Ritos y simbología del crimen organizado (Parte I)

Estos días se juzga a los cabecillas de los clanes de la ‘Ndrangheta en Calabria. La Camorra vuelve a estar de actualidad cuando un documental revela cómo los nuevos «capos» de la mafia napolitana son apenas «millennials» que siguen haciendo negocio en plena pandemia y hace unos días que el sicario de la Cosa Nostra Ferdinando «Freddy» Gallina era extraditado desde EEUU a su Italia natal para ser juzgado por tres homicidios «agravados con finalidad mafiosa». El crimen organizado «made in Italy» sigue viva cuando apenas queda un año para que se cumpla medio siglo del estreno en cines de El Padrino, obra maestra por antonomasia del nuevo cine de los setenta. Excusas suficientes para repasar los ritos secretos y los símbolos esotéricos de la Mafia.

Óscar Herradón ©

Hace poco más de dos meses, el 13 de enero, comenzaba en Calabria el macroproceso a parte de los primeros espadas de la ‘Ndrangheta. Un despliegue espectacular blindaba la seguridad ante los jefes de la mafia calabresa: se ha construido un búnker ex profeso en una zona industrial de Lamezia Terme que permitía celebrar el proceso en la misma Calabria. Un juicio considerado histórico desde el macroproceso contra la Cosa Nostra en los ochenta –donde también se construyó un búnker para los procesados, junto a la cárcel de Ucciardone, en Palermo– por el que han desfilado más de 350 imputados y en el que hasta 913 testigos han aceptado romper la omertà, la «ley del silencio» del hampa, para revelar los secretos de los clanes.

Y aunque gran parte de su cúpula esté entre rejas, las actividades de la organización no decaen: un mes después del inicio del juicio, el 10 de febrero, saltaba la noticia de que la policía italiana había incautado en tres operaciones un cargamento de 1,3 toneladas de cocaína pura importada en varios cargamentos procedentes de Brasil y Ecuador, ocultas en contenedores de café y fruta, en el puerto de Gioia Tauro, al sur de Calabria, un punto, claro, infiltrado por la ‘Ndrangheta y que llevaba tres años bajo vigilancia de las autoridades.

No es lo único que se desmantela –imaginad lo que permanece oculto–: apenas días después eran detenidos 45 personas relacionadas con su entramado criminal en el marco de la operación «Metameria», incautándose además de 6 millones de euros en bienes instrumentales. Un cerco instigado por el fiscal antimafia de Calabria Nicola Gratteri que recuerda a viejas y emblemáticas luchas mafiosas de la península itálica.

Ahora que el crimen organizado italiano vuelve a estar de actualidad –si es que no lo estuvo siempre–, realizamos en «Dentro del Pandemónium» un peligroso viaje al corazón del crimen organizado para conocer los ritos y códigos secretos de la Mafia. Por si acaso, mientras leen, presten atención a su alrededor con el rabillo del ojo…

Tutto per la mia famiglia

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Una habitación semioscura se muestra ante el espectador. Un hombre de rostro indefinido aparece sentado en un sillón de cuero, tras un majestuoso escritorio de madera. Está flanqueado por dos figuras de aspecto amenazante, dispuestas a sacar en cualquier momento el revólver que esconden bajo sus chalecos. El hombre sin rostro saborea un habano; el humo de sus bocanadas impregna la estancia. Frente a él, al otro lado del escritorio, se encuentra un hombre encorvado, nervioso. De su frente caen, como lágrimas, gotas de sudor. Sus piernas no paran de temblar. El primero es el Capo di tutti capi, «el Jefe de jefes»; los que le flanquean son dos soldados y en un rincón, apenas perceptible pero siempre atento a todo, el Consigliere.

El otro es un colaborador de la Familia que ha sido descubierto pasando información a la policía. El Consigliere se acerca, susurra algo al oído del Capo, y poco después, tras la titubeante explicación del malogrado chivato, los dos sicarios levantan al sujeto, que está a punto de caer al suelo, y se lo llevan. No tardará en convertirse en cadáver. La delación se paga con la muerte. Siempre.

