sus seguidores. Combinando de manera magistral la historia oral con el relato periodístico y el análisis musical, álbum a álbum, canción tras canción, y analizando aspectos como la composición, la grabación, la producción y la recepción por parte del público de tal o cual material, Jesús Casañas ofrece una biografía actualizada y completa de la banda, un verdadero manual de uso para seguidores de toda la vida y para aquellos recién llegados a las filas del metal. Ampliamente ilustrada, con muchas imágenes inéditas, esta adictiva biografía cuenta con una selección de vídeos comentados y una playlist de Spotify (hoy la forma principal en la que escuchamos música, en streaming) también comentada.

Metallica. Nothing Else Matters. La novela gráfica

Esta salió hace algo más de tiempo, pero dejará al fan de Metallica realmente alucinado –a un servidor le pasó–. Dentro de la colección «la novela gráfica del rock» del sello Ma Non Troppo (Redbook Ediciones), Nothing Else Matters («Nada más importa») que toma el título de la inolvidable balada incluida en el legendario Black Album del que ya nos hicimos eco en el Pandemónium, cuenta con la maestría de los expertos Brian Williamson (en la ilustración) y Jim McCarthy (en el guion), quienes capturan toda la esencia y todos los sinsabores de la banda de trash metal (que fue evolucionando hacia el heavy, el hard rock e incluso en ocasiones el rock alternativo, pues tienen múltiples registros en sus once álbumes de estudio) más exitosa y legendaria de todos los tiempos (sin ánimo de desmerecer a Anthrax, Slayer o los Megadeth creados por el exMetallica –muy a su pesar– Dave Mustaine).

La historia en viñetas de Metallica desde sus inicios underground hasta sus éxitos más comerciales, pasando por sus Grammys (nueve) y sus más de 100 millones de álbumes vendidos en todo el mundo. Esta cautivadora y adictiva novela gráfica se convierte en un emocionante viaje en forma de montaña rusa que abarca dos décadas de altibajos (aunque sabemos que su trayectoria duplica esta cifra) tanto en la carretera como en el estudio.

Y de la mano de la misma editorial, muy querida del Pandemónium, podemos disfrutar también de Metallica. Furia, sonido y velocidad, compuesta a cuatro manos por Daniel Gaguine y Matías Recis que analizaremos más en profundidad en otro post, una obra definitiva sobre la historia de la banda –al menos hasta ahora, pues los cuatro «hombres de negro» siguen en activo y sin previsión de separarse–, una banda que simboliza como ninguna otra la pasión por el sonido y la locura del metal.

Un recorrido cronológico por su trayectoria biográfica, sus discos, videoclips, anécdotas y curiosidades. Sus letras son analizadas también por estos dos especialistas musicales que además completan el volumen con un singular apéndice en el que se detallan los instrumentos, efectos y amplificadores utilizados en cada período y disco de este poderoso e imbatible grupo.