Una historia del mundo en 500 rutas

Todo el que lea habitualmente las entradas que configuran «Dentro del Pandemónium» sabe que en su contenido prima la Historia con mayúscula (en sentido principalmente divulgativo), esa Historia omnipresente sin la que nada tiene sentido y sin la que no tendríamos un modelo a seguir –y muchos a desterrar–.

Óscar Herradón ©

Un libro maravilloso para descubrir la historia global nada menos que a pie, pues es cuando más viva se muestra ante nosotros, es una de las últimas novedades de BLUME: Una historia del mundo en 500 rutas, un tesoro escondido para cualquiera que muestre interés en el paisaje terrestre y su legado, un monumental libro ilustrado de 400 vibrantes páginas escrito por la periodista y viajera inglesa Sarah Baxter, redactora de la revista de viajes Wanderlust y colaboradora de grandes medios centrados en este apasionante tema, como las guías Lonely Planet o la revista Runner’s World, pero también en decanos del periodismo británico como The Guardian, The Telegraph o The Independent.

En las páginas de este volumen, nada sesuso, ligero de contenido pero intenso (en el buen sentido), podremos disfrutar de nada menos que 500 rutas con huella histórica y sendas naturales –o producto del ser humano cuando no guerrea y destruye– que podrían darnos para media vida si las realizamos, pero una opción es disfrutar con la imaginación desde el sofá de casa. También nos brindará muchísimas horas de entretenimiento. Algo ideal para un abril semiconfinado aún por el maldito Covid y con el tiempo bastante revuelto. Todo ello a través de sugerentes comentarios plagados de anécdotas, mapas ilustrados y fotografías que te dejan sin aliento, de auténticos paraísos perdidos en este planeta también bastante perdido. Un viaje en el tiempo y en el espacio para olvidar estos meses funestos. Aquí el enlace para adquirirlo en papel y también en cómodo (aunque menos magnético) ebook:

https://blume.net/catalogo/1733-una-historia-del-mundo-en-500-rutas-9788417492076.html

Y a través de las vías del tren      

Para complementar la lectura, este Día del Libro de 2021 uno puede sumergirse también en las páginas de otro voluminoso tomo de la misma colección y firmado por Baxter –igualmente desde el sofá, porque la pandemia no invita demasiado a recorrer el mundo en ningún medio de transporte, a no ser que pertenezcas a la OMS–. En Una historia del mundo en 500 viajes en tren, tenemos una completa y entretenida guía con una amplia variedad de rutas ferroviarias, desde las largas y épicas transcontinentales hasta las locales más cortas, donde se explora la evolución del mundo natural y se recorre el progreso de las antiguas civilizaciones.

CIVILIZACIONES, DE LAURENT BINET (SEIX BARRAL)

En un ejercicio de genialidad histórica (alternativa), el francés Laurent Binet imagina en Civilizaciones, una de las últimas novedades publicadas por Seix Barral, la conquista de América al revés, lo que en literatura se llama ucronía o novela histórica alternativa. Y lo hace partiendo de esta premisa: ¿Qué habría pasado si los incas hubieran conquistado Europa?

Conocí el trabajo de Binet por su fantástico ensayo novelado (éste sí, basado en hechos completamente reales) HHhH, que le valió el premio Goncourt de primera novela en 2010 y que también publicó en España Seix Barral, una impecable, documentada y magnética rememoración de los últimos días del despiadado jerarca nazi Reinhard Heydrich en Praga, la ciudad que comandaba usando la táctica de «el palo y la zanahoria» y que sería finalmente su tumba a causa de un atentado perpetrado por la Resistencia checa en colaboración con los servicios de inteligencia británicos.

Civilizaciones está dividida en cuatro bloques; en la primera, situada en el siglo X, una de las hijas del rey vikingo Erik el Rojo abandona con varios guerreros la colonia de Vinland (Terranova, en la costa noreste de Estados Unidos) y navega hacia el sur, momento en el que se producirá un efímero aunque significativo (por mágico e insólito, y también productivo) encuentro entre este pueblo de guerreros del norte y diversas culturas precolombinas. Los vikingos serán los responsables de enseñarles a los indígenas el uso del hierro, la doma de los caballos, el culto a Thor y algo muy importante: un escudo inmunológico frente a las enfermedades eruropeas que en la historiografía auténtica sería una de las principales causas de la victoria de los conquistadores, al diezmar a gran parte de la población autóctona.

