La naturaleza del Duce

La Editorial Comares publica este sorprendente ensayo, La naturaleza del Duce. Una historia ambiental del fascismo en Italia, compuesto a seis manos por especialistas en medio ambiente y que arroja una visión singular sobre el régimen de Benito Mussolini: la naturaleza como instrumento de poder.

Óscar Herradón ©

Sus autores, Marco Armiero, Roberta Biasillo y Wilko Graf von Hardenberg, sostienen en este original ensayo que el fascismo italiano no fue indiferente a la naturaleza, pero tampoco su protector. La usó, la narró y la remodeló al servicio de su proyecto político, y el libro lo demuestra sin caer en la trampa de buscar un Mussolini verde o «ecologista» cuando ni siquiera el término se empleaba.

Los autores dicen afirman desde el comienzo que no pretenden contar cuántos parques nacionales se crearon ni cuántos árboles se plantaron, y que su objeto son las ecologías políticas fascistas, es decir, los relatos y las prácticas con los que el régimen construyó ecologías tanto imaginarias como materiales. La tesis rebate a una parte de la historiografía internacional: el fascismo no se desinteresó de la naturaleza, pero la alternativa al desinterés no fue el cuidado ni la conservación. Anna Bramwell, con Ecology in the 20th Century (Yale, 1989) y su estudio sobre el ideólogo del Tercer Reich Richard Walter Darré, al frente de la RuSHA (la Oficina de Raza y Reasentamiento) habló de un ala verde del nazismo, y Janet Biehl y Peter Staudenmaier reabrieron el debate con Ecofascism. La naturaleza del duce quiere alejar la idea misma de medir el grado de ecologismo del régimen fascista. Armiero y Von Hardenberg ya habían adelantado el planteamiento en 2013, en un artículo de Environment and History, publicado por la Universidad de Utrecht, titulado «Green Rhetoric in Blackshirts» («Retórica verde en los Camisas Negras»). 

Diseccionando el fascismo «verde» en seis capítulos

Rachele Mussolini.

El primer capítulo del volumen, de Armiero, busca la raíz personal de esa actitud en el propio dictador, a partir de las biografías de Margherita Sarfatti y de Rachele Mussolini. Los capítulos segundo y tercero, de Von Hardenberg y Armiero, pasan a la política concreta: la batalla del trigo, la bonificación de tierras y el desarrollo autárquico, con sus centrales hidroeléctricas y sus motores de gasógeno. El cuarto, exclusivo de Von Hardenberg, examina los parques nacionales como espacio de propaganda: en el Stelvio, el nacionalismo ligado a la memoria de la Gran Guerra; en el Circeo, la fabricación de un pasado artificial de glorias itálicas, con una fuerte huella humana. En el quinto, Biasillo analiza las colonias africanas como creación desde la nada, con una imagen propagandística de domesticación milagrosa que cubría un fracaso colonial que no dio a la población ninguno de los beneficios prometidos. El sexto, también suyo, rastrea lo que sobrevive hoy del fascismo en placas, monumentos, toponimia y paisajes, y plantea qué hacer con esa herencia. Quedan fuera, con remisión a una bibliografía de veintidós páginas, temas ya muy estudiados como el urbanismo fascista, la contaminación y la salud. 

Los autores tienen amplio conocimiento en la materia y saben bien de lo que hablan. Armiero es un historiador ambiental al frente del Environmental Humanities Laboratory del KTH de Estocolmo; Biasillo es especialista en la historia ambiental del colonialismo italiano y Von Hardenberg escribió la primera historia del Parque Nacional del Gran Paradiso en época fascista, A Monastery for the Ibex (University of Pittsburgh Press, 2021).

La recepción de la crítica ha sido muy favorable en toda Europa, incluida España. Mia Fuller, de Berkeley, lo considera una aportación mayor que además prueba que el fascismo nunca fue proambiental ni conservacionista en ningún sentido, y Erik Swyngedouw, de Manchester, lo tiene por lectura esencial para quien se preocupe por el estado de la naturaleza y por el auge de los autoritarismos. En H-Environment, Antonio Ortega Santos lo describe como una aproximación fundamental a los procesos de alteración antropogénica de los regímenes fascistas, en los que la mercantilización de la naturaleza alcanzó un punto extremo. Otra reseña, en el Journal of Modern Italian Studies, celebra que abra perspectivas nuevas y frescas sobre el fascismo italiano.

