La era nuclear. Armas atómicas, poder y supervivencia

Desperta Ferro, habitual en el Pandemónium, publica el último trabajo del historiador ucraniano de la Universidad de Harvard Serhii Plokhy, un recorrido minucioso por la carrera atómica y una advertencia sobre el peligro que esta vuelve a suponer en estos tiempos inciertos donde la geopolítica y el orden construido tras la Segunda Guerra Mundial se resquebrajan por la polarización política, las nuevas tecnologías y la incertidumbre global.

Óscar Herradón ©

Rutherford

Ochenta años después de que el hongo de Hiroshima definiera un nuevo orden del miedo –dando por finalizada la sanguinaria y devastadora Segunda Guerra Mundial a golpe de uranio–, Serhii Plokhy, catedrático de Historia de Ucrania en la Universidad de Harvard, EE. UU., vuelve sobre el tablero nuclear tras el éxito de dos trabajos anteriores: Chernobyl (de triste actualidad, constantemente amenazada por la Guerra de Ucrania que ya va para cinco años) y Nuclear Folly. En esta ocasión, el autor amplía el foco hasta abarcar ocho décadas de proliferación de armas nucleares, desde la fisión de Ernst Rutherford en 1917 hasta los programas actuales de Irán y Corea del Norte.

Oppenheimer.

El planteamiento del ensayo no es solo cronológico. Y es que Plokhy construye el relato (vertiginoso y magnético) alrededor de una tesis: que el miedo, más que la estrategia racional, ha sido el verdadero motor de la proliferación nuclear desde Robert Oppenheimer hasta Vladímir Putin. David Patrikarakos, críticos del Financial Times, resumió esta ambición señalando que la obra es panorámica en su alcance y minuciosa en el detalle, algo que no siempre es fácil de sostener en un libro que recorre desde el citado Proyecto Manhattan hasta la inteligencia artificial aplicada a los misiles hipersónicos.

Hongo en Nagasaki.

Michael J. Ard, antigua analista de la CIA y hoy en el Johns Hopkins, valoró en The Cipher Brief la capacidad de Plokhy para construir una narración de alto nivel geopolítico que funciona tanto como introducción para quien llega como neófito al tema como refresco para quien ya lo conoce (y lo que implica). Ard destaca en particular la manera en que el libro plantea, desde la primera página, una pregunta incómoda: si compensó realmente domesticar el átomo, cuando la energía nuclear apenas cubre hoy una décima parte de la electricidad mundial y su vertiente militar ha generado, en cambio, problemas de una magnitud casi imposible de gestionar.

Fuentes inéditas de primera mano

El libro cobra fuerza y originalidad en el hecho de que Plokhy recurre a materiales rusos y ucranianos poco explotados hasta ahora, terreno donde su trayectoria como especialista en la región le da una ventaja que pocos historiadores del átomo pueden igualar. Y el broche brillante es su cierre. Y es que Plokhy no se limita a narrar el pasado, sino que dedica sus páginas finales a la aún activa guerra de Rusia contra Ucrania como catalizador de una nueva y peligrosa fase de rearme, un argumento que, según recogió Harvard Magazine tras el lanzamiento de su edición inglesa, sitúa el «miedo» como concepto que vuelve a estar de regreso en el discurso de las potencias nucleares. Es ahí, en la conexión entre la primera era atómica y la que estamos empezando a vivir, de consecuencias insospechadas, donde el ensayo deja de ser solo historia y se convierte en advertencia.

Mushroom cloud rising behind the Kremlin and Saint Basil’s Cathedral
Imagen generada con la IA de WordPress.

Y es que, ochenta años después de que Oppenheimer pronunciara aquella lapidaria frase de: «Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos», ochenta años después de que la primera explosión atómica alumbrara una nueva era, el mundo se asoma de nuevo al abismo nuclear. Una nueva era dominada por un poder incontestable que ha condicionado, como ningún otro, el desarrollo del tenso y efervescente panorama geopolítico internacional hasta nuestros días, atenazado por la amenaza de la destrucción mutua. Ahora, mientras los Gobiernos rearman sus arsenales, los tratados destinados a limitar la adquisición y el uso de armas atómicas se desmoronan y las armas nucleares están cada vez más al alcance de actores no estatales, y con la IA enrevesándolo todo aún más, asistimos atónitos al renacer de la era nuclear.

Sobre esta edición, que ahora nos brinda en castellano Desperta Ferro, el prestigioso historiador británico Peter Frankopan ha dicho: «Pocos historiadores escriben con la autoridad, la claridad y la visión global de Serhii Plokhy […] Una lectura imprescindible y un libro maravilloso».

La Bomba: los entresijos del Proyecto Manhattan

Tras el estreno de Oppenheimer, cinta dirigida por el visionario Christopher Nolan y protagonizada por un inconmensurable Cillian Murphy en la piel del científico que comandó el Proyecto Manhattan, y con la amenaza (no tan) velada de los rusos y sus armas atómicas en el marco de una nueva Guerra Fría, se puso de nuevo de completa actualidad el tema del desarrollo de la bomba atómica durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, Norma Editorial lanza la que probablemente sea la novela gráfica definitiva de aquellos tiempos tumultuosos.

Óscar Herradón ©

La novela gráfica en cuestión es un monumental volumen de 472 páginas que bajo el título de La Bomba ha publicado recientemente la siempre exigente Norma Editorial. Fruto del trabajo conjunto y la creatividad del historietista belga Didier Alcante, el guionista francés Laurent-Frederic Bollée y el ilustrador canadiense Denis Rodier, todos ellos grandes exponentes contemporáneos de la Bandé-dessinée, es un detallado y revelador fresco de cada uno de los participantes en esa carrera atómica contrarreloj en los años más devastadores de la contienda.

Con un trabajo de documentación previo colosal (no en vano, sus artífices tardaron cinco años en completarlo), en sus páginas vemos las dudas existenciales de los físicos y químicos que sentarían las bases de la fisión nuclear, las luchas intestinas de los militares con los políticos para llevar a cabo proyectos que debían permanecer en el más absoluto de los secretos en la era dorada del espionaje internacional, y cómo la tragedia se va palpando, como una muerte anunciada a voces –y también en silencio–, vaticinando el desastre que se avecina sobre la humanidad. Tecnología y ciencia, PROGRESO frente a DESTRUCCIÓN, una dicotomía largamente asentada en la historia contemporánea.

En los trazos en blanco y negro (que lo dotan de mayor sobriedad, y cierta coherencia acorde con aquellos tiempos en que los informativos que abrían las largas sesiones de cine también eran en escala de grises, como nuestro patrio NO-DO, que emitió desde 1942, en plena guerra mundial, hasta 1981) se materializan las inquietudes de físicos y premios Nobel como el italiano Enrico Fermi (que, seguido de cerca por las autoridades fascistas, decidirá exiliarse en Estados Unidos, contribuyendo al avance atómico norteamericano) o el húngaro Leó Szilárd y su amigo alemán, el Premio Nobel Albert Einstein, quienes hubieron de escoger el camino del exilio cuando los nazis llegaron al poder, aventurando la tragedia que se cerniría sobre el pueblo judío pocos años después. Ellos sí lo consiguieron, muchos otros no.

También desfilan por estas sensacionales páginas los científicos alemanes que permanecieron en el Reich (bien por decisión propia, como Heisenberg, bien porque las autoridades hitlerianas les obligaron) y hubieron de trabajar en el desarrollo atómico nazi aún a sabiendas de que su comandante en jefe poseía un hálito destructor imparable. El narrador –el plutonio– hace suya la frase: «Me he convertido en la muerte, el destructor de mundos», una sentencia que se atribuye a Robert Oppenheimer, terriblemente arrepentido de trabajar en la creación de «La Bomba» cuando fue detonada la primera en la prueba Trinity, en el desierto de Nuevo México, momento en que le vinieron a la mente esas palabras del texto cosmogónico hindú Bhagavad-Gita (que, por cierto, obsesionaba a Heinrich Himmler, que consideraba los bastiones helados del Himalaya la cuna de la raza aria).

Precisamente Szilárd y Einstein serían los impulsores de la obtención estadounidense de la bomba atómica al escribir varias cartas al entonces presidente Franklin Delano Roosevelt sobre el peligro que suponía el avance de las investigaciones atómicas alemanas, detonante del ultra-secreto Proyecto Manhattan. Con el tiempo, al igual que su colega Oppenheimer, se darían cuenta del terrible error de construir un arma tan devastadora, pero en aquellos momentos de guerra contra Hitler consideraron que era la única forma de frenar sus aspiraciones megalómanas (sí, la bomba se creó para ser lanzada contra el Reich, pero la claudicación del mismo «obligó» a lanzarla contra los japoneses).

Los autores, en su minucioso trabajo de reconstrucción histórica, tampoco dejan fuera episodios del proceso nuclear bélico mucho menos publicitados y casi desconocidos por el gran público, como el papel desarrollado por los japoneses en dichas investigaciones o cómo los militares que estaban a cargo de la construcción del Pentágono (un proyecto igualmente «top secret» que impulsó la contienda) serían puestos también al frente de la comisión atómica estadounidense.

Con un ritmo endiablado, como el que hubieron de mantener los verdaderos protagonistas en aquellos tiempos de sangre y fuego en el interior de sus laboratorios ultrasecretos para conseguir objetivos palpables, presionados por gobiernos y militares, en la trama, a modo de flashes, también se recuerdan episodios clave de la Segunda Guerra Mundial como el ataque japonés a Pearl Harbor, la derrota del Tercer Reich, y por supuesto el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima, el trágico epílogo largamente anunciado de aquella costosa investigación secreta.

Una verdadera joya gráfica (que Norma nos ofrece en edición cartoné y en rústica –recomiendo la primera, aunque sea a un precio bastante mayor–) que ha sido definida por la empresa de radio difusión pública de Bélgica RTBF como «El cómic definitivo». No sé si me atrevería a decir tanto, pero desde luego estamos ante una de las mejores obras sobre el tema publicadas en los últimos años, y la más completa de BD centrada en la bomba atómica en el marco de la guerra jamás editada. Una auténtica delicia para apasionados del cómic y de la historia que podéis adquirir en el siguiente enlace:

https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-europeo/la-bomba-cartone