Sin City Integral 5

Valores familiares es la quinta entrega de la reedición integral de este clásico de Frank Miller que Norma Editorial está publicando en tapa dura y gran formato, con nueva traducción de Hernán Migoya.

Óscar Herradón ©

Y este volumen llega en un momento extraño de la serie: después de cuatro entregas que consolidaron a Frank Miller como el gran estilista del noir en viñetas, esta entrega es, para buena parte de la crítica anglosajona y francesa, el primer bache serio del ciclo, aunque seguirá apasionando a fanáticos, y probablemente a neófitos –a los que sin embargo recomiendo comenzar por el principio–.

La historia recupera a Dwight McCarthy y a Miho, la asesina silenciosa aparecida en El gran masacre, y los lanza contra el clan mafioso de los Magliozzi tras un ajuste de cuentas que se cobra víctimas inocentes en el Viejo Barrio. Es una trama de deuda y desquite, rodada en una Basin City nevada que le regala a Miller algunas de sus estampas más bellas en blanco y negro, pero que avanza casi sin fricción: los villanos caen uno tras otro sin que el relato levante apenas tensión, lo que para gran parte de la crítica es el principal problema.

Lo que queda, entonces, es un episodio menor pero no desechable: más corto que los anteriores, con una trama que se resuelve casi por inercia, pero sostenido por el manejo del claroscuro que sigue siendo la firma de Miller, y por el gusto de ver a dos secundarios carismáticos llevando el peso de la función. Para quien sigue la colección de Norma pieza a pieza, funciona como una pausa entre los picos de la serie más que como una entrega imprescindible por derecho propio; para quien entra ahora al universo de Sin City, no es, insisto, el mejor punto de partida, pero la edición es tan fabulosa que ningún amante de los cómics que se precie puede dejarla escapar.

Y edición de lujo

Y es que, para el que no se conforme con el Integral, que ya es per se potente, puede disfrutar por obra y gracia de Norma de una nueva edición de lujo que presenta un nuevo formato a gran tamaño para disfrutar aún más del increíble arte de Frank Miller; encuadernación en tapa dura, cinta marcapáginas y cantos de página tintados de rojo metálico; una galería de cubierta y pinups de artistas como Jock, Milo Manara, Tanino Liberatore, Tula Lotay, Joëlle Jones y Bill Sienkiewicz; un portafolio con una lámina de la nueva ilustración de cubierta dibujada por Frank Miller y un cofre forrado en tela impresa con un nuevo diseño y el logo estampado. El precio no es precisamente de saldo (75 «aurelios») pero la edición lo merece.

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