La naturaleza del Duce no zanja el debate, pero cambia sus términos: en lugar de preguntar si el fascismo fue verde, pregunta qué naturaleza fabricó y para quién. Entre leonas domesticadas y obras de saneamiento integral, paisajes coloniales y autarquía, parques y monumentos, este singular y documentado estudio ofrece por fin un relato de cómo el fascismo italiano imaginó, utilizó y transformó la naturaleza, usándola deliberadamente para su proyecto político.

MUSSOLINI (TIKAL)

Y si lo que queremos es realizar un acercamiento generalizado a la figura del Duce y al fascismo, nada mejor que sumergirnos en las páginas del libro Mussolini, publicado en la colección «Protagonistas de la Historia» por Tikal. Como siempre, una edición alucinante en tapa dura y gran formato profusamente ilustrada a color y blanco y negro con numerosos afiches.

Mariano González Clavero firma una biografía divulgativa e ilustrada que busca explicar el fascismo a través de la vida de su fundador. Se trata de un álbum de gran tamaño y lectura fragmentada, pensado para el lector curioso más que para el especialista. Pertenece a un catálogo que convive en las librerías de temática militar con series como Tropas de élite o La máquina de guerra de Hitler. Lo que eleva el proyecto por encima del producto de consumo rápido es el autor. González Clavero, nacido en 1974, es doctor en Historia Contemporánea, licenciado en Ciencias Políticas y profesor asociado en la Universidad de Valladolid, con numerosos libros de divulgación sobre historia española, europea y americana. Esta doble condición de académico y divulgador de oficio garantiza una base fáctica fiable.

La sinopsis plantea una apuesta clara. Sostiene que el fascismo no puede entenderse sin la trayectoria vital de un hombre que empezó como militante socialista. Añade que, una vez en el gobierno, se construyó un culto a la personalidad que convirtió a Mussolini en el Duce y a Italia en un Estado fascista. Es un arco narrativo reconocible: del agitador de Predappio y director de Avanti! al converso intervencionista de 1914, y de ahí a la Marcha sobre Roma, el régimen, la guerra, Saló y el piazzale Loreto. Cualquier biografía seria debe recorrer ese camino, y en 144 páginas ilustradas es razonable esperar un relato lineal y bien jalonado. 

Cualquier biografía de Mussolini se escribe hoy bajo la sombra de tres o cuatro obras mayores. Renzo De Felice dedicó ocho volúmenes y tres décadas a su Mussolini (1965-1997). Esa obra desencadenó la polémica sobre el consenso de los italianos con el régimen, un debate que sigue vivo. Denis Mack Smith, en su Mussolini de 1981, opuso a De Felice el retrato de un histrión, más propagandista que estadista. R. J. B. Bosworth, en su biografía de 2002, se situó en un término medio escéptico: un Mussolini menos todopoderoso de lo que proclamaba su propaganda y más dependiente de las élites que lo sostuvieron. En Francia, Pierre Milza ofreció en 1999 una síntesis sólida y equilibrada.

Una obra de este formato no tiene espacio para arbitrar esas disputas. Lo relevante es si las deja entrever. El mayor servicio que puede prestar un divulgador con doctorado es señalarle al lector que existe un debate, aunque solo sea en un recuadro o una bibliografía comentada. Y el volumen deja claro que «el Duce» fue también una construcción colectiva. Destaca el culto a la personalidad, el que precisamente mejor ha estudiado Emilio Gentile en Il culto del littorio (1993). Gentile analizó la sacralización de la política fascista. Por otro lado, Christopher Duggan, en Fascist Voices (2012), reconstruyó desde diarios y cartas de ciudadanos corrientes cómo se vivió ese culto desde abajo. El libro de Tikal aprovecha su aparato gráfico para mostrar esa liturgia (carteles, concentraciones, la arquitectura del régimen, el balcón del Palazzo Venezia), y convierte así su formato en una virtud analítica y no solo decorativa.

Antoine de Morès: el primer fascista

Ediciones Pasado & Presente publica El primer fascista. La fascinante vida y el oscuro legado del marqués de Morès, del historiador italiano Sergio Luzzatto, una minuciosa biografía del aristócrata francés pionero del populismo.