Es fácil, tras visionar El Padrino de Coppola, seguir las andanzas de Los Soprano durante seis temporadas o la más reciente y también catódica Boardwalk Empire –que narra los años de la Ley Seca en Atlantic City y Nueva York–, entre una larga lista –el crimen vende– imaginarse una escena de este tipo en una sala de cine. Escenas rodeadas de un aura romántica que, como se encargó de reflejar en la novela Gomorra el periodista Roberto Saviano –la Camorra puso desde entonces precio a su cabeza–, tiene poco de real, pues los criminales, lejos de ser «hombres de honor», por mucho que se rijan por sus códigos ­­­–y deben hacerlo–, suelen ser viles asesinos impulsados por el ansia de poder y dinero.

Cartel promocional Boardwalk Empire (HBO)
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No obstante, y aunque para estos personajes la vida de sus congéneres no tiene demasiado valor, es cierto que sus sociedades, casi secretas, tienen sus propios códigos de honor, sus «dioses» e incluso sus rituales de iniciación. Es eso lo que les define –y los diferencia– de otros colectivos fuera de la ley. Unas organizaciones que cada vez tienen más poder y están entre nosotros. Precisamente en 2014, un vídeo sacaba a la luz uno de los secretos mejor guardados de la mafia. Hace más de un siglo que se conocen los ritos de iniciación de estos grupos, aunque siempre ha sido por vía indirecta, por confesiones de miembros arrepentidos o papeles incautados. Sin embargo, en noviembre de aquel año se hacía público un vídeo donde se ve el ingreso de un capo mafioso de La Santa, la máxima categoría de la afiliación de la ‘Ndrangheta, una especie de élite, cuyos miembros, según publicaba el diario El Mundo, «tienen acceso a los secretos más herméticos de esta organización». El vídeo fue grabado por el grupo de operaciones especial –ROS– de los carabinieri en Castello de Brianza, una localidad a 35 kilómetros de Milán, en Lombardía, y en él se escucha al capo decir el siguiente juramento: «Precisamente en esta santa tarde, en el silencio de la noche y bajo la luz de las estrellas y el esplendor de la luna, formo la cadena. En nombre de Garibaldi, Mazzini y La Marmora, con palabras de humildad firmo la santa sociedad».

Lugar donde fue grabado el juramento de la ‘Ndrangheta por los carabinieri

Así, de un lado al otro del globo, nos topamos con entramados criminales que debido a sus características, símbolos, formas de actuar y creencias, conforman lo que conocemos como mafia, a pesar de sus notables diferencias. Pero, ¿de dónde surge esta denominación? Existe una gran controversia entre los estudiosos sobre la etimología de la palabra mafia, aunque de lo que no cabe duda es de que está directamente vinculada a la isla de Sicilia y su historia moderna.

Una de las teorías más extendidas asegura que provendría del vocablo de origen árabe mahya, cuyo significado es «bravuconería, chulería o jactancia». No sería extraño si tenemos en cuenta que de los años 960 al 1060 este pueblo ocupó el territorio siciliano; al igual que podría tener su origen en el sustantivo árabe mu’afah, cuyo significado es «protección de los débiles». Aunque otros historiadores se inclinan por la procedencia de la antigua expresión toscana maffia, que significaba «miseria». Para gustos, colores.

La Garduña, sociedad secreta «made in Spain»

Otra hipótesis es que se trata del acrónimo de la frase Mazzini Autorizza Furti, Incendi, Avvelenamenti –«Mazzini autoriza robos, incendios, envenenamientos»–, en alusión al promotor de la Unificación Italiana, Giuseppe Mazzini. En este caso, y siguiendo el trabajo de Charles William Heckethorn, la mafia se habría iniciado en el siglo XIX como tal tras la asociación de una serie de indigentes e individuos de la más baja clase social que, bajo la tutela de Mazzini, realizaron actividades criminales.

Y así más y más teorías, como la que asegura que el término aparece por primera vez entre 1862 y 1863, cuando se representa en Palermo el drama I Mafiusi di la Vicaria –Los Mafiosos de la Vicaría–. Su popularidad fue tan grande que en Europa comenzó a llamarse así al crimen organizado.

