Metallica: la banda que lo cambió todo

Son varias las novedades editoriales que tienen a la formación de metal comandada por James Hetfield y Lars Ulrich, con nada menos que 43 años de solera en el negocio, como protagonistas. De Metallica. La historia detrás de sus 180 canciones, publicado por BLUME, a Nos veremos en el infierno (Alianza), pasando por la novela gráfica que homenajea al grupo angelino de Redbook Ediciones, todas ellas nos ofrecen diferentes pero igualmente apasionantes puntos de vista sobre los autores de himnos como «Master of Puppets», «Enter Sandman», «The Unforgiven» o «Nothing Else Matters».

Óscar Herradón ©

El veterano periodista musical galo Benoît Clerc, cuyos trabajos ya hemos reseñado en el Pandemónium, firma el monumental volumen dedicado a Metallica dentro de la colección «All the songs», que repasa canción por canción de la longeva trayectoria de los «cuatro jinetes del Apocalipsis» del metal, ¡que lanzaron su primer disco en 1983, hace 43 años!; desde la génesis, aquel Kill Em’ All que era toda una declaración de intenciones (y con himnos como «The Four Horsemen» y «Seek and Destroy») hasta el penúltimo álbum del grupo, y un añadido con 72 Seasons que en la edición original se había quedado fuera porque el libro fue compuesto antes de su lanzamiento, con abundante y jugoso material fotográfico y una ficha técnica (estudio, productor, créditos de composición, anécdotas) para cada tema.

Nada menos que 180 canciones que forman parte del imaginario del heavy metal y el trash de las últimas cuatro décadas y la historia detrás de cada una de ellas. Es BLUME, una editorial predilecta de este blog, la que se encarga de brindarnos la apabullante edición en castellano de esta joya literario-rockera.

Más de 163 millones de discos vendidos

Metallica ha conseguido numerosos premios musicales, entre ellos nueve Grammys, dos premios otorgados por la MTV, dos galardones American Music Awards y dos de Billboard; desde el año 2009 la banda pertenece al Salón de la Fama del Rock y tiene una estrella en el paseo de la fama de Kerrang! (legendaria publicación inglesa de rock y heavy metal lanzada por primera vez el 6 de junio de 1981, ahí es nada, apenas dos años antes de la formación de Metallica, por lo que su historia ha corrido prácticamente paralela). Y ha vendido, según las últimas estimaciones, unos 163,3 millones de discos. Para cortar el aliento.

De «Hit the Lights» a «Inamorata», este portentoso libro desvela los secretos que envuelven la génesis y la realización de las 180 canciones que componen la obra de este grupo brillante, feroz y único en el planeta. Clerc, quien se presenta como músico profesional desde hace más de quince años y fundador en 2018 de su propia productora, Tivoli Songs (sabe de primera mano, pues, de lo que habla), asume en estas páginas una tarea de opereta: cubrir la trayectoria de la banda oriunda de California (aunque Lars Ulrich es danés, y nació en la localidad de Gentofte en 1963), desde la demo germinal No Life ‘til Leather que daría origen al Kill Em’ All hasta el décimo álbum de estudio, Hardwire… to Self-Destruction, en un volumen que roza las 500 páginas (y no precisamente en pequeño formato) de papel satinado.

Metallica (1983). Imagen extraída de Wikipedia.

Aunque la crítica especializada le ha achacado ciertos errores en relación con la información de algunas composiciones (datos menores, pero que para el fan acérrimo pueden constituir un pecado –difícil de descubrir si no eres una enciclopedia metálica andante–), y también cierta superficialidad a la hora de contarlo «todo absolutamente» de cada tema como propone el título (le achacan datos de producción genéricos, válidos para todo el álbum, en lugar de las anécdotas específicas que un gran aficionado querría conocer –insisto, solo en algunos temas menores–), la verdad es que el volumen da lo que promete: un «tocho» impresionante repleto de material de una banda legendaria que sigue en activo y a la que he tenido la suerte de ver dos veces (pocas son) en directo. Allá por 2008, en el Getafe Electric Festival (donde también pude disfrutar del brutal directo de Machine Head) y un año después, en 2009, durante la gira World Magnetic Tour (en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid), cuando ya tenían algo más que solera (Cliff Burton llevaba muerto 22 años y Jason Newsted, el bajista que lo sustituyó y cuyo bajo fue minimizado durante la grabación del álbum …And Justice for All, en lo que se trató de una supuesta broma –para él, de mal gusto– del resto de la banda y un homenaje a Cliff, había abandonado la formación hacía siete largos años, siendo sustituido por el actual, Robert Trujillo).