Binet presenta después una reescritura de los llamados Diarios de Colón: cuando se produce el contacto, el Almirante presuntamente genovés (aunque a día de hoy se mantiene la incógnita sobre su verdadero origen) se topará con unos indígenas mucho más preparados y menos dóciles de los que se encontró el verdadero navegante a finales del siglo XV. Los hombres al mando del rey taíno Cahonabo y su hija Higüemota (ambos personajes reales), aniquilarán la flota, capturarán sus embarcaciones y Colón no regresará como héroe descubridor a la España de los Reyes Católicos, sino que permanecerá en el Nuevo Mundo como prisionero, aunque tendrá un papel relevante en el marco de la comunidad nativa.

Un tercer bloque –el más extenso– redibujará los hechos al no haber seguido el curso natural de los acontecimientos (historiográficos) y así, el rey Atahualpa no será apresado por Francisco Pizarro, hasta que, frenado en su avance por los aztecas, se verá obligado a hacerse al mar, recalando en Cuba (que por supuesto Colón no rebautizó como «isla Juana» en honor de la hija de Isabel y Fernando). Allí, la ahora reina Higüemota (que fue adiestrada por Colón durante su infancia en los secretos del Viejo Continente) entregará a Atahualpa los antiguos barcos capturados y exhortará al inca a realizar el camino a la inversa: hacia Europa.

Atahualpa, embarcado con menos de 3.000 hombres conquistará Europa. Aunque suene inverosímil, casi una quimera (y lo e, aunque se haga real en estas páginas gracias a la magia de la literatura), lo ciero es que Hernán Cortés conquistó Mesoamérica con igual número (reducido) de hombres. A partir de ese momento, comenzará una epopeya fascinante en la que los incas contarán con el apoyo de aquellos parias perseguidos por la Corona y la Inquisición en una península Ibérica azotada por la peste y el fanatismo religioso: judeoconversos y moriscos.

Entonces tendrá lugar una asombrosa repetición (con matices) de episodios históricos pero «a la inversa» en un ejemplo de genialidad narrativa y erudición histórica en la que Binet brilla con luz propia, como ya demostró en trabajos anteriores. Autos de fe, los más grandes reyes de la Cristiandad (Carlos V) sometidos a las vejaciones que sufrieron sus homónimos nativos (Moctezuma), prestamistas (los banqueros Fugger, que en lugar de a los Habsburgo darán sus créditos a los incas, permitiendo que forjen un gran ejército imperial que les habra las puertas del Sacro Imperio Romano-Germánico…

La victoria de Atahualpa se producirá no solo en el plano militar, sino principalmente en el político y cultural. Por las páginas de civilizaciones desfilan Tomás Moro, Erasmo de Rotterdam, Martín Lutero o Enrique VIII, que, debido a sus problemas con Roma, decidirá convertirse al intismo, la religión de los incas, más tolerante con la poligamia. De esta forma se compone un fresco del Renacimiento en el que todo es posible, un encuentro entre Cervantes y Montaigne como soñó Borges, o las aventuras en tierras americanas, tras conocerse en Lepanto, «la más alta ocasión que vieron los siglos pasados», de Miguel de Cervantes y un caballero de origen griego y de nombre Domenikos Theokopoulos, más conocido como El Greco, que servirá de base a la inmortal obra del primero, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, el texto que inauguró la novela moderna.

Una obra embriagadora en la que el autor francés despliega una imaginación desbordante. Un ejercicio de audacia narrativa que contiene una profunda reflexión acerca de las huellas que dejamos en el pasado, la imperfección y ambición humanas y el mundo que hemos construido, muchas veces a costa del derramamiento de sangre, pero por suerte también gracias a la cultura, la comunicación y la multiculturalidad, tan denostada por los más incautos. He aquí el link para adquirir esta novela tanto en papel como en libro electrónico:

https://www.planetadelibros.com/libro-civilizaciones/318194

Otto Skorzeny: un nazi en la corte de Franco (segunda parte)

Llegó a ser considerado el hombre más peligroso de Europa. El laureado militar nazi Otto Skorzeny buscó refugio en la España franquista, un régimen que lo acogió con los brazos abiertos y donde el austriaco intentaría revitalizar un ejército de soldados de la esvástica contra el avance del comunismo. Un plan secreto que salió a la luz hace apenas unos años y que muestra los estrechos vínculos de la dictadura franquista con los nazis fugados tras la derrota del Tercer Reich.