Óscar Herradón ©

Antoine de Morès murió en 1896, acribillado por una partida tuareg en el desierto argelino, al frente de una caravana con la que perseguía la fantasía de una alianza franco-musulmana contra británicos y judíos. Con esa muerte terminó una vida de fracasos sucesivos que, sin embargo, Sergio Luzzatto convierte en el hilo conductor de una genealogía incómoda: la del fascismo antes del fascismo, con un pulso narrativo encomiable y un manejo sustancial de fuentes. El autor, el italiano Luzzatto, ostenta la cátedra Emiliana Pasca Noether de Historia Moderna de Italia en la Universidad de Connecticut. Es doctor por la Scuola Normale Superiore de Pisa y por la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París. Durante casi veinte años fue profesor titular de Historia Moderna de Europa en la Universidad de Turín.

El primer fascista, que ahora publica en castellano Pasado & Presente en una edición para elogiar, es la biografía de Antoine Amédée Marie Vincent Manca di Vallombrosa, marqués de Morès, aristócrata francés de origen sardo nacido en 1858. Luzzatto reconstruye una trayectoria itinerante y estrepitosa: la carrera militar abandonada, la primera quiebra bancaria saldada por su padre, el matrimonio con Medora von Hoffman, hija de un banquero de Wall Street, y el traslado a Dakota, donde intentó revolucionar el comercio de carne mediante las nuevas técnicas de refrigeración y fundó una ciudad, Medora, bautizada en honor a su esposa. Allí trabó amistad con Theodore Roosevelt, el futuro presidente. También aquel proyecto naufragó, y Morès atribuyó el fracaso a una supuesta conjura de comerciantes judíos.

De ese fracaso nacieron otros viajes: Hong Kong, la India, un ferrocarril hacia el golfo de Tonkín que nunca se construyó. Y luego, entre 1888 y 1893, justo antes del caso Dreyfus, los años de la política francesa, en los que Morès promovió un nacionalismo agresivo y un antisemitismo militante, organizando grupos de activistas dispuestos al choque callejero. Fue un fracaso más, quizá el más humillante por su exposición pública, el que lo empujó a Argelia en 1894 y, finalmente, al desierto donde encontró la muerte.

¿Cuáles son las verdaderas raíces del fascismo?

Morès en un duelo contra el capitán Mayes.

El libro no se limita a la biografía de un aventurero fallido. Luzzatto lo usa para reabrir un debate historiográfico de fondo: si las raíces del fascismo hay que buscarlas en la ruptura de la Primera Guerra Mundial, como sostiene Emilio Gentile, o en un sustrato ideológico decimonónico que ya circulaba por el París de fin de siècle, tesis asociada sobre todo a Zeev Sternhell. Según el crítico Alessandro Vanoli en doppiozero, Luzzatto se inclina claramente por la segunda vía, aunque matiza la propuesta de Sternhell: la genealogía francesa del fascismo corre el riesgo de ser una construcción esencialista, hecha casi solo de ideas y desligada de la existencia concreta de un partido o un régimen. Frente a eso, Morès aporta algo distinto: no una doctrina, sino una práctica. Un hombre de acción, no de pensamiento, que combinó odio racial, una pretendida solidaridad interclasista (el populismo, palabra aún por acuñar) y violencia organizada.

Drumond

El telón de fondo es igual de relevante que el protagonista. Vanoli subraya que el libro retrata también el mundo que rodeó a Morès: la Francia posrevolucionaria, el Segundo Imperio con su nobleza mundana, el auge de una sociedad de consumo y de una burguesía insegura que se sentía amenazada por el movimiento obrero y las crisis cíclicas, y un imperialismo global que se extendía desde las praderas norteamericanas hasta el Sáhara. En ese paisaje aparecen figuras como Édouard Drumont, autor del panfleto antisemita La France juive, y Maurice Barrès, testigo de la degradación pública de Alfred Dreyfus en enero de 1895.

Más de 500 páginas que se leen con el rigor de un ensayo antes que con la ligereza de una novela, aunque el autor, versado en el oficio (en 2011 ganó el premio Cundill de Historia y entre sus obras destaca una tetralogía sobre la Revolución Francesa y diversos títulos de historia italiana, entre ellos Partisanos, publicado en castellano por Debate en 2015) coquetee con recursos narrativos propios de la biografía de aventuras. Esa combinación explica el eco que el libro tuvo también en la prensa cultural italiana, que no ha dejado de leerlo en clave contemporánea: la crítica de Simon Levis Sullam en Domani presenta a Morès directamente como precursor tanto de Mussolini como de formas actuales de populismo autoritario, una lectura que el propio Luzzatto no rehúye.