Garibaldi

Es muy probable que la estructura de estas sociedades secretas surgiera antes de la Unificación Italiana. Durante siglos Sicilia había estado sometida a condiciones indignas que sufría gran parte de la población. Unos pocos terratenientes tenían el poder, mientras que, al no existir un gobierno organizado que velase por los derechos de los más pobres, éstos se vieron obligados a fortalecer los vínculos familiares, los llamados «lazos de sangre», con un código de honor fortalecido por la ley del silencio para estar seguros. En el siglo XIX surgió también una figura fundamental para comprender el surgimiento de la mafia: los gabellotti o recolectores de impuestos, que administraban las propiedades de los poderosos y hacían de intermediarios entre éstos y los campesinos, quienes debían entregarles un porcentaje de la cosecha por su mediación. Poco a poco comenzaron a hacerse más poderosos en la isla y a organizarse en grupos de ladrones y extorsionadores que amenazaban a los labriegos y mercaderes, siendo un antecedente directo de la mafia y de sus forma de amasar dinero.

Existen otras teorías que se remontan al medievo, a la lucha contra los franceses, y otras más, numerosas, en relación con la Unificación de Garibaldi y la lucha contra los borbones españoles. Hasta ahora, nadie se pone de acuerdo sobre el verdadero origen y su surgimiento es, de esta forma, una fuente inagotable de leyendas. Precisamente una de estas leyendas señala que la mafia sería de origen español. Según la tradición, a mediados del siglo XV, tres caballeros hispanos, apodados Oso, Mastroso y Carcañoso –en italiano Osso, Mastrosso y Carcagnosso–, pertenecientes a la Garduña, huyeron de Toledo e hicieron carrera delictiva durante tres décadas en la isla de Favignana –Islas Egadas, frente a la costa occidental de Sicilia–, a donde llevaron las reglas de honor y sangre de la sociedad secreta española en un tiempo en el que provincias como Nápoles estaban bajo dominio de la Corona hispana. Pasados esos treinta años, Osso se dirigió a Sicilia y fundó la Cosa Nostra; Mastrosso a Calabria, donde dio forma a la Camorra y, finalmente, Carcagnosso a Calabria, donde crearía la estructura de la ‘Ndrangheta. Una historia apasionante, pero sin duda legendaria. No lo son, sin embargo, los numerosos grupos mafiosos que operan en la sombra y que dominan a base de pólvora y sangre las cloacas del mundo.

La intención de este post es continuar… Esperemos que no lo impida la Ley del Silencio.

Supersoldados: hombres mejorados para la guerra del futuro (II)

Decir que la tecnología ha avanzado de forma vertiginosa es quedarse corto. Y lo que viene… En medio de esta lucha por alcanzar la mayor eficiencia, y el consiguiente beneficio, con el 5G ya prácticamente implantado tras una guerra comercial sin precedentes cuyos ecos todavía reverberan y experimentos que parecen sacados de una revista pulp de los años 50 a punto de ser aprobados por gobiernos y corporaciones, el terreno militar es uno de los que, bajo el paraguas de Top Secret, está realizando los experimentos más sorprendentes, e inquietantes. Veamos algunos de los que han trascendido, que no son todos los que están en proceso, por supuesto.  

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El terreno de la guerra del futuro, evidentemente, no se circunscribe a Estados Unidos, aunque sean éstos quienes hacen un mayor desembolso en los avances más vanguardistas. En octubre de 2018 un informe del Ministerio de Defensa británico analizaba cómo los imparables avances tecnológicos podían afectar –tanto positiva como negativamente– a los soldados. En ese mismo expediente se aventuraba una escalofriante posibilidad: que la reproducción de tropas modificadas genéticamente podría ser una realidad en apenas una generación. Soldados biónicos que permitirían a los países aumentar su capacidad militar y mejorar el desempeño de las fuerzas de combate. Lo que en la película Soldado Universal (1992) parecía un argumento hecho para mayor gloria del entonces archifamoso Jean Claude Van Damme, hoy podría cobrar forma.