Óscar Herradón ©

Tras su intervención –más bien discreta– en la neutralización de la Operación Valkiria, vendría la llamada Operación Greif, que consistía en una orden del propio Hitler de llevar a cabo el asalto al Cuartel General de Eisenhower y su asesinato, misión que se frustró y momento en el que los norteamericanos definieron a Skorzeny como «el hombre más peligroso de Europa».

Yeo Thomas

Tras ello no tardó en legar la inevitable derrota del Tercer Reich y el momento en el que el protagonista de estas líneas, como otros miembros del Partido Nazi, fue internado en distintos campos de concentración… Hasta ser juzgado en Núremberg, donde fue declarado inocente en relación con la llamada Matanza de Malmedy, en la Batalla de las Árdenas, por un apoyo in extremis: el testimonio en su favor del espía inglés F. F. E. Yeo-Thomas (alias «Tommy»). Ello no impidió que fuese internado en un campo de «desnazificación». No obstante, Skorzeny nunca renegó de su ideología y finalmente logró huir de las garras aliadas. Uno de los lugares en los que buscaría refugio sería la España franquista, un país en el que el antiguo miembro de las SS (que solía mostrar con orgullo a la gente de confianza el tatuaje de su grupo sanguíneo como llevaban todos los miembros de las Waffen-SS por si sufrían una herida en el frente) pretendía revitalizar el nazismo y dar forma a un Cuarto Reich…

Skorzeny pudo viajar a la Península ibérica gracias a miembros de la citada red ODESSA, entonces en la clandestinidad, el 27 de julio de 1948. Según documentos desclasificados, el antigua nazi se instaló en Madrid bajo identidad falsa –durante un tiempo residió en la calle Montera, en los números 25-27– y retomó su trabajo de ingeniero, representando a prósperas compañías alemanas del acero, gozando de gran popularidad entre los franquistas y gracias a sus hazañas en la Segunda Guerra Mundial, de las que siempre se jactó y que muy posiblemente exageró notablemente. Era un héroe para esos españoles nostálgicos y uno de los últimos acólitos de Hitler que seguía con vida, al igual que el belga Léon Degrelle, que moriría en Málaga el 31 de marzo de 1994.

Nuevas revelaciones del archivo personal

El 8 de diciembre de 2011 la casa de subastas Alexander Autographs Inc. de Stanford (Connecticut, EEUU), sacaba a subasta el impresionante archivo que Otto Skorzeny legó a su muerte a su mujer, Ilse Lüthje, con la que se casó en 1954. Ésta dilapidó pronto la fortuna familiar y solo una familia española la ayudó a costearse un asilo en Madrid, donde fallecía, sola y arruinada, el 20 de diciembre de 2002. Como agradecimiento, Ilse legó el archivo de su esposo al dueño de esos importantes documentos, cuyo hijo, Luis M. Pando, decidió sumergirse en las miles de páginas de la historia que el nazi no quiso escribir –a pesar de haber publicado unas resonadas memorias en dos volúmenes, Vive peligrosamente y Luchamos y perdimos–, antes de ponerles precio.

Los documentos contienen de todo, desde planes de guerra y negocios, hasta secretos que revelaban parte del rol desempeñado por Skorzeny después de la contienda. Gracias a tan importante archivo, han salido a la luz numerosos puntos oscuros sobre un cuarto de siglo de actividad del guardia negro en nuestro país, del final de la Segunda Guerra Mundial hasta su muerte, en 1975.

El libertador de Mussolini mantenía un estrecho vínculo con el gobierno español, sus generales, algunos de los que sirvieron a Hitler, dictadores sudamericanos y negociaciones con importantes empresas alemanas como Krupp, Thyssen o la exportadora de armas Merex, según el periodista Rafael Poch, «una tapadera de los servicios secretos alemanes en la que trabajaban, o colaboraban, criminales de guerra teóricamente buscados por la justicia». En el archivo se encuentran también felicitaciones del antiguo nazi a Manuel Fraga del año 1964, cuando éste era ministro de Información y Turismo, así como dos recomendaciones de visados con la rúbrica del periodista de Falange Víctor de la Serna, quien estuviera a sueldo de la embajada de Hitler en Madrid, dirigidas a diplomáticos españoles en Alemania. Sería precisamente uno de ellos, Jorge Spottorno, quien siendo cónsul en Fráncfort emitiría un visado con nombre falso para el prófugo.