Mussolini.

Lo que queda, cerrado el libro, es menos una respuesta que una advertencia: el fascismo, antes de ser un régimen, fue un repertorio de gestos, lenguajes y odios disponibles mucho antes de 1922, y Morès los ensayó todos sin éxito alguno hasta que la historia, décadas después, encontró a alguien capaz de hacerlos funcionar. Sobre el libro, Caroline Weber, autora de Proust’s Duchess, ha dicho: «Parte aventurero, parte emprendedor, parte ideólogo, el marqués de Morès es una de las figuras más fascinantes del siglo XIX, cuyas proezas abarcan los cuatro continentes. Pero, por encima de todo, Luzzatto demuestra en esta soberbia biografía que Morès es el antecesor de los movimientos nacionalistas y antisemitas de la ultraderecha, que siguen coleando en nuestros días. El primer fascista ofrece una mirada indispensable y urgente a un pasado tóxico que, por desgracia, puede ser también un trágico prólogo».

Churchill y Franco

Un guerra secreta por la neutralidad (II)

De todos es sabido el estrecho lazo que mantuvo el régimen de Franco con el nazismo. Menos conocidas son las relaciones entre el Gobierno británico de Churchill y España. La desclasificación de importantes documentos de aquel periodo arroja luz sobre un soborno encubierto que cambiaría el rumbo de la Segunda Guerra Mundial.

Óscar Herradón ©

Los informes indican que hasta 30 generales franquistas fueron sobornados entre 1940 y 1943. El dinero llegaría a alcanzar la sorprendente cantidad de 13 millones de dólares de la época para que estos hombres clave se opusieran a la entrada de España en la II Guerra Mundial del lado del Eje y, en caso de que así fuera, se sublevaran contra el mismísimo Francisco Franco si finalmente no lograban convencerlo del tremendo error de luchar al lado de Hitler y Mussolini.

Aranda

Uno de los principales militares conjurados que recibiría dinero a espaldas de Franco fue Antonio  Aranda, capitán general de Valencia y abiertamente crítico con el “Generalísimo”. Al parecer, varios millones de pesetas, como apunta el historiador Pere Ferrer, quien asegura que este era, según recogía una crónica de El Mercantil Valenciano en su edición digital en octubre del 2008, «el oficial destinado a encabezar un golpe de Estado contra Franco». Es más, podría haber recibido por sus servicios de la inteligencia británica unos dos millones de dólares, que convertidos a pesetas en 1940 sumarían un total de más de 25 millones, una cantidad desorbitada en una España famélica y tercermundista.

Lord Halifax y Churchill en 1938 (imagen de dominio público).
Los Franco

El 26 de junio de 1940, el comandante británico Furse (sobre el que apenas existe información disponible) describe en un informe secreto dirigido a Churchill y a lord Halifax los detalles del plan de soborno a la flor y nata de los militares españoles, informe que salió a la luz por fin en 2016 y en el que Furse daba a conocer los nombres de los sobornados y la cantidad a cobrar. Además de Aranda, también Nicolás Franco, hermano del dictador español y embajador en Lisboa, cobraría dos millones de dólares, al igual que el general José Enrique Varela, ministro del Ejército.

La flor y nata del Ejército nacional

Muñoz Grandes

El coronel Valentín Galarza, jefe de la Milicia de Falange –la organización que más clamaba por la entrada en la guerra–, cobraría un millón, y medio cobraría el capitán general de Cataluña, el general Alfredo Kindelán, un personaje al que el mismísimo Furse en sus escritos describiría sin titubeos como un «chorizo». También recibirían cantidades no concretadas otros siete generales, entre ellos el fanático general sevillano Queipo de Llano e incluso Agustín Muñoz Grandes, un par de años después al frente de la División Azul, una ayuda a los ejércitos nazis contra los soviéticos que no gustó nada a los espías que orquestaron el plan del soborno.

A pesar de la aventura en la Unión Soviética, lo cierto es que Franco era consciente de que dependía de la ayuda de Gran Bretaña y los Estados Unidos para que el pueblo español no se muriera de hambre. Necesitaba el trigo y el petróleo que estos le podían brindar –no así alemanes ni italianos–, y era consciente de que poseía un ejército paupérrimo en el que podría saltar la llama de la disidencia.