Metallica 1989 (Wikipedia).

Entre algunas de las muchas anécdotas jugosas que se citan se incluye cómo Cliff Burton ayudó a Kirk Hammett a resolver el solo de «Ride the Lightning» (del álbum homónimo de 1984) y cómo Kirk Hammett, sin saberlo, correspondió el favor ayudando a Burton con el solo de bajo de «Orion» (tema instrumental incluido en el Master of Puppets de 1986). Un libro monumental en producción y ambición editorial que gracias a BLUME podemos disfrutar en castellano. Aunque el precio, como es lógico, no es pequeño, el producto lo merece. Ahí lo dejo.

Metallica. Nos veremos en el infierno

Metallica 2008 (Wikipedia).

Cuando la gira de presentación de 72 Seasons, el último álbum de estudio hasta el momento de la banda, aún estaba activa, Alianza Editorial lanzaba este volumen confeccionado por el experto periodista musical Jesús Casañas (que colabora en MondoSonoro), autor en la misma colección de otra biografía «no oficial» sobre Héroes del Silencio. Hace cuatro décadas, la que probablemente sea la banda de metal más grande del planeta reinventó la historia de la música hace más de cuatro décadas y desde entonces siguen en la brecha demostrando que su directo no tiene parangón. Doy fe.

La historia de Metallica está repleta de altibajos humanos y musicales; el fatal fallecimiento del genial Cliff Burton, uno de los mejores bajistas de la época, en 1986, en un accidente en la carretera mientras estaban de gira por Estocolmo, Suecia (que dejaría muy tocado al grupo), marcó un antes y un después en la evolución de los angelinos (en su memoria, editaron en 1987 el VHS Cliff Em’All, con algunas de sus actuaciones más prodigiosas), que pasó de liderar el thrash metal para adentrarse en nuevos territorios musicales en una continua búsqueda de su identidad que, en ocasiones, le granjeó el desencuentro con sus seguidores hasta ese momento, aunque produjo el que probablemente sea al álbum más alucinante (mi favorito) de la banda: el Black Álbum lanzado en 1991, hace 35 primaveras -ahí es nada- con éxitos inmortales como «Enter Sandman», «Nothing Else Matters», «The Unforgiven», «Sad But True» o «Wherever I MayRoam».

Metallica. Nos veremos en el infierno, relata toda esta aventura en detalle, tanto las épocas más gloriosas, cuando James, Kirk, Cliff y Lars sabían que estaban transformando la historia de la música con su talento único para dominar el ruido, como las jornadas más tristes, cuando sentían que estaban perdiendo el contacto con sus seguidores. Combinando de manera magistral la historia oral con el relato periodístico y el análisis musical, álbum a álbum, canción tras canción, y analizando aspectos como la composición, la grabación, la producción y la recepción por parte del público de tal o cual material, Jesús Casañas ofrece una biografía actualizada y completa de la banda, un verdadero manual de uso para seguidores de toda la vida y para aquellos recién llegados a las filas del metal. Ampliamente ilustrada, con muchas imágenes inéditas, esta adictiva biografía cuenta con una selección de vídeos comentados y una playlist de Spotify (hoy la forma principal en la que escuchamos música, en streaming) también comentada.

Metallica. Nothing Else Matters. La novela gráfica

Esta salió hace algo más de tiempo, pero dejará al fan de Metallica realmente alucinado –a un servidor le pasó–. Dentro de la colección «la novela gráfica del rock» del sello Ma Non Troppo (Redbook Ediciones), Nothing Else Matters («Nada más importa») que toma el título de la inolvidable balada incluida en el legendario Black Album del que ya nos hicimos eco en el Pandemónium, cuenta con la maestría de los expertos Brian Williamson (en la ilustración) y Jim McCarthy (en el guion), quienes capturan toda la esencia y todos los sinsabores de la banda de trash metal (que fue evolucionando hacia el heavy, el hard rock e incluso en ocasiones el rock alternativo, pues tienen múltiples registros en sus once álbumes de estudio) más exitosa y legendaria de todos los tiempos (sin ánimo de desmerecer a Anthrax, Slayer o los Megadeth creados por el exMetallica –muy a su pesar– Dave Mustaine).