Entre los «secretos» (ya no tanto) se encuentran las pruebas de la transformación de Skorzeny en un hombre de negocios sin escrúpulos, reconvertido en traficante de armas –a través de Merex– o vendedor de petróleo y representante de las empresas alemanas supervivientes a los juicios de posguerra, muchas manchadas con sangre del Holocausto. Tangencialmente, dichos archivos apuntan a una supuesta relación del antiguo SS con el fundador del club Bilderberg, Józef Retinger –algo extraño si tenemos en cuenta que éste era uno de los mayores representantes del sionismo europeo–, entre muchos otros personajes de gran poder que supuestamente marcaban las directrices de la política internacional por aquel entonces.

Józef Retinger

Un agente secreto tras el hombre de negocios

Nasser

Otto era accionista de un ingente número de sociedades, poseía un patrimonio estimado en unos mil millones de pesetas, casas y terrenos en Madrid, Andalucía, Alemania, Austria, Irlanda… Evidentemente, todos ellos bajo identidades falsas, salvoconductos y pasaportes emitidos con el visto bueno de las más altas autoridades franquistas, como Juan Vigón, Antonio Garrigues Walker o Ramón Serrano Suñer, de abiertas simpatías filonazis en los años cuarenta. Entre otras, adoptó las identidades de Rolf Steinbauer, Hanna Eff Khoury, Frey Hans Rudolf o Hans R. Frey, y quizá incluso otras, siendo su papel el de negociar acuerdos comerciales de la España franquista con empresas alemanas y egipcias. Fue precisamente Skorzeny el responsable de las negociaciones del tratado hispano-anglo-egipcio del petróleo, a instancias del entonces presidente de Egipto, Abdel Nasser, amigo íntimo de «Caracortada».

Visado español a nombre de «Rof Steinbauer»

El archivo es un Sanctasanctórum de las relaciones internacionales de posguerra. Tanto los archivos desempolvados por Luis M. Pardo como los desclasificados por el BND alemán, arrojan una información más que relevante sobre las operaciones que se llevaron a cabo en distintos países occidentales en las décadas de 1950 y 1960, operaciones turbias que, evidentemente, se hacían a espaldas de la opinión pública.

Skorzeny mantuvo una nutrida correspondencia con importantes –y oscuros– personajes como el empresario alemán Alfried Krupp von Bohlen, que fuera condenado en los Juicios de Núremberg por «suministar armas al Tercer Reich y por trato inhumano a los prisioneros de guerra que trabajaron en su compañía», según recogía el diario El Mundo. Al parecer, tras la guerra Skorzeny se convirtió en su delegado comercial y sus operaciones se extendían desde Argentina hasta Egipto.

Krupp en Núremberg

Cuando en 1963 le fue diagnosticado el cáncer que acabaría finalmente con su vida, se recluyó en su casa mallorquina de Alcudia y fue su mujer Ilse quien tuvo que viajar a Estados Unidos, Irlanda o Alemania para continuar engrosando el patrimonio familiar a través de las relaciones comerciales.

Curiosamente, en su archivo se encuentra el guion para una película sobre su propia vida, escrito en 1959, lo que denota su enorme vanidad, una cinta que llevaría por título Special Mission, y donde, evidentemente, se hacía un elogio del encargo personal del Führer para encontrar y liberar a Mussolini. En 1963 recibía la misiva del hijo de su mayor enemigo, Eisenhower, a quien Skorzeny tenía la misión de matar por sorpresa –recordemos la Operación Greif–, violando los códigos de guerra.

Este post tendrá una próxima y última entrega sobre el «hombre más peligroso de Europa».

PARA SABER ALGO (MUCHO) MÁS:

Para profundizar en la escurridiza figura de Skorzeny, principalmente en sus años en España realizando numerosas intrigas, entramados mercantiles, todo tipo de conspiraciones –incluso la creación de la llamada «Legión Carlos V»–, así como sus numerosos alias, sus documentos secretos y sus contubernios con la CIA y el Mossad israelí –sí, aunque parezca contradictorio, expedientes desclasificados muestran que es así–, nada mejor que sumergirse en las páginas de una de las últimas novedades de la Editorial Almuzara: Otto Skorzeny. El nazi más peligroso en la España de Franco.

Un trabajo que denota dedicación y un amplio manejo de fuentes documentales. Obra del periodista Francisco José Rodríguez de Gaspar, redactor jefe del periódico La Tribuna de Toledo, aclara en ella los muchos matices que rodearon a esta figura capital del sombrío pasado reciente de España.