Dicho informe, titulado Global Strategic Trends (Sixth Edition): The Future Starts Today, publicado bajo el paraguas del grupo de expertos del Centro de Desarrollo, Conceptos y Doctrina, un think tank del Ministerio de Defensa británico, apunta que dentro de 30 años los soldados «mutantes» podrían levantar grandes pesos –algo que empieza a ser posible gracias a vanguardistas exoesqueletos– y correr a gran velocidad en distancias extremas, cual si fueran clones del Capitán América. Es muy probable que dispongan de visión nocturna por infrarrojos –algo que ya es una realidad en equipamientos avanzados–, e, incluso, y esto es lo más fascinante: ¡ser capaces de transmitir sus pensamientos a través de telepatía asistida electrónicamente!

El documento británico examina las amenazas globales e identifica los problemas que deben abordar los países debido a la revolución tecnológica, como la posibilidad de protestas violentas por parte de grupos de personas cuyos trabajos peligren por la implantación robótica, advirtiendo sobre «el riesgo de agitación social y posiblemente una protesta violenta de los desfavorecidos», e incide a su vez en una mejor regulación de las ya casi incontrolables RRSS.

En cuanto al asunto que nos atañe, la explotación por los estados de tecnología emergentes en la obtención de provecho en el campo de batalla, el informe señala que la edición de genes, las extremidades biónicas, las adaptaciones que mejoran el cerebro y las drogas estimulantes o nootrópicas «ofrecerán una profunda expansión de los límites del rendimiento humano». Advierte a su vez de que se deben introducir leyes que tengan en cuenta consideraciones morales y éticas antes de crear los hipotéticos ejércitos mutantes, afirmando, entre otras cosas, pueden «polarizar las poblaciones, erosionar la confianza en las instituciones, crear incertidumbre y alimentar las quejas». Un panorama nada alentador.

¿Telepatía asistida?

Precisamente este es uno de los planes más ambiciosos de DARPA: un ingenio que permitiría al soldado tener sorprendentes capacidades extrasensoriales… ¡mediante la lengua! Ya en una fecha tan lejana como 2008, sus investigadores trabajaban en un dispositivo denominada BrainPort, consistente en un casco equipado con una cámara, un sonar y diversos aparatos de navegación y localización. Luego se introduce en la boca del usuario una delgada lámina de plástico cargada de microelectrodos conectados con el casco que recogen la información sensorial, «aprovechando así la habilidad del cerebro de convertir pulsos eléctricos en información visual», ya provenga ésta de los ojos o de otros sentidos; esto permitiría, por ejemplo, «ver 360º» en la oscuridad, tecnología que ya ha sido probada con relativo éxito por buzos a grandes profundidades.

Con los años y la revolucionaria innovación tecnológica, DARPA ha ido más allá, y en 2017 anunciaba que había invertido 65 millones de dólares en la creación de un módem que conectaría nuestro cerebro a un ordenador, un ambicioso proyecto que buscaría grabar millones de charlas entre neuronas de forma simultánea en un cerebro humano vivo. Así, se busca superar uno de los grandes obstáculos de la neurociencia: registrar la actividad desde el interior del cerebro humano para entender y corregir padecimientos. Dicha startup responde al nombre de Paradromics, y se basa –aunque de momento sólo es experimental, o eso nos dicen– en conexiones en banda ancha que ayudarían en los tratamientos de ceguera, parálisis, trastornos del habla e incluso la restauración de sentidos perdidos. Por supuesto, las posibilidades en el campo de la Defensa son potencialmente alentadoras.

El responsable del llamado “Programa de Conversación Silenciosa”, que recuerda al casco del Profesor X, es Matt Angle, quien cuenta con el apoyo de varios investigadores de la Universidad de Stanford. Afirma que se trata de un “cerebro-módem” equipado con circuitos flexibles que han bautizado como neurograins, los cuales se colocarían sobre el cerebro “para crear un enlace de datos sin fisuras y retrasos entre el cerebro humano y una computadora. Los neurograins son pequeños cables con el grosor de un grano de arena equipados con microscopios holográficos capaces, supuestamente, de observar la actividad de millones de neuronas a la vez. Su principal ventaja, afirman, es que dicho implante “funcionaría de forma inalámbrica y permitiría la conexión y envío de datos en ambos sentidos, no sólo del cerebro al ordenador”. Esta interfaz cerebro-ordenador podría permitir en unos años que los soldados recibieran información desde un mando de control a su cerebro a tiempo real, una suerte de “telepatía informática”, y es bastante más ambicioso que otros proyectos similares.