La historia en viñetas de Metallica desde sus inicios underground hasta sus éxitos más comerciales, pasando por sus Grammys (nueve) y sus más de 100 millones de álbumes vendidos en todo el mundo. Esta cautivadora y adictiva novela gráfica se convierte en un emocionante viaje en forma de montaña rusa que abarca dos décadas de altibajos (aunque sabemos que su trayectoria duplica esta cifra) tanto en la carretera como en el estudio.

Y de la mano de la misma editorial, muy querida del Pandemónium, podemos disfrutar también de Metallica. Furia, sonido y velocidad, compuesta a cuatro manos por Daniel Gaguine y Matías Recis que analizaremos más en profundidad en otro post, una obra definitiva sobre la historia de la banda –al menos hasta ahora, pues los cuatro «hombres de negro» siguen en activo y sin previsión de separarse–, una banda que simboliza como ninguna otra la pasión por el sonido y la locura del metal.

Un recorrido cronológico por su trayectoria biográfica, sus discos, videoclips, anécdotas y curiosidades. Sus letras son analizadas también por estos dos especialistas musicales que además completan el volumen con un singular apéndice en el que se detallan los instrumentos, efectos y amplificadores utilizados en cada período y disco de este poderoso e imbatible grupo.

Red Hot Chili Peppers: el rock renacido

Es uno de los grandes grupos del rock y la historia personal de sus miembros es tanto o más fascinante que sus múltiples discos de estudio. Ahora, de la mano de Redbook Ediciones, siempre presente en el Pandemónium, nos llega la que probablemente sea la biografía definitiva de la banda californiana que nació de forma anecdótica, a principios de la convulsa década de los 80, cuando cuatro adolescentes del Fairfax High School de Los Ángeles se subían a un escenario para un único concierto. Dos de ellos eran Anthony Kiedis y Michael Balzary «Flea», núcleo germinal de los RHCP. El resto es historia (aún viva) de la música contemporánea más salvaje e irreverente.

Óscar Herradón ©

La banda estaría marcada desde el comienzo por los escándalos, los excesos y las drogas. Según cuenta el emblemático bajista Flea en sus memorias, Acid for the Children (publicadas en castellano por Libros Cúpula, de cuyo lanzamiento nos hicimos eco en su día) ya adolescente empezó a consumir speed y a experimentar con el ácido lisérgico que cautivó a muchas bandas de los 60 y 70. Según contaba a The Guardian sobre este punto, el LSD tuvo sin embargo un efecto «positivo» en él: «Para alguien como yo, que corría como un loco por las calles, las drogas me ayudaron a acceder a mi subconsciente, desarrollaron un carácter más introspectivo». Y le ayudó –supuestamente– con la música, fundando una banda con sus amigos Kiedis y el guitarrista Hillel Slovak.

Su primer nombre fue Tony Flow and the Miraculously Majestic Masters of Mayhem, formado por Kiedis, Flea, Slovak y el baterista Jack Irons, con un solo tema, Out in L.A. Debutaron en un local de nombre The Rythm and Blues y tras varias actuaciones y algunas canciones propias añadidas a su setlist, finalmente decidieron cambiar su nomenclatura por la de Red Hot Chili Peppers, acertando de pleno.

El hecho de tocar totalmente en cueros (o bien tapándose el miembro con un calcetín), les hizo icónicos y singulares, unido a sus poderosas melodías funk, sus cuerpos musculados y sus tatuajes en un tiempo en el que no se llevaban como ahora (hasta la saciedad y sin mucho sentido). Aquella puesta en escena «nudista» les convirtió también, quizá sin pretenderlo, en ídolos de la comunidad gay. De hecho, según recuerda Flea en el libro citado, los bares de ambiente de Los Ángeles fueron «los primeros que se fijaron en Red Hot Chili Peppers». De mentalidad abierta, nunca tuvo reparos en admitir que mantuvo relaciones sexuales con miembros de su mismo sexo, eso sí, aquello le convenció «de que no era gay», puntualiza.

En el extremo opuesto, el exhibicionismo y desenfado de la banda despertaron las iras de los más reaccionarios, abundantes en el país en los años ochenta (aunque hoy, bajo la resaca Trump, también son multitud) cuando se formaron, y en Virginia, por ejemplo, Kiedis llegó a ser detenido por escándalo público, como en su día le sucedió a icónicos frontman como Jim Morrison.