«Los Tres Grandes»
Yagüe

Volviendo a 1940, a pesar de sus elogios a Hitler tanto en telegramas personales como en la prensa, Franco no se atrevía a desafiar a Churchill. El 27 de junio Franco cesaría al general Juan Yagüe, hasta el momento Ministro del Aire y, al igual que Serrano Suñer, uno de los más destacados partidarios de la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial. El jefe del Estado lo haría tras denunciarse un supuesto complot contra su persona. El mismo Hoare se hacía eco a pocas horas de estos movimientos en sus comunicaciones con la inteligencia británica: «Los planes están dando resultado. El general Yagüe, protagonista de la entrada de España en la guerra, ha sido despedido». En septiembre de ese mismo año Suñer se reunía con Hitler en Berlín pero no llegaba a ningún acuerdo –el Führer, a cambio de prestar ayuda para recuperar Gibraltar, pedía al parecer bases en el Marruecos español y una de las islas Canarias–.

Un plan completamente secreto

Cadogan

Entonces parecía ponerse todo en contra del plan de Hoare en connivencia con Hillgarth y March: Serrano Suñer sustituía en la cartera de Exteriores a Juan Luis Beigbeder, el mismo que había logrado que los norteamericanos y los ingleses enviasen trigo a España a través de la Cruz Roja. El MI6 dudaba de la efectividad del plan del embajador, al que poco tiempo antes el subsecretario permanente del Foreign Office, Alexander Cadogan, había pedido que contactase con la resistencia republicana de la Alianza Democrática, con sede también en Londres, en vistas de que Franco entrase en guerra. La idea que se desprende de los documentos públicos es que Hoare organizase una especie de milicia que llevara a cabo una guerra de guerrillas si los hombres de Hitler invadían la Península. No fue necesario. Tras la histórica reunión de Franco y Hitler en Hendaya no se llegó a ningún acuerdo efectivo.

Hillgarth señala en un detallado informe unos meses después que Hoare había llegado a España en el momento preciso, incidiendo en que consiguió ganar tiempo y resaltando que el gobierno británico debía dejar claro que, si los aliados ganaban la guerra, no forzarían a Franco a dejar el gobierno ni el regreso de la República, una promesa varias veces hecha a los exiliados.

Hugh Dalton

Tras diversos vaivenes, como el bloqueo por parte de los estadounidenses del dinero depositado en su país –que para agosto de 1941 ya rozaba los 13 millones de dólares–, el envío de la División Azul a Rusia en ayuda de la Wehrmatch –que estuvo a punto de echar por tierra el plan– y la simpatía del líder español y otros gerifaltes franquistas por los fascismos, el plan surte efecto. Tanto, que tras ser cesado Serrano Suñer del Ministerio de Gobernación, que pasó a uno de los sobornados, Valentín Galarza, Hugh Dalton, ministro de Guerra Económica inglés y creador del SOE –Special Operations Executive–, uno de los más importantes departamentos de inteligencia durante la guerra, escribió en su diario que: «En España ha estado cargando la caballería de San Jorge».

Conforme alemanes e italianos perdían terreno en Europa y en casi todos los frentes, el régimen español iba minimizando las simpatías hacia estos, al menos de cara al exterior. Sobre una operación secreta, una vez más, descansaba el desarrollo de los acontecimientos. Para la reflexión, dejamos estas palabras de Churchill que dejan entrever muchas de las controvertidas decisiones de su gobierno en la política exterior posterior a la guerra: «no estoy más de acuerdo con el Gobierno interno de Rusia de lo que lo estoy con el de España, pero estoy seguro de que preferiría vivir en España más que en Rusia».

PARA SABER ALGO (MUCHO) MÁS:

Bajo las zarpas del León (Marcial Pons)

Existen diversos títulos que nos acercan a estos hechos de forma exhaustiva, como Sobornos. De cómo Churchill y March compraron a los generales de Franco, de Ángel Viñas (Crítica, 2021) o El Telegrama que Salvó a Franco. Londres, Washington y la cuestión del régimen (1942-1945), de Carlos Collado Seidel, también editado por Crítica unos años antes, en 2016. El más reciente es Bajo las zarpas del Léon, de Marta García Carrera, editado por Marcial Pons.