Uno también puede leer los libros firmados por el propio Skorzeny sobre sus «gestas» (Vive peligrosamente, Luchamos y perdimos, Misiones Secretas y La Guerra Desconocida), otra cosa es creer en su fidelidad a los hechos narrados por quien ha sido considerado por algunos un mentiroso patológico y por los más un calculador y eficiente espía. O visualizar el estupendo documental estrenado en 2020 El hombre más peligroso de Europa, Otto Skorzeny en España, obra de Quindrop Producciones Audiovisuales, con coproducción de RTVE y la televisión balear IB3, codirigido por Pedro de Echave y Pablo Azorín.

La cultura del abismo. Lecturas del Holocausto

En enero de 2020 se cumplían 75 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, un lugar ignominioso e infame que representa lo peor de la historia de la (in)humanidad. Recordar el Holocausto, continuar realizando investigaciones y sacando a la luz las atrocidades del fanatismo y la sinrazón son algo obligado para desmontar a negacionistas y nostálgicos, para combatirlos con la verdad y la cultura. La bibliografía sobre aquel periodo es intensa, ingente, podría decirse que monumental e inabarcable, pero por supuesto NECESARIA.

Óscar Herradón ©

Primer transporte a Auschwitz en Tárnow en 1940

Acercarse a los libros que mejor han contada la Shoah es tarea obligada para todo historiador, estudioso o simplemente inquieto con la historia contemporánea, con una historia que todavía sigue agarrada como nervios a un músculo tantas –o no tantas, según se mire– décadas después. Hoy que no pocos descerebrados, de uno a otro rincón del planeta, continúan reivindicando extremismos, incluso se muestran nostálgicos de un glorioso «Tercer Reich» o de regímenes afines como el primer franquismo, o completamente opuestos pero igual de dañinos como el estalinismo, también fuertemente antisemita –no debemos olvidar, a pesar del papel capital jugado contra Hitler en la Segunda Guerra Mundial, el previo pacto germano-soviético para el reparto de Polonia, muestra iluminadora del entendimiento entre tiranos–, nada mejor que leer, para recordar y, aunque suene manido, no repetir los mismos errores, y eso que solo hace falta echar un vistazo a la actualidad para comprobar que en muchos rincones el hombre (completamente DESHUMANIZADO) continúa siendo el peor enemigo del hombre. No obstante, y por suerte, a pesar de terribles contiendas y genocidios mucho menos lejanos que los de aquella salvaje guerra, nunca se ha vuelto a instrumentalizar la muerte como bajo el régimen de la esvástica. Por ello es necesario saber, no mirar para otro lado e informarse: leer, contrastar, chillar si es necesario.

El Holocausto como advertencia y síntoma

Un buen ejemplo de libro con dicha finalidad es la monumental y rigurosa monografía La Cultura del Abismo. Lecturas del Holocausto, coordinada por Javier Fernández Aparicio y Javier Quevedo Arcos y publicada por la Editorial Certeza. Estos dos bibliotecarios llevan varios años trabajando en el recuerdo y la interpretación de la memoria del Holocausto a través de los libros y en las colecciones de bibliotecas públicas. Un ingente trabajo al que sumaron en 2012 la creación y coordinación de un Club de Lectura sobre el delicado asunto, convertido en espacio de lectura, diálogo y opinión. De esta experiencia surgieron decenas de participantes y los textos que conforman este impresionante volumen.

En relación a ciertas efemérides se realizaron también monografías de diversos aspectos de la Shoah que se recogen en el presente libro, incluyendo un completo diccionario con citas de diferentes autores, supervivientes, víctimas e incluso verdugos de aquella planificación calculada y fría de exterminio de parte de la población a instancias de un estado moderno y avanzado, poniendo también sobre la mesa las cuestiones no menos relevantes del perdón y la justicia en unos tiempos en que el antisemitismo ha aumentado considerablemente a escala global, en Estados Unidos por parte de la llamada Alt-Right y en otros rincones, como Alemania o la propia España. Aquí, hace unas semanas, asistíamos atónitos a un discurso nazi en el que miembros de la Falange afirmaban, más de 75 años después de la liberación de Auschwitz, que «el judío es el culpable» en un acto en el madrileño cementerio de La Almudena. Y ello en boca de apenas una adolescente. Estremecedor. El azote del coronavirus y la debacle económica que lo acompaña no han hecho sino aumentar estas peligrosas tendencias, como siempre pasa en tiempos de crisis, que aprovechan los grupos totalitarios para cosechar seguidores.