La tragedia y el renacimiento

Slovak en 1983

Flea dejaría las drogas a los treinta años, impactado por el daño que los estupefacientes hicieron en buenos amigos suyos. Fue el caso por ejemplo del también miembro fundador y guitarrista Hillel Slovak. Era el 25 de junio de 1988, y tras varios días desaparecido, fue hallado muerto en su apartamento por una sobredosis de heroína. Tenía tan solo veintiséis años. Una adicción, la del «caballo», que también traería de cabeza al frontman de los Red Hot, a Kiedis, pero este supo recomponerse tras numerosos intentos de rehabilitación.

Frusciante

Muchos pensaban que tras la trágica muerte del virtuoso guitarrista el grupo no remontaría, y es que era probablemente la pieza fundamental de una banda que empezó como un grupo de amigos con pocas intenciones hasta que Slovak los llevó por la senda del funk-rock (de hecho, Flea era… ¡un trompetista de conservatorio!, que acabó decantándose por el bajo precisamente por consejo de su colega). Hubo numerosos intentos de reemplazarlo, la mayoría sonados fracasos, hasta que llegó otro torbellino de las seis cuerdas que con apenas 19 años encajó a la perfección: John Frusciante, que en principio aspiraba a tocar para Thelonius Monster (los RHCP se lo llevaron en plena audición en una de esas muchas anécdotas de la historia del rock).

Y como su antecesor, además de un fuera de serie en la música se dejó arrastrar por las drogas, tanto, que muchos pensaban que no tardaría en morir. Asediado también por fuertes episodios de enfermedad mental –casi con seguridad desencadenados por sus excesos– a mediados de los noventa parecía un muerto viviente que llegó a grabar vídeos y entrevistas que hoy pueden verse en Youtube y que encojen el corazón. Los de un auténtico yonqui en plena decadencia vital.  Su propia inmersión en los infiernos sería tema de unas memorias bastante más trágicas que las de sus compañeros.

De los 90 al Olimpo del r’n’r

Los 90 serían la época más brillante de los RHCP: con el legendario Rick Rubin en la producción, en 1991 publicaron su disco quizá más emblemático: Blood, Sugar, Sex, Magik (cuya grabación se produjo, al parecer por indicación de Rubin, en una mansión supuestamente encantada –cosas del marketing–), y su sencillo «Under the Bridge» dio un nuevo tono a su característico funk-rock y arrasó en las listas de éxitos. Durante la gira de este disco, y después de un lamentable espectáculo en el Saturday Night Live en el que apareció completamente drogado, durante el tour por Japón, en mayo de 1992, tendría lugar la primera salida de Frusciante, al parecer por diferencias creativas –afirmaba sentirse alienado–, siendo sustituido por el guitarrista de Jane’s Addiction Dave Navarro, cuya incorporación cambiaría notablemente el sonido de la banda, como puede apreciarse en el disco de 1995 One Hot Minute.

En 1998, también por problemas derivados de las drogas, Navarro fue despedido y un Frusciante que había pasado un infierno volvía con sus viejos compañeros. Y se notó su vuelta: en 1999 los RHCP lanzaban el brillante álbum Californication, con hits como el que dio nombre al disco, «Scar Tissue» o «Around the World». Y en 2002 llegó otro exitoso álbum, más melódico, By the way. Los RHCP estaban en la cresta de la ola. Tuve la oportunidad de ver a los Red Hot en febrero de 2003 en Vistalegre, y aunque el lugar no era el mejor sitio para la acústica, fue un show inolvidable, el de una gran banda de rock, de las pocas que quedaban por aquel entonces aún inalterables de los 80.

Después publicarían Stadium Arcadium (2006) y en 2009 el inquieto Frusciante volvía a salir del grupo, siendo sustituido por Josh Klinghoffer, guitarrista de apoyo en la gira de Stadium Arcadium, con el que grabarían dos álbumes: I’m with you (2011) y The Getaway (2016), para, en 2019, regresar de nuevo el hijo pródigo Frusciante, cuya vuelta se vio eclipsada en parte, como todo el planeta, por el maldito coronavirus. Una suerte de eterno retorno que ha dado muchos frutos.

En 2022 los RHCP lanzaban Unlimited Love y el álbum Return of the Dream Cantern. Y ahí siguen, al pie del cañón con los 60 encima, tras 40 años en los escenarios, una multifacética carrera no exenta de dificultades, pero de las que sus miembros, cual ave Fénix rockera, siempre han sabido renacer. Long live rock and roll!

En abril de 2012 fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock and Roll. No es para menos. A día de hoy han vendido más de 20 millones de discos y su historia, con peños y señales (acordes y rayas) puede conocerse a través de las páginas del libro de Borja Figuerola editado por Redbook Ediciones. Si además alguno quiere sumergirse en este vendaval musical lleno de abrojos y genialidades la misma editorial también publicó en 2021 la novela gráfica de la banda, con textos igualmente cosecha de Figuerola e impresionantes dibujos de gran realismo del diseñador y dibujante Carlos Córdoba. Un gran regalo para Reyes.

©Todas las imágenes son promocionales o extraídas de Wikimedia Commons, con licencia libre.

Aerosmith: el Ave Fénix del Hard Rock (III)

Fueron –son– unas de las grandes bandas de AOR (Adult Oriented Rock), o simplemente de Hard Rock, de los 70, y aunque más de una, dos y tres veces parecía que, a causa de sus excesos y egos, desaparecerían, volvieron a remontar el vuelo, reconvirtiéndose en los 90 en megaestrellas cuyas canciones (léase «Crying», «Crazy», «Eat the rich» o « I don’t want to miss a thing») tarareó toda una generación (la mía) y la siguiente.

Óscar Herradón ©

Aerosmith in Concert (Arnhem, Netherlands)

Steven echaba de menos a su otrora alma gemela, Joe, y cuando supo que éste intentaba entrar en la banda de Alice Cooper, le ofreció regresar a las filas de Aerosmith. Aceptó, también regreso Brad y todos grabaron Done with Mirrors, empezando una gira que una vez más hubo de ser anulada por los graves problemas de Steven con la heroína.

Así, todos decidieron desintoxicarse a la vez en una clínica de Pensilvania y regresaron como los nuevos (y más sanos, con gimnasio incorporado) Aerosmith para grabar algunos de sus mejores discos: Permanent Vacation (1987), Pump (1989) y el multiventas Get a Grip (1993). Luego vinieron discos menos exitosos y la colaboración en la banda sonora de la exitosa película Armagedón (protagonizada por la hija de Steven, Liv), con la canción I don’t want to miss a thing (y What King of love are you on) que no pararon de sonar durante años.

Su último disco de estudio hasta el momento ha sido Music from another Dimension!, de 2012, A pesar de algunas recaídas, Steven Tyler ha permanecido sobrio la mayor parte de los 25 últimos años, continuando al frente de la banda que ha sabido resucitar varias veces a pesar de sí misma. En 2008 volvieron las adicciones y los problemas de unos compañeros que ya no eran idílicos. Steven se retiró en plena gira por Sudamérica y muchos barajaron la posibilidad de que abandonase Aerosmith definitivamente, hasta el punto de que el mes de noviembre Joe Perry declaró que estaban «buscando un nuevo cantante con el que trabajar». Sonó el nombre de Lenny Kravitz, punto que el cantante negó rotundamente.

Es difícil imaginar a la banda de Boston con otra voz; un guitarrista, por brillante que sea, se puede reemplazar con otro genio de las seis cuerdas, pero la particular voz de Steven 40 años después de la fundación de la banda, no. A pesar de los rumores, el 10 de noviembre de 2009, durante un concierto de The Joe Perry Project en el Fillmore New York en Irwine Plaza, Steven Tyler reapareció, poderoso, sobre el escenario, y aseguró a la aundiencia que él no estaba dejando Aerosmith, ante la ovación de los presentes.

Rumores de separación y recaídas

El rumor de una sustitución retomó fuerza en 2010, cuando de nuevo Perry, que de ego iba tanto o más sobrado que el cantante, anunció que a Steven le era imposible seguir con las giras por sus dolencias y que tendrían que sustituirlo por otro cantante. El 22 de diciembre, la revista People informó de que Steven Tyler había entrado –por enésima vez– en una clínica de rehabilitación para superar su adicción a los calmantes. Había pasado la mayor parte de los últimos 25 años sobrio, como prometió al resto, pero las numerosas lesiones que sufrió en sus muchos años de inquieta actuación en rodillas, piernas y pies le arrastraron a la dependencia de los barbitúricos. Una vida de excesos (muuuuchos excesos) y el inexorable paso del tiempo, habían hecho mella en su hasta entonces incombustible cuerpo.

Renacimiento y caída, una historia que para Aerosmith era como un mantra, una suerte de rueda de la fortuna. Finalmente, nadie sustituyó a Steve al micro, pero meses después volvieron a surgir tensiones entre los «Toxic Brothers» cuando éste decidió convertirse en juez de talentos en el programa American Idol sin decírselo a sus compañeros, que se enteraron, como el resto del planeta, por la prensa.