Un libro muy recomendable para entender la influencia ejercida por Gran Bretaña en España para decantar la balanza a favor de los aliados, no solo en la Segunda Guerra Mundial sino también en la Primera. En tan delicados periodos históricos del siglo XX España se convirtió en un protagonista destacado del escenario neutral, y fue objeto de reiteradas campañas propagandísticas extranjeras que trataban, por una parte, de explotar las filias y fobias existentes en el país, y por otra, favorecer sus respectivas causas bélicas y dificultar la actuación del enemigo en territorio español. En este sentido, la potencia aliada que movilizaría mayores esfuerzos propagandísticos en la Península sería Gran Bretaña, colocando al país, como reza el título del ensayo, bajo la zarpa de un león que, aunque luchó a contracorriente buena parte de los conflictos, extendió sus garras a través de la diplomacia y la persuasión, como hemos visto en este post.

Este documentado trabajo revela la misión de la propaganda británica en España, un instrumento de guerra que partía de instancias ministeriales y diplomáticas, pero que también se nutría de dinámicas paralelas, como las aportadas por las redes de inteligencia, la iniciativa popular o las plataformas periodísticas e intelectuales. Evolucionando desde la supervivencia a la ofensiva, los británicos emplearon todos los canales disponibles a su alcance para tratar de orientar a la opinión pública española; a veces caminando al filo de lo imposible entre el límite de la imaginación, los obstáculos impuestos por el Gobierno español y los márgenes de la clandestinidad.

He aquí el enlace para adquirirlo:

https://www.marcialpons.es/libros/bajo-las-zarpas-del-leon/9788418752346/

Franco Desenterrado. La Segunda Transición Española

Y otro libro polémico pero a su vez necesario lo publicó en 2022 la editorial Pasado & Presente, a cuyos títulos debe estar muy atento cualquier apasionado de la historiografía. Se trata de Franco Desenterrado. La Segunda Transición Española, del catedrático de Estudios Hispánicos en el Oberlin College Sebastiaan Faber. En unos tiempos en que la Ley de Memoria Histórica, renombrada Ley de Memoria Democrática (que derogó la anterior), intenta dignificar a los perdedores, también se ha provocado un efecto contrario y probablemente no deseado a más de 80 años del fin del conflicto fratricida: el despertar de viejas rencillas, las consecuencias de los asuntos mal cerrados (o cerrados apresuradamente) y la debilidad de esa misma memoria a la que se quiere dar voz.

Y es que, aunque todo país democrático debe limpiar su oscuridad y hacer justicia, muchos aseguran que aquello debió hacerse recién inaugurada la democracia, y no cuando la mayoría de aquellos (tanto las víctimas como los verdugos) llevan décadas muertos. Aunque, quizá, como reza el refrán, «nunca es tarde». No todos opinan igual, claro.

Esta polarización, incrementada tras el traslado de los cuerpos de Franco y de José Antonio Primo de Rivera del Valle de los Caídos, hoy renombrado también como Cuelgamuros, unido al auge de la ultraderecha en Estados Unidos, toda Europa y también en España, la parcialidad de la judicatura y de algunos medios y otros problemas que vienen a evidenciar las fisuras de la llamada Transición, como el movimiento independentista catalán o el nuevo revisionismo histórico, sirven al autor para preguntarse si realmente España necesita una Segunda Transición…

Un libro controvertido pero revelador, con un enfoque mesurado y externo, sobre la delicada situación que atraviesa nuestro país y que contiene 13 entrevistas a periodistas, historiadores y politólogos de distintos ámbitos y posiciones, como Enric Juliana, Antonio Maestre, José Antonio Zarzalejos, Cristina Fallaràs, Marina Garcés o Ignacio Echevarría, cuyas palabras pueden servirnos para comprender y analizar correctamente nuestro pasado y cómo nos enfrentamos a nuestro futuro.

He aquí el enlace para adquirirlo en la web de la editorial:

http://pasadopresente.com/component/booklibraries/bookdetails/2022-02-07-17-24-27

Generalísimo (Galaxia Gutenberg)

Y si lo que queremos es centrarnos en una de las figuras clave de esta historia, el dictador Francisco Franco, y sus múltiples «rostros» y contradicciones (de las que también hizo gala en ese crucial periodo que supuso la Segunda Guerra Mundial, en relación tanto con el Eje como con los Aliados), nada mejor que sumergirnos en las páginas de Generalísimo. Las vidas de Francisco Franco, 1892-2020, recientemente publicado por una editorial habitual en el Pandemónium, Galaxia Gutenberg.