El Brain Computer Interface (BCI) convierte el campo de lo que hasta ahora formaba parte de la parapsicología en una posibilidad muy real –aunque ligeramente distinta a lo que se consideran poderes telepáticos–.El ambicioso proyecto, según recogía un artículo del Daily Mail, permitiría a los soldados comunicarse telepáticamente: “Recientemente, el Programa de Conversación Silenciosa de DARPA ha estado explorando la tecnología de lectura de la mente con dispositivos que pueden detectar las señales eléctricas dentro del cerebro de soldados y enviarlos a través de Internet. Con chips implantados, ejércitos enteros podrán hablar sin radios. Las órdenes van directamente a las cabezas de los soldados y los deseos de los comandantes se convertirán en los deseos de sus hombres”. Hombres sin capacidad de decisión propia y, como ahora veremos, sin miedo o remordimientos.

Los nuevos Terminator

Si en algo eran eficientes los Terminator que nos presentó James Cameron por primera vez en 1985, es que, además de ser prácticamente indestructibles –y de estar al servicio de una inteligencia artificial que se vuelve contra su creador, Skynet, no pecaban de aquello que atormenta a los humanos: no tenían remordimientos, ni dudas, ni miedos. De hecho, se calcula que durante la Segunda Guerra Mundial, apenas el 20% de la infantería estadounidense disparó sus armas contra el enemigo, inacción que en la guerra de Vietnam ya alcanzó, en ocasiones, el 90%. El hombre es, en terribles términos pragmáticos, imperfecto.

Bien, pues también en este campo, según desveló en su informe el novelista Simon Conway en 2018, DARPA estaría trabajando para crear una suerte de biorobot –o humano-robot– que muestre menos temor, y que al recibir órdenes mediante distintas startups, «pueda estar interconectado con su comando y actuar como una entidad única».

En las universidades de Harvard y Columbia varios equipos llevan años trabajando en métodos de inhibición del miedo y modos de anestesiar la memoria, usando pastillas de propranodol. Pero DARPA va más allá. Hace unos años, científicos a su cargo lograron controlar por ordenador un ratón al que se le habían implantado electrodos en su pequeño cerebro y en la actualidad trabajan con un «tiburón» que puede ser dirigido a distancia. En la Universidad de Nueva York las investigaciones más sorprendentes –y éticamente controvertidas– son las llevadas a cabo por el prestigioso neurocientífico colombiano Rodolfo Llinás, quien, entre otras hazañas, inserta cables capilares en el cerebro de roedores para estimularlo a distancia; de esta forma, logra generar sensaciones y estados de ánimo artificiales en las cobayas. El neurocientífico asegura que la comunicación directa entre mente y máquina puede ser factible. En una entrevista para la red de televisión pública USA, Public Broadcasting Service, Llinás planteó lo siguiente: «Convenientemente desarrollada, esta tecnología permitiría que cada miembro de un grupo de soldados fuese consciente de la existencia de todos y cada uno de ellos y de lo que están haciendo en cada momento. El grupo de personas individuales desaparece para convertirse en una única entidad. Así, si uno resulta herido, todos podrían saberlo inmediatamente. En el fondo, se trataría de una especie de conciencia colectiva». Los soldados funcionarían así como una suerte de enjambre de abejas. IMPRESIONANTE.

Este post tendrá una tercera y última parte en breve… permaneced atentos!!!!

El enigma de los rollos del Mar Muerto (II)

A pesar de los tiempos inciertos que vivimos y de que la pandemia y el confinamiento hayan provocado que muchos yacimientos estuvieran inactivos durante meses, la arqueología está de enhorabuena: han hallado nuevos fragmentos de los manuscritos del Mar Muerto por primera vez en 60 años. El descubrimiento no es baladí, y nos sirve para recordar en «Dentro del Pandemónium» la historia y el valor de estos documentos capitales de la antigüedad.

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En un primer momento solo investigadores católicos tuvieron acceso al inédito material. Bajo la supervisión de la Comisión Bíblica Pontificia, dirigida por el Vaticano, el padre dominico y arqueólogo Roland De Vaux se encargó de dirigir al grupo de analistas y estudiosos de los pergaminos. El carácter marcadamente antisemítico de muchos de ellos evitó que durante décadas la comunidad judía, principal interesada por su contenido –la mayoría de los escritos versaban sobre la historia antigua del judaísmo y estaban escritos en hebreo– pudiera estudiar el contenido de los mismos. Hoy, como vemos, eso ha cambiado radicalmente, y son los israelíes los que están a la cabeza de las investigaciones actuales.