En definitiva, el Holocausto como advertencia y síntoma. Aquí os dejo el enlace para adquirir este importante y urgentemente necesario trabajo:

https://certeza.com/producto/la-cultura-del-abismo-25e/

Católicos contra Hitler

En lo que respecta a la persecución del catolicismo por el Tercer Reich son muchos menos los estudios exhaustivos publicados en español y en cualquier idioma que en relación a la Shoa, en gran parte también por las cifras, pues los represaliados fueron muchos menores, pero los hubo, por mucho que Hitler no quisiera incluir en un principio a los seguidores de Jesús (ni católicos ni protestantes) entre sus objetivos. También destacaron algunos intelectuales católicos que se opusieron con fuerza al régimen nacionalsocialista desde sus mismos –y peligrosos- comienzos. Uno de los más combativos, incluso cuando desde la propia Roma se guardaba silencio (probablemente para no impulsar pogromos contra los católicos alemanes), fue el filósofo y teólogo alemán Dietrich von Hildebrand (1889, 1977), que formaba parte de una distinguida familia burguesa: era hijo del escultor Adolf von Hildebrand y nieto del profesor de económicas Bruno Hildebrand.

Su juventud la pasó a caballo entre Italia y Alemania y se convirtió con devoción al catolicismo en 1914, hecho que marcaría el resto de su vida. Estudió en la Universidad de Múnich y más tarde en Gotinga, donde sería alumno destacado del filósofo y matemático germano Edmund Husserl y del también filósofo Adolf Reinach, doctorándose en Filosofía en 1914. En la Universidad de Múnich enseñaría de 1918, año del final de la Gran Guerra y del comienzo del desastre para Alemania debido a las abultadas reparaciones de guerra impuestas por los vencedores en el Tratado de Versalles, hasta 1933, cuando los convulsos acontecimientos políticos que asolaban el país cambiaron también el escenario cultural y académico.

Al día siguiente del incendido del Reichstag, del que los nazis acusaron al joven comunista Marinus van der Lubbe (tan solo un chivo expiatorio), una operación de bandera falsa orquestada por los propios seguidores de Hitler y que les sirvió para convencer a un decrépito canciller Hindenburg para que firmase un estado de emergencia que les permitió perseguir a todos los enemigos políticos, Hildebrand abandonó Alemania. Marchó a Viena, curiosamente la ciudad que forjaría el carácter radical de un joven Adolf Hitler y allí, con gran determinación y no poca temeridad teniendo en cuenta el desarrolló de los acontecimientos, fundó la revista antinazi Der Christliche Ständestaat (algo así como «El Estado corporativo cristiano»), a la vez que enseñó filosofía en la universidad. Por ello, no tardó en engrosar la lista de objetivos a liquidar por las fuerzas de Hitler.

Cuando los nazis entraron en la capital austriaca tras el Anchluss, en marzo de 1938, con vientos de guerra soplando ya sobre el Viejo Continente, el pensador huyó a Suiza y más tarde a Francia, donde enseñaría en la Universidad Católica de Toulousse de 1939 a 1940. Con la invasión del país galo por la Wehrmacht, a través de la devastadora Blitzkrieg (Guerra Relámpago), Hildebrand hubo de huir de nuevo y llegó a Estados Unidos en un arriesgado viaje vía la España de Franco, Portugal y Brasil, siendo después catedrático en la Universidad de Fordham, en Nueva York, desde 1941 hasta 1960.

Para conocer la determinación y el pulso constante que Von Hildebrand hechó al régimen de Hitler, podemos acercarnos a través de su propio testimonio en el libro autobiográfico Mi Lucha contra Hitler, que publicó recientemente Ediciones Rialp, en una traducción impecable y una preciosa edición. Además de su oposición al nazismo y sus textos de carácter filosófico, el autor escribió numerosas obras sobre la fe y la moral del catolicismo, obras maestras como Pureza y virginidad, El matrimonio, Liturgia y personalidad y La transformación en Cristo, textos que contribuirían a la conversión a su fe de numerosas personas, influyendo incluso en varios hombres destacados del Concilio Vaticano II, como el entonces cardenal Karol Wojtyla, futuro pontífice Juan Pablo II. Hildebrand moría el 26 de enero de 1977 en New Rochelle, sin abandonar los EEUU que le dieron cobijo durante la Segunda Guerra Mundial.

Podéis adquirir este más que recomendable libro en el siguiente enlace:

https://www.rialp.com/libro/mi-lucha-contra-hitler_92987/