Seis parias cabalgan hacia las Black Hills perseguidos por un pasado que no los suelta, y de esa premisa nace Six. Integral 1, la propuesta que el guionista francés Philippe Pelaez y el dibujante español Javier Casado lanzaron originalmente en Dargaud y que Norma Editorial recoge ahora en España en un volumen integral de gran formato.
Óscar Herradón ©
El proyecto nació como una serie de cuatro tomos concebida para desmontar los tópicos del western clásico. Pelaez sitúa en primer plano a personajes que el género solía dejar invisibles o reducidos a clichés: los negros, las mujeres y los guerreros indios, en un relato que Javier Casado magnifica con un grafismo expresivo. El resultado son seis antihéroes reunidos por el azar en la América de 1850: un huérfano tuerto, una prostituta de diecisiete años, un desertor del ejército, un indio renegado, un esclavo huido y una monja defenestrada de su convento.
El motor de la trama no es la épica sino la pura necesidad: los protagonistas comparten una motivación ordinaria, la de sobrevivir, a ser posible enriqueciéndose por el camino, en un tono que varios reseñistas describen como spaghetti western, con acción, humor negro y una cacería casi coral en la que todos persiguen a todos. Pelaez despliega prácticamente todos los tópicos del western, apoyado en un dosier final que revela su conocimiento del género, tanto de las dime novels (novelas de diez centavos) como del cine de Hollywood, al que rinde un homenaje no exento de ironía.
La violencia como verdad histórica
Con la publicación original, Dargaud resumió bien la apuesta de esta ambiciosa novela gráfica: no es un western que subraye la belleza del género sino la realidad violenta de la época, una elección que Pelaez explica en el dosier final del álbum, titulado con cierta provocación Le western n’existe pas («El western no existe»). El medio La Ribambulle insistió en su momento en esa misma idea de fragilidad moral: los héroes de Pelaez y Casado deben desconfiar constantemente los unos de los otros, y es el dibujante español quien traduce la violencia y la atmósfera de la época de un modo que atrapa al lector.
El apartado gráfico de Casado destaca incluso por encima del guion: se habla de una cámara que se mueve por todos los rincones y ofrece un auténtico festival de ángulos. En conjunto, Six. Integral 1 funciona como una relectura descreída del western clásico: sin héroes solitarios de moral intachable, sin redenciones fáciles, con el mito puesto boca abajo a través de seis vidas que la historia oficial nunca contó. Es, sobre todo, un triunfo de equilibrio entre el guion coral de Pelaez, que conoce el género lo bastante bien como para subvertirlo con conocimiento de causa, y el dibujo de Casado, que carga sobre sus viñetas buena parte de la tensión y la crudeza que el relato exige.






