Un mundo hecho de líneas caprichosas

RBA publica Una breve historia del mundo en 47 fronteras, la rompedora obra con la que el periodista británico Jonn Elledge, columnista del New Statestman y antiguo responsable de la web CityMetric (especializada en urbanismo), propone contar la historia del mundo de una forma singular: a través de las líneas que separan a unos países de otros.

Óscar Herradón ©

Frontera entre las dos Coreas.

Un libro muy necesario precisamente ahora que algunas fronteras están que arden (pensemos todo lo que está pasando en Ceuta), 47 vibrantes capítulos de unas cinco páginas cada uno, repartidas en tres bloques que arrojan datos realmente sorprendentes. El primero, bajo el epígrafe de «Historias», recorre cómo ha cambiado el mapa del mundo desde los registros más antiguos; el segundo, «Legados», se detiene en cuestiones fronterizas insólitas o esotéricas heredadas de generaciones anteriores; el tercero, «Externalidades», amplía el foco hacia asuntos como la línea internacional de cambio de fecha, el porqué del meridiano de Greenwich o la disputa sobre a quién pertenece la Antártida.

Si nos detenemos en el capítulo inicial dedicado a la frontera entre el Alto y el Bajo Egipto –que sitúa en el cuarto milenio antes de Cristo–, una de las revelaciones más llamativas del libro es el hecho de que la idea del estado-nación moderno, tal y como hoy lo entendemos, apenas tiene trescientos años de antigüedad, y que el mundo no estuvo ordenado en un mosaico de estados definidos hasta un periodo sorprendentemente reciente.

Un volumen preñado de anécdotas

Entre las curiosidades que jalonan sus páginas podemos citar tres ejemplos especialmente vistosos: los intentos romanos de definir hasta dónde llegaba la civilización, el acuerdo secreto entre británicos y franceses para repartirse el Imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial, y la razón –una guerra perdida en el siglo XIX que dejó al país sin costa– por la que Bolivia, a pesar de no tener salida al mar, sigue manteniendo una armada. Otro hecho destacable es la disputa entre Richard Branson y Jeff Bezos sobre si el vuelo suborbital de Branson en julio de 2021 llegó realmente a tocar el límite del espacio, fijado por convención en los cien kilómetros de altura, frente a los aproximadamente ochenta y seis kilómetros que alcanzó su nave.

Mencionaremos brevemente, sin descubrir demasiado (lo que hay que hacer es sumergirse sin falta en el libro) otros casos incluidos en el bloque de legados actuales: los enclaves de un país dentro de otro, las razones históricas detrás de la existencia de microestados, la curiosa forma cuadrada del Distrito de Columbia en Washington –trazada originalmente entre dos estados– o la partición de Corea. Elledge aborda con cautela declarada los asuntos más sensibles, como el conflicto entre Israel y Palestina, hoy en el ojo del huracán y centro de una de las mayores crisis humanitarias de las últimas décadas, del que llega a escribir que temía abordarlo, y se muestra más cómodo, en cambio, narrando curiosidades como las estaciones fantasma del metro berlinés durante la división de la ciudad en tiempos del Telón de Acero.

Su tono es desenfadado, quizá uno de sus mayores aciertos, con un lenguaje sencillo y asequible que, a pesar de estar trufado de datos y fechas, no resulta denso en ningún momento. La edición incorpora una serie de mapas realizados por Tim Peters que ilustran a la perfección la complejidad de esos mundos de frontera que nos rodean.

Objetivo Venganza (La Esfera)

La Esfera nos trae el ensayo Objetivo Venganza: Intriga, secretos y poder en el retorno de Trump a la Casa Blanca, la vertiginosa crónica de la purga que el republicano prometió desde el destierro, centrada en el segundo y controvertido mandato del magnate neoyorquino –lo que llevamos de él– firmado por el periodista David Alandete.

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Trump con la prensa en el Despacho Oval en 2017.

Hemos hablado hasta la saciedad de Trump en el Pandemónium, y no es para menos, teniendo en cuenta la relevancia y presencia continuada del personaje (o personajazo), principalmente en este su segundo mandato no consecutivo, realmente incendiario. Alandete es corresponsal en Washington de ABC, COPE y Telemadrid, y fue reconocido en 2025 con el Premio al Mejor Corresponsal Español del Club Internacional de Prensa. El libro nace, según ha explicado su autor, de sus crónicas diarias desde la capital estadounidense y de una conversación en el Despacho Oval con el propio Trump que le empujó a escribirlo (no es cualquiera el que puede mantener una conversación privada con el comandante en jefe de la primera potencia mundial, por «tronado» que este pueda o no estar).

Del destierro de Mar-a-Lago a la venganza sin fin

Mar-a-Lago, Palm Beach, Florida.

La primera parte, titulada «Desde el exilio», retrata Mar-a-Lago, la lujosa residencia que el magnate tiene en Florida y a donde se llevó numerosos documentos de alto secreto (que serían requisados más tarde por el FBI, lo que no impidió que volviera a ocupar el Ala Oeste de la Casa Blanca), como un laboratorio estratégico desde el que Trump reconstruyó el Partido Republicano tras la derrota de 2020 y el asalto al Capitolio, con la estratega Susie Wiles como pieza clave de ese regreso. Alandete sostiene que el atentado en el que una bala le rozó la cabeza (atentado cometido por el joven de 20 años Thomas Matthew Crooks en un mitin en Pensilvania el 13 de julio de 2024) fue el instante decisivo que garantizó a Trump la victoria electoral sobre Kamala Harris en las presidenciales que se celebraban ese año, apelando a esa épica de la imagen que tanto gusta al electorado estadounidense. A partir de ahí, según describe el propio periodista, se despliega una «venganza sin fin» que purga, en sus propias palabras, el partido, el Gobierno federal, la judicatura y hasta las instituciones internacionales.

Anécdotas que no suelen llegar a España

Rutte con Trump en 2019.

Entre el material más singular que recoge el libro está la influencia de la activista Laura Loomer sobre decisiones de Estado, o los mensajes del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, dirigiéndose a Trump como «Daddy» y firmando como «tuyo» (un pelota en toda regla de toda la vida, vamos). El propio autor aparece como personaje secundario de su propia crónica: relata cómo el irreverente y combativo ministro Óscar Puente (al que algunos tildan de «perro de presa» de Pedro Sánchez) le acusó de «traidor» en la televisión pública después de que repreguntara a Trump sobre el gasto en Defensa de España, un episodio que Alandete usa como hilo conductor de la tensión entre su oficio y el Gobierno español.

Político rubio grita ante periodistas; texto: «CONFERENCIA DE PRENSA» y «PRENSA».
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Segundo gabinete de Donald Trump en 2025 (unos cuantos ya no están).

En conjunto, el libro tiene su principal baza en ser un testimonio de primera mano –con el valor añadido de la mirada de un corresponsal que ha sufrido en sus propias carnes el fuego cruzado entre Washington y Madrid–, algo que no puede decir cualquier periodista, más que como un intento de explicar en profundidad el fenómeno trumpista que, no obstante, está cubierto por una nutrida bibliografía. Ya en el Pandemónium reseñamos recientemente otra novedad de La Esfera centrada en el controvertido presidente republicano y su relación con Rusia: Nuestro hombre en Washington, del periodista galo Régis Genté. A través de las páginas de Objetivo venganza, el lector podrá revivir con buen pulso narrativo el primer año y medio de la segunda presidencia de Trump en una lectura ágil y bien informada.

Las redes de Arabia Saudí

Aún con resaca de la euforia mundialista, con España como campeona del mundo, pudiendo lucir una segunda estrella en su equipamiento 16 años después de ganar la primera en Sudáfrica, La Esfera de los Libros publica una afilada crónica de las turbias relaciones del gobierno de Riad con el deporte y cómo lo explota en su propio beneficio político.

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Todavía en plena resaca del mundial de futbol 2026 que hemos ganado con un juego elegante, comprometido, de todos a una y limpieza frente a una selección argentina digna de olvidar –ha costado, pero lo conseguimos-, nada mejor que acercarnos a las páginas de una de las últimas novedades de La Esfera de los Libros para conocer los entresijos –y oscuridades– del fútbol y otros deportes como negocios en ese rincón del mundo ahora tan agitado a causa de la guerra de los EE.UU. contra Irán que es Arabia Saudí.

El Estado saudí ha convertido el deporte en su herramienta política exterior más eficaz, y en su último trabajo, el periodista deportivo anglosajón James Montague disecciona sin filtros ese engranaje en Las Redes de Arabia saudí. Cómo la dictadura del golfo está comprando el deporte y el mundo, un ensayo publicado originalmente bajo el título de Engulfed: How Arabia Saudi Bought Sport, and the World, que quedó finalista del William Hill Sports Book of the Year 2025, uno de los galardones más prestigiosos del periodismo deportivo.

Mohamed bin Salmán.

El punto de partida de este libro revelador, aunque en un primer momento pueda parecer simple, es cuanto menos inquietante: ¿por qué un país gasta decenas, quizá cientos de miles de millones de dólares, en comprar y controlar el deporte mundial? La respuesta tiene que ver, como casi todo, más con la geopolítica que con los récords o la promoción de la vida activa y saludable. Montague responde a esta cuestión reconstruyendo el ascenso de Mohamed bin Salmán, el ambicioso y retorcido príncipe heredero saudí, con una lógica casi shakesperiana de rivalidades familiares, y sitúa el asesinato de Jamal Khashoggi en 2018 (periodista que fue asesinado por orden de bin Salmán en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, Turquía, donde supuestamente fue descuartizado por sus hombres) como la bisagra que dispara la estrategia deportiva del régimen. La tesis central, que recorre no solo el fútbol, el deporte estrella de masas, al menos en el Viejo Continente (hasta el punto de que se ha hecho célebre la frase de que el fútbol es el opio del pueblo -en sustitución de la máxima clásica de Karl Marx de que lo era la religión-), sino también el golf, el boxeo, la Fórmula 1 y hasta el eSports, es que el  dinero tiene la memoria corta y que ningún ámbito la tiene tan corta como el deporte.

Periodismo de investigación

El reporterismo y la investigación de campo como método de trabajo es lo que distingue a Montague de otros analistas del sportswashing en el que es ya su quinto trabajo editorial: entrevistas de primera mano realizadas en Arabia Saudí, los Estados Unidos, el noreste de Inglaterra, España y Turquía sostienen el relato, y esa base es la que autores como David Goldblatt (autor de The Ball is Round) destacan como su mayor virtud, subrayando que Montague combina un conocimiento profundo de la región con un realismo lúcido sobre cómo el deporte, efectivamente, se ha puesto al servicio del poder (¿no lo ha estado prácticamente siempre?). Otra voz autorizada, Simon Kuper, coautor de Soccernomics, coincide en que abordar Arabia Saudí periodísticamente es difícil y que Montague está a la altura del reto.

Man in traditional Middle Eastern clothing counting money inside a stadium box
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Infantino.

Newcastle, Riad y el thriller de ecos políticos son los tres escenarios que mejor funcionan en el libro según la crítica anglosajona. Por ejemplo, la reseña de Sports Gazette valora especialmente cómo el libro desmonta el mito de que deporte y política son esferas separadas, aunque señala que el retrato de MBS y de figuras como Boris Johnson o Donald Trump resulta más incisivo que el análisis económico puro (basta con recordar la llamada del actual presidente estadounidense a su amigo Giovanni Vincenzo Infantino de la FIFA para que le quitara la tarjeta roja al goleador de la selección del país de las barras y estrellas Folarin Balogun con la que fue sancionado en el partido contra Bosnia-Herzegovina), en un procedimiento –presión política– nunca visto hasta ahora en campeonatos mundiales del primer mundo. La reseña de Soccer Books apunta en la misma línea: lo más logrado del relato no es la cifra ni el dato financiero, sino el coste humano del sportswashing y el retrato matizado de la transformación de un príncipe desconocido en gobernante de facto. Los medios especializados también celebran el capítulo dedicado a los eSports saudíes como uno de los hallazgos más originales del ensayo.

El horizonte del Mundial de 2034 cierra el argumento y lo proyecta hacia el futuro. En una entrevista concedida al medio irlandés The 42, Montague explica que esta es, a su juicio, la gran historia de la política contemporánea: el ascenso de regímenes autocráticos como el saudí y su capacidad de influencia en Occidente, hasta el punto de que las sociedades democráticas empiezan a parecerse más a ellos que al revés. En esa misma conversación el periodista admite que no ve en el medio plazo ninguna presión internacional capaz de torcer el rumbo, ni siquiera desde organismos como Amnistía Internacional, cuyo propio personal reconoce la contradicción de seguir apoyando a un club –Newcastle United– pese al malestar con sus dueños.

En definitiva, Las redes de Arabia Saudí funciona como crónica política de acceso privilegiado, una de las radiografías más completas disponibles sobre cómo Riad ha convertido el deporte en el instrumento central de su diplomacia del siglo XXI, con Infantino, Ronaldo, Nadal o García como piezas de un tablero mucho más amplio que el meramente deportivo.