Obra de Javier Rodrigo, investigador en ICREA Acadèmia y catedrático acreditado en la Universitat Autònoma de Barcelona, pretende recorrer la vida del personaje a partir de sus denominaciones: de cómo lo llamaron, y de cómo se autodenominó. Paquito, Comandantín, Caudillo, Generalísimo, Su Excelencia el Jefe del Estado… estas y otras denominaciones acompañaron al dictador a lo largo de su vida. Según sus biógrafos y propagandistas (que hicieron «el agosto» durante cuarenta largos años), fue el inmortal, heroico y providencial hombre enviado por Dios para salvar a España, el defensor de la patria, santificado hasta el punto de que, a su muerte, la gente le dejaría peticiones manuscritas de milagros en el ataúd.

 O, en su reverso tenebroso representado desde el antifranquismo, el ser tímido, reprimido y taimado, el cruel, traidor, déspota y despiadado Criminalísimo. El resultado es una reconstrucción a veces turbadora y siempre fascinante de los mitos adheridos a la biografía de Francisco Franco Bahamonde. Una visión renovada y original, un recorrido desde el mito del guerrero tocado por Dios, inmortal e invencible, hasta la caricatura presente, convertido en carne de meme, pasando por su proyección narrativa como salvador de la patria, pacificador nacional, buen dictador, abuelo feliz, protodemócrata u hombre excepcional e irrepetible. Generalísimo habla de las vidas, reales o inventadas, del dictador. Pero, sobre todo, habla de la historia y el presente de España con la controvertida Ley de Memoria Democrática en boca de todos.

La revolución pasiva de Franco (HarperCollins)

Y si queremos seguir ahondando en la ambigua personalidad del dictador, desde un enfoque novedoso como sucede con el texto anterior, el pasado 2022 HarperCollins Ibérica publicaba el sugerente ensayo La revolución pasiva de Franco, un libro diferente sobre el dictador y las entrañas del franquismo que nos revela una nueva perspectiva de la historia contemporánea de España y la llamada Transición. Es obra del filósofo e historiador español José Luis Villacañas, quien, de la mano de La vida de Castruccio Castracani, la obra de Maquiavelo publicada en 1520, nos descubre la figura del «Caudillo» como condotiero y explica al personaje comparándolo con el prototipo de gobernante dibujado por el escritor y diplomático renacentista italiano en El Príncipe.

Teniendo en consideración además el pensamiento del teórico marxista también italiano Antonio Gramsci, Villacañas estudia el papel constituyente de Franco y el sentido de lo que llama «la revolución pasiva», sin precedentes en la historia de nuestro país, que se llevó a cabo durante su largo mandato de cuatro décadas.

Siguiendo el guion de la comedia La Mandrágora de Maquiavelo, el autor también analiza la Transición para preguntarnos cuánto duran las revoluciones pasivas, por qué son tan inestables y qué es lo que las pone en peligro. Todo ello bajo el telón de fondo de la destrucción del pueblo republicano y del sufrimiento de las clases populares en la larga noche de la guerra y la posguerra que marcaron gran parte del siglo XX en el sur de Europa. He aquí el enlace para adquirirlo en la web de la editorial:

Memoria de la Retirada (BLUME)

Y en relación al período inmediatamente anterior a las negociaciones secretas emprendidas entre el gobierno franquista y Londres, un libro que conmueve y que es de obligatoria lectura para entender el sufrimiento que causó la sublevación, la Guerra Civil y la posterior victoria del bando franquista es Memoria de la Retirada. 1939. Éxodo y Exilio, dirigido por el fotoperiodista y realizador nacido en París Miquel Dewever-Plana y publicado por la editorial Blume.

Este cautivador ensayo marca el momento en el que Barcelona cayó en manos de los sublevados. Fue el 26 de enero de 1939 y desde ese momento miles de familias republicanas hubieron de exiliarse a Francia, dejando atrás toda una vida, la patria, los enseres y propiedades y los recuerdos. Numerosos niños acomparon a sus padres camino del exilio, experimentando los terribles campos de internamiento y concentración, calamidades y muchas privaciones más.

80 años después, aquellos niños de corta edad se hallan en el ocaso de sus vidas (aunque cada vez son menos los testigos directos de aquellos turbulentos años en que también transcurrió la Segunda Guerra Mundial) y desean más que nunca transmitir como legado a los más jóvenes (que a veces apenas saben algo de nuestra guerra fratricida) la dolorosa experiencia que vivieron. Y este volumen profusamente ilustrado recoge su extraordinario testimonio.