Todo aquél círculo de secretismo, agudizado por problemas políticos, llevó a que algunos investigadores como Michel Baigent y Richard Leight, autores del famoso libro El Enigma Sagrado, plantearan la hipótesis de una conspiración del mismísimo Vaticano para evitar que salieran a la luz grandes secretos relacionados con la vida de Jesús y el cristianismo primitivo. El tiempo ha demostrado, una vez hechos públicos los rollos, que la Santa Sede, a pesar de su habitual tendencia al oscurantismo, no tenía mucho que esconder, a diferencia del caso de los escritos de Nag-Hammadi. Es cierto, como veremos, que muchos de los contenidos traducidos indican una posible relación de Jesús con los autores de los mismos, si bien estas coincidencias no son tan claras como para llevar a cabo una conspiración de tales dimensiones –si había razones para ella en relación con los Evangelios Apócrifos, en concreto el de Tomás, que ponía en entredicho aspectos importantes del dogma cristiano oficial–, aunque siempre quedará la duda de cuáles fueron realmente las intenciones de la Santa Sede sobre los rollos.

Aunque probablemente exagerada, la teoría del complot cobró mayor fuerza cuando el citado De Vaux, que falleció en el año 1971, concedió los derechos para el estudio de los textos en su testamento a otro dominico, el padre Pierre Benoit. ¿Qué tenían los católicos que esconder? Probablemente, como afirma el experto Stephen Hodge, no demasiado, pudiendo explicarse la actuación de De Vaux al margen del planteamiento conspiranoico por su profundo antisemitismo –no quería ni oír hablar de que historiadores judíos estudiasen los textos, que creía de su propiedad– y la tendencia general del erudito a acaparar para sí mismo y su cerrado círculo aquello que entra dentro de su campo de estudio.

De Vaux

Cuando Benoit murió en 1986, los textos pasaron a manos de otro católico, John Strutgell, quien, junto a sus colegas, no había publicado ni un solo texto encontrado en Qumrán en nada menos que 33 años. Tras una entrevista en la que desveló su faceta antisemita y antiisraelí, fue supuestamente presionado y obligado a dimitir, por lo que las autoridades hebreas pusieron el proyecto en 1991 en manos de Emanuel Tov, profesor de estudios bíblicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien, sin embargo, perpetuó la regla del secretismo iniciado por sus antagónicos predecesores, prohibiendo el acceso a los textos excepto a unos pocos personajes de su confianza.

Strutgell

Sin embargo, nadie podía evitar ya, ni siquiera el egocéntrico Tov, el acceso de eruditos de toda índole a unos textos sobre los que pesaba el marchamo de «malditos» y que parecían condenados a permanecer ocultos. Finalmente, comenzaron a publicarse fotografías y traducciones de éstos en la revista de la Biblical Archaeological Society en septiembre de 1991. Comenzaba, por fin, a desvelarse el misterio.

Los escritos hallados en Qumrán

Tras el hallazgo de nada menos que once cuevas a orillas del Mar Muerto, l7os textos comenzaron a ser clasificados. ¿Con qué se toparon arqueólogos y filólogos? La mayoría de  los manuscritos correspondían a pasajes bíblicos del Antiguo Testamento, algunos de ellos inéditos, o versiones diferentes de historias ya conocidas. Los siete manuscritos originales encontrados en la Cueva 1, descubierta por los pastores, fueron los siguientes:

  1. Una copia del Libro de Isaías.
  2. Otro fragmento de Isaías.
  3. Un comentario de los dos primeros capítulos de Habanuc.
  4. El Manual de la Disciplina o Norma de la Comunidad, una valiosa fuente de información sobre la secta religiosa de Qumrán, a la que supuestamente se debe la copia de los manuscritos y de la que hablaré en un próximo post.
  5. Una colección de salmos y alabanzas conocida como «Himnos de Acción de Gracias».
  6. El Libro del Génesis con notas en arameo.
  7. La Norma de la Guerra, un extraño y extraordinario relato apocalíptico que narra la inminente lucha de los llamados «Hijos de la Luz» con los «Hijos de las Tinieblas» en los últimos días antes del fin de los tiempos.

Abordar la colección completa del Mar Muerto sería imposible, pues nos desviaríamos de la intencionalidad divulgativa –e inmediata– de este post. El lector interesado puede adentrarse en las páginas de magníficos volúmenes íntegramente dedicados al tema, desde los clásicos estudios pioneros de la teoría conspiranoica de Baigent y Leigh o el polémico Robert Eisenman, hasta los más recientes de Stephen Hodge o el historiador español Mariano Fernández Urresti, ambos publicados por la editorial Edaf.

Emanuel Tov

Citaré, no obstante, algunos de ellos por la importancia de su contenido. Debo señalar, sin embargo, que el total de los fragmentos encontrados en Qumrán representa los restos de 850 manuscritos, pero de ellos no ha sobrevivido más del 50 por ciento, por lo que es evidente que mucha información vital de este combativo período de la historia de la antigüedad permanecerá para siempre en el más absoluto de los misterios. Quizá los nuevos hallazgos de los arqueólogos del AAI israelí revelen datos importantes para su comprensión. Habrá que esperar un tiempo.

Entre los hallados originalmente en la Cueva 1, destaca la importancia del texto de Isaías, uno de los pocos que ha llegado completo hasta nuestro días, La Regla de la Comunidad y La Norma de la Guerra. De todos los pergaminos encontrados en Qumrán, la mayor parte corresponde a manuscritos bíblicos, los más antiguos que se conocen hasta el momento; hasta el día del maravilloso descubrimiento, los textos hebreos conocidos más antiguos eran copias de los siglos IX y X d.C. realizadas por los Masoretas, un grupo de escribas judíos. Ya solo por la antigüedad de los rollos del desierto, suponen un tesoro sin precedentes.

El más sorprendente de los textos, por su naturaleza, es el conocido como «Rollo de Cobre» (catalogado como 3Q15) que, con98servado en un soporte totalmente diferente, tardó muchos años en poder ser leído. Su contenido se escribió en una plancha de cobre, a diferencia del resto. Finalmente, pudo ser abierto gracias a una moderna técnica mediante la que fue cortado en tiras. Entre sus «páginas» se halló una lista, escrita en hebreo tardío, que contenía 64 objetos, la mayoría metales preciosos y joyas, que habían sido escondidos y procedían supuestamente del Tesoro del Templo de Jerusalén, además de las indicaciones precisas para encontrarlos. Podréis suponer la expectación que despertó esta enigmática lista entre arqueólogos, aventureros y buscadores de tesoros. Por desgracia, hasta el momento, y tras interminables búsquedas, no han sido descubiertos, si es que alguna vez existieron más allá de sueños de celuloide a lo Indiana Jones. En el «Rollo de Cobre» se habla de una cantidad de nada menos que ¡60 toneladas de oro escondidas en algún lugar del desierto de Judea!

Parte del enigmático «Rollo de Cobre» (Fuente: Wikipedia. Free License)

Al margen de la expectación despertada por este misterioso texto, los escritos que más polémica desataron fueron los que se referían a «la Comunidad», una enigmática secta que habitaba en el desierto a orillas del Mar Muerto durante la época del Segundo Templo, y que algunos investigadores, como el padre De Vaux, se apresuraron a identificar con los esenios, según éste, una orden monástica ascética y célibe, aunque el tiempo demostró que el dominico se equivocaba en muchas cosas. Esta postura sigue siendo objeto de una agria polémica. Las excavaciones que tuvieron lugar años después en la zona, en la fortaleza de Masada, a algunos kilómetros de Qumrán y en los cementerios donde enterraban a sus muertos, demostraron que la secta no guardaba el celibato, pues encontraron los cadáveres de varios niños y mujeres que evidentemente vivieron con ellos. Ahora, los nuevos hallazgos del equipo liderado por Oren Abelman podrían revelar quiénes eran realmente, y si se trataba, efectivamente, de una secta judía…

Este post tendrá una continuación en breve.