Nuevo disco de grandes éxitos en 2011 (Tough Love: Best of Ballads), nueva cancelación de gira, y en 2012 el decimoquinto disco de estudio de la banda que nadie creía ya que llegaría, Music for Another Dimension, con una apoteósica gira de gran éxito. En 2016 Tyler anunciaba que el grupo se separaba y con ello una gira de despedida para 2017, pero una vez más, en su habitual maremágnum de confusión, Perry negó dichas declaraciones con un comunicado a la otrora maldita Rolling Stone.

En agosto de 2018 volvieron al ruedo y anunciaron un espectáculo fijo en el nuevo Park MGM de Las Vegas, en el antiguo hotel y casino Montecarlo, programando 18 conciertos para 2019, con la intención de completar el tour en junio de 2020. Para entonces ya estaba aquí el maldito coronavirus y se vieron obligados a parar, esta vez por algo muy distinto, mucho mayor y más destructivo que sus demonios particulares. El 7 de diciembre de 2020, a través de su web oficial, la banda anunció la reprogramación de su interrumpida gira europea para 2021.

Overdose

Una puntualización con respecto a los AERO y las drogas, no es una historia explotada y «semi» inventada por la prensa sensacionalista, a la que tanto le gusta la figura del rockero atormentado, sino la pura verdad. Hace apenas unos años el propio Steven Tyler declaró, durante una entrevista a la revista Haute Living, que en los 80 «las drogas nos derrumbaron»; también se sinceró sobre sus muchos intentos de rehabilitación, afirmando que en aquel tiempo «no había clínicas como las actuales, sino que se trataba de instituciones mentales». Un camino nada dulce, vamos: «Yo fui en 1984 y 1986 y no mejoré».

El peor momento fue en 1988, cuando su representante y el resto del grupo le prepararon una «intervención»: «Pensaron que nuestros problemas iban a acabar si conseguían que el cantante se mantuviese sobrio (…) Así que me mantuve sobrio, pero me llevó bastantes años superar el enojo que me provocó que me mandaran a rehabilitación mientras ellos se iban de vacaciones», dijo con ironía, aunque puntualizó que se siente muy agradecido por cómo le ayudaron a desintoxicarse. El frontman apodado «boca grande» (big mouth) se sinceró completamente: «Tuve muchos momentos que no pude soportar, ya fuera un matrimonio o mi adicción».

Los «chicos malos de Boston» han vendido más de 200 millones de discos en todo el mundo, 66,5 millones solo en territorio estadounidense. En 2001 fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock y en 2005 clasificados en el puesto 57 de entre los 100 mejores artistas de todos los tiempos según la revista Rolling Stone, cuyo staff, diferente al de los años 70, ya había fumado la pipa de la paz con los AERO y reconocido su más que evidente talento.

Long live rock and roll!

PARA SABER ALGO (MUCHO) MÁS:

AEROSMITH (REDBOOK EDICIONES)

Red Book Ediciones, a través de Ma Non Troppo, uno de los sellos editoriales más volcados en la edición de libros de música (principalmente de mi amado rock) publicó recientemente uno de los libros más completo hasta la fecha en castellano (y actualizado) sobre la banda comandada por Steven Tyler y Joe Perry hace la friolera de medio siglo.

En Aerosmith, con una potente imagen de portada que precisamente retrata a los «Toxic Brothers» en pleno y potente directo, el periodista musical Eduardo Izquierdo, autor de importantes volúmenes sobre rock como Jim Morrison y The Doors (también editada por Ma Non Troppo), excelente crónica de los californianos, es su autor. Y sabe bien de lo que habla, no en vano lleva una larga trayectoria como colaborador de revistas como Ruta 66, Mondosonoro, Efe Eme o Rock On: realiza un exhaustivo y muy ameno recorrido por la turbulenta historia de los chicos malos de Boston. Sin obviar sus excesos y escándalos, el libro hace un minucioso recorrido por lo más importante, su música, sus inicios, influencias, sus letras y discos más memorables (sin olvidar los fallidos), y es que, como dice el autor, los fantasmas de Aerosmith no dejan de perseguirles, pero sus canciones están más vivas que nunca. Toda su historia en el siguiente enlace:

https://redbookediciones.com/producto/musica/aerosmith/