Sonka, la creación artística como ignominia

Un nuevo enfoque de la narrativa contemporánea del Este de Europa, lo cual no es poco decir teniendo en cuenta la calidad de sus autores, cargada de guiños literarios, imposible de catalogar en un género concreto, pues está formada de múltiples estilos, referencias y homenajes.

Por Óscar Herradón ©

El protagonista de esta absorbente novela inclasificable, de prosa fresca y marcado toque lírico, en ocasiones sarcástica e irreverente, es Igor, un joven dramaturgo de éxito que en un momento determinado se encuentra aislado en un pueblo perdido entre Polonia y Bielorrusia (la tierra y la identidad son capitales en la obra de su autor, Ignacy Karpowicz, como en su día lo fue de otros maestros de la literatura polaca, y también rusa). La otra protagonista, o quizá la verdadera, es la anciana que da título a la novela, Sonka, marcada por una existencia trágica, que acogerá a Ígor en su humilde hogar, lo único que posee junto a una vaca.

Karpowicz

Su pasado marcado por el horror de la Segunda Guerra Mundial, por el odio y la humillación que traen consigo la semiesclavitud en tiempos de tiranos y en la propia intimidad del hogar, donde los enemigos no visten uniforme, pero también por el deseo casi obsesivo y por un amor prohibido imposible de explicar, será utilizado por el despiadado dramaturgo para dar forma a su nueva creación artística. Pero en lugar de agradecer las atenciones y la sinceridad de Sonka, que le abrió las puertas de su casa y lo más íntimo de su persona, sus más profundos temores, Igor modificará su historia según el interés de su relato, apropiándose de ella y desvirtuándola por completo. A través de increíbles giros cargados como un revólver de literatura en su más pura esencia, palabras que a veces parecen cuchillos, Karpowicz cuestiona hasta dónde deben llegar los límites de la creación artística y si todo está permitido en loor de la gloria.

En 2016 Rayo Verde ya publicó del mismo autor la cautivadora Cuando los dioses bajaron a Varsovia y alrededores, avanzando esa brillante mezcla de formas narrativas que destaca también en Sonka, crítica con un mundo posmodernista apático y aburrido que rezuma también ironía sobre un país poscomunista, con clara influencia del ruso Mijaíl Bulgákov y el checo Milan Kundera, y cierto toque del francés François Rabelais. Su última novela publicada en castellano, la que ocupa este post, es también una joya literaria que no se parece a nada anterior, que sorprenderá incluso al más  y que podéis adquirir en la página de la editorial:

http://www.rayoverde.es/catalogo/sonka/

EL AUTOR:

Ignacy Karpowicz nació en Bialystok (Polonia) en 1976. Actualmente vive en Varsovia. Es escritor de prosa, traductor y viajero. Debutó con la novela Uncool (2006) y un año más tarde publicó The Miracle y una colección de impresiones sobre sus viajes alrededor de Etiopía llamada The Emperor’s New Flower (and Bees). Ha sido finalista del Premio Nike, el más famoso de su país, en cuatro ocasiones. Con su quinto libro, Cuando los dioses bajaron a Varsovia y alrededores, ganó el Polityka Passport de 2010. Su última novela, Sonka, se ha traducido al inglés, el francés, el alemán, el ucraniano, el croata y el bielorruso. A pesar de su éxito, insiste en afirmar: «Definitivamente, no soy un escritor».

La Isla del Tesoro (edición ilustrada)

La inmortal obra de Robert Louis Stevenson ilustrada por el francés Etienne Friess. Esa es una de las últimas apuestas de la siempre detallista Edelvives, en un nuevo título de una preciosa colección dirigida por el también ilustrador galo Benjamin Lacombe, cuyas obras han sido publicadas en castellano por la misma editorial y en las que profundizaremos en un próximo post.

Óscar Herradón ©

Como novedad, esta nueva versión de La isla del tesoro opta, en su faceta artística, por una excepcional galería de animales personificados, dando así un novedoso giro a la lectura de este maravilloso relato clásico, enfocado a los lectores jóvenes de entre 10 y 12 años (pero que deleitará por igual o en mayor grado a los adultos), en una edición abreviada y adaptada a nuestros tiempos de la obra original de Stevenson; una de las mayores obras sobre piratería de todos los tiempos, una novela de aventuras no exenta de crítica hacia la ambición y el ansia de amasar dinero que no ha perdido vigencia siglo y medio después de que fuera escrita.

Protagonizada por el joven héroe Jim Hawkins, hijo del dueño de la posada del Almirante Benbow, bajo el magistral trazo de Friess toma la forma de un ratón que, zarandeado por los giros del destino y superado por los acontecimientos de una vida que no es la que espera, se verá inmerso en toda clase de peligros. Otros personajes antropomorfos que no nos dejarán cerrar este voluminoso libro son el caballero John Trelawney, un trotamundos y aventurero de ascendencia noble y armador de la goleta Hispaniola, que toma la forma de un elegante caballo; el doctor David Livesey, narrador de una parte de la historia, que adquiere la forma de bulldog, y no gratuitamente: esta raza de perro inglesa se caracteriza por su fidelidad y su inquebrantable rectitud, rasgos que caracterizan al personaje perfilado por Stevenson.

El capitán pirata Flint, con el que John Silver el Largo navegó como contramaestre –y quien guardaría el célebre mapa del tesoro–, es aquí un loro de color verde, la mascota del joven Hawking, mientras que Silver, quien también se enrolará a bordo de la Hispaniola como cocinero, es representado con la portentosa imaginación de Friess con los trazos de un mustélido glotón, testarudo y sagaz, de gran astucia y perseverancia. El antiguo pirata Ben Gunn, reconvertido en marinero, tiene la forma de un reptil curtido por el sol, lo que no es baladí: a ello debe su supervivencia en la isla del tesoro, a la capacidad de su especie para adaptarse a los entornos más hostiles.

Una multicolor abanico de héroes y villanos, de hombres corrientes y pérfidos criminales, inspirados lejanamente en ciertos personajes históricos, dibujados aquí con un trazo delicado pero firme, con cierto aire clásico pero de fresca originalidad y tonos que evocan melancolía, que se embarcarán hacia la isla del título para cumplir sus sueños… y venganzas, en una monumental edición que puedes adquirir en el siguiente enlace:

https://www.edelvives.com/es/Catalogo/p/la-isla-del-tesoro

Apuntes de un cocodrilo. La novela «Queer» de Qiu Miaojin

Hoy en España se debate la controvertida «Ley Trans» que ha provocado un vendaval –otro más de una larga lista– en el Gobierno de coalición; se reivindica en la mayoría de los países civilizados el respeto, la tolerancia y la total aceptación de la comunidad LGTBI, salvo excepciones, y aunque queda muchísimo por hacer en este campo, pues hay numerosos rincones del planeta en los que puedes ir a la cárcel, ser torturado o incluso ejecutado por ser homosexual –no hace tantas décadas que el Franquismo lo consideraba un delito tipificado en la llamada «Ley de vagos y maleantes»–, si echamos la vista atrás el asunto era mucho más urticante, lo que no impedía que se escribieran obras valientes y combativas.

Óscar Herradón ©

Crédito: Pexels. Free License

Cuando en este país era tema tabú, o al menos marginal en los grandes medios y sobre todo entre las familias, mucho más «tradicionales» que en este 2021, allá por 1994, la taiwanesa Qiu Miaojin publicaba una joya de la literatura asiática, un clásico de culto instantáneo que ponía en evidencia las contradicciones sobre la sexualidad y la intolerancia más absoluta del establishment en un país, China, en el que todavía hoy el asunto es tema incómodo, cuando no prohibido. La novela era Apuntes de un cocodrilo, que ahora podemos disfrutar en castellano gracias al buen hacer y a la cuidadosa selección de títulos de Gallonero Ediciones.

Miaojin, que murió apenas un año después, en 1995 –se suicidó clavándose un en el pecho un cuchillo de cocina en París, tras acabar el manuscrito de su última novela-confesión, Testamento desde Montmartre–, era una de las escritoras lesbianas más reconocidas de Taiwán, rincón algo más libre que en los últimos años está en el punto de mira del régimen de Beijing. El telón de fondo de esta atípica y personalísima historia es Taipéi, la capital, una ciudad que la autora retrata en los primeros años que siguieron al levantamiento de la Ley Marcial, ansiosa por acercarse a Occidente y crear una identidad propia completamente independiente de la capital de la República Popular China.

Hoy que vuelve a estar entre las cuerdas dicha «independencia», y que en regiones como Hong-Kong son habituales los abusos policiales, las detenciones ilegales y las leyes marciales por parte de las autoridades chinas, cuánto habría sufrido Miaojin de haber visto el nuevo escenario, configurado por unos cuantos pasos gigantescos atrás. Hace unos días, el almirante estadounidense Philip S. Davidson advertía de que la amenaza de Pekín sobre la isla se cumpliría esta década: «China podría invadir Taiwán en los próximos seis años», según declaró en una audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado USA. Escalofriante.

Miaojin

Pero volvamos a comienzos de los noventa. En aquel afán de diferenciarse del gigante asiático y su forma tradicional de convivencia, en Taiwán la homosexualidad, que en China era considerada una enfermedad mental, estaba a medio camino entra la aceptación y la condena. Casi como en la mayoría de rincones. Para la autora, el cocodrilo del título de la novela representa la conciencia de una sexualidad diversa, y como cualquier otro animal vive al margen del asentamiento humano, reacio a dejarse ver. Esta magnética historia de revelaciones a media voz, pero de pura denuncia para quien sabe leer entre líneas, explora los temas de la homofobia y gira en torno a un grupo de jóvenes universitarios queer, término hoy más conocido pero entonces prácticamente inexistente que define una identidad sexual o de género que no se corresponde con las ideas establecidas. En la novela, todos los personajes, con trazos ingeniosos y raros y una personalidad triste, parecen vivir, a su manera, una existencia aislada, como la del cocodrilo, separados de la familia y de la sociedad, y en medio de esa desesperación por tratar de ocultarse cuando quieren ser visibles, se vuelven autodestructivos. Una obra vibrante que es a la vez una sátira social con cierto toque surrealista en la que la autora plasmó todos sus demonios interiores que, unidos a las contradicciones e hipocresía del sistema, la conducirían inexorablemente a la tragedia.

Aquí podéis adquirir esta joya literaria de finales del siglo pasado por fin en